{"id":162496,"date":"2010-03-14T01:29:55","date_gmt":"2010-03-14T06:29:55","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cuaresma-4-c-2010\/"},"modified":"2020-12-03T10:43:37","modified_gmt":"2020-12-03T15:43:37","slug":"cuaresma-4-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-4-c-2010\/","title":{"rendered":"Cuaresma 4 (C) \u2013 2010"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>\u201cCuando todav\u00eda estaba lejos, su padre lo vio y sinti\u00f3 compasi\u00f3n de \u00e9l. Corri\u00f3 a su encuentro, y lo recibi\u00f3 con abrazos y besos\u201d (Lc 15:20b).<\/p>\n\n<p>No sabemos si el padre de la par\u00e1bola del evangelio de Lucas esperaba cada d\u00eda el regreso de su hijo menor. La lectura no nos lo dice. Sin embargo, podemos imaginar que s\u00ed lo hizo, mirando, quiz\u00e1s ocasionalmente, por la ventana o sent\u00e1ndose, por las tardes, frente a su casa y mirando hacia el camino. Ama a su hijo. Quiere verlo otra vez. Desea que su hijo regrese. Finalmente, el padre ve al hijo \u201ccuando todav\u00eda estaba lejos\u201d. En ese instante sinti\u00f3 compasi\u00f3n.<\/p>\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces este padre habr\u00e1 imaginado este encuentro? \u00bfCu\u00e1ntas veces habr\u00e1 imaginado o pensado en lo que har\u00eda en el momento de ver a su hijo? Su sue\u00f1o se hab\u00eda realizado. Entonces, quiz\u00e1s levantando su t\u00fanica sobre sus rodillas, corre hacia su hijo tan r\u00e1pido como le es posible y, al alcanzarlo, pone sus brazos alrededor de \u00e9l y lo besa.<\/p>\n\n<p>El hijo habr\u00eda estado ensayando durante todo el camino hacia la casa del padre lo que le iba a decir. Este hijo, que hab\u00eda tomado su herencia, ido a un pa\u00eds lejano y derrochado todo el dinero \u201cllevando una vida desenfrenada,\u201d hab\u00eda reaccionado y recordado que a\u00fan los trabajadores en la casa de su padre viv\u00edan mejor que \u00e9l. Estaba incluso dispuesto a comer el alimento dado a los cerdos que \u00e9l cuidaba, mientras que los trabajadores en la casa de su padre ten\u00edan comida de sobra. \u201cPadre m\u00edo, he pecado contra Dios y contra ti\u201d, habr\u00eda repetido una y otra vez, \u201cya no merezco llamarme tu hijo; tr\u00e1tame como a uno de tus trabajadores\u201d. Sin embargo, el padre no permite que termine este discurso ensayado. Mientras su hijo est\u00e1 todav\u00eda bajo su abrazo, el padre ordena a los sirvientes que traigan r\u00e1pidamente ropa (y no cualquier ropa, sino la mejor), un anillo y sandalias para pon\u00e9rselas y hacer arreglos para que el banquete empiece. \u201c\u00a1Porque este hijo m\u00edo\u201d, dice el padre, \u201cestaba muerto y ha vuelto a vivir; se hab\u00eda perdido y lo hemos encontrado!\u201d<\/p>\n\n<p>Algo interesante, es que aunque la confesi\u00f3n sea suficientemente importante para ser incluida en la par\u00e1bola, como Joel B. Green dice en su comentario del evangelio de Lucas, \u201ces el regreso del hijo, y no su confesi\u00f3n, lo que hace la reconciliaci\u00f3n posible\u201d. A\u00fan antes de que el hijo termine su discurso, el padre lo ha restaurado al estatus familiar.<\/p>\n\n<p>Quiz\u00e1s algunos de nosotros hayamos ido a aquel \u201cpa\u00eds lejano\u201d en una ocasi\u00f3n u otra; ese lugar lejos de Dios. Aquel \u201cpa\u00eds lejano\u201d podr\u00eda haber sido un trabajo, una relaci\u00f3n, un vicio o cualquier cosa que nos aleja de Dios. Podemos encontrarnos, como el hijo m\u00e1s joven de la par\u00e1bola, hambrientos, sin saber qu\u00e9 hacer ni c\u00f3mo regresar. Como el hijo, tratamos de encontrar las palabras \u201ccorrectas\u201d, una manera de decirle a Dios que estamos sinceramente arrepentidos. Sin embargo, las buenas noticias son que tenemos a un Dios que est\u00e1 listo para perdonar. Tenemos a un Dios que permite giros completos.