{"id":162472,"date":"2013-02-02T15:23:27","date_gmt":"2013-02-02T20:23:27","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-4-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:44:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:44:38","slug":"epifania-4-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2013\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 4 (C) &#8211; 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Celebramos el cuarto domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda. Es el momento de meditar con la llamada de los grandes profetas que hicieron realidad el cumplimiento de la promesa de Dios a la humanidad.<\/p>\n\n<p>Dios llama y sit\u00faa a cada profeta en el \u201choy de la salvaci\u00f3n\u201d, es decir, en el tiempo propicio del anuncio de la salvaci\u00f3n. As\u00ed se perfila y se describe la figura del profeta.<\/p>\n\n<p>El profeta es un instrumento de Dios, que habla en nombre de Dios. En el caso particular de Jerem\u00edas sinti\u00f3 temor por la edad y la responsabilidad de la misi\u00f3n. Pero el Se\u00f1or le dijo: \u201cNo digas que eres muy joven. T\u00fa ir\u00e1s a donde yo te mande, y dir\u00e1s lo que yo te ordene\u201d (Jerem\u00edas 1: 7).<\/p>\n\n<p>Jerem\u00edas no quiere decir, como Mois\u00e9s, que es el \u201ctorpe\u201d para hablar (\u00c9xodo 4:10), sino que a\u00fan no tiene la edad requerida para participar activamente en la vida p\u00fablica.<\/p>\n\n<p>Y es que, en el antiguo Israel, era muy apreciada la sabidur\u00eda de los ancianos y las personas de poca edad deb\u00edan guardar silencio en presencia de los mayores. Por eso Jerem\u00edas objeta que sus palabras, por ser las de alguien demasiado joven, carecer\u00edan de autoridad.<\/p>\n\n<p>Pero el Se\u00f1or no acepta la objeci\u00f3n, porque \u00e9l tiene el poder para hacer o\u00edr su palabra por medio de quien \u00e9l quiere. Por eso dice: \u201cNo tengas miedo de nadie, pues yo estar\u00e9 contigo para protegerte. Yo, el Se\u00f1or, doy mi palabra\u201d (Jerem\u00edas 1:8).<\/p>\n\n<p>Ante el miedo natural de Jerem\u00edas, el Se\u00f1or le confirm\u00f3 su apoyo y le dijo: \u201cYo pongo mis palabras en tus labios. Hoy te doy plena autoridad sobre reinos y naciones, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, y tambi\u00e9n para construir y plantar\u201d (Jerem\u00edas 1:10).<\/p>\n\n<p>En aquella \u00e9poca de decadencia del poder asirio, Jerem\u00edas va a ser m\u00e1s un profeta de juicio que de salvaci\u00f3n, por eso se recalca m\u00e1s la idea de destrucci\u00f3n que de construcci\u00f3n. Tendr\u00e1 que luchar continuamente contra sus paisanos que abrigaban falsas esperanzas. Aunque se siente d\u00e9bil ha de anunciar a su pueblo, al que tanto ama, lo que no le agrada. Por eso, se siente solitario, incluso \u201cforzado y violado por el Se\u00f1or\u201d (Jerem\u00edas 20:7).<\/p>\n\n<p>Esta es la gran contradicci\u00f3n de Jerem\u00edas, de su palabra. Al ser palabra divina, es poderosa, pero al no poder forzar a nadie a la fe y a la obediencia, es a la vez impotente.<\/p>\n\n<p>En la promesa que Dios le hace solo le garantiza la asistencia y el triunfo final, pero nada se habla de triunfalismos y \u00e9xitos inmediatos y rotundos. Su camino ser\u00e1 arduo, dif\u00edcil, lleno de espinas, ha de sufrir y ser\u00e1 perseguido.<\/p>\n\n<p>Esta ser\u00e1 tambi\u00e9n la suerte de todo mensajero de la palabra divina. Ante la dif\u00edcil tarea, surgen las dudas, las indecisiones, las opciones f\u00e1ciles, corremos el peligro de refugiarnos en el miedo, de ser infiel a la palabra, pero Dios, con la fuerza del amor nos empuja a continuar y no rendirnos.<\/p>\n\n<p>De esta fuerza que transforma al mundo y las estructuras injustas nos habla hoy Pablo en todo el cap\u00edtulo trece de su primera carta a los corintios. Nos describe de una manera maravillosa el mejor camino que es el amor, y nos impulsa a caminar por \u00e9l.<\/p>\n\n<p>Pero como cristianos, somos conscientes, que hemos conocido y caminamos por otros caminos que no son los mejores. Ahora nos toca hacer un cambio, romper con las viejas estructuras de vida y convertirnos para escoger ese camino que Pablo llama el mejor.