{"id":162588,"date":"2014-11-03T18:14:08","date_gmt":"2014-11-03T23:14:08","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-27-a-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:38","slug":"propio-27-a-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/","title":{"rendered":"Propio 27 (A) \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Entramos en las \u00faltimas semanas del ciclo lit\u00fargico despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. El mensaje de la palabra de Dios nos habla del fin de las cosas, de la venida del Hijo del hombre, del d\u00eda y la hora y a que nos mantengamos vigilantes.<\/p>\n\n<p>Hablar del final del tiempo y de nuestro destino m\u00e1s all\u00e1 de esta vida nos preocupa. Preferimos mejor pensar en lo que sucede aqu\u00ed ahora y no preocuparnos por lo que vendr\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la muerte.<\/p>\n\n<p>Hay sociedades y grupos de personas que solo viven el presente, el d\u00eda a d\u00eda. Nosotros los cristianos, sin embargo, solemos pensar m\u00e1s en el futuro, en el d\u00eda despu\u00e9s. La sabidur\u00eda estar\u00e1 en vivir el presente, pero mirando hacia el futuro, aunque sea simplemente por una cuesti\u00f3n de salud mental.<\/p>\n\n<p>Pensando en otra direcci\u00f3n, si nuestra vida la observamos desde la \u00f3ptica cristiana, todo lo que hacemos es para construir el reino, el mundo y la sociedad en algo nuevo y mejor, hasta que llegue a realizarse plenamente cuando el Se\u00f1or Jes\u00fas vuelva al final de los tiempos.<\/p>\n\n<p>Las lecturas de hoy las hemos escuchado muchas veces en los funerales de los amigos, de los familiares. Y en esos momentos no s\u00e9 si nos dan mucha esperanza. El dolor nos vence y nuestra mente no est\u00e1 para prestar muchas atenciones. Y la muerte la vivimos m\u00e1s con el coraz\u00f3n que con la cabeza.<\/p>\n\n<p>Hoy podr\u00eda ser un buen d\u00eda para acercarnos con otra visi\u00f3n a estas lecturas, sin buscar de todas formas respuestas en ellas a tantas interrogantes como tenemos sobre la muerte, la resurrecci\u00f3n y la vida eterna.<\/p>\n\n<p>El evangelio de san Mateo presenta a Jes\u00fas dirigi\u00e9ndose en par\u00e1bolas a sus disc\u00edpulos y a todos los que en el futuro sigamos su palabra. La finalidad es hacernos tomar conciencia de la demora del regreso del Hijo del hombre. Por eso afirma: \u201cEn cuanto al d\u00eda y la hora, nadie lo sabe, ni a\u00fan los \u00e1ngeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre\u201d (Mateo 24: 36).<\/p>\n\n<p>Esto mismo se repite en la frase final del evangelio de hoy: \u201cMant\u00e9nganse ustedes despiertos, a\u00f1adi\u00f3 Jes\u00fas, porque no saben ni el d\u00eda ni la hora\u201d (Mateo 25:13). Es decir, el texto se inserta en un amplio contexto marcado por el desconocimiento de la fecha del regreso del Hijo del hombre.<\/p>\n\n<p>El tiempo de la espera del cortejo de la boda es un momento importante en esta par\u00e1bola. As\u00ed lo afirma el evangelista: \u201cComo el novio tardaba en llegar, les dio sue\u00f1o a todas, y por fin se durmieron. Cerca de la media noche, se oy\u00f3 gritar: \u00a1Ya llega el novio salgan a recibirlo!\u201d (Mateo 25: 5-6).<\/p>\n\n<p>Al parecer era costumbre de las bodas jud\u00edas del aquel tiempo el que un cortejo de muchachas esperara el novio para acompa\u00f1arle a la casa de la novia y despu\u00e9s ir todos juntos a la casa del novio, donde ten\u00eda lugar la ceremonia y la fiesta. De las muchachas, unas no contaban con la demora del novio (las necias) y las otras s\u00ed (las sensatas).<\/p>\n\n<p>La sensatez est\u00e1 en mantenernos siempre alerta y positivo y no dormirnos en el cumplimiento de nuestros deberes como cristianos, porque de esta condici\u00f3n depender\u00e1 nuestra participaci\u00f3n en el banquete celestial. Y Jes\u00fas a\u00f1ade: \u201cPor tanto velen, porque no saben ni el d\u00eda ni la hora\u201d (Mateo 25: 13).<\/p>\n\n<p>Esto es precisamente lo que necesitamos como cristianos, tomar una actitud serena y responsable hacia la conversi\u00f3n. Es apremiante un nuevo modo de pensar y de vivir. Aprovechar el tiempo para renovar nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n, por medio de la palabra de Dios.<\/p>\n\n<p>La invitaci\u00f3n gozosa del mensaje de Dios es velar. Vigilar, porque el futuro se acerca. Como hombres y mujeres de fe que trabajamos por el reino, queremos lograr con nuestro esfuerzo de cada d\u00eda sentir m\u00e1s profundamente la presencia viva de Dios. Esto significa mantener nuestra l\u00e1mpara de la fe encendida motivando nuestra esperanza cristiana.<\/p>\n\n<p>La iglesia primitiva manten\u00eda con una intimidad que corre peligro de ser mal entendida esta orientaci\u00f3n hacia el futuro, hacia el retorno del que dar\u00e1 a la Iglesia y al mundo su perfecci\u00f3n definitiva. Nuestro tiempo ha cobrado de nuevo conciencia de que la fe vivida en comunidad es un elemento determinante de la esperanza cristiana.