{"id":162604,"date":"2014-08-02T18:24:07","date_gmt":"2014-08-02T22:24:07","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-13-a-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:47:41","modified_gmt":"2020-12-03T15:47:41","slug":"propio-13-a-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-13-a-2014\/","title":{"rendered":"Propio 13 (A) \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El evangelio de hoy &nbsp;presenta una historia llena de s\u00edmbolos. No pretende ser un dato biogr\u00e1fico o hist\u00f3rico como tal, sino un mensaje para reflexionar.&nbsp; Mateo es una persona que ha crecido en la tradici\u00f3n de los jud\u00edos y se cree que \u00e9l mismo lleg\u00f3 a ser un catequista dentro de la sinagoga. Como buen catequista ten\u00eda muy presentes las historias que formaron parte significativa del pasado del pueblo de Israel y las aplica al presente en el que Jes\u00fas es el personaje principal. Tratar\u00e1 de presentar a Jes\u00fas como el nuevo Mois\u00e9s y por esto har\u00e1 constantes conexiones con las historias del pasado.<\/p>\n\n<p>Vemos en esta historia a Jes\u00fas, como nuevo Mois\u00e9s, que llega a presentarnos una liberaci\u00f3n interior como nuevo Pueblo de Dios. Somos una gran multitud de sedientos y hambrientos, buscando aquello que no termine y que pueda dar direcci\u00f3n y sentido a nuestras vidas. Somos un pueblo golpeado y empobrecido buscando un nuevo sue\u00f1o que nos ha hecho abandonar nuestra patria y caminar hasta nuevos territorios en donde nos hemos sentido desolados y abandonados.<\/p>\n\n<p>\u201cY Jes\u00fas viendo a la multitud sinti\u00f3 compasi\u00f3n\u201d. Jes\u00fas entra en relaci\u00f3n con cada uno de nosotros sintiendo compasi\u00f3n con nuestro propio dolor, haci\u00e9ndose uno con nuestro propio coraz\u00f3n. En el pasado Mois\u00e9s escucha la voz de Dios que le dice: \u201cHe visto la humillaci\u00f3n de mi pueblo en Egipto y he o\u00eddo sus quejas cuando lo maltrataban sus mayordomos. Me he fijado en sus sufrimientos\u2026\u201d (\u00c9xodo 3:7). Ahora es Jes\u00fas &nbsp;el que nos revela en su persona el rostro nuevo de Dios que es compasivo y no es ajeno a la necesidad humana. \u201cSintiendo compasi\u00f3n de ellos san\u00f3 a sus enfermos\u2026\u201d (v. 14).<\/p>\n\n<p>\u201cCuando ya ca\u00eda la tarde, sus disc\u00edpulos se le acercaron, diciendo: \u201cEstamos en un lugar despoblado y ya ha pasado la hora\u2026\u201d (v. 15). A veces tenemos la experiencia de sentir que va pasando el tiempo y nuestros sue\u00f1os no se realizan y entramos en ese tiempo de frustraci\u00f3n, de desolaci\u00f3n. Esta desilusi\u00f3n forma parte del ser humano,&nbsp; nos acompa\u00f1a casi en cada empresa que iniciamos y para muchos significa hasta la ausencia de lo b\u00e1sico.<\/p>\n\n<p>Nuevamente escuchamos el paralelo de la historia del pasado del pueblo de Israel, en su larga peregrinaci\u00f3n por el desierto, lugar despoblado donde carec\u00edan de lo m\u00e1s b\u00e1sico (\u00c9xodo 16: 2-3). Ahora son los disc\u00edpulos de Jes\u00fas los que est\u00e1n preocupados: \u201cEstamos en un lugar despoblado\u201d, carecemos de todo y se hace tarde. La gente tiene demasiadas necesidades como para preocupar a cualquiera y han venido buscando en Jes\u00fas aquello que les puede saciar en el desierto m\u00e1s angustioso de sus vidas.<\/p>\n\n<p>La preocupaci\u00f3n nos puede cegar de la presencia de Jes\u00fas en nuestras vidas y entonces todo parecer\u00e1 despoblado. Si en medio de la necesidad perdemos de vista a Jes\u00fas, entonces con toda facilidad la preocupaci\u00f3n puede tambalear toda nuestra existencia.<\/p>\n\n<p>En medio de la necesidad, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas escuchar\u00e1n un mandato a\u00fan m\u00e1s incre\u00edble: \u201cNo despidan a la gente, denles ustedes de comer\u2026\u201d (v 16). Es necesario que todos nosotros, en medio de nuestras grandes necesidades, escuchemos este mensaje que ahora oyen los disc\u00edpulos, dar de comer al otro aun cuando parece que no tenemos nada que dar. Respondieron los disc\u00edpulos, \u201c aqu\u00ed solo tenemos cinco panes y dos pescados\u201d (v.17). Esto&nbsp; no parece nada ante la necesidad de la multitud, y la preocupaci\u00f3n es que se acabe hasta lo que tenemos para vivir. Muchas veces los m\u00e1s necesitados nos hemos olvidado de dar y compartir, pensando siempre que somos nosotros los necesitados y que tenemos que recibir. El mensaje que escuchan los disc\u00edpulos es diferente a esto, pues en la tradici\u00f3n del pueblo de Israel la invitaci\u00f3n era la de confiar en que \u201cal que da, nunca se le acaba\u201d (2 Reyes 4:42).