{"id":162548,"date":"2017-06-24T16:48:23","date_gmt":"2017-06-24T20:48:23","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-7-a-2017\/"},"modified":"2020-12-03T10:49:09","modified_gmt":"2020-12-03T15:49:09","slug":"propio-7-a-2017","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/","title":{"rendered":"Propio 7 (A) &#8211; 2017"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Jes\u00fas dijo: El que trate de salvar su vida, la perder\u00e1, pero el que pierda su vida por causa m\u00eda, la salvar\u00e1.\u201d<\/p>\n\n<p>Una de las cualidades que adornan a un disc\u00edpulo o seguidor de Jes\u00fas es el no tener miedo. Cuando los deportistas participan en una competencia van a ganar o a perder. Aunque muchos afirman que el participar en s\u00ed, ya es una ganancia, algunos no est\u00e1n tan seguros de ello, y les da miedo perder. Por eso, dan el todo por el todo para ganar. Sin embargo, para ganar o perder necesitamos un elemento importante que muchos no mencionan. Ese elemento es arriesgarse. De hecho, muchos de nosotros por ganar un poco m\u00e1s de dinero, ponemos en peligro nuestras vidas y hasta la libertad. Muchas veces dejamos a nuestros hijos al cuidado de personas a quienes no conocemos muy bien y nos arriesgamos dici\u00e9ndonos: \u201cEl que no se arriesga ni gana ni pierde\u201d.<\/p>\n\n<p>Como cristianos no estamos exentos de tener miedo a arriesgarnos. Tememos \u201cperder\u201d amistades por declarar p\u00fablicamente a qu\u00e9 iglesia asistimos, o cuando por verg\u00fcenza nos da miedo que nos rechacen por nuestras creencias. Y mucho menos si se trata de preferencia sexual o simpat\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n\n<p>En el evangelio de hoy, Jes\u00fas es bien enf\u00e1tico en comunicar que no debemos quedarnos callados y nos invita a no tener miedo de la gente. \u201c\u00bfNo se venden dos pajarillos por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que el Padre de ustedes lo permita. En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza \u00c9l los tiene contados uno por uno. As\u00ed que no tengan miedo: ustedes valen m\u00e1s que muchos pajarillos\u201d.<\/p>\n\n<p>Dios no solo se preocupa por un pajarito sino tambi\u00e9n por las peque\u00f1as cosas que pasan en nuestra vida. Hoy d\u00eda vivimos tan preocupados por lo que pasa a nuestro alrededor que no nos damos cuenta de la presencia de Dios en todo nuestro peregrinar por la vida. Debemos hacer una parada para meditar en ello, para dejar el miedo a un lado y caminar confiando en Dios.<\/p>\n\n<p>El diccionario define el miedo de esta manera: \u201cEl miedo o temor es una emoci\u00f3n caracterizada por una intensa sensaci\u00f3n desagradable provocada por la percepci\u00f3n de un peligro, real o supuesto, presente, futuro e incluso pasado\u201d. El miedo nos puede paralizar e impedirnos cumplir con nuestros deberes cristianos como por ejemplo seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas dijo: \u201cEl que no toma su cruz y me sigue, no merece ser m\u00edo\u201d. Si pensamos en el significado de la cruz en tiempo de Jes\u00fas, puede que nos cause miedo. Muchas personas interpretan \u201cla cruz\u201d, como una carga que deben llevar en su vida. Por ejemplo, la carga de una mala relaci\u00f3n, un trabajo ingrato, una enfermedad f\u00edsica. Estos son obst\u00e1culos que causan miedo. No obstante, si vemos la cruz como s\u00edmbolo de perd\u00f3n, gracia y amor, el miedo o el temor desaparecen y la paz llega a nuestras vidas.<\/p>\n\n<p>Pensemos en el temor que sentimos cuando ofrendamos m\u00e1s de lo acostumbrado. Nos da miedo que nuestro presupuesto personal disminuya, que no nos alcance para cubrir todos nuestros gastos. Muchas veces expresamos nuestras inseguridades: \u201c\u00bfy porque dar m\u00e1s, si la iglesia tiene m\u00e1s que yo?\u201d Olvidamos que \u201cDios ama al dador alegre\u201d Y dudamos de que Dios cumpla sus promesas.<\/p>\n\n<p>Como disc\u00edpula de Jes\u00fas me gusta usar la palabra \u201cinvertir\u201d, mejor que \u201cdar\u201d. Pues todo lo que doy, se me traduce en ganancia. Gano el doble y hasta el triple al invertir mi tiempo, mi talento y mi tesoro. Cuando aprendemos a no tener miedo participamos m\u00e1s, nos arriesgamos m\u00e1s, sin importar el qu\u00e9 dir\u00e1n. Pues el mismo hecho de participar ya es ganancia.<\/p>\n\n<p>Otro temor que surge en nuestro caminar cristiano es el de \u201ccomprometernos\u201d. Si vamos a la iglesia, muchas veces, nos sentamos lo m\u00e1s lejos posible para que no nos comprometan a hacer tal o cual cosa. Lo vemos como una p\u00e9rdida de tiempo y no como una ganancia. Dejamos de participar en actividades y decimos \u201cno tengo mucho tiempo\u201d, cuando la verdad es que encontramos tiempo para llevar a cabo otras cosas. Nos olvidemos de que nuestro compromiso cristiano es dedicarle tiempo a las cosas de Dios y una de las m\u00e1s importantes es la extensi\u00f3n de su Reino.