{"id":162503,"date":"2010-01-31T01:48:28","date_gmt":"2010-01-31T06:48:28","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-4-c-2010\/"},"modified":"2020-12-03T10:44:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:44:38","slug":"epifania-4-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El Se\u00f1or se dirigi\u00f3 a m\u00ed, y me dijo: \u201cAntes de darte la vida, ya te hab\u00eda escogido; antes de que nacieras, ya te hab\u00eda yo apartado; te hab\u00eda destinado a ser profeta de las naciones\u201d (Jr 1:4).<\/p>\n\n<p>Escoger, apartar, destinar. Estos tres verbos nos sintetizan el curso de acci\u00f3n en la din\u00e1mica que se desarrolla en el llamado que hace Dios a los profetas. Un llamado que parte de Dios mismo: \u201cEl Se\u00f1or se dirigi\u00f3 a m\u00ed y me dijo\u2026\u201d; que aterriza en el coraz\u00f3n del que es llamado, y que provoca una respuesta de car\u00e1cter resuelto y definido: \u201cHabla que tu siervo escucha\u201d (1Sm 3:10).<\/p>\n\n<p>La palabra que hemos proclamado en este cuarto domingo de Epifan\u00eda nos ofrece la oportunidad de retomar el tema del profetismo b\u00edblico y ponerlo en perspectiva del presente. No como un tema nuevo, sino como la continuaci\u00f3n de una reflexi\u00f3n que comenz\u00f3 hace mucho tiempo y que se hace necesario reavivar peri\u00f3dicamente para evitar olvidarla o dejarla inconclusa.<\/p>\n\n<p>El llamado a los profetas no es fortuito ni es fruto del azar; es un llamado con prop\u00f3sitos e intenciones claras, en circunstancias muy espec\u00edficas tales como la esclavitud y el destierro; la desobediencia de las leyes de Dios y el distanciamiento del proyecto de salvaci\u00f3n de Dios; la opresi\u00f3n e injusticias por parte de los reyes y las autoridades y el desplazamiento de los l\u00edderes espirituales; el olvido de los pobres y el descuido de los hu\u00e9rfanos y las viudas.<\/p>\n\n<p>En medio de las realidades que desaf\u00edan y ponen a prueba el sue\u00f1o de Dios para su pueblo, \u00e9l escoge y prepara a los profetas; entrena sus ojos y sus o\u00eddos; pone sus palabras en sus labios, y los env\u00eda con instrucciones precisas: \u201cHoy te doy plena autoridad sobre reinos y naciones para arrancar y derribar; para destruir y demoler; y tambi\u00e9n para construir y plantar\u201d (Jr 1:10). Y lo m\u00e1s importante es que Dios escoge del pueblo a sus profetas.<\/p>\n\n<p>El profeta entiende la urgencia de Dios y presta atenci\u00f3n a su pregunta: \u201c\u00bfA qui\u00e9n enviaremos y qui\u00e9n ir\u00e1 por nosotros? Entonces responde con el coraz\u00f3n resuelto: \u00b4Aqu\u00ed estoy yo. Env\u00edame a m\u00ed \u00b4\u201d (Is 6:8). Lo grande es que cuando el profeta entra en la r\u00edtmica de la urgencia de Dios, comienza a ver las cosas como las ve Dios, y va a aquellos a quienes fue enviado.<\/p>\n\n<p>Esto \u00faltimo nos conecta con el evangelio de hoy, ese pasaje tan conocido del evangelista Lucas donde Jes\u00fas recibe el embiste de sus compatriotas. El bochorno fue que Jes\u00fas no s\u00f3lo afirma el cumplimiento en \u00e9l de las palabras del profeta Isa\u00edas, sino que declara que la misericordia de Dios trasciende los muros del pueblo elegido y que alcanza a todos los necesitados y marginados de la tierra. Entonces aqu\u00ed cabe preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente provoc\u00f3 la ira de los vecinos de Jes\u00fas? \u00bfFue lo que dijo acerca de s\u00ed mismo al cerrar el libro, o lo que sigui\u00f3 diciendo? Obviamente lo que sigui\u00f3 diciendo, puesto que, de acuerdo a lo que leemos en Lucas, todo parec\u00eda ir bien hasta que expres\u00f3 cosas que parec\u00edan poner en cuestionamiento el concepto de raza elegida y clase predilecta de Dios.<\/p>\n\n<p>En la experiencia de Am\u00e9rica Latina se sabe que a la base de la extensa lista de perseguidos y orillados al precipicio est\u00e1 la intolerancia de unos pocos que no aceptan la verdad simple de que Dios, y sus abundantes dones, no quiere quedarse acorralado en los l\u00edmites de las ambiciones de los ricos y satisfechos. Jes\u00fas y los cientos de m\u00e1rtires y desaparecidos tambi\u00e9n fueron objeto de esa misma intolerancia por parte de sus coet\u00e1neos. Sabemos que cuando alguien expresa claramente la verdad de que para con Dios no hay raza elegida ni clase predilecta es muy posible que se est\u00e9 iniciando un camino al martirio. Lo m\u00e1s probable es que esa afirmaci\u00f3n y predicaci\u00f3n prof\u00e9tica por parte del arzobispo salvadore\u00f1o Oscar Arnulfo Romero fue lo que influy\u00f3 en su asesinato.