{"id":162591,"date":"2014-10-25T18:15:48","date_gmt":"2014-10-25T22:15:48","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-25-a-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:36","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:36","slug":"propio-25-a-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/","title":{"rendered":"Propio 25 (A) \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El evangelio de hoy nos ofrece la oportunidad de analizar el por qu\u00e9 a Jes\u00fas le preguntaban algo que todo jud\u00edo deb\u00eda sab\u00eda de memoria.<\/p>\n\n<p>A simple vista da la sensaci\u00f3n de que el jud\u00edo, en tiempos de Jes\u00fas, estuviera obsesionado con la ley. Y no pod\u00eda ser de otra manera, ya que la historia de Israel hab\u00eda hecho de ellos un pueblo de la Ley. Las conquistas que hab\u00edan sufrido a manos de los sirios, babilonios y persas, les hab\u00edan demostrado que nunca llegar\u00edan a ser un pueblo pol\u00edticamente poderoso, aunque siempre conservaran cierta esperanza de lograrlo. Por eso, sus miras, se hab\u00edan centrado en algo diferente, en ser correctos o buenos, o todav\u00eda mejor, perfectos. Para ello contaban con la Ley, o la \u201cTor\u00e1\u201d como ellos la llaman.<\/p>\n\n<p>Esa Ley estaba detalladamente escrita en el Pentateuco, o los cinco primeros libros del Antiguo Testamento: G\u00e9nesis, \u00c9xodo, Lev\u00edtico, N\u00fameros y Deuteronomio. En esos libros se contiene una larga y compleja historia literaria. Todo jud\u00edo deb\u00eda estar familiarizado con el Pentateuco. Como todo cristiano debiera estar familiarizado con el Evangelio de Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Mas la Ley constitu\u00eda toda una selva de preceptos. Conocerlos todos y practicarlos literalmente supon\u00eda un esfuerzo gigantesco fuera del alcance de la mayor\u00eda del pueblo. Era pues perentorio hacer una s\u00edntesis. \u00bfSer\u00eda posible reducirlos a unos pocos? Algo as\u00ed ya exist\u00eda. Contaban con los Diez Mandamientos, pero no era suficiente. Esas diez normas pueden abarcar mucho. Hab\u00eda que ser m\u00e1s concisos y espec\u00edficos. As\u00ed, pues, tiene sentido el hacer una pregunta tan decisiva a alguien que estaba demostrando un saber excepcional.<\/p>\n\n<p>Al leer los sin\u00f3pticos, es decir, a Mateo, Marcos y Lucas, nos damos cuenta de que cada escritor nos deja la impronta de su car\u00e1cter. Vemos que Marcos nos dice: \u201cUn letrado que escuch\u00f3 la discusi\u00f3n y al ver lo acertado de la respuesta [de Jes\u00fas], se acerc\u00f3 y le pregunt\u00f3\u201d. En Mateo, ese letrado se convierte en un fariseo que le pregunta \u201cmaliciosamente\u201d.<\/p>\n\n<p>En ambos casos, el personaje ten\u00eda un deseo sincero de descifrar algo que a lo largo de la historia Israel no se hab\u00eda plasmado con autoridad meridiana: \u00bfCu\u00e1l es el precepto m\u00e1s importante? Era imperioso dilucidar esta cuesti\u00f3n, porque vemos en otros pasajes de la ley que los jefes espirituales del juda\u00edsmo daban pareja importancia a normas secundarias que a normas de primer orden.<\/p>\n\n<p>Esa misma confusi\u00f3n entr\u00f3 e imper\u00f3 en el cristianismo durante muchos a\u00f1os. As\u00ed, sabemos por la historia, que famosos personajes \u2013 cient\u00edficos y te\u00f3logos \u2013 fueron quemados por tribunales eclesi\u00e1sticos por oponerse a doctrinas que hoy ya casi tenemos olvidadas. Hace poco se reconoci\u00f3 oficialmente que en verdad, existe una jerarqu\u00eda en las verdades y en las normas y que no todas se han de medir por el mismo rasero.<\/p>\n\n<p>La respuesta de Jes\u00fas nos ofrece la mejor definici\u00f3n y demarcaci\u00f3n de los linderos de toda religi\u00f3n. La religi\u00f3n consiste en: \u201cAmar a Dios y al pr\u00f3jimo\u201d. Ah\u00ed se resume todo. Jes\u00fas les cita el Deuteronomio donde se lee: \u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con todas las fuerzas\u201d (Dt. 6:5). Este vers\u00edculo forma parte del&nbsp;Shema,&nbsp;el credo b\u00e1sico y fundamental del jud\u00edo. Con esas palabras se inicia todo rito jud\u00edo, y es el primer texto que los ni\u00f1os jud\u00edos deben aprender de memoria. El&nbsp;Shema&nbsp;inicia de esta manera: \u201cEscucha, Israel, el Se\u00f1or, nuestro Dios, es solamente uno\u201d. Las dos frases juntas, se deb\u00edan recordar en todo momento, y se deb\u00edan transmitir de padres a hijos e inculc\u00e1rselas ya sea en casa o de camino, estando acostado o levantado. Ese credo es esencial y debe ser integrado en nuestro propio ser.<\/p>\n\n<p>Si llegamos a encarnar ese mandamiento significa que daremos a Dios un amor que luego domine e impregne toda otra actividad. Cualquier cosa que hagamos funciona gracias al amor de Dios que existe en nosotros. Como un motor no puede funcionar sin la energ\u00eda apropiada, nosotros no actuaremos apropiadamente si no amamos a Dios de todo coraz\u00f3n y con toda nuestra alma.