{"id":162609,"date":"2014-06-28T18:26:34","date_gmt":"2014-06-28T22:26:34","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-8-a-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:49:10","modified_gmt":"2020-12-03T15:49:10","slug":"propio-8-a-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/","title":{"rendered":"Propio 8 (A) \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>La primera lectura tomada del libro del G\u00e9nesis, nos muestra la notable fe del patriarca Abrah\u00e1n. Dios pide a Abrah\u00e1n que sacrifique a su \u00fanico hijo Isaac, y obedece sin reclamar. El pasaje concluye con la presencia del \u00e1ngel del Se\u00f1or que impide que Abrah\u00e1n sacrifique a su hijo: \u201cNo le hagas ning\u00fan da\u00f1o al muchacho, porque ya s\u00e9 que tienes temor de Dios, pues no te negaste a darme tu \u00fanico hijo\u201d (G\u00e9nesis 22:12).<\/p>\n\n<p>La persona de Abrah\u00e1n, como modelo de fe para jud\u00edos, musulmanes y cristianos, ha cautivado a los creyentes de todos los tiempos. Mucho antes que Dios le pidiera el sacrificio de su hijo, Abrah\u00e1n hab\u00eda escuchado con atenci\u00f3n el mandato de Dios de abandonar su tierra para ir con todos los de su clan, a la tierra que Dios le indicaba. Abrah\u00e1n que no ten\u00eda hijos, tambi\u00e9n crey\u00f3 en la promesa de Dios al decirle que Sara su esposa dar\u00eda a luz a un hijo en la vejez. Abrah\u00e1n es el padre de la fe. Una fe que se entiende como obediencia y confianza absoluta en el poder de Dios.<\/p>\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Dios pidi\u00f3 a Abrah\u00e1n semejante prueba de fe? Cuando leemos este pasaje, nos parece muy cruel de parte de Dios, pedir a un padre que sacrifique a su hijo. Sin embargo, la historia de la salvaci\u00f3n nos ha mostrado que Dios sacrific\u00f3 a su Hijo Jesucristo por nuestra redenci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>La fidelidad a Dios es muy importante. Abrah\u00e1n es escogido por Dios para ser el padre de una gran naci\u00f3n, un pueblo que conozca y honre a Yahv\u00e9 como \u00fanico y verdadero Dios. Abrah\u00e1n que no duda en sacrificar a su propio hijo Isaac, muestra una fe firme en Dios que le ha llamado.<\/p>\n\n<p>La creencia en un \u00fanico Dios no era la norma en tiempos de Abrah\u00e1n. Los pueblos antiguos rend\u00edan tributo y adoraci\u00f3n a muchos dioses. Los hombres y mujeres de esa \u00e9poca pod\u00edan buscar un dios a su medida y de acuerdo a sus propios intereses. El Dios de Abrah\u00e1n es diferente, camina cerca de su pueblo y le muestra el camino a seguir.<\/p>\n\n<p>Hoy en d\u00eda Dios tambi\u00e9n nos pide muestras de una fe firme, que se base en el conocimiento de Jesucristo como nuestro Salvador y Redentor. Jesucristo debe ser el centro de nuestra fe, que su palabra transforme nuestras vidas y seamos tambi\u00e9n sus colaboradores en la misi\u00f3n de transformar al mundo.<\/p>\n\n<p>En nuestra comunidad hispana se aprecia mucha religiosidad y respeto a un buen n\u00famero de devociones a la sant\u00edsima Virgen, a san Judas Tadeo y a otros santos y santas. En cada una de esas pr\u00e1cticas se nota el fervor de los devotos en los d\u00edas que celebramos las festividades religiosas. Una vez que muchos han cumplido con la promesa a la sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda o al santo de su devoci\u00f3n, no se comprometen en desarrollar m\u00e1s su fe y pertenencia a la comunidad cristiana por medio de la adoraci\u00f3n semanal en la santa Eucarist\u00eda o en los encuentros de formaci\u00f3n cristiana que se ofrecen en las parroquias. Los cristianos de tradici\u00f3n cat\u00f3lica y episcopal somos muy cuestionados porque no tenemos un contacto cercano con la Biblia.<\/p>\n\n<p>Si la Biblia, en el libro del G\u00e9nesis, nos muestra que Abrah\u00e1n tuvo que dar testimonio de una fe firme, tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a dar testimonio de fidelidad a Dios en medio de una sociedad que adora los falsos dioses del dinero, la fama y el poder.<\/p>\n\n<p>La pr\u00e1ctica religiosa que se asume como una expresi\u00f3n cultural no da muchos frutos. San Pablo en la carta a los Romanos, se refiere a la pr\u00e1ctica religiosa motivada \u00fanicamente por el cumplimiento de la ley, la cual para Pablo es como un amo.&nbsp;\u201cUstedes saben muy bien que si se entregan como esclavos a un amo para obedecerlo, entonces son esclavos de ese amo a quien obedecen\u201d. La fe no se impone, la fe se practica en el seno de una comunidad que proclama a Dios como un ser misericordioso y compasivo.<\/p>\n\n<p>La fe se cultiva y desarrolla en cada persona que abre su mente y coraz\u00f3n a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. No es algo que ocurre en forma autom\u00e1tica; tiene lugar a lo largo de un proceso que se inicia en nuestro bautismo y se reafirma en cada uno de los sacramentos de la Iglesia. La fe se fortalece en la oraci\u00f3n, el estudio y el servicio, los cuales son ejes importantes en nuestra vida cristiana.