{"id":162544,"date":"2017-07-22T16:38:59","date_gmt":"2017-07-22T20:38:59","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-11-a-2017\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:49","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:49","slug":"propio-11-a-2017","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-11-a-2017\/","title":{"rendered":"Propio 11 (A) &#8211; 2017"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El evangelista Mateo usa por lo menos seis veces su expresi\u00f3n favorita \u201cllorando y rechinando de dientes\u201d refiri\u00e9ndose a juicio y castigo. En el evangelio de hoy, lo usa despu\u00e9s de la par\u00e1bola del trigo y las malas hierbas. Es aterrador y dif\u00edcil leer acerca de esta imagen. Nos hace pensar en la seriedad de nuestra fe y en lo que est\u00e1 en juego en cuanto a vivir en un mundo que incluye lo bueno y lo malo.<\/p>\n\n<p>Ninguno de nosotros quiere ser la mala hierba destinada a ese horrible destino expresado al final de esta par\u00e1bola. Quiz\u00e1s, debido a esa seriedad, nos vemos obligados a considerar lo que Jes\u00fas realmente est\u00e1 tratando de ense\u00f1arnos a trav\u00e9s de esta par\u00e1bola.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas sab\u00eda algo sobre el trigo y las malas hierbas. Las malas hierbas de las que Jes\u00fas hablaba no eran diferentes a las malas hierbas que crecen en cualquiera de nuestros propios patios. A las malas hierbas las alimentan el agua, la luz del sol y el suelo, igual que a las buenas hierbas que sembramos. Existen unas al lado de las otras, y a veces compiten por el espacio.<\/p>\n\n<p>La verdad es que el mal existe y que hay individuos, instituciones y establecimientos que nos alimentan y nos sustentan como el trigo, y tambi\u00e9n hay individuos, instituciones y establecimientos que nos drenan la vida como las malas hierbas. En respuesta a eso, nuestra inclinaci\u00f3n humana es ordenar y categorizar a la gente. As\u00ed como los esclavos en la historia de Jes\u00fas quer\u00edan encontrar y recoger las malas hierbas y arrancarlas. En un sentido figurado, nosotros estamos dispuestos a hacer lo mismo con las personas.<\/p>\n\n<p>De hecho, nuestra inclinaci\u00f3n humana a clasificarnos rec\u00edprocamente est\u00e1 al centro de la par\u00e1bola. \u00bfCu\u00e1ntas maneras cada uno de nosotros ha sido catalogado como parte de un grupo u otro? Todos hemos aprendido que si llevamos ropa determinada somos identificados r\u00e1pidamente por otros como pertenecientes a un cierto grupo o clase social.<\/p>\n\n<p>Aprendemos que somos considerados como parte de una comunidad o naci\u00f3n dependiendo de si hemos nacido all\u00ed o no. Aprendemos que somos considerados por los dem\u00e1s como cristianos creyentes en la Biblia, o que no lo somos. Somos inmigrantes o nativos. Somos ciudadanos de una naci\u00f3n o no lo somos. Y en cada una de estas maneras en que estamos categorizados, hay tambi\u00e9n un valor o juicio asignado. Si se nos considera un forastero, no es raro que seamos agrupados en la categor\u00eda de \u201cmaleza\u201d o que oigamos referencias a \u201cllorar y rechinar de dientes\u201d que se nos aplican como un juicio simplemente por ser considerados un \u201cextra\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n<p>Ahora, para entender esta historia m\u00e1s all\u00e1 y en un nivel m\u00e1s profundo, aparte de la experiencia del trigo y las malas hierbas, tambi\u00e9n debemos mirar m\u00e1s de cerca el mundo de la par\u00e1bola, en la cual Mateo escribe. Contextualmente, cuando se escribi\u00f3 el Evangelio de Mateo, alrededor del a\u00f1o 85 dC, las tensiones entre el establecimiento jud\u00edo y la reci\u00e9n emergente Iglesia Cristiana eran particularmente amargas, y las duras palabras de Mateo para aquellos que cuestionaron la legitimidad y sabidur\u00eda de Jes\u00fas salieron de esa realidad comunitaria.<\/p>\n\n<p>Claramente, en ese tiempo, la noci\u00f3n de una comunidad en conflicto podr\u00eda ser capturada en esta par\u00e1bola sobre la contradicci\u00f3n y la competencia entre el trigo y las malas hierbas.