{"id":162603,"date":"2014-08-07T18:23:01","date_gmt":"2014-08-07T22:23:01","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-14-a-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:47:42","modified_gmt":"2020-12-03T15:47:42","slug":"propio-14-a-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/","title":{"rendered":"Propio 14 (A) \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>En el evangelio de hoy encontramos un texto que es una met\u00e1fora, es decir, una narraci\u00f3n cuyas partes est\u00e1n compuestas para ofrecernos una ense\u00f1anza y no necesariamente darnos un hecho hist\u00f3rico. El mensaje que podemos sacar de los s\u00edmbolos expuestos es lo que nos interesa. Para entender el texto necesitamos ser conscientes del contexto hist\u00f3rico.<\/p>\n\n<p>Mateo escribe aproximadamente al final de los a\u00f1os ochenta y es muy probable que se base en san Marcos que es el primer evangelio escrito. Para ese entonces Pablo hab\u00eda ya extendido su mensaje a comunidades no jud\u00edas y alrededor del a\u00f1o 64 hab\u00eda muerto. Pedro sigui\u00f3 a Pablo por los lugares que predic\u00f3, confirmando el mensaje de Pablo y hacia el a\u00f1o 65 fue crucificado. Por el a\u00f1o 68 se inicia una represi\u00f3n contra los jud\u00edos por parte de los romanos y esto causa la muerte del ap\u00f3stol Santiago que era el l\u00edder de la comunidad cristiana en Jerusal\u00e9n. Y en el a\u00f1o 70 la fuerte represi\u00f3n romana culmina con la destrucci\u00f3n del &nbsp;Templo de Jerusal\u00e9n. Podemos decir entonces que cuando Marcos escribe su evangelio hab\u00eda un sentimiento de desaliento en las comunidades cristianas que tambi\u00e9n hab\u00edan perdido a sus l\u00edderes. Pensar en este momento es como sentir que hay una gran tempestad que sacude a las comunidades cristianas.<\/p>\n\n<p>Era necesario que esas comunidades superaran el miedo y mantuvieran la fe y confianza en medio de tantas adversidades. Esto causa que se escriba el mensaje esencial de Jes\u00fas y con ello aparece el evangelio de Marcos, que ser\u00e1 seguido por el de Mateo y Lucas. En ellos encontramos la frase de \u201cno tengan miedo\u201d repetida una y otra vez. Este es el contexto que enmarca el evangelio que escuchamos hoy.<\/p>\n\n<p>Mateo nos presenta a Jes\u00fas haciendo que sus disc\u00edpulos se embarquen solos (v.22).&nbsp; Las comunidades cristianas se hab\u00edan extendido gracias al apoyo y predicaci\u00f3n de sus l\u00edderes, Pablo, Pedro, y Santiago. Pero hab\u00eda llegado el momento en que ten\u00edan que continuar solos. Y todos sabemos que empezar a realizar las cosas por nosotros mismos es un gran paso. Nos gusta que siempre est\u00e9 alguien que nos dirija y que nos explique todo sin dificultad. Pero el alumno nunca crecer\u00e1 si el maestro est\u00e1 siempre ah\u00ed con \u00e9l. Hay un gran paso en la vida de toda persona cuando se empieza a realizar las cosas por uno mismo, crecemos incre\u00edblemente cuando asumimos la responsabilidad de nuestra propia vida. El ni\u00f1o que empieza a caminar por s\u00ed mismo se hace independiente. Es la ley de la vida, y para las primeras comunidades cristianas no fue diferente, pues al quedarse sin sus l\u00edderes tuvieron que embarcarse solos y seguir la aventura del anuncio de la buena nueva en Jesucristo.<\/p>\n\n<p>Sabemos que varios de los disc\u00edpulos eran pescadores y por lo tanto estaban acostumbrados al oleaje de aquel lago, por eso la barca se convierte en un s\u00edmbolo que todos pod\u00edan entender. Subir a la barca es como entrar en el misterio mismo de nuestra vida. Sentirnos algo al realizar aquello a lo que hemos sido llamados y es ah\u00ed cuando estamos solos con toda la responsabilidad en nuestras manos, cuando podemos apreciar los fuertes vientos que se hacen tempestad y sacuden nuestra barca.<\/p>\n\n<p>Todos hemos vivido el temor de que nuestra barca pueda hundirse. El fracaso aterra a muchos, el tambalearnos en nuestra identidad aterra a otros, iniciar cosas nuevas nos causa la experiencia del miedo. Las comunidades cristianas se encontraban en un tiempo de transici\u00f3n sin l\u00edderes, la comunidad jud\u00eda hab\u00eda perdido su Templo, centro de su fe e identidad. Los jud\u00edos cristianos tambi\u00e9n han perdido a sus l\u00edderes.<\/p>\n\n<p>En medio de todas estas adversidades Mateo invita al re-encuentro con Jes\u00fas que es capaz de librarnos de esta angustia y viene a nuestro encuentro. Jes\u00fas camina por encima de toda adversidad, camina con paso firme en donde ni siquiera hay camino y Mateo dice que Jes\u00fas vino a sus disc\u00edpulos caminando sobre las aguas y ellos, en medio de su angustia y del temor, no lo reconocen y creen que es un fantasma.<\/p>\n\n<p>El miedo se ha apoderado de ellos y pierden la visi\u00f3n y no reconocen. Sabemos que el miedo nos paraliza y es fuente de nuestros fracasos. El que se llena de miedo ya no se mueve y hasta ve lo que no existe. Solo en el re-encuentro con Jes\u00fas podemos escuchar su voz que nos dice: \u201cAnimo, no teman, que soy yo\u201d (v.27). Esta es la invitaci\u00f3n para todas las comunidades cristianas de ese tiempo tan dif\u00edcil y sigue siendo la invitaci\u00f3n para cada uno de nosotros en el momento presente. Jes\u00fas camina por encima de cualquier adversidad y nos invita a confiar en \u00e9l que viene a nuestro encuentro, \u201cno teman\u201d.