{"id":162530,"date":"2017-10-28T14:10:30","date_gmt":"2017-10-28T18:10:30","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-25-a-2017\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:36","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:36","slug":"propio-25-a-2017","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2017\/","title":{"rendered":"Propio 25 (A) &#8211; 2017"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>A lo largo de nueve domingos hemos le\u00eddo y escuchado en nuestras comunidades la historia del pueblo de Israel en la etapa que va desde la esclavitud en Egipto hasta la llegada a la Tierra Prometida. En cada uno de esos domingos, se ha contado parte de la vida de Mois\u00e9s, el l\u00edder escogido por Dios para guiar a su pueblo a trav\u00e9s del desierto. &nbsp;Dios libr\u00f3 a Mois\u00e9s de la muerte, porque el fara\u00f3n hab\u00eda ordenado el exterminio de ni\u00f1os varones hebreos nacidos en Egipto durante los tiempos de la esclavitud.<\/p>\n\n<p>Mois\u00e9s fue protegido por Dios hasta el momento en que Dios lo llam\u00f3 en el monte Horeb, conocido tambi\u00e9n como el monte Sina\u00ed. Ah\u00ed Dios le encomend\u00f3 a guiar al pueblo hebreo y a librarlo del martirio de la servidumbre y abusos de los capataces egipcios. La jornada por el desierto est\u00e1 marcada por innumerables pruebas para Mois\u00e9s y para el pueblo de Dios. Hay momentos en los que Mois\u00e9s desfallece frente a las flaquezas de los israelitas. Hombres y mujeres olvidan con facilidad las proezas que Dios hizo para liberarlos de la esclavitud.<\/p>\n\n<p>La lectura de este domingo tomada del Deuteronomio nos muestra a Mois\u00e9s al final de su vida. El escenario es impresionante. Escuchamos e imaginamos a Mois\u00e9s contemplando a lo lejos la Tierra Prometida desde lo alto del monte Nebo en el desierto de Moab. El Se\u00f1or le dijo: \u201c\u00c9ste es el pa\u00eds que yo jur\u00e9 a Abraham, Isaac y Jacob que dar\u00eda a sus descendientes. He querido que lo veas con tus propios ojos, aunque no vas a entrar en \u00e9l.\u201d<\/p>\n\n<p>Podemos imaginar el efecto que tuvo en Mois\u00e9s el escuchar esas palabras de Dios. Hab\u00eda llegado a la meta y no pod\u00eda celebrar semejante logro. Para los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, que vivimos bajo el imperativo de alcanzar el \u00e9xito, el final de Mois\u00e9s nos parece un gran fracaso. No es un final feliz, no hay copa de la victoria que levantar y Mois\u00e9s tiene que conformarse con ver a lo lejos una tierra que otros y otras recibir\u00edan como herencia.<\/p>\n\n<p>No es f\u00e1cil entender la historia de Mois\u00e9s cuando hemos sido programados para alcanzar el \u00e9xito y el reconocimiento por nuestro esfuerzo y sacrificio. Las preguntas que podemos hacernos son: \u00bfCu\u00e1l es el prop\u00f3sito de nuestros esfuerzos? &nbsp;\u00bfC\u00f3mo encajan nuestros esfuerzos con la misi\u00f3n de Dios?<\/p>\n\n<p>En nuestra pr\u00e1ctica de fe es importante recordar las palabras de la segunda lectura tomadas de la primera carta de Pablo a los Tesalonicenses: \u201cNo tratamos de agradar a la gente, sino a Dios, que examina nuestros corazones\u201d. Al final de todo, lo que realmente cuenta es haber sido fieles al mandato del Se\u00f1or, aun cuando en la sociedad la tendencia es buscar incansablemente triunfos y logros.<\/p>\n\n<p>La organizaci\u00f3n de la iglesia primitiva era muy diferente a las maneras como se organizan las jerarqu\u00edas eclesi\u00e1sticas hoy d\u00eda. Durante los primeros siglos el \u00e9nfasis estaba en la vida comunitaria que celebraba la multiplicidad de dones tanto en los hombres como en las mujeres. El ap\u00f3stol Pablo no hubiera podido desarrollar una empresa misionera de largo alcance sin el apoyo de l\u00edderes locales en diferentes lugares. El mensaje primordial de Pablo a las nuevas comunidades cristianas fue la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n\n<p>Con el paso del tiempo, los nuevos l\u00edderes cristianos no pudieron dejar de lado su propio poder. Los efectos negativos de tales comportamientos todav\u00eda se hacen sentir en las distintas confesiones cristianas. Un ejemplo de ello es la primac\u00eda del var\u00f3n en los asuntos tanto lit\u00fargicos como administrativos de un buen n\u00famero de iglesias. Con pena y verg\u00fcenza debemos reconocer que se desarroll\u00f3 en cierto momento de la historia de la iglesia, toda una campa\u00f1a para excluir a la mujer de los principales puestos del liderazgo ministerial. Son pocas las iglesias que hoy en d\u00eda otorgan a la mujer un espacio de participaci\u00f3n plena y desarrollo en la vida eclesial.