{"id":162442,"date":"2013-07-21T03:53:31","date_gmt":"2013-07-21T07:53:31","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-11-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:47:40","modified_gmt":"2020-12-03T15:47:40","slug":"propio-11-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-11-c-2013\/","title":{"rendered":"Propio 11 (C) \u2013 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Todos tenemos la libertad de ser quienes queremos ser y ninguno tiene la obligaci\u00f3n absoluta de hacer las cosas que hacemos en la vida. No hay carrera, vocaci\u00f3n o trabajo que&nbsp;tengamos&nbsp;que ejercer. No hay una persona espec\u00edfica a la que&nbsp;tengamos&nbsp;que amar. No hay ley que nos dicte tener hijos o no tenerlos, quedarnos solteros\/as o contraer matrimonio, trabajar o no trabajar, estudiar o no hacerlo. No hay lugar espec\u00edfico en el mundo donde uno&nbsp;tenga&nbsp;que vivir. En nuestra cultura no hay reglas que dicten qu\u00e9 debemos comer o dejar de comer. En fin, hay pocas cosas en la vida que uno tiene que hacer, pero todos escogemos aquellas opciones que pensamos ser las mejores para nosotros.<\/p>\n\n<p>Cada ma\u00f1ana nos enfrentamos a nuestras largas listas de deberes y escogemos aqu\u00e9llos que nos parecen necesarios. \u00bfQu\u00e9 nos inspira a escoger lo que seleccionamos? Puede que sean nuestros valores religiosos, culturales y sociales, nuestros instintos y ense\u00f1anzas morales que determinen lo que hacemos o dejamos de hacer. Tambi\u00e9n las voces de los que nos rodean: las personas que nos formaron, los que nos dieron disciplina y los que nos aman a veces contribuyen a que determinemos qu\u00e9 hacer, a pesar de nuestros propios prioridades y deseos.<\/p>\n\n<p>El evangelio de hoy nos presenta a dos hermanas que recibieron a Jes\u00fas en su hogar. Las tradiciones de hospitalidad de aquella \u00e9poca y las nuestras hoy d\u00eda son bastante parecidas ya que uno siempre desea proveerle la mejor hospitalidad al hu\u00e9sped para que pase la mejor velada posible. A veces, por querer ofrecerle lo mejor que tenemos a nuestros hu\u00e9spedes, nos afanamos de tal manera que perdemos la perspectiva de la visita que esperamos. As\u00ed fue con Marta en el evangelio de hoy. Se afan\u00f3 de tal manera para que la cena estuviera lista, la casa limpia que se desesper\u00f3 con su hermana Mar\u00eda que escogi\u00f3 honrar a Jes\u00fas d\u00e1ndole toda su atenci\u00f3n y escuchando lo que \u00e9l quer\u00eda compartir. De haber sido por Mar\u00eda a lo mejor se hubieran comido una cena ligera y hubiera habido polvo por la casa, porque ella prefiri\u00f3 dedicarle toda su atenci\u00f3n al maestro y amigo.<\/p>\n\n<p>A veces, cuando tenemos visita y estamos sentados a la mesa compartiendo, hablando y riendo nos levantamos de repente sin haber terminado a\u00fan el \u00faltimo bocado, nos enfocamos en retirar los platos, preparar el caf\u00e9, sacar el postre, en fin, nos alejamos de la visita para seguir atareados. \u00bfCu\u00e1ntos de nosotros no nos lanzamos a recoger y a limpiar la cocina ah\u00ed mismo, a lavar todo mientras escuchamos lo que se est\u00e1 conversando en el comedor encima del ruido del agua corriendo.<\/p>\n\n<p>Mar\u00eda decidi\u00f3 dejar los platos en la mesa para escuchar las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas porque ella escogi\u00f3 alimentar su alma. Los trastes estar\u00edan en el mismo lugar a la ma\u00f1ana siguiente, pero la visita no. Es parte de nuestras costumbres y tradiciones el estar afanados\u2026en vez de esuchar, contemplar y compartir. Vivimos en un mundo atareado, somos parte de una cultura que corre a toda prisa, siempre con deberes y estamos constantemente haciendo algo.<\/p>\n\n<p>El evangelio de Lucas (que hemos estado escuchando desde el segundo domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s y que seguiremos compartiendo hasta el domingo de Adviento) nos invita a reflexionar sobre la voz prof\u00e9ctica de Jes\u00fas y a encontrar el equilibrio que \u00e9l quiere que tengamos para aprender y desempe\u00f1ar su visi\u00f3n divina. Por eso las conductas de Marta y Mar\u00eda se presentan juntas, una no es m\u00e1s importante que la otra, pero la manera de hacer las cosas de esas hermanas puede indicarnos el equilibrio que necesitamos en nuestras vidas.