{"id":162498,"date":"2010-02-28T01:31:36","date_gmt":"2010-02-28T06:31:36","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cuaresma-2-c-2010\/"},"modified":"2020-12-03T10:43:00","modified_gmt":"2020-12-03T15:43:00","slug":"cuaresma-2-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-2-c-2010\/","title":{"rendered":"Cuaresma 2 (C) \u2013 2010"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Podr\u00edamos muy bien sintetizar la ense\u00f1anza que nos trae la liturgia de la Palabra en este segundo domingo de cuaresma de la siguiente forma: Dios llama, y cuando \u00e9l llama, lo \u00fanico que necesitamos es confiar absolutamente en \u00e9l. Y qu\u00e9 mejor que este ambiente cuaresmal para convertirnos desde el reconocimiento humilde de que no siempre confiamos en Dios, de que casi siempre nuestra fe y nuestra confianza est\u00e1n aferradas a todo, menos al escudo y baluarte que es nuestro Dios.<\/p>\n\n<p>En el cap\u00edtulo doce del libro del G\u00e9nesis leemos la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n, un habitante hasta entonces an\u00f3nimo de Ur de Caldea, territorio muy distante del pa\u00eds donde finalmente desarrollar\u00e1 la misi\u00f3n para la cual el Se\u00f1or lo llama. En el cap\u00edtulo quince el narrador retoma el hilo de la historia y nos vuelve a presentar al Se\u00f1or tomando siempre la iniciativa para animar a Abrah\u00e1n, para mostrarse como el \u00danico en el que realmente se puede confiar.<\/p>\n\n<p>Abrah\u00e1n se resiste a creer en las promesas de Dios y, por ende, no manifiesta ninguna esperanza, no puede confiar sencillamente porque su realidad es cr\u00edtica: \u201csoy est\u00e9ril\u201d, \u201cno me has dado descendencia y un criado ser\u00e1 mi heredero\u201d; de otro lado, Abrah\u00e1n enfrenta una dificultad m\u00e1s que tal vez puede ser muy familiar o muy com\u00fan para muchos: el Se\u00f1or lo ha llamado para desplazarse a otro territorio, a otra regi\u00f3n, a otro pa\u00eds. Por m\u00e1s esperanza, por m\u00e1s ilusiones, por m\u00e1s confianza que tengamos en nosotros mismos, no siempre las experiencias de estar lejos de nuestro territorio, son positivas; hay mucho de dolor, mucho de angustia, de soledad y de quebranto.<\/p>\n\n<p>Y bien, a pesar de las reticencia de Abrah\u00e1n para aceptar el ofrecimiento divino, el Se\u00f1or insiste y promete ser su escudo; como quien dice, su defensor en todo momento, y para que Abrah\u00e1n crea y conf\u00ede lo invita a sellar un pacto a la manera como se celebraban las alianzas en aquella lejana \u00e9poca en Mesopotamia y en todo el cercano oriente.<\/p>\n\n<p>Desde ese momento, Abrah\u00e1n crey\u00f3 y confi\u00f3 en el Se\u00f1or. As\u00ed es Dios con nosotros; su amor y su bondad sobrepasan cualquier expectativa nuestra; est\u00e1 ah\u00ed para respaldarnos, para ser nuestro escudo y fortaleza; nos corresponde a nosotros examinar qu\u00e9 tanta confianza y qu\u00e9 tanta fe tenemos en el Dios en el cual creemos. Si a veces flaquea nuestra confianza en \u00e9l, si a veces las dificultades, las contradicciones y los obst\u00e1culos nos desaniman y perdemos nuestras ilusiones, es porque no estamos seguros ni convencidos de su poder y su bondad; tal vez, incluso, tendremos que reconocer que muchas veces confiamos m\u00e1s en los bienes materiales, en nuestros propios proyectos y nuestras propias fuerzas y que con mucha frecuencia s\u00f3lo nos acordamos de Dios en casos extremos, cuando definitivamente todo nos ha fallado.