<\/p>\n\n<p>Para Pablo el amor es comprensivo, servicial, incompatible con la envidia o el ego\u00edsmo. Llega hasta los matices de la buena educaci\u00f3n, no se irrita ni lleva las cuentas del mal, goza con la verdad y nunca se alegra con la injusticia. Disculpa, cree, espera y aguanta sin l\u00edmites.<\/p>\n\n<p>El amor no pasa nunca, perdura para la vida eterna. Este amor cristiano asume y perfecciona lo mejor del amor humano. Cuando nos falta esta fuerza que integra la vida, no somos m\u00e1s que metales que resuenan o unos platillos que aturden.<\/p>\n\n<p>Esta fuerza del amor eterno, fue la que condujo a los profetas a no rendirse y a soportar toda clase de dolores y sufrimientos, incluso hasta el extremo de dar la vida.<\/p>\n\n<p>El evangelio de san Lucas nos da hoy una gran sorpresa sobre el comportamiento de los paisanos de Jes\u00fas. Jes\u00fas es profeta, y m\u00e1s que profeta podemos decir ya que es el Hijo de Dios. Y como todo profeta es rechazado por los suyos, por su pueblo, a pesar del mensaje de liberaci\u00f3n que trae.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas entr\u00f3 en la sinagoga de su pueblo y ley\u00f3 el texto del profeta Isa\u00edas que dice: \u201cEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque el Se\u00f1or me ha consagrado; me ha enviado a dar buenas noticias, a aliviar a los afligidos, a anunciar la libertad a los presos\u2026\u201d (Isa\u00edas 61:1).<\/p>\n\n<p>Hab\u00eda una gran expectaci\u00f3n y en ese momento se produjo un profundo silencio por parte de los oyentes esperando el menaje de Jes\u00fas, pues todos lo conoc\u00edan. Jes\u00fas se sent\u00f3, como era costumbre del que le tocaba ense\u00f1ar, y coment\u00f3 el mensaje diciendo: \u201cHoy se cumple esta lectura que acaban de o\u00edr\u201d (Lucas 4:21). Pero Jes\u00fas fue desaprobado totalmente por sus paisanos.<\/p>\n\n<p>Dos parecen que son las casusas seg\u00fan el evangelio de este rechazo de Jes\u00fas por sus paisanos. La primera es por \u201choy\u201d de sus palabras que urgen la pertenencia a un reino de Dios que irrumpe con fuerza en su persona. Los jud\u00edos no pod\u00edan pasar por sus mentes que conociendo las ra\u00edces de Jes\u00fas venga ahora a hacerse pasar por algo m\u00e1s que profeta.<\/p>\n\n<p>Esto \u201choy\u201d les obligaba y nos obliga a tomar postura y a convertirnos. No se trata ya de optar por un Dios que est\u00e1 en los cielos o un mes\u00edas futuro, sino por un profeta que ha salido de entre nosotros y nos echa en cara unos pecados concretos y nos est\u00e1 indicando unos caminos concretos a seguir. Todo esto nos cuesta, porque no estamos dispuestos a escuchar el \u201choy\u201d de la palabra de Dios.<\/p>\n\n<p>Y el otro elemento que alimenta seriamente el rechazo, es que las palabras de Jes\u00fas en el ejemplo de la viuda de Sarepta o de Naam\u00e1n el sirio, est\u00e1n abriendo las puertas a los de afuera, a los que no son de nuestro pueblo y de los nuestros. Esto irrit\u00f3 tanto a los paisanos de Jes\u00fas que intentaron despe\u00f1arlo aunque Jes\u00fas se abri\u00f3 paso y se alej\u00f3 de ellos y de su pueblo.<\/p>\n\n<p>El proverbio dice que nadie es profeta en su tierra y la experiencia hist\u00f3rica confirma que quien se mete&nbsp; a profeta termina en m\u00e1rtir. As\u00ed fue con los profetas antiguos, as\u00ed fue con Jes\u00fas, as\u00ed est\u00e1 siendo en nuestros d\u00edas y as\u00ed ser\u00e1 en el futuro. Y todo por no querer aceptar al profeta que surge a nuestro lado, de nuestro propio pueblo, a ese hermano que nos habla en nombre de Dios.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1008,1004],"class_list":["post-162472","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-4c","category-epifania-c"],"acf":{"sermon_date":"2013-02-03","drupal_id":"303996","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 4 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 4 (C) - 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Celebramos el cuarto domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda. 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