{"id":162593,"date":"2014-10-11T18:16:47","date_gmt":"2014-10-11T22:16:47","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-23-a-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:09","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:09","slug":"propio-23-a-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-23-a-2014\/","title":{"rendered":"Propio 23 (A) \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El texto evang\u00e9lico que le\u00edmos hoy se conoce como la par\u00e1bola de la fiesta de bodas y va en la misma coordenada del evangelio que vimos el domingo pasado: la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores asesinos. Aunque las im\u00e1genes usadas en cada par\u00e1bola son diferentes, la tem\u00e1tica o mejor dicho el mensaje que encierran es id\u00e9ntico: la llamada de Dios a formar parte de su vi\u00f1a (su reino), y la consecuencia que trae consigo la negativa a querer aceptar al protagonista del reino.<\/p>\n\n<p>El reino de Dios es presentado en la biblia con el s\u00edmbolo de un banquete de bodas, donde todos los invitados deben llevar traje de fiesta y cara de felicidad. Esta alegr\u00eda es fruto del amor del novio por su prometida. En el ambiente donde Jes\u00fas creci\u00f3 y ejerci\u00f3 su ministerio, las bodas hebreas eran como un convite, una fiesta de varios d\u00edas donde se pasaba comiendo, bebiendo, cantando, danzando, proponiendo enigmas y en la alegre y ruidosa compa\u00f1\u00eda de numerosos convidados. La tarde del primer d\u00eda se acompa\u00f1aba a la esposa de la casa de su padre a la casa del esposo, donde estaba preparada la mesa del banquete y la c\u00e1mara nupcial. La madre hab\u00eda preparado al esposo con un turbante especial, la corona; as\u00ed iba a buscar a su esposa, acompa\u00f1ado de los convidados a las bodas, dentro de los cuales el preferido se llamaba amigo del esposo. La esposa era llevada al esposo profundamente velada y adornada para su marido. El vestido de bodas de los hu\u00e9spedes no era un traje especial; pero el que convidaba ten\u00eda derecho a que los hu\u00e9spedes aparecieran en el banquete con vestidos de fiesta. (Diccionario de la Biblia, Edici\u00f3n castellana preparada por Serafin de Ausejo, Barcelona, Editorial Herder, 1967, P\u00e1g.244-245). Ante esta realidad sociocultural y religiosa de su tiempo no es de extra\u00f1ar que Jes\u00fas anal\u00f3gicamente hablara de su reino como un banquete de bodas.<\/p>\n\n<p>En la par\u00e1bola de hoy, el rey representa a Dios, el hijo del rey representa a Cristo, los principales invitados eran los jud\u00edos y los criados los profetas y ap\u00f3stoles que Dios envi\u00f3 a su pueblo, para ensenarle el camino del reino. Con esta par\u00e1bola Jes\u00fas se refiere a las repetidas invitaciones que Dios hab\u00eda hecho al pueblo de Israel por medio de los profetas y ap\u00f3stoles para que entrara a su reino. En ella podemos ver la paciencia que tuvo Dios con su pueblo Israel. San Mateo se empe\u00f1a en destacar que Dios envi\u00f3 a sus mensajeros una y otra vez. (Mateo 22:3-5). Pero los invitados especiales no solo se negaron atender la fiesta del Hijo del rey, sino que mataron a sus enviados los profetas. \u201cUno se fue a sus terrenos, otro se fue a sus negocios, y otros agarraron a los criados y los maltrataron hasta matarlos\u201d (Mateo 22:5-6).<\/p>\n\n<p>El problema de Jes\u00fas con los invitados especiales (el pueblo de Israel) radica no en el hecho de que se ocuparan en sus asuntos personales como tales, sino en el hecho de no creer y aceptarlo a \u00e9l como el Hijo de Dios. Estaban tan seguros de sus propios negocios que despreciaron el banquete que se le hab\u00eda preparado. Ante la negativa de los invitados, el Rey manda a sus criados por los caminos a invitar a todos cuantos encuentren, buenos y malos. As\u00ed la invitaci\u00f3n de Dios pasa a los pueblos paganos y gentiles: \u201cLes digo que muchos vendr\u00e1n de oriente y occidente y se sentaran a comer con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos\u201d, dijo Jes\u00fas (Mateo 8:11).<\/p>\n\n<p>El reino de Dios ya no ser\u00e1 m\u00e1s propiedad privada, en \u00e9l caben todos porque: \u201cDios no hace distinci\u00f3n entre una persona y otra, sino que en cualquier naci\u00f3n acepta a los que le reverencian y hacen lo bueno\u201d (Hechos 10:34-35). El banquete es para todos los pueblos, no solo para Israel. Dice el profeta Isa\u00edas: \u201cEn el monte Sion, el Se\u00f1or todopoderoso preparara para todas las naciones un banquete con ricos manjares y vinos anejos, con deliciosas comidas y los m\u00e1s puros vinos\u201d (Isa\u00edas 25:26). Abraham, Isaac y Jacob como antepasados de los jud\u00edos se sentaran con Jes\u00fas en su reino, porque ellos agradaron a Dios por su fe, pero los jud\u00edos de la \u00e9poca de Jes\u00fas aunque eran hijos de Abraham en la carne, de cierta manera herederos del reino, perder\u00edan su lugar en la mesa por su incredulidad.