{"id":162457,"date":"2013-04-14T04:04:24","date_gmt":"2013-04-14T08:04:24","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-3-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:13","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:13","slug":"pascua-3-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-c-2013\/","title":{"rendered":"Pascua 3 (C) \u2013 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Hoy, en este tercer domingo de Pascua, la palabra de Dios que hemos proclamado y escuchado est\u00e1 cargada de im\u00e1genes espectaculares nos motivan a seguir profundizando en el misterio de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jesucristo, misterio que solo podemos entender y aceptar desde la fe, partiendo del testimonio de unos disc\u00edpulos, testigos presenciales que compartieron con Jes\u00fas su vida y ministerio. M\u00e1s tarde afirman categ\u00f3ricamente que el crucificado ha resucitado y que se les apareci\u00f3 de diferentes formas y en diferentes lugares.<\/p>\n\n<p>Jesucristo resucitado es el centro de nuestra fe, es la raz\u00f3n de existir de la Iglesia y de nuestra predicaci\u00f3n. \u201cToda la vida de Cristo se juega en el cap\u00edtulo de la resurrecci\u00f3n. Con ella todo toma sentido, sin ella todo se reduce a la nada. Ni la encarnaci\u00f3n seria el nacimiento del Hijo de Dios, ni su muerte ser\u00eda una redenci\u00f3n, ni sus milagros ser\u00edan milagros, ni su misterio existir\u00eda verdaderamente, si Jes\u00fas no hubiese resucitado. Sin ese triunfo final, Jes\u00fas quedar\u00eda reducido a un genio del esp\u00edritu, o quiz\u00e1 a un gran aventurero, por no decir un loco iluminado\u201d. (Jos\u00e9 Luis Martin Descalzo, \u201cVida y Misterio de Jes\u00fas de Jes\u00fas de Nazaret\u201d, Ediciones S\u00edgueme, tomo III, p\u00e1gina 360, Salamanca, 1994).<\/p>\n\n<p>El Evangelio que hemos le\u00eddo nos describe de una forma asombrosa y magistral la tercera aparici\u00f3n de Jes\u00fas resucitado a siete de sus disc\u00edpulos que estaban pescando en el lago de Tiberiades como se le hab\u00eda nombrado al mar de Galilea en honor del emperador Tiberio C\u00e9sar. Despu\u00e9s de los miedos, angustias e incertidumbres que hab\u00edan vivido d\u00edas antes por la muerte de su maestro, estos disc\u00edpulos hab\u00edan regresado a sus labores habituales, en este caso la pesca. Algunos entendidos piensan que los disc\u00edpulos se encontraban en Galilea guiados por las palabras del \u00e1ngel a las mujeres que fueron al sepulcro la madrugada del domingo: \u201cVayan y digan a sus disc\u00edpulos, y a Pedro: \u00e9l va a Galilea para reunirlos de nuevo; all\u00ed lo ver\u00e1n, tal como les hab\u00eda dicho\u201d. (Marcos 16: 6-7). Es decir, que ellos estaban en Galilea esperando ver de nuevo a Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Lo cierto es que los disc\u00edpulos estaban pescando y despu\u00e9s de una larga noche de pesca, tirando las redes al mar, agobiados por el cansancio y la frustraci\u00f3n deciden regresar a la orilla del lago. All\u00ed se encuentran con Jes\u00fas resucitado (aunque en el instante no lo reconocieron), conversando con ellos acerca de su realidad, no hab\u00edan pescado nada. Jes\u00fas le muestra un camino diferente y les ordena: \u201cEchen la red a la derecha de la barca y pescar\u00e1n\u201d. (Juan 21:6). Obedecieron al llamado de Jes\u00fas, se fueron otra vez a pescar y se realiz\u00f3 el milagro de la pesca milagrosa. Atraparon tantos peces que las redes por poco se rompen. Ante el asombro por el milagro, Juan \u201cel disc\u00edpulo a quien Jeas quer\u00eda mucho\u201d descubre en aquel peregrino de la orilla, la presencia real del resucitado y le dice a Pedro: \u201c\u00a1Es el Se\u00f1or!\u201d (Juan21:7). Al instante Pedro se puso su ropa, se tir\u00f3 de la barca, se olvid\u00f3 de \u00e9sta y de los peces y corri\u00f3 hacia Jes\u00fas. Jes\u00fas sorprende a Pedro y a los dem\u00e1s con una comida fraternal, les dice: \u201cVengan a desayunar\u201d, tom\u00f3 en sus manos el pan y se lo dio a ellos; lo mismo hizo con el pescado (Juan 21:12-13). \u00a1Qu\u00e9 momento tan emocionante! \u00a1Cu\u00e1ntos pensamientos encontrados, qu\u00e9 derroche de amor y fidelidad de parte del Maestro alrededor de esta comida! Tan fruct\u00edfero fue este encuentro que al finalizar, Pedro, despu\u00e9s de ser cuestionado sobre su amor al maestro, es perdonado y restaurado en su ministerio. Jes\u00fas sab\u00eda