<\/p>\n\n<p>El evangelio de Lucas provee ejemplos de la manera en que podemos orientar nuestras vidas hacia el discipulado de aprendizaje y de misi\u00f3n en acci\u00f3n. Este evangelio tambi\u00e9n nos ayuda a ver lo que se puede aprender de las Sagradas Escrituras si&nbsp;escogemosescuchar y aprender de ellas. La lectura de hoy nos invita a ser tanto Martas como Mar\u00edas. Hacer sin escuchar la palabra puede resultar en acci\u00f3n sin prop\u00f3sito\u2026escuchar la palabra sin tomar acci\u00f3n puede resultar en un ejercicio sin prop\u00f3sito.<\/p>\n\n<p>A pesar de que la vida no nos impone valores ni requisitos absolutos, tenemos que escoger c\u00f3mo manejarnos en ella. No s\u00e9 si ustedes a veces sienten que la vida lo controla a usted y eso es porque vivimos en un mundo cada vez m\u00e1s complicado. Hacemos cosas que no nutren nuestra confianza, nuestra imaginaci\u00f3n ni nuestros valores y a veces nos sentimos in\u00fatiles porque no disfrutamos de la luz de la vida.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas nos invita a expresar lo que sentimos, a ense\u00f1ar lo que aprendemos, a compartir lo que tenemos y, sobre todo, a disfrutar de la abundancia que Dios nos da. Jes\u00fas nos invita a escuchar y a aprender del pr\u00f3jimo en vez de aislarnos. En comunidad nos sentimos inclu\u00eddos, amados, capacitados para confrontar los desaf\u00edos que nos presenta la vida.<\/p>\n\n<p>La autora Marianne Williamson escribi\u00f3 una reflexi\u00f3n que compartir\u00e9 con ustedes. Nos invita a explorar c\u00f3mo equilibrar a la Mar\u00eda que escucha y a la Marta que est\u00e1 atareada. Esta reflexi\u00f3n nos anima a explorar el equilibrio espiritual entre el escuchar la palabra de Dios y actuar como representantes de Cristo en el mundo. Mientras escuchamos lo siguiente les invito a dejar los trastes en el fregadero, el carro sin lavar, el Facebook sin respuesta por un rato para que, de esa manera, podamos visualizarnos y visualizar a Marta y a Mar\u00eda mientras Jes\u00fas las visitaba.<\/p>\n\n<p>La autora escribi\u00f3 lo siguiente: \u201cNuestro m\u00e1s profundo temor no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo m\u00e1s profundo es que somos poderosos sin medida. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que m\u00e1s nos asusta. Nos preguntamos: \u00bfQui\u00e9n soy yo para resplandecer, ser hermoso, talentoso, fabuloso? En realidad, quien eres t\u00fa para no serlo? T\u00fa eres una criatura de Dios. Tu deseo de no sobresalir y de minimizarte y hacerte peque\u00f1ita o peque\u00f1ito no beneficia al mundo. A nadie le beneficia el que uno se minimize y est\u00e9 ocupado con las peque\u00f1eces de la vida. Todos estamos destinados a resplandecer. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que est\u00e1 dentro de nosotros. Cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente le otorgamos al pr\u00f3jimo la posibilidad de resplandecer tambi\u00e9n. Al liberarnos de aquello que nos sepera de Dios, nuestra presencia autom\u00e1ticamente libera a otros\u201d.<\/p>\n\n<p>Les invito entonces a que se liberen de las ataduras, a que tomen un momento para sentir la glorificaci\u00f3n de Dios en ustedes, y con esa presencia glorificada a prestarle atenci\u00f3n a quienes est\u00e1n junto a ustedes. Capten sus im\u00e1genes, escuchen sus voces, perciban sus emociones y resp\u00f3ndales con todo coraz\u00f3n haci\u00e9ndole ver que usted honra la dignidad de esa persona, de la misma manera que Cristo honra nuestra dignidad.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1042],"class_list":["post-162442","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-11c"],"acf":{"sermon_date":"2013-07-21","drupal_id":"303841","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168974},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 11 (C) \u2013 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-11-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 11 (C) \u2013 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Todos tenemos la libertad de ser quienes queremos ser y ninguno tiene la obligaci\u00f3n absoluta de hacer las cosas que hacemos en la vida. 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