<\/p>\n\n<p>Las par\u00e1bolas no tratan de encubrir contradicciones o manchas o paradojas, sino que nos ponen de relieve las contradicciones que experimentamos como cristianos y como comunidades. Por ejemplo, Jes\u00fas nos ofrece par\u00e1bolas acerca de un mundo donde el \u201cprimero ser\u00e1 el \u00faltimo\u201d y el \u201cmanso heredar\u00e1 la tierra\u201d, y como dice el texto de hoy, \u201cun enemigo sembrar\u00e1 entre el trigo\u201d. Tan metaf\u00f3ricas como sean, nosotros experimentamos conflictos similares en nuestras propias vidas, como los que se expresan \u200b\u200ben estas par\u00e1bolas. El trigo y las malas hierbas existen lado a lado, aunque anhelamos y esperamos un mundo donde los vecinos vivan en paz y se traten con respeto.<\/p>\n\n<p>Como cristianos, somos llamados por Cristo a vivir nuestra fe en medio de estas contradicciones e incertidumbres y vivir en comunidad sin imponer categorizaciones o juicios precipitados el uno sobre el otro.<\/p>\n\n<p>Parker Palmer, escritor, educador y activista estadounidense que se enfoca en temas de educaci\u00f3n, comunidad, liderazgo, espiritualidad y cambio social, escribi\u00f3: \u201cYa sea que lo sepamos o no, nos guste o no, lo honremos o no, estamos incrustados en comunidad. Si nos consideramos criaturas biol\u00f3gicas o seres espirituales o ambos, la verdad permanece: fuimos creados en y para una ecolog\u00eda compleja de relaci\u00f3n, y sin ella nos marchitaremos y moriremos. La comunidad es el lugar donde la persona con la que menos quieres vivir vive siempre. La raz\u00f3n es sencilla: las relaciones en la comunidad son tan estrechas y tan intensas que es f\u00e1cil para nosotros proyectar sobre otra persona lo que no podemos permanecer en nosotros mismos \u201c1.<\/p>\n\n<p>Por lo tanto, vivir en comunidad significa que dependemos de lo mismo que nos causa estr\u00e9s, el trigo y las malas hierbas juntos. Puesto que nadie es un cristiano solo, esta es la par\u00e1bola que vivimos como una comunidad.<\/p>\n\n<p>Nuestra vida bautismal encaja perfectamente con la par\u00e1bola evang\u00e9lica de hoy, porque no s\u00f3lo el ritual bautismal nos marca como \u201cCristo para siempre\u201d, una promesa de la presencia interminable de Dios nos inicia a la iglesia y a la comunidad cristiana mundial de la fe. El bautismo tambi\u00e9n nos marca con el signo de la cruz, un signo de contradicci\u00f3n que nos recuerda que debemos morir para vivir, que debemos resistir al mal, mientras abrazamos el bien.<\/p>\n\n<p>Nuestra comunidad cristiana m\u00e1s amplia, ciertamente no es inmune a las tensiones y conflictos que enfrentamos. No necesitamos mirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestra propia Iglesia como evidencia continua de esto. Sin embargo, nuestra comuni\u00f3n est\u00e1 unida por nuestras marcas en el bautismo las cuales significan que \u201cpertenecemos a Cristo para siempre\u201d y, sin embargo, estamos divididos por el juicio humano y un impulso casi innato para separar el trigo de las malas hierbas.<\/p>\n\n<p>Por lo tanto, la belleza de la lectura de esta lecci\u00f3n del Evangelio de hoy y su par\u00e1bola es un s\u00edmbolo de nuestras vidas. Vivimos las tensiones y las preguntas de nuestras vidas individuales dentro de la comunidad, y dentro de nuestra comunidad existe otro conjunto de tensiones y preguntas.<\/p>\n\n<p>Nuestras vidas en comunidad significan que en algunos d\u00edas somos como las malas hierbas en el jard\u00edn \u2013 disfraz\u00e1ndonos de trigo y sacando vida de otros \u2013 mientras que, en otros d\u00edas, somos los que apoyamos y sostenemos a otros en nuestra comunidad.<\/p>\n\n<p>El juicio no debe provenir de nuestro deseo humano de categorizar y excluir, sino s\u00f3lo a trav\u00e9s del amor extravagante de Dios, que puede y nos alimentar\u00e1 completa y eternamente, convirtiendo a nuestras comunidades en lugares de perd\u00f3n, sanaci\u00f3n, liberaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n en su divina presencia.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,927],"class_list":["post-162544","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-11a"],"acf":{"sermon_date":"2017-07-23","drupal_id":"304426","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168993},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 11 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-11-a-2017\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 11 (A) - 2017\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El evangelista Mateo usa por lo menos seis veces su expresi\u00f3n favorita \u201cllorando y rechinando de dientes\u201d refiri\u00e9ndose a juicio y castigo. 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