{"id":162654,"date":"2011-05-15T19:10:57","date_gmt":"2011-05-15T23:10:57","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-4-a-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:13","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:13","slug":"pascua-4-a-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-a-2011\/","title":{"rendered":"Pascua 4 (A) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Celebramos hoy el cuarto domingo de Pascua. Con las im\u00e1genes b\u00edblicas del pastor y de las ovejas, la liturgia de este d\u00eda puede ayudarnos a pensar en ese elemento tan fundamental para nuestra fe y a veces tan olvidado: Dios quiere que vivamos en comuni\u00f3n, nuestra fe nos une estrechamente en comunidad de amor y de misi\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Esa uni\u00f3n de corazones y de misi\u00f3n, tomando como base la vivencia de la primera comunidad cristiana, relatada hoy en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, se realiza a tres niveles: en primer lugar, el cristiano ha de vivir unido al Se\u00f1or Jes\u00fas, muerto y resucitado por nosotros. Unido a \u00e9l como el sarmiento a la vid, de quien recibe la vida y la fuerza. Le pertenecemos, dir\u00e1 san Pedro en la segunda lectura de hoy, porque nos ha rescatado de la muerte. And\u00e1bamos descarriados, llenos de heridas. Gracias a \u00e9l hemos pasado de la muerte a la vida. Esta uni\u00f3n personal e \u00edntima entre el Se\u00f1or Jesucristo y nosotros, es condici\u00f3n para que nuestra vida sea m\u00e1s fecunda y d\u00e9 fruto abundante. \u201cYo he venido para que tengan vida y la tengan abundante\u201d (Juan 10:10). Es decir, una relaci\u00f3n de conocimiento mutuo, de familiaridad como quien conoce su voz y le sigue con facilidad y a gusto.<\/p>\n\n<p>En segundo lugar: la comuni\u00f3n, signo de la presencia del reino ya entre nosotros, ha de ser verdadera entre los que viv\u00edan cada uno por su cuenta, a parte y a distancia. Esto requiere una toma de conciencia ya que formamos un solo cuerpo. Dispersos como est\u00e1bamos hemos sido reunidos para vivir en el amor fraterno, en la solidariedad material y espiritual. Nos corresponde cuidarnos los unos a los otros, dejando a un lado nuestro antiguo camino de pecado contra el hermano. Este paso se hace realidad en las promesas bautismales, morir al pecado y vivir para la justicia. Se trata, pues, de una nueva forma de vida en el plano de las relaciones humanas y de las relaciones con toda la creaci\u00f3n. Los bienes de este mundo no han de ser ya motivo de separaci\u00f3n, de envidias e injusticias. Todo ha de recuperar su sentido originario: favorecer la vida y la comuni\u00f3n.<\/p>\n\n<p>En tercer lugar, como cristianos, no podemos olvidar que hemos sido reunidos gracias al esfuerzo de Jesucristo. \u00c9l nos salv\u00f3, nos llam\u00f3 y nos reuni\u00f3. Y como regalo especial nos dej\u00f3 sacramentos para que al celebrarlos, lo recordemos, y hagamos perpetua su presencia y su acci\u00f3n. Si Jes\u00fas que era la cabeza, presid\u00eda los encuentros, bendec\u00eda el pan e indicaba lo que ten\u00edan que hacer, \u00e9l mismo quiso que esas acciones continuasen en la comunidad. Y nombr\u00f3 a unos para que especialmente cuidasen de los otros y les representase en su trabajo de reunir. As\u00ed lo entendi\u00f3 desde los primeros tiempos la comunidad cristiana aunque de formas diversas. Pero la presencia y la acci\u00f3n de Jes\u00fas no pod\u00edan ser s\u00f3lo presentidas sino tambi\u00e9n visibles y concretas.<\/p>\n\n<p>Con este mensaje de fondo entramos en sinton\u00eda con el evangelio de hoy llamado por tradici\u00f3n \u201cdomingo del Buen Pastor\u201d. Jes\u00fas es el Buen Pastor que vela por los suyos y exige a todo bautizado continuar su tarea en el mundo. Pero esta figura del pastor se hace m\u00e1s educadora cuando profundizamos en el conocimiento de la historia de Israel.