<\/p>\n\n<p>Mateo nos presenta a un Pedro que quiere seguir a Jes\u00fas por encima de las aguas. \u201cSe\u00f1or, si eres t\u00fa, manda que yo vaya a ti caminando sobre el agua\u201d (v.28). Cuando este texto se escribi\u00f3 Pedro hab\u00eda ya corrido la misma suerte de Jes\u00fas. Pedro ser\u00e1 la imagen del que se arriesga, del que habla de m\u00e1s, del que tuvo la experiencia de negar a su maestro y muri\u00f3 como su Maestro. Jes\u00fas le dijo: \u201cven\u201d y Pedro baj\u00f3 de la barca para ir hacia \u00e9l.<\/p>\n\n<p>Las comunidades cristianas necesitaban nuevos l\u00edderes que pudieran ser testigos de que en Jes\u00fas se pod\u00eda superar toda adversidad, y que ten\u00edan la valent\u00eda de escuchar el llamado de Jes\u00fas e ir hacia \u00e9l bajando de la barca. As\u00ed hoy, para cada uno de nosotros, Jes\u00fas est\u00e1 por encima de toda preocupaci\u00f3n y viene a nuestro encuentro. Venciendo nuestro temor podremos escuchar su clara voz que nos dice: \u201cven\u201d.<\/p>\n\n<p>\u201cPedro baj\u00f3 de la barca y empez\u00f3 a caminar sobre las aguas en direcci\u00f3n a Jes\u00fas. Pero el viento segu\u00eda muy fuerte, tuvo miedo y comenz\u00f3 a hundirse. Entonces grit\u00f3: \u201c\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u201d Al instante Jes\u00fas extendi\u00f3 la mano y lo agarr\u00f3 diciendo: \u201cHombre de poca fe, \u00bfpor qu\u00e9 has vacilado?\u201d (v. 29-31).<\/p>\n\n<p>Las&nbsp; comunidades cristianas tienen que escuchar que no tienen que vacilar, que no tienen que dudar, que es necesario fortalecer la fe y que si creen el viento dejar\u00e1 de golpear. A\u00fan con la perdida de sus l\u00edderes y las persecuciones de los romanos, las comunidades siguieron extendi\u00e9ndose y el movimiento cristiano ya no se pudo detener.<\/p>\n\n<p>Hoy, el grito de no vacilar resuena en nuestro coraz\u00f3n. Solo fortaleciendo la fe en el re-encuentro con Jes\u00fas que nos da la mano podremos ser testigos de su presencia y amor en este mundo que golpea nuestra barca. \u201c\u00a1No seas persona de poca fe!\u201d, \u201c\u00a1no vaciles!\u201d Nuestra barca continuar\u00e1 su marcha y los vientos se calmar\u00e1n si confiamos en Jes\u00fas que nos toma de su mano y fortalece nuestra fe.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,930],"class_list":["post-162603","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-14a"],"acf":{"sermon_date":"2014-08-10","drupal_id":"304721","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168892},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 14 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 14 (A) \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En el evangelio de hoy encontramos un texto que es una met\u00e1fora, es decir, una narraci\u00f3n cuyas partes est\u00e1n compuestas para ofrecernos una ense\u00f1anza y no necesariamente darnos un hecho hist\u00f3rico. El mensaje que podemos sacar de los s\u00edmbolos expuestos es lo que nos interesa. Para entender el texto necesitamos ser conscientes del contexto hist\u00f3rico. [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:47:42+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/\",\"name\":\"Propio 14 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2014-08-07T22:23:01+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:47:42+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 14 (A) \u2013 2014\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 14 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 14 (A) \u2013 2014","og_description":"En el evangelio de hoy encontramos un texto que es una met\u00e1fora, es decir, una narraci\u00f3n cuyas partes est\u00e1n compuestas para ofrecernos una ense\u00f1anza y no necesariamente darnos un hecho hist\u00f3rico. El mensaje que podemos sacar de los s\u00edmbolos expuestos es lo que nos interesa. Para entender el texto necesitamos ser conscientes del contexto hist\u00f3rico. [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:47:42+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/","name":"Propio 14 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2014-08-07T22:23:01+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:47:42+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-a-2014\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 14 (A) \u2013 2014"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":914,"label":"Pentecost\u00e9s A"},{"value":930,"label":"Propio 14a"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"En el evangelio de hoy encontramos un texto que es una met\u00e1fora, es decir, una narraci\u00f3n cuyas partes est\u00e1n compuestas para ofrecernos una ense\u00f1anza y no necesariamente darnos un hecho hist\u00f3rico. El mensaje que podemos sacar de los s\u00edmbolos expuestos es lo que nos interesa. Para entender el texto necesitamos ser conscientes del contexto hist\u00f3rico.&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162603","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162603"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162603"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}