<\/p>\n\n<p>Es motivo de curiosidad que el rey, despu\u00e9s de invitar a la bodas a personas de cualquier clase y condici\u00f3n, est\u00e9 poniendo objeci\u00f3n sobre la forma como hab\u00edan de estar vestidos. Le dijo a uno de los convidados: \u201c\u00bfAmigo, como has entrado aqu\u00ed, sino trae traje de boda?\u201d (Mateo 22:12). Para entender esta posici\u00f3n, hemos de pasar a analizar cu\u00e1l era el mensaje que Jes\u00fas quer\u00eda transmitir. El vestido de boda representa la justicia de Cristo con que debemos revestirnos cuando aceptamos la fe; como dice el ap\u00f3stol Pablo: \u201cdejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revist\u00e1monos de la luz, como un soldado se reviste de su armadura\u2026rev\u00edstanse ustedes del Se\u00f1or Jesucristo, y no busquen satisfacer los deseo de la naturaleza humana\u201d (Romanos 13:12-14).<\/p>\n\n<p>El invitado que no estaba vestido para la ocasi\u00f3n, representa a los que no han tenido una fe verdadera en Cristo, y aunque han entrado en la casa de Dios con los dem\u00e1s invitados, no pueden sentarse a la mesa y disfrutar de los exquisitos manjares preparados, \u201cporque no han lavado su ropa en la sangre del Cordero \u201d (Apocalipsis 22; 14); de ah\u00ed, que ser\u00e1n echados fuera, como dijo el rey en la par\u00e1bola: \u201c\u00c1tenlo de pies y manos y \u00e9chenlo a la oscuridad de afuera. Entonces vendr\u00e1 el llanto y la desesperaci\u00f3n. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos\u201d (Mateo 22:13-14).<\/p>\n\n<p>La llamada de Dios es para todos; pero muchos oyen la invitaci\u00f3n y de momento entran y les agrada el evangelio, pero no dan fruto de conversi\u00f3n, ni est\u00e1n dispuestos a entregar su vida por Cristo. Entran a la fiesta de bodas de Cristo a buscar sus bendiciones, pero no est\u00e1n preparados para quedarse con \u00e9l y dar la vida como hermanos en se\u00f1al del amor que \u00e9l nos ha manifestado primero, y mucho menos a dejar que Dios sea todo en todo.<\/p>\n\n<p>Aplicando esta par\u00e1bola a nuestra propia existencia, hemos de hacernos conscientes que al igual que al pueblo jud\u00edo Dios nos est\u00e1 invitando y d\u00e1ndonos todas las oportunidades posibles para que nos preparemos y subamos a su santa morada cargados de las obras buenas que necesariamente tienen que darse cuando de veras lo aceptamos a \u00e9l como nuestro Se\u00f1or y Salvador. La advertencia es para no descuidarnos, porque as\u00ed como los jud\u00edos, que aunque beneficiarios del favor de Dios en el Antiguo Testamento, no dieron el fruto que Dios esperaba, y por eso fueron descalificados, as\u00ed tambi\u00e9n nos puede suceder a nosotros. No seremos salvos por pertenecer a tal o cual iglesia, sino por hacer la voluntad de Dios. Si de verdad hemos cre\u00eddo y aceptado a Jesucristo organicemos nuestras vidas a la luz de los criterios del reino de Dios, mantengamos la comuni\u00f3n y dependencia total de \u00e9l, cumpliendo las palabras del Ap\u00f3stol a los filipenses: \u201cAl\u00e9grense siempre en el Se\u00f1or\u2026 No se aflijan por nada sino pres\u00e9ntenselo todo a \u00e9l en oraci\u00f3n; p\u00eddanle y denle gracias tambi\u00e9n. As\u00ed Dios les dar\u00e1 su paz, que es m\u00e1s grande de lo que el hombre puede entender; y esa paz cuidar\u00e1 sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,938],"class_list":["post-162593","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-23a"],"acf":{"sermon_date":"2014-10-12","drupal_id":"304671","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168971},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 23 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-23-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 23 (A) \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El texto evang\u00e9lico que le\u00edmos hoy se conoce como la par\u00e1bola de la fiesta de bodas y va en la misma coordenada del evangelio que vimos el domingo pasado: la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores asesinos. 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