<\/p>\n\n<p>El pasaje del G\u00e9nesis que escuchamos hoy nos ayuda, entonces, a examinar en qu\u00e9 punto se halla nuestra confianza en Dios; no importa cu\u00e1ntas dificultades y obst\u00e1culos estemos enfrentando ahora; lo que importa es volver a sentir la llamada alentadora de Dios y escuchar su promesa: \u201cno temas, yo soy tu escudo\u201d y estar convencidos de que cuando Dios llama, lo \u00fanico que necesitamos es confiar absolutamente en \u00e9l, como ciudadanos del cielo que somos, tal como lo afirma san Pablo en su ep\u00edstola a los filipenses y que tambi\u00e9n escuchamos hoy.<\/p>\n\n<p>Por su parte, el evangelio que nos trae la liturgia nos presenta un caso un poco extra\u00f1o, pero que de un modo u otro se puede relacionar con el pasaje del G\u00e9nesis que hemos meditado. Unos fariseos le insin\u00faan a Jes\u00fas que se aleje del territorio donde se encuentra porque Herodes est\u00e1 buscando la forma de matarlo. La respuesta de Jes\u00fas, nadie la espera, \u201cvayan a decir a ese zorro: hoy y ma\u00f1ana expulso demonios y realizo sanaciones; pasado ma\u00f1ana terminar\u00e9\u201d. Una respuesta que nos hace ver hasta qu\u00e9 punto Jes\u00fas est\u00e1 plenamente convencido de su misi\u00f3n porque sabe a qui\u00e9n le sirve y en nombre de qui\u00e9n act\u00faa.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas tambi\u00e9n ha sido llamado y enviado por Dios para realizar la tarea de Hijo; esto es, haciendo presente en este mundo la voluntad amorosa y salv\u00edfica del Padre. Tambi\u00e9n Jes\u00fas, desde su bautismo deposit\u00f3 toda su confianza en su Padre y sabe que no lo defrauda; por eso, ninguna amenaza humana lo amedrenta, ni siquiera la perspectiva de morir a manos de los que se creen amos y se\u00f1ores del mundo.<\/p>\n\n<p>En este marco, Jes\u00fas lanza una lamentaci\u00f3n por Jerusal\u00e9n, mas no por la ciudad f\u00edsica, por su templo y sus murallas, sino por todos los que est\u00e1n convencidos de que en Jerusal\u00e9n moraba la presencia divina. Jes\u00fas so\u00f1aba con un pueblo convertido, un pueblo que entendiera en qu\u00e9 consist\u00eda de verdad el proyecto amoroso de Dios, su llamado continuo a practicar el amor y la justicia; sin embargo, con el pretexto de defender la causa divina, Jerusal\u00e9n hab\u00eda aniquilado a todos los mensajeros de Dios y estaba a punto de aniquilar tambi\u00e9n al \u00faltimo de todos, a su propio hijo.<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n hoy Jes\u00fas tendr\u00eda mucho qu\u00e9 lamentar a causa de nuestro comportamiento, de nuestras incoherencias de vida y nuestra falta de un aut\u00e9ntico testimonio. Pidamos de coraz\u00f3n hoy al Se\u00f1or que nos otorgue el don de la conversi\u00f3n, que nos haga m\u00e1s d\u00f3ciles a su Palabra; que derrame sobre nosotros la virtud de la esperanza para continuar esperando contra toda esperanza en un modelo de sociedad nueva donde reinen el amor, la justicia y el derecho. Que el pan de la Palabra y el cuerpo y la sangre de Cristo que compartimos, sean los signos de ese compromiso nuestro para lograr ser mejores cada.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1014,1012],"class_list":["post-162498","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-2c","category-cuaresma-c"],"acf":{"sermon_date":"2010-03-01","drupal_id":"304186","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 2 (C) \u2013 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-2-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 2 (C) \u2013 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Podr\u00edamos muy bien sintetizar la ense\u00f1anza que nos trae la liturgia de la Palabra en este segundo domingo de cuaresma de la siguiente forma: Dios llama, y cuando \u00e9l llama, lo \u00fanico que necesitamos es confiar absolutamente en \u00e9l. 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