<\/p>\n\n<p>El pueblo de Israel hab\u00eda sido desde siempre un pueblo de pastores. As\u00ed los testifica el G\u00e9nesis: \u201cNosotros tus siervos somos pastores desde nuestra infancia hasta hoy y lo mismo fueron nuestros padres\u201d (G\u00e9nesis 47:3). Pastores fueron muchos de los h\u00e9roes de Israel: Mois\u00e9s, David, Am\u00f3s\u2026 Un pueblo de pastores n\u00f3madas que iban siempre por los caminos conduciendo sus reba\u00f1os en b\u00fasqueda de buenos pastos, de un pa\u00eds a otro. La m\u00e1s bella confesi\u00f3n de fe de Israel comienza as\u00ed: \u201cMi padre era un arameo errante\u201d. Es una confesi\u00f3n de fe muy singular, no es la recitaci\u00f3n de un pu\u00f1ado de verdades abstractas sobre el ser de Dios, sino el recuento agradecido de una serie de intervenciones hist\u00f3ricas de Dios a favor de su pueblo, de la acci\u00f3n salvadora de Dios. La ley fundamental de Israel es la ley del recuerdo. Debe recordar siempre las maravillas para con \u00e9l. Por eso, espont\u00e1neamente, al recordar todo el amor, todos los desvelos y favores recibidos, ve al pastor bajo la imagen del pastor de Israel, imagen profundamente arraigada en su memoria hist\u00f3rica. Por eso canta lleno de gratitud y alegr\u00eda: somos su pueblo y ovejas de su reba\u00f1o.<\/p>\n\n<p>Por tanto, no nos sorprende que el mismo Jes\u00fas, heredero de la larga tradici\u00f3n b\u00edblica, en su predicaci\u00f3n al pueblo describiera el amor misericordioso de Dios con los rasgos del pastor que va en busca de la oveja perdida.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas estuvo siempre bien definido en su misi\u00f3n, por eso afirma con toda autoridad: \u201cYo soy el Buen Pastor. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos pero las ovejas no los escucharon\u201d (Juan 10:8). Bajo esta conmovedora imagen, que tantas resonancias despertaron en sus oyentes, revelar\u00e1 su desvelo y misericordia y todo el esp\u00edritu que le inspir\u00f3 su vida entera. \u00c9l es el Pastor que da la vida por sus ovejas. \u201cNadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos\u201d (Juan 15:13). Toda su vida estuvo sostenida y habitada por el amor, de tal forma que, habiendo amado a los suyos, los am\u00f3 hasta el extremo.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas es el pastor incomparable que se define a s\u00ed mismo como la puerta de las ovejas, la \u00fanica puerta segura. S\u00f3lo \u00e9l, personalmente, es \u201cel camino, la verdad y la vida\u201d. Ha cargado con el pecado del mundo. En su pasi\u00f3n no profer\u00eda amenaza y sus heridas nos han curado. En una palabra, se entreg\u00f3 totalmente en rescate de todos.<\/p>\n\n<p>Volviendo a las im\u00e1genes del reba\u00f1o y las ovejas, no quiere decir en absoluto que los disc\u00edpulos deban tener un comportamiento gregario, todo lo contrario. Los cristianos estamos llamados a seguir libremente a nuestro Pastor y si tenemos que superar pruebas semejantes a las suyas, si tenemos que morir al pecado, es para que vivamos para la justicia y recibamos el don del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n<p>La fe consiste en seguir a Jes\u00fas el Buen Pastor por amor, viviendo como el vivi\u00f3 (1Juan 2:6). Nosotros no tuvimos la suerte de entrar en contacto f\u00edsico con Jes\u00fas, como los jud\u00edos que viv\u00edan entonces en Palestina. Pero lo que importa es la comunicaci\u00f3n en la fe y en el amor, y esto es posible ahora y siempre. Para nuestra esperanza, han sido conservadas estas palabras de Jes\u00fas: \u201cDichosos los que, sin haberme visto, han cre\u00eddo en mi\u201d (Juan 20:29). Con estas palabras tan hermosas se cierra el evangelio de Juan. Y para nuestro est\u00edmulo, alegr\u00eda y esperanza el ap\u00f3stol Pedro tambi\u00e9n nos dice: \u201cNuestro caminar tras las huellas del Buen Pastor es paz, sosiego, seguridad, gozo inefable y glorioso\u201d (1Pedro 1:8),<\/p>\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, esta es la fe que la Iglesia, a lo largo del tiempo pascual nos exhorta a renovar. \u201cA quien ustedes crucificaron Dios lo ha constituido Se\u00f1or y