{"id":162647,"date":"2013-12-15T18:59:42","date_gmt":"2013-12-15T23:59:42","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/adviento-3-a-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:42:11","modified_gmt":"2020-12-03T15:42:11","slug":"adviento-3-a-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-3-a-2013\/","title":{"rendered":"Adviento 3 (A) \u2013 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Con esta pregunta Juan el Bautista, que se encuentra encarcelado, env\u00eda a sus disc\u00edpulos a cuestionar a Jes\u00fas. En la respuesta de Jes\u00fas encontramos una serie de s\u00edmbolos especiales que marcan una etapa nueva que se reconocer\u00e1 como la llegada del reino de Dios. \u201cVayan y cu\u00e9ntenle a Juan: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y la Buena Nueva llega a los pobres\u201d. Con estas mismas palabras en el evangelio de Lucas se nos presenta a Jes\u00fas iniciando su misi\u00f3n lleno del Esp\u00edritu Santo (Lucas 4:16-19) citando un texto del profeta Isa\u00edas (Isa\u00edas 61:1-3). Es el inicio de una nueva era tan esperada por los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n\n<p>En 1992 se public\u00f3 un articulo anunciando un acontecimiento que parecer\u00eda no tener tanta importancia y, sin embargo, si la ten\u00eda. En una ma\u00f1ana del a\u00f1o anterior, la gente del peque\u00f1o poblado de Simojobel en las monta\u00f1as de Chiapas, M\u00e9xico, lugar pobre y de muy dif\u00edcil acceso, recibi\u00f3 una noticia muy desagradable. Se hab\u00eda agarrado preso su sacerdote al que se le culpaba de estar incitando a la gente en contra del gobierno. El padre fue llevado a la c\u00e1rcel central en la ciudad de Tuxtla Guti\u00e9rrez que quedaba a una larga distancia del poblado.<\/p>\n\n<p>La gente de Simojobel era el claro ejemplo de a\u00f1os de injusticia social y desigualdad. La pobreza se encontraba reflejada en los rostros de la gente y las enfermedades hab\u00edan creado un \u00edndice de mortalidad muy elevado en este pueblo humilde. Unos pocos terratenientes se hab\u00edan apoderado de las tierras dejando al resto de los habitantes de ese poblado en la desesperaci\u00f3n. El padre, que se encontraba ahora en la c\u00e1rcel, lo \u00fanico que hab\u00eda estado haciendo era crear conciencia entre la gente para hacer de ellos una sola voz que se pudiera escuchar m\u00e1s all\u00e1 del mismo Chiapas.<\/p>\n\n<p>A los pocos d\u00edas de estar en la c\u00e1rcel, el padre empez\u00f3 a sentir desesperaci\u00f3n por no saber nada de lo que estaba sucediendo afuera. Nunca se imagin\u00f3 que su poblado lleno de gente oprimida y de gente que se hab\u00eda sentido sin voz se organizar\u00edan para tratar de rescatarlo. De pronto corri\u00f3 la noticia por la ciudad de Tuxtla, todo el poblado de Simojobel ven\u00eda bajando de la monta\u00f1a en una marcha pac\u00edfica pidiendo que se les entregara a su sacerdote al que se le acusaba injustamente. Los sin voz, de pronto, al ser grupo, tuvieron una voz que se escuch\u00f3 no solo en todo M\u00e9xico sino en otros pa\u00edses del extranjero.<\/p>\n\n<p>Algunos sacerdotes amigos del padre, de la misma di\u00f3cesis vinieron a la c\u00e1rcel a darle la noticia: \u201c\u00a1Vienen por ti, toda tu gente viene por ti!\u201d. \u201cLos ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan\u201d. Nuestra historia parece que se hace eco del anuncio de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos de Juan en el evangelio de hoy. El acontecimiento del poblado de Simojobel atrajo la atenci\u00f3n de la prensa internacional y el Gobernador de Chiapas, despu\u00e9s de varios di\u00e1logos con representantes de la gente y el obispo de San Crist\u00f3bal de las Casas, liber\u00f3 al sacerdote.<\/p>\n\n<p>Nadie se imagin\u00f3 que la gente, empobrecida y aparentemente sin poder, llegara a tener una fuerza tan grande: \u201cLos ciegos ven \u2026 los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Nueva\u201d.<\/p>\n\n<p>En la alegr\u00eda de la gente se descubri\u00f3 el evangelio vivo, la esperanza se hace realidad y los sin voz, tuvieron voz. Este se convirti\u00f3 en uno de los signos de la llegada del reino que anuncia el evangelio.<\/p>\n\n<p>Este tiempo de Adviento es un tiempo de esperanza, y lo es m\u00e1s fuerte cuanto m\u00e1s fuerte es nuestra necesidad. Cuando hablamos de ciegos, de cojos, de sordos, leprosos, muertos y pobres estamos hablando de necesidades que destruyen no solo a individuos sino a pueblos enteros. Estamos hablando de s\u00edmbolos, es todo lo que detiene el crecimiento humano de la persona, no solo es una realidad f\u00edsica como la ceguera o la enfermedad f\u00edsica de la lepra o la muerte f\u00edsica, sino de todo aquello que mantiene al ser humano por debajo de su realizaci\u00f3n como persona y como comunidad.<\/p>\n\n<p>Ante estas necesidades de las personas y de los pueblos se espera, se anhela un cambio, una transformaci\u00f3n, algo que devuelva la humanidad, la dignidad a esas personas y pueblos. El pueblo de Israel padeci\u00f3 opresiones en diferentes etapas de su historia y en el tiempo de Jes\u00fas se encontr\u00f3 bajo el dominio de los romanos. Jes\u00fas en este evangelio nos habla de algo a\u00fan por realizarse pero ya presente en medio de nosotros, la llegada de un nuevo orden, de una nueva forma de estar en el mundo de tal manera que los que est\u00e1n humillados y, al parecer sin remedio, son restablecidos.