que Pedro lo amaba y que ten\u00eda un coraz\u00f3n noble aunque hab\u00eda fallado, pero como lo hab\u00eda negado tres veces, tres veces deb\u00eda confesar que le amaba, porque el amor es el signo m\u00e1s grande de la fe. Jes\u00fas le encarg\u00f3 a Pedro el cuidado de sus corderos aliment\u00e1ndolos y d\u00e1ndole aliento de vida. Hay que destacar que Jes\u00fas solo le pregunta a Pedro por su amor; tambi\u00e9n el d\u00eda que nos presentemos ante tribunal de Dios, como dice san Juan de la Cruz: \u201cAl final de la tarde nos examinar\u00e1n en el amor\u201d. Sin amor a Jes\u00fas no podemos ser buenos pastores ni buenas ovejas. El encargo de Jes\u00fas a Pedro vele tambi\u00e9n para nosotros. Como bautizados todos debemos escuchar y hacer nuestro el llamado de Jes\u00fas a Pedro: Apacienta mis corderos; s\u00edgueme. A todos se nos da alg\u00fan carisma mediante el cual podemos apacentar a nuestro pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n<p>El encuentro y reconocimiento de Jes\u00fas como Se\u00f1or y Mes\u00edas, transform\u00f3 la vida de los disc\u00edpulos hasta el punto de perder el miedo y entregar sus vidas por la causa del resucitado. \u201cTen\u00edan una absoluta confianza de que hab\u00edan entrado en una relaci\u00f3n personal con \u00e9l, una relaci\u00f3n a niveles m\u00e1s profundo de fe, adhesi\u00f3n y compromiso, y de que a trav\u00e9s de esa relaci\u00f3n, hab\u00edan recibido un entusiasmo, una vitalidad, un fuego que le hac\u00eda ver con toda claridad, que Jes\u00fas hab\u00eda triunfado para siempre sobre el odio, la injusticia y la muerte.\u201d Larranaga Ignacio, \u201cEl Pobre de Nazaret\u201d, p\u00e1gina 308-309; Ediciones Paulinas, Lima, Per\u00fa, 2007.<\/p>\n\n<p>Como a los disc\u00edpulos en el lago de Tiberiades, como a Saulo de Tarso en el camino de Damasco hoy Jes\u00fas se aparece a nosotros en nuestras propias realidades, en nuestros afanes, luchas, dudas y temores y nos invita a cambiar el rumbo de nuestras vidas, a enderezar lo que se ha torcido, a dejar muchas redes de este mundo que nos impiden un encuentro personal con \u00e9l.<\/p>\n\n<p>\u00c9l es fiel a su palabra y cumple lo que promete. Si lo reconocemos como Se\u00f1or obedeciendo su palabra y entreg\u00e1ndonos a \u00e9l de todo coraz\u00f3n podemos librarnos de temores y preocupaciones in\u00fatiles y alabar a Dios a\u00fan en medio de persecuciones y pruebas cantando el c\u00e1ntico de los redimidos: \u201cT\u00fa eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y derramando tu sangre redimiste para Dios gente de toda parte, lengua y naci\u00f3n. De ellos hiciste un reino, hiciste sacerdotes para nuestro Dios, y reinar\u00e1n sobre la tierra. Al que est\u00e1 sentado en el trono y al cordero sean dados la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos\u201d (Apocalipsis 5:9. 13 B). En su visi\u00f3n Juan presenta a Jes\u00fas como un cordero inmolado que est\u00e1 de pie, que ha vencido y que tiene autoridad y poder sobre todo: el Cordero que fue sacrificado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabidur\u00eda y la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza (Apocalipsis 5:12). El poder y la autoridad de Jes\u00fas le vienen como consecuencia de su sufrimiento y muerte por nuestros pecados. La restauraci\u00f3n de Pedro a su ministerio (Juan 21:15ss) y la conversi\u00f3n y misi\u00f3n de san Pablo (Hechos 9:1-18) son signos evidentes del poder de Cristo resucitado sobre el pecado y la muerte.<\/p>\n\n<p>Durante el tiempo pascual (desde el d\u00eda de Pascua hasta Pentecost\u00e9s) en la aclamaci\u00f3n inicial de todas nuestras celebraciones lit\u00fargicas repetimos una y otra vez: \u00a1Es verdad, el Se\u00f1or ha resucitado! (LOC, p\u00e1gina 277). Ojal\u00e1 que esta aclamaci\u00f3n no sea solo de los labios hacia fuera, sino que la sintamos en nuestros corazones y la manifestemos en el diario vivir, de tal manera que podamos decir con el salmista: Has cambiado mi lamento en danzas; me has quitado el luto, y me has vestido de fiesta (Salmo 30:12).<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1024,1019],"class_list":["post-162457","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-3c","category-pascua-c"],"acf":{"sermon_date":"2013-04-14","drupal_id":"303916","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168971},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium 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