<\/p>\n\n<p>La oraci\u00f3n diaria, tanto personal como comunitaria, es la forma m\u00e1s efectiva de comunicarnos con Dios, y as\u00ed discernir su voluntad. El estudio constante de la palabra de Dios y las ense\u00f1anzas de la Iglesia nos preparan para evangelizar a otros con m\u00e1s confianza y seguridad. El servicio lo practicamos sin verlo como una expresi\u00f3n de nuestra fe, pero cada vez que ofrecemos nuestra ayuda al necesitado, es al mismo Se\u00f1or a quien servimos.<\/p>\n\n<p>En el evangelio de este domingo, se nos recuerda que no nos predicamos a nosotros mismos y que somos embajadores de Cristo donde quiera que vayamos. Cuando todo nuestro ser es instrumento en las manos del Se\u00f1or para realizar la misi\u00f3n de anunciar su palabra o servir en su nombre, no pasamos desapercibidos. Los que nos reciben, reconocen que la presencia del Se\u00f1or nos acompa\u00f1a y responden con agradecimiento. Atentos escuchan el mensaje que les llevamos. \u201cEl que los recibe a ustedes, me recibe a m\u00ed; y el que me recibe a m\u00ed, recibe al que me envi\u00f3\u201d (Mateo 10:40).<\/p>\n\n<p>Algunos asumen que la labor pastoral y evangelizadora corresponde a los cl\u00e9rigos solamente, que han sido entrenados para realizar semejante labor. Lo cierto es que los cl\u00e9rigos son tan solo una peque\u00f1a porci\u00f3n en medio del pueblo de Dios, que dif\u00edcilmente podr\u00eda llegar a todos los que el Se\u00f1or quiere salvar. Todos somos embajadores de Cristo en la tierra; por nuestra acci\u00f3n pastoral o de servicio, muchos pueden conocer al Se\u00f1or y comenzar una nueva vida. No se necesitan grandes discursos o demostrar que somos doctos en teolog\u00eda, basta con pedir de coraz\u00f3n al Se\u00f1or que ponga las palabras en nuestros labios y que nuestra presencia sea tambi\u00e9n su presencia frente a los que no le conocen.<\/p>\n\n<p>En el momento que todos los miembros de una congregaci\u00f3n asumen la responsabilidad de ser misioneros, esa congregaci\u00f3n se apresta a experimentar un notable crecimiento num\u00e9rico y tambi\u00e9n espiritual. La f\u00f3rmula es muy sencilla: mostremos que nuestra fe es firme, s\u00f3lida y puesta en el Se\u00f1or, de manera que la paz que Cristo resucitado derrama sobre nosotros, sea nuestra carta de presentaci\u00f3n en el momento de dar testimonio de Cristo a los dem\u00e1s. Una congregaci\u00f3n de misioneros es tambi\u00e9n una congregaci\u00f3n de servidores en los diferentes ministerios de la Iglesia. Los frutos que se reciben, son el resultado de la fe de cada miembro que al igual que Abrah\u00e1n, ha puesto toda su confianza en el Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[914,925],"class_list":["post-162609","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-a","category-propio-08a"],"acf":{"sermon_date":"2014-06-29","drupal_id":"304751","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168901},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 8 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 8 (A) \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La primera lectura tomada del libro del G\u00e9nesis, nos muestra la notable fe del patriarca Abrah\u00e1n. Dios pide a Abrah\u00e1n que sacrifique a su \u00fanico hijo Isaac, y obedece sin reclamar. El pasaje concluye con la presencia del \u00e1ngel del Se\u00f1or que impide que Abrah\u00e1n sacrifique a su hijo: \u201cNo le hagas ning\u00fan da\u00f1o al [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:49:10+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/\",\"name\":\"Propio 8 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2014-06-28T22:26:34+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:49:10+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 8 (A) \u2013 2014\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 8 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 8 (A) \u2013 2014","og_description":"La primera lectura tomada del libro del G\u00e9nesis, nos muestra la notable fe del patriarca Abrah\u00e1n. Dios pide a Abrah\u00e1n que sacrifique a su \u00fanico hijo Isaac, y obedece sin reclamar. El pasaje concluye con la presencia del \u00e1ngel del Se\u00f1or que impide que Abrah\u00e1n sacrifique a su hijo: \u201cNo le hagas ning\u00fan da\u00f1o al [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:49:10+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/","name":"Propio 8 (A) \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2014-06-28T22:26:34+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:49:10+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-8-a-2014\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 8 (A) \u2013 2014"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":914,"label":"Pentecost\u00e9s A"},{"value":925,"label":"Propio 08a"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"La primera lectura tomada del libro del G\u00e9nesis, nos muestra la notable fe del patriarca Abrah\u00e1n. Dios pide a Abrah\u00e1n que sacrifique a su \u00fanico hijo Isaac, y obedece sin reclamar. El pasaje concluye con la presencia del \u00e1ngel del Se\u00f1or que impide que Abrah\u00e1n sacrifique a su hijo: \u201cNo le hagas ning\u00fan da\u00f1o al&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162609","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162609"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162609"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}