<\/p>\n\n<p>Al padre que se encontraba en la c\u00e1rcel, le dijeron: \u00a1El pueblo entero viene por ti! A Juan el Bautista que estaba en la c\u00e1rcel le anuncian: \u201cLos ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y a los pobres se les da la Buena Nueva\u201d.<\/p>\n\n<p>Hay s\u00edmbolos muy claros que nos llenan de esperanza, la llegada de ese reino de Dios est\u00e1 ya entre nosotros y tiene que seguir llegando. Los pobres de hoy siguen esperando por su transformaci\u00f3n y esa transformaci\u00f3n se tiene que seguir midiendo por nuestros \u00e9xitos aunque parezcan peque\u00f1os. En la historia de la liberaci\u00f3n del padre, el \u00e9xito fue que el pueblo recobr\u00f3 su voz en la unidad y esto result\u00f3 ser solo un peque\u00f1o triunfo en la larga lucha hacia un mundo lleno de justicia y de igualdad.<\/p>\n\n<p>Ese \u00e9xito hace presente aqu\u00ed y ahora la presencia del reino de Dios y por eso es solo un medio que nos permite ver el Reino entre nosotros. El \u00e9xito final seguir\u00e1 realiz\u00e1ndose hasta el final de los tiempos en el encuentro de todos como un solo pueblo en las manos del Creador.<\/p>\n\n<p>Pero nada se puede lograr sin esperanza, no podemos dar los otros 99 pasos si no vemos que en el primero algo se ha logrado. La esperanza parte de nuestra necesidad pero pone su mirada en nuestra transformaci\u00f3n y \u00e9sta se va midiendo por nuestros peque\u00f1os \u00e9xitos.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas en el evangelio de hoy termina hablando de Juan el Bautista, alabando su manera de ser y lo grande que ha sido en su testimonio prof\u00e9tico como aquel que ten\u00eda que preparar el camino, un mensajero distinto y fuera de lo com\u00fan; grande y, sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de Dios es m\u00e1s grande que Juan.<\/p>\n\n<p>Hoy somos t\u00fa y yo, entre muchos ciegos y cojos; leprosos y muertos; gente sin voz a quienes nos toca ser signos, mensajeros del Reino. Personas que, como Juan el Bautista, somos mensajeros preparando el camino del Se\u00f1or. En todo esfuerzo por luchar contra la desesperanza, en todo momento en el que rompemos la barrera ego\u00edsta que nos separa y logramos ser pueblo de hermanos y hermanas ofreci\u00e9ndonos en un solo coraz\u00f3n el Reino est\u00e1 presente y entonces \u201cvayan y digan a todos: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les da la Buena Nueva\u201d.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[862,859],"class_list":["post-162647","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-adviento-3a","category-adviento-a"],"acf":{"sermon_date":"2013-12-15","drupal_id":"304941","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168892},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 3 (A) \u2013 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 3 (A) \u2013 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Con esta pregunta Juan el Bautista, que se encuentra encarcelado, env\u00eda a sus disc\u00edpulos a cuestionar a Jes\u00fas. En la respuesta de Jes\u00fas encontramos una serie de s\u00edmbolos especiales que marcan una etapa nueva que se reconocer\u00e1 como la llegada del reino [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:42:11+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/\",\"name\":\"Adviento 3 (A) \u2013 2013 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2013-12-15T23:59:42+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:42:11+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Adviento 3 (A) \u2013 2013\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Adviento 3 (A) \u2013 2013 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Adviento 3 (A) \u2013 2013","og_description":"\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Con esta pregunta Juan el Bautista, que se encuentra encarcelado, env\u00eda a sus disc\u00edpulos a cuestionar a Jes\u00fas. En la respuesta de Jes\u00fas encontramos una serie de s\u00edmbolos especiales que marcan una etapa nueva que se reconocer\u00e1 como la llegada del reino [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:42:11+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/","name":"Adviento 3 (A) \u2013 2013 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2013-12-15T23:59:42+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:42:11+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-a-2013\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Adviento 3 (A) \u2013 2013"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":862,"label":"Adviento 3a"},{"value":859,"label":"Adviento A"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Con esta pregunta Juan el Bautista, que se encuentra encarcelado, env\u00eda a sus disc\u00edpulos a cuestionar a Jes\u00fas. En la respuesta de Jes\u00fas encontramos una serie de s\u00edmbolos especiales que marcan una etapa nueva que se reconocer\u00e1 como la llegada del reino&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162647","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}