<\/p>\n\n<p>El evangelio de este domingo nos habla nuevamente del deseo que ten\u00edan los l\u00edderes religiosos de atrapar a Jes\u00fas. Saduceos, fariseos y otros l\u00edderes de la ley se acercaron a \u00e9l con la intenci\u00f3n de eliminarlo de la escena p\u00fablica, formul\u00e1ndole preguntas comprometedoras. Reconociendo la mala intenci\u00f3n de sus preguntas, Jes\u00fas les responde con prudencia y sabidur\u00eda. Ellos preguntaron: \u201cMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento m\u00e1s importante de la ley?\u201d Jes\u00fas les dijo: \u2014\u201cAma al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.\u201d Seg\u00fan la creencia y las leyes de la \u00e9poca, la respuesta es correcta y completa. No obstante, Jes\u00fas le agreg\u00f3 una segunda parte al primer y m\u00e1s importante mandamiento de amar a Dios. Jes\u00fas les dijo: \u201cPero hay un segundo parecido a este; dice: \u2018ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.\u2019 En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas.\u201d Al incluir a la humanidad, Jes\u00fas completa el gran mandamiento de amor.<\/p>\n\n<p>Cuando nuestras pr\u00e1cticas religiosas se enfocan \u00fanicamente en doctrinas y f\u00f3rmulas de fe, corremos el riesgo de vivir una fe hip\u00f3crita y sin fundamento. Desafortunadamente, en nuestra cultura religiosa se prioriza aprender de memoria algunas verdades de fe, pero sin conectarlas con nuestra pr\u00e1ctica diaria.<\/p>\n\n<p>El Pacto Bautismal que encontramos en el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan (pg. 224) incorpora promesas de acci\u00f3n cristiana donde los bautizados (si pueden), los padres, padrinos y la congregaci\u00f3n se comprometen a seguir. Cada una de esas promesas est\u00e1 encabezada por una palabra que alude a una acci\u00f3n espec\u00edfica: continuar\u00e1s, perseverar\u00e1s, proclamar\u00e1s, buscar\u00e1s y luchar\u00e1s. Estas son las acciones que cada persona bautizada se compromete a llevar en su pr\u00e1ctica cristiana.<\/p>\n\n<p>Al igual que en los tiempos de Jes\u00fas, en nuestro ambiente religioso existen diferentes grupos con distintas tendencias. El cuestionamiento y la desacreditaci\u00f3n entre grupos opuestos siempre existir\u00e1. Los episcopales somos tildados de liberales al ofrecer en nuestra Iglesia una radical bienvenida a todos y a todas sin distinciones de g\u00e9nero, raza y sexualidad. Los c\u00edrculos religiosos m\u00e1s conservadores cuestionan nuestra pr\u00e1ctica inclusiva por&nbsp;no&nbsp;interpretar literalmente algunos pasajes b\u00edblicos y enfatizar el respeto a la dignidad de toda persona.<\/p>\n\n<p>Con frecuencia escuchamos a los miembros de nuestras comunidades expresar lo dif\u00edcil y arriesgado que significa explicar a los fariseos de hoy, que Jes\u00fas no discrimin\u00f3 a ning\u00fan ser humano, porque al igual que los maestros de la ley en el evangelio de hoy, algunos y algunas se acercan a nosotros con la intenci\u00f3n de culparnos por faltar a las Sagradas Escrituras o a las verdades de la fe cristiana. Pensar no ofende a Dios; lo que sin duda le ofende es que juzguemos a los dem\u00e1s desde nuestros miedos y prejuicios.<\/p>\n\n<p>Hermanas y hermanos, manteng\u00e1monos firmes en nuestro pacto bautismal en el cual Jes\u00fas nos da las palabras que llevan a la acci\u00f3n cristiana. Su mandamiento es de amor incondicional a Dios y al pr\u00f3jimo, para as\u00ed guiar y transformar nuestras vidas y poder sostener una sociedad m\u00e1s justa, inclusiva y compasiva.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,940],"class_list":["post-162530","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-25a"],"acf":{"sermon_date":"2017-10-29","drupal_id":"304356","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168901},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 25 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2017\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 25 (A) - 2017\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"A lo largo de nueve domingos hemos le\u00eddo y escuchado en nuestras comunidades la historia del pueblo de Israel en la etapa que va desde la esclavitud en Egipto hasta la llegada a la Tierra Prometida. 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