<\/p>\n\n<p>El pueblo de Israel conoc\u00eda su historia y uno de los personajes importantes era el profeta Eliseo que ense\u00f1\u00f3 esta&nbsp; lecci\u00f3n, de que pocos panes eran suficientes para alimentar a muchos m\u00e1s, pues Yahv\u00e9 Dios hab\u00eda dicho que: \u201cAl que da, le sobrar\u00e1\u201d. Ser disc\u00edpulo de Jes\u00fas es entrar en la dimensi\u00f3n de que en \u00e9l todos comer\u00e1n y sobrar\u00e1. Los disc\u00edpulos tienen que pasar ahora un pan nuevo, ellos son los instrumentos de este pan, son quienes han de aprender a compartir ese pan que no se acaba.<\/p>\n\n<p>Pensemos por un momento en lo que significa que cada uno de nosotros confiemos en que en la medida que compartimos lo que somos y lo que tenemos nuestro canasto nunca quedar\u00e1 vac\u00edo. Esta es la invitaci\u00f3n para el que sigue a Jes\u00fas, aprender a compartir aunque parezca que no tenemos nada que dar.<\/p>\n\n<p>\u201cJes\u00fas tom\u00f3 los cinco panes y los dos pescados y levant\u00f3 los ojos al cielo\u2026\u201d (v. 19). Mateo&nbsp; nos habla aqu\u00ed del pan nuevo, y regresa a una historia fundamental para el Pueblo de Israel, en la que recordaban que Yahv\u00e9 Dios les dio a comer el man\u00e1 en el desierto a sus antepasados. Era el pan que bajaba del cielo (\u00c9xodo 16: 4). El pan que les daba para comer (\u00c9xodo 16: 15) y del que solo ten\u00edan que recoger lo que necesitaban para el d\u00eda (\u00c9xodo 16:21), sin necesidad de acumular. El pueblo tendr\u00eda que aprender a confiar en que Dios prove\u00eda del pan diario.<\/p>\n\n<p>Ahora es Jes\u00fas el que, bendiciendo el pan, lo pasa a sus disc\u00edpulos para ser distribuido. El nuevo pan que baja del cielo es ahora Jes\u00fas en quien encontramos el mejor fest\u00edn que nos sacia y nos realiza. El evangelista Juan nos presenta a Jes\u00fas diciendo: \u201cYo soy el pan de vida. Sus antepasados comieron del man\u00e1 en el desierto, pero murieron: aqu\u00ed tienen el pan que baja del cielo, para que lo coman y ya no mueran\u201d (Juan 6: 48-50). El pan que es compartido ahora es el \u00fanico pan capaz de colmar nuestra hambre de algo m\u00e1s. Nuestra hambre de direcci\u00f3n y de sentido puede ser satisfecha con ese alimento que es una persona y que es el pan que no se acaba, el pan que se comparte y que es capaz de llenar a todos.<\/p>\n\n<p>Mateo terminar\u00e1 el evangelio de hoy con doce canastos que se recogieron de sobras, s\u00edmbolo de las doce tribus de Israel que tendr\u00e1n de sobra y son los doce disc\u00edpulos quienes les han compartido el pan y han recogido de sobra.<\/p>\n\n<p>Es preciso que nosotros hoy recibamos esta invitaci\u00f3n de confiar en ese \u201cPan que baja del cielo\u201d, Jes\u00fas, que en medio de nuestras necesidades m\u00e1s angustiosas, se acerca con una actitud de compasi\u00f3n y misericordia para descubrir en \u00e9l el nuevo rostro de Dios: humano, sensible a nuestras necesidades y que nos pide que nosotros mismos seamos instrumentos de su alimento para los dem\u00e1s, sabiendo que al que comparte nunca se le acabar\u00e1.<\/p>\n\n<p>Compartiendo lo que somos y tenemos, redescubrimos el Pan vivo y verdadero que nos une como hermanos y sacia nuestras necesidades. Y el milagro es que cuando compartimos en Jes\u00fas y desde Jes\u00fas, recogeremos de sobra. Mateo, en esta lecci\u00f3n llena de s\u00edmbolos, nos educa a confiar en el nuevo Mois\u00e9s liberador, que es Jes\u00fas compasivo que en cada uno de nuestros corazones generosos se manifiesta como Pan de vida que no se acaba y del que podemos recoger de sobra.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,929],"class_list":["post-162604","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-13a"],"acf":{"sermon_date":"2014-08-03","drupal_id":"304726","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168892},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 13 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-13-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 13 (A) \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El evangelio de hoy &nbsp;presenta una historia llena de s\u00edmbolos. 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