<\/p>\n\n<p>El reinado de Dios con todo lo concerniente a su consumaci\u00f3n y cumplimiento, sobreviene exclusivamente por la acci\u00f3n de Dios. Una acci\u00f3n que no excluye sino que incluye nuestra acci\u00f3n como cristianos aqu\u00ed y ahora, en el \u00e1mbito individual y social.<\/p>\n\n<p>Partiendo de esta esperanza en el futuro de Dios es desde donde tenemos que iluminar y transformar nuestra existencia cristiana. Por eso nos exhorta san Pablo: \u201cAn\u00edmense pues unos a otros con estas palabras\u201d (1 Tesalonicenses 4:18).<\/p>\n\n<p>Sobre todo este panorama del d\u00eda y la hora, del futuro y del progreso, de la sensatez e insensatez, tenemos que seguir cultivando el compromiso y la esperanza. Dedicar todos nuestros esfuerzos, pues, si supi\u00e9ramos que el fin del mundo ha de llegar ma\u00f1ana, como cristianos estamos obligados a plantar un \u00e1rbol la noche anterior.<\/p>\n\n<p>Reflexionando un poco sobre el sentido de la par\u00e1bola, las j\u00f3venes estaban listas para participar en el banquete, pero el novio demora y el tiempo se alarga. El sue\u00f1o que se apodera de ellas no significa ning\u00fan descuido, sino que, simplemente ha terminado el tiempo en que pensaban entrar sin problemas.<\/p>\n\n<p>Tampoco nosotros, al empezar la carrera de la fe, podemos prever las pruebas que nos tocar\u00e1n. Los j\u00f3venes no creen que alg\u00fan d\u00eda les costar\u00e1 un mundo seguir fieles a sus compromisos. No saben que con el tiempo cambiar\u00e1n sus disposiciones y su obediencia a la fe.<\/p>\n\n<p>Las j\u00f3venes despreocupadas no llevaron suficiente aceite; no pensaron en construir su vida, no aceptaron el desprendimiento ni tomaron los compromisos que permit\u00edan durar. Entonces cuando falta el aceite para la luz, falta la entrega que debemos hacer de nosotros mismos. En este orden, los recursos que poseemos de la fe, la esperanza y el amor son como el fuego que se apaga si no tiene constantemente algo que quemar.<\/p>\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, a la insistencia de las muchachas necias por enterar al banquete de bodas, el novio les respondi\u00f3: \u201cEn verdad, no las conozco\u201d (Mateo 25: 12).<\/p>\n\n<p>De nada nos sirve haber empezado con el bautismo o haber tenido una vida fervorosa, si despu\u00e9s nos contentamos con pr\u00e1cticas rutinarias. Antes que nada Dios nos exige fidelidad y perseverancia. Esta debe ser nuestra manera de salvar a un mundo que busca la verdad y no sabe a qu\u00e9 se\u00f1or entregarse. Que Cristo nos dirija y seamos sensatos en el seguimiento de su camino.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,942],"class_list":["post-162588","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-27a"],"acf":{"sermon_date":"2014-11-09","drupal_id":"304646","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 27 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 27 (A) \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Entramos en las \u00faltimas semanas del ciclo lit\u00fargico despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. El mensaje de la palabra de Dios nos habla del fin de las cosas, de la venida del Hijo del hombre, del d\u00eda y la hora y a que nos mantengamos vigilantes. Hablar del final del tiempo y de nuestro destino m\u00e1s all\u00e1 de [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:48:38+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/\",\"name\":\"Propio 27 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2014-11-03T23:14:08+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:48:38+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 27 (A) \u2013 2014\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 27 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 27 (A) \u2013 2014","og_description":"Entramos en las \u00faltimas semanas del ciclo lit\u00fargico despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. El mensaje de la palabra de Dios nos habla del fin de las cosas, de la venida del Hijo del hombre, del d\u00eda y la hora y a que nos mantengamos vigilantes. Hablar del final del tiempo y de nuestro destino m\u00e1s all\u00e1 de [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:48:38+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/","name":"Propio 27 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2014-11-03T23:14:08+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:48:38+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-a-2014\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 27 (A) \u2013 2014"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":914,"label":"Pentecost\u00e9s A"},{"value":942,"label":"Propio 27a"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Entramos en las \u00faltimas semanas del ciclo lit\u00fargico despu\u00e9s de pentecost\u00e9s. El mensaje de la palabra de Dios nos habla del fin de las cosas, de la venida del Hijo del hombre, del d\u00eda y la hora y a que nos mantengamos vigilantes. Hablar del final del tiempo y de nuestro destino m\u00e1s all\u00e1 de&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}