<\/p>\n\n<p>Recientemente le\u00edmos la lectura de Hechos de los Ap\u00f3stoles donde el mismo Jes\u00fas nos invita a que vayamos a todas las naciones a llevar su mensaje y hacer disc\u00edpulos. Es un gran reto que conlleva tiempo, pero m\u00e1s que nada, involucra dejar de lado el miedo. Pero \u00bfc\u00f3mo lo vamos a hacer si nos quejamos siempre de que no tenemos tiempo? Ah\u00ed es donde verdaderamente se muestra nuestro desprendimiento y nuestro compromiso con Dios. Esto significa negarse a s\u00ed mismo y a la vez, saber que hay ganancia para nuestra vida espiritual y material.<\/p>\n\n<p>El evangelio de Mateo nos dice: \u201csi perdemos la vida por causa de Cristo, ser\u00e1 ganancia\u201d. Cuando sentimos temor al arriesgarnos, generalmente le prestamos m\u00e1s atenci\u00f3n a las p\u00e9rdidas que a las ganancias y nos olvidamos de poner nuestra confianza en Dios. Confianza es creer en \u00c9l y no tenerle miedo al porvenir. Cuando aprendemos a no tener miedo, nos damos cuenta que estamos dispuestos a seguirle.<\/p>\n\n<p>Nuestra vida debe ser de testimonio para que otros vengan y crean, no importando las consecuencias. Y principalmente sin temor. Jes\u00fas nos da razones para no temer cuando nos invita a que proclamemos abiertamente las ense\u00f1anzas que nos ha transmitido a trav\u00e9s de su Palabra. Cuando le damos fuerza y poder a las personas para atemorizarnos no estamos siendo fieles a su invitaci\u00f3n. Y no olvidemos el amor compasivo de Dios. Dios no solo se preocupa por la vida de un pajarito, sino tambi\u00e9n por las peque\u00f1as cosas que pasan en nuestras vidas. Dios sabe cu\u00e1les son nuestras necesidades, antes de que le pidamos ayuda. Si \u00e9l se preocupa por un pajarito, cuanto m\u00e1s no lo har\u00eda por nosotros que somos la coronaci\u00f3n de su creaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Mantengamos nuestra confianza en Dios. \u00c9l todo lo puede. Seamos fieles a su llamado. Vivamos agradecidos por todas las maravillas que hace por nosotros y sobre todo que nuestra fe nunca desfallezca por el miedo o el temor del qu\u00e9 dir\u00e1n o qu\u00e9 perder\u00e9. Que las palabras de Jes\u00fas resuenen en nuestra mente y en nuestro coraz\u00f3n. \u201cEl que pierda su vida por causa m\u00eda, la salvar\u00e1\u201d.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,924],"class_list":["post-162548","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-07a"],"acf":{"sermon_date":"2017-06-25","drupal_id":"304446","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168973},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 7 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 7 (A) - 2017\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Jes\u00fas dijo: El que trate de salvar su vida, la perder\u00e1, pero el que pierda su vida por causa m\u00eda, la salvar\u00e1.\u201d Una de las cualidades que adornan a un disc\u00edpulo o seguidor de Jes\u00fas es el no tener miedo. Cuando los deportistas participan en una competencia van a ganar o a perder. Aunque muchos [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:49:09+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/\",\"name\":\"Propio 7 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2017-06-24T20:48:23+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:49:09+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 7 (A) &#8211; 2017\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 7 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 7 (A) - 2017","og_description":"Jes\u00fas dijo: El que trate de salvar su vida, la perder\u00e1, pero el que pierda su vida por causa m\u00eda, la salvar\u00e1.\u201d Una de las cualidades que adornan a un disc\u00edpulo o seguidor de Jes\u00fas es el no tener miedo. Cuando los deportistas participan en una competencia van a ganar o a perder. Aunque muchos [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:49:09+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/","name":"Propio 7 (A) - 2017 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2017-06-24T20:48:23+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:49:09+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-a-2017\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 7 (A) &#8211; 2017"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":914,"label":"Pentecost\u00e9s A"},{"value":924,"label":"Propio 07a"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Jes\u00fas dijo: El que trate de salvar su vida, la perder\u00e1, pero el que pierda su vida por causa m\u00eda, la salvar\u00e1.\u201d Una de las cualidades que adornan a un disc\u00edpulo o seguidor de Jes\u00fas es el no tener miedo. Cuando los deportistas participan en una competencia van a ganar o a perder. Aunque muchos&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}