<\/p>\n\n<p>Algunos de nosotros podemos sentirnos, a veces, sucios, mugrientos, sin merecernos que nos dejen regresar y permanecemos en aquel \u201cpa\u00eds lejano\u201d. Sin embargo, debemos alegrarnos porque tenemos un Dios que espera d\u00eda y noche nuestro regreso. Tenemos un Dios lleno de compasi\u00f3n y misericordia que nos ve a\u00fan cuando todav\u00eda estamos lejos y corre hacia nosotros, nos abraza, nos besa y nos restaura. Esto es el evangelio. Estas son las buenas noticias, las buenas nuevas de Jesucristo.<\/p>\n\n<p>En la obra La Capital del Mundo, Ernest Hemingway cuenta la historia de un padre espa\u00f1ol y su hijo adolescente. La relaci\u00f3n entre este padre y el hijo lleg\u00f3 a tener muchos problemas y finalmente se rompi\u00f3. Cu\u00e1ndo el hijo rebelde (cuyo nombre era Paco, un nombre espa\u00f1ol muy com\u00fan) se escap\u00f3 de casa, su padre empez\u00f3 una b\u00fasqueda larga y dura para encontrarlo. Como \u00faltimo recurso, el padre, agotado, coloc\u00f3 un anuncio en un peri\u00f3dico de Madrid, esperando que su hijo viera el anuncio y respondiera. El anuncio dec\u00eda: \u201cMi querido Paco, encontr\u00e9monos por favor frente a la oficina del peri\u00f3dico al mediod\u00eda. Todo est\u00e1 perdonado. Te quiero, pap\u00e1\u201d.<\/p>\n\n<p>Hemingway cuenta que al mediod\u00eda del d\u00eda siguiente, frente a la oficina del peri\u00f3dico de Madrid, hab\u00eda 800 Pacos, todos en b\u00fasqueda del perd\u00f3n del pap\u00e1.<\/p>\n\n<p>Hay muchos Pacos por todas partes del mundo en b\u00fasqueda de perd\u00f3n. Quieren regresar a casa. Alguien todav\u00eda en aquel \u201cpa\u00eds lejano\u201d podr\u00eda ser alguien que conocemos o tal vez seamos nosotros.<\/p>\n\n<p>El ap\u00f3stol Pablo pregunta en su carta a los romanos: \u201c\u00bfQui\u00e9n nos podr\u00e1 separar del amor de Cristo? \u00bfEl sufrimiento, las dificultades, la persecuci\u00f3n, el hambre, la falta de ropa, el peligro, la muerte violenta?\u201d (Rom 8:35). \u00bfHay algo que nos pueda separar del amor de Cristo? \u201cEstoy convencido,\u201d contin\u00faa el ap\u00f3stol Pablo, de que nada podr\u00e1 separarnos del amor de Dios: ni la muerte ni la vida, ni los \u00e1ngeles ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente ni lo futuro, ni lo m\u00e1s alto ni lo m\u00e1s profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. \u00a1Nada podr\u00e1 separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jes\u00fas nuestro Se\u00f1or!\u201d (Rom 8:38-39). Tenemos un Dios que espera que regresemos a casa.<\/p>\n\n<p>En el evangelio de san Juan leemos: \u201cPorque Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de \u00e9l\u201d (Jn 3:17). Si ya sabemos esto, compart\u00e1moslo con los dem\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo? Lo hacemos mostrando el amor de Dios a los dem\u00e1s de la misma manera que lo hemos recibido, de una manera abundante y sin condiciones. Seamos como esos signos de tr\u00e1fico que dicen \u201cs\u00ed se permiten giros completos\u201d, y apuntemos hacia Dios. Record\u00e9mosle al mundo entero que Dios, cuando todav\u00eda estamos lejos corre hacia nosotros, lleno de compasi\u00f3n, listo para abrazarnos, besarnos y restaurarnos. Y eso, hermanos y hermanas, son las buenas nuevas de Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1016,1012],"class_list":["post-162496","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-4c","category-cuaresma-c"],"acf":{"sermon_date":"2010-03-15","drupal_id":"304176","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169005},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 4 (C) \u2013 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-4-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 4 (C) \u2013 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cCuando todav\u00eda estaba lejos, su padre lo vio y sinti\u00f3 compasi\u00f3n de \u00e9l. 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