<\/p>\n\n<p>A ese mandato fundamental Jes\u00fas a\u00f1ade las palabras del Lev\u00edtico: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d (Lv. 19: 18). Si es dif\u00edcil amar a Dios, al que no vemos. Tal vez sea m\u00e1s dif\u00edcil amar al pr\u00f3jimo a quien vemos. Efectivamente, el pr\u00f3jimo se encuentra a nuestro lado y vemos y apreciamos las virtudes y defectos que existen en esa criatura de Dios. Y a veces surgen en nosotros emociones incontrolables que nos conducen a herirnos y a ofendernos. Eso sucede porque el amor que profesamos a Dios es flojo y d\u00e9bil.<\/p>\n\n<p>Debemos considerar que el pr\u00f3jimo no es una amalgama de elementos carnales, sino que es \u201cimagen de Dios\u201d (Gn. 1: 26,27), es decir, superadas todas las apariencias, nuestro pr\u00f3jimo es de naturaleza divina. Y si amamos a Dios impl\u00edcitamente debemos amar al hermano. Y al rev\u00e9s, el que ama a su hermano ama a Dios.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas concluye su respuesta: \u201cDe estos dos mandamientos dependen la ley entera y los profetas\u201d (Mt. 22:40). El letrado del evangelio de san Marcos aprueba la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y a\u00f1ade algo que los israelitas debieran saber en aquel entonces: \u201cAmar al pr\u00f3jimo como a uno mismo vale m\u00e1s que todos los holocaustos y sacrificios\u201d (Mc.12:34).<\/p>\n\n<p>Esto es lo que hab\u00edan repetido como un ritornelo los profetas de antiguo. El Se\u00f1or les hab\u00eda ordenado transmitir esa fundamental verdad: que el amor es m\u00e1s importante que cualquier otro sacrifico u holocausto. Tambi\u00e9n aqu\u00ed hemos fallado en el cristianismo. Para algunos todav\u00eda es importante cargarse de sacrificios extraordinarios, especialmente en tiempo de cuaresma, aunque paralelamente uno conserve odio o rencor a un familiar. Jes\u00fas tambi\u00e9n nos dijo que no llev\u00e1ramos la ofrenda al altar si al mismo tiempo mantenemos animosidad contra alguien.<\/p>\n\n<p>Esta doctrina es tan clara que excluye cualquier interpretaci\u00f3n. Fariseos y escribas estaban obsesionados con la interpretaci\u00f3n y cumplimiento de miles de preceptos. Podr\u00edan haberse ahorrado cualquier esfuerzo si hubieran amado de verdad a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n hoy, debemos analizar constantemente nuestras vidas para ver si en ellas domina el odio, la hipocres\u00eda, el fanatismo, el formalismo, o un verdadero amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Pidamos a Dios que nos de la gracia suficiente para poder amarlo a \u00e9l y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,940],"class_list":["post-162591","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-25a"],"acf":{"sermon_date":"2014-10-26","drupal_id":"304661","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 25 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 25 (A) \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El evangelio de hoy nos ofrece la oportunidad de analizar el por qu\u00e9 a Jes\u00fas le preguntaban algo que todo jud\u00edo deb\u00eda sab\u00eda de memoria. A simple vista da la sensaci\u00f3n de que el jud\u00edo, en tiempos de Jes\u00fas, estuviera obsesionado con la ley. Y no pod\u00eda ser de otra manera, ya que la historia [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:48:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/\",\"name\":\"Propio 25 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2014-10-25T22:15:48+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:48:36+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 25 (A) \u2013 2014\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 25 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 25 (A) \u2013 2014","og_description":"El evangelio de hoy nos ofrece la oportunidad de analizar el por qu\u00e9 a Jes\u00fas le preguntaban algo que todo jud\u00edo deb\u00eda sab\u00eda de memoria. A simple vista da la sensaci\u00f3n de que el jud\u00edo, en tiempos de Jes\u00fas, estuviera obsesionado con la ley. Y no pod\u00eda ser de otra manera, ya que la historia [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:48:36+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/","name":"Propio 25 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2014-10-25T22:15:48+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:48:36+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-a-2014\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 25 (A) \u2013 2014"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":914,"label":"Pentecost\u00e9s A"},{"value":940,"label":"Propio 25a"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"El evangelio de hoy nos ofrece la oportunidad de analizar el por qu\u00e9 a Jes\u00fas le preguntaban algo que todo jud\u00edo deb\u00eda sab\u00eda de memoria. A simple vista da la sensaci\u00f3n de que el jud\u00edo, en tiempos de Jes\u00fas, estuviera obsesionado con la ley. Y no pod\u00eda ser de otra manera, ya que la historia&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}