<\/p>\n\n<p>Es lo mismo que ha ocurrido en Hait\u00ed durante a\u00f1os. La mayor parte de los que elevaron voces prof\u00e9ticas de que las cosas necesitaban cambiar; que los bienes se hab\u00edan quedado estancados en las manos de unos pocos; que los campos se estaban quedando despoblados por la deforestaci\u00f3n y por la pobreza atroz; que Puerto Pr\u00edncipe estaba demasiado poblado sin contar con las estructuras adecuadas, ellos tambi\u00e9n fueron asesinados, atemorizados o exiliados durante los a\u00f1os de las dictaduras. Y los que ya no pudieron m\u00e1s se cansaron o se dejaron comprar por el sistema. \u00a1Si s\u00f3lo hubi\u00e9semos escuchado sus voces! Tal vez hubiese sido posible reducir los efectos del terremoto que ha venido a decirnos que ellos, los profetas haitianos, ten\u00edan la raz\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Quiz\u00e1s en este momento la pregunta obligada sea: \u00bfqu\u00e9 podemos hacer nosotros ahora? \u00bfQu\u00e9 les parece si hacemos el siguiente ejercicio s\u00f3lo por unos segundos? Tratemos de o\u00edr, de ver, de sentir como profetas. \u00bfQu\u00e9 vemos? \u00bfQu\u00e9 o\u00edmos? \u00bfQu\u00e9 sentimos?<\/p>\n\n<p>Pensemos en la situaci\u00f3n de Hait\u00ed. Tratemos de o\u00edr el gemido y el grito desesperado de las miles de v\u00edctimas del terremoto; de ver la angustia reflejada en los rostros de los sobrevivientes que todav\u00eda tratan de entender lo sucedido y que se aferran esperanzados en el rescate de los suyos. Este no es un ejercicio f\u00e1cil. De acuerdo al te\u00f3logo espa\u00f1ol Jon Sobrino en su libro \u201cTerremoto, Terrorismo, Barbarie y Utop\u00eda\u201d nos dice: \u201cPara comprender la realidad de un terremoto y para reaccionar adecuadamente hay que dejarse afectar por la tragedia\u201d.<\/p>\n\n<p>De todos modos, avancemos en el ejercicio. Pensemos por un momento en las razones hist\u00f3ricas por las cuales un fen\u00f3meno natural como \u00e9ste encuentra a un Puerto Pr\u00edncipe demasiado poblado y con una infraestructura tan d\u00e9bil. \u00bfQu\u00e9 sentimos?<\/p>\n\n<p>Ahora regresemos al terremoto, sus efectos y toda la acci\u00f3n alrededor de Puerto Pr\u00edncipe. Pensemos ahora m\u00e1s positivamente: en los gestos de solidaridad de las naciones del mundo; en el trabajo incansable de las brigadas de rescate; en los m\u00e9dicos salvando vidas, y en las expresiones de j\u00fabilo cada vez que alguien es rescatado con vida de los escombros.<\/p>\n\n<p>Finalmente, conect\u00e9monos una vez m\u00e1s con los profetas b\u00edblicos, y con lo que ustedes vieron, oyeron y sintieron. \u00a1Espero que concluyamos pidi\u00e9ndole a Dios que nos d\u00e9 sabidur\u00eda para entender su urgencia!<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1008,1004],"class_list":["post-162503","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-4c","category-epifania-c"],"acf":{"sermon_date":"2010-02-01","drupal_id":"304211","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168984},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El Se\u00f1or se dirigi\u00f3 a m\u00ed, y me dijo: \u201cAntes de darte la vida, ya te hab\u00eda escogido; antes de que nacieras, ya te hab\u00eda yo apartado; te hab\u00eda destinado a ser profeta de las naciones\u201d (Jr 1:4). Escoger, apartar, destinar. Estos tres verbos nos sintetizan el curso de acci\u00f3n en la din\u00e1mica que se [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:44:38+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/\",\"name\":\"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2010-01-31T06:48:28+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:44:38+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010","og_description":"El Se\u00f1or se dirigi\u00f3 a m\u00ed, y me dijo: \u201cAntes de darte la vida, ya te hab\u00eda escogido; antes de que nacieras, ya te hab\u00eda yo apartado; te hab\u00eda destinado a ser profeta de las naciones\u201d (Jr 1:4). Escoger, apartar, destinar. Estos tres verbos nos sintetizan el curso de acci\u00f3n en la din\u00e1mica que se [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:44:38+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/","name":"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2010-01-31T06:48:28+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:44:38+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-c-2010\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Epifan\u00eda 4 (C) \u2013 2010"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1008,"label":"Epifan\u00eda 4c"},{"value":1004,"label":"Epifan\u00eda C"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"El Se\u00f1or se dirigi\u00f3 a m\u00ed, y me dijo: \u201cAntes de darte la vida, ya te hab\u00eda escogido; antes de que nacieras, ya te hab\u00eda yo apartado; te hab\u00eda destinado a ser profeta de las naciones\u201d (Jr 1:4). Escoger, apartar, destinar. Estos tres verbos nos sintetizan el curso de acci\u00f3n en la din\u00e1mica que se&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}