{"id":162545,"date":"2017-07-15T16:44:35","date_gmt":"2017-07-15T20:44:35","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-10-a-2017\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:48","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:48","slug":"propio-10-a-2017","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-10-a-2017\/","title":{"rendered":"Propio 10 (A) &#8211; 2017"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n hab\u00eda dos hombres encerrados en un s\u00f3tano cuyo \u00fanico contacto con el mundo exterior era una peque\u00f1a ventana instalada en la parte superior de la pared que daba a la calle. Como la ventana estaba lejos del piso, era necesario que ellos se turnaran uno apoyado en los hombros del otro para acceder a ella y observar el mundo exterior.<\/p>\n\n<p>El primero de ellos subi\u00f3 a los hombros de su compa\u00f1ero y qued\u00f3 perplejo con lo que vio en la calle y decidi\u00f3 no mirar m\u00e1s, mientras que el segundo exclam\u00f3: \u201c\u00a1es lo m\u00e1s bello que he visto!\u201d<\/p>\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pudo haber visto el primer hombre que le oblig\u00f3 a renunciar a seguir observando? Su respuesta fue clara: \u201cMira hermano, no quiero ver m\u00e1s. Afuera solo vi desorden, caos, violencia, basuras, mendicidad\u201d. Muy contrario fue lo que segundo le cont\u00f3. El hombre le dijo: \u201cyo vi un bello d\u00eda soleado, nubes que pasaban sobre los transe\u00fantes, el verdor de los \u00e1rboles y el viento acariciando mi cara\u201d.<\/p>\n\n<p>La ense\u00f1anza es clara: \u201ctodo depender\u00e1 de lo que est\u00e9s buscando de la vida y de tu entorno\u201d. Esa\u00fa no ten\u00eda presente qu\u00e9 significaba la primogenitura como signo de bendici\u00f3n de Dios y autoridad en medio de su familia, mientras que Jacob dispuso cuanto pod\u00eda para no desperdiciar estos dones y gracias concedidos por Dios.<\/p>\n\n<p>El panorama que hay en nosotros depender\u00e1 en gran medida de la profundidad de nuestra relaci\u00f3n con Jes\u00fas y hasta d\u00f3nde estaremos dispuestos a llevar nuestra espiritualidad con el Se\u00f1or. La vida a trav\u00e9s de los ojos de Esa\u00fa solo percibe necesidades pasajeras f\u00e1cilmente solucionables, mientras que Jacob piensa en su futuro y lo que ser\u00e1 importante para llegar a la madurez de su vida y que conlleve su prop\u00f3sito.<\/p>\n\n<p>Jacob mir\u00f3 a lo alto y su hermano al piso. Dos hermanos, dos pueblos, dos destinos matizados por sus convicciones y prop\u00f3sitos, dos rivalidades como las presenta el mundo bajo el esquema de una moral imperfecta desprovista de la luz del Evangelio de Cristo.<\/p>\n\n<p>El Ap\u00f3stol Pablo en su Carta a los Romanos capitulo 8 vers\u00edculos 1-11, nos invita a asumir con absoluta claridad nuestra responsabilidad ante el bien y su pr\u00e1ctica que \u00e9l reconoce presente en nuestra experiencia cristiana.<\/p>\n\n<p>El pecado es real pero no determinar\u00e1 el destino de los creyentes. No vivimos para la carne cuyo se\u00f1alamiento es la esclavitud del pecado que establece diferencias entre las personas, como vimos en la historia de los hijos de Isaac y Rebeca.<\/p>\n\n<p>Nuestra opci\u00f3n es Cristo y como tal su Gracia hace de nosotros criaturas nuevas, es decir, el hombre viejo que viv\u00eda de la carne y sus apetitos qued\u00f3 fuera de nosotros y ahora vive el hombre nuevo simbolizado por Cristo y su Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Somos depositarios ya no de una primogenitura sino del mismo Amor de Dios que se transforma en luz y gu\u00eda de nuestros pasos. El mensaje de Jes\u00fas es fuente de vida y su Esp\u00edritu nos comunica la inmortalidad a la que somos llamados por medio del Bautismo.<\/p>\n\n<p>El gobierno antiguo que consist\u00eda en el influjo del pecado fue devorado y dejado atr\u00e1s por la Gracia de Dios en Cristo y tan r\u00e1pido fue su triunfo que ni siquiera Esa\u00fa hab\u00eda terminado sus lentejas cuando su cuerpo seguramente ped\u00eda m\u00e1s. En esta din\u00e1mica los dones con los que llenamos nuestras vidas son imperecederos porque brotan del Amor de Dios que no es carne, sangre, o comida, sino Gracia y Esp\u00edritu vivificador.<\/p>\n\n<p>El Evangelio de Mateo propuesto en conjunto con las lecturas anteriores, nos ubica r\u00e1pidamente en la ense\u00f1anza sobre la Palabra de vida comunicada por Jes\u00fas, y resalta especialmente c\u00f3mo la Ley caduc\u00f3 frente al Amor de Dios. El mismo amor que se expresa libremente en la vida y Fe de cada cristiano y que hace de su ser un \u201ccampo f\u00e9rtil\u201d para la Palabra o Voluntad salv\u00edfica de Dios Padre.<\/p>\n\n<p>La semilla es sin duda, las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas que buscan anidar en nuestros corazones. No podemos permitir que el obst\u00e1culo inicial lo constituyan nuestros proyectos y metas, por el contario, la Palabra revelada se convierte en la fuerza que mueve todo prop\u00f3sito y afirma todo destino. Si estamos dispuestos el Esp\u00edritu Santo nos dar\u00e1 la perfecci\u00f3n sobre la antigua Ley, y viviremos plenamente el mandato del amor como centralidad de nuestro ser creyente.<\/p>\n\n<p>El Amor de Dios hace f\u00e9rtil nuestras vidas y pr\u00f3speras nuestras acciones y pensamientos.<\/p>\n\n<p>No perdamos de vista que el mundo actual reclama de nuestras vidas testimonio y compromiso, y que solo desde la mirada de nuestra Fe, ser\u00e1 posible transformar la Sociedad donde nos movemos y recuperar a base de ejemplo, muchos de los valores cristianos perdidos o en desuso.<\/p>\n\n<p>Las par\u00e1bolas que el Se\u00f1or emplea con sus disc\u00edpulos son en s\u00ed el lenguaje de Fe que solo quienes lo buscan con sinceridad y creen en \u00c9l podr\u00e1n entender f\u00e1cilmente.<\/p>\n\n<p>El lenguaje del amor y la solidaridad se anidan en nuestro entendimiento gracias a la revelaci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo.<\/p>\n\n<p>La cosecha depender\u00e1 de la tierra que simboliza el escenario ideal para la semilla y del coraz\u00f3n que atento se deja germinar por la Gracia de Cristo.<\/p>\n\n<p>El mundo sigue su propia agenda como lo hemos comprobado infinidad de veces, pero nosotros estamos bajo el mandato de Dios que asegura as\u00ed nuestra realizaci\u00f3n como la buena tierra y el coraz\u00f3n dispuesto donde \u201ccay\u00f3 y prosper\u00f3 la semilla\u201d.<\/p>\n\n<p>El mal en su representaci\u00f3n m\u00e1s clara o \u201cpura\u201d literalmente puede arrebatarnos los frutos de la Palabra, si no atesoramos esos frutos y los convertimos en obra agradable a Dios.<\/p>\n\n<p>Hermanos y hermanas somos sus hijos y como tal, estamos llamados a ser tanto la tierra f\u00e9rtil, como el fruto de su Evangelio.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,920],"class_list":["post-162545","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-10a"],"acf":{"sermon_date":"2017-07-16","drupal_id":"304431","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169012},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 10 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-10-a-2017\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 10 (A) - 2017\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En cierta ocasi\u00f3n hab\u00eda dos hombres encerrados en un s\u00f3tano cuyo \u00fanico contacto con el mundo exterior era una peque\u00f1a ventana instalada en la parte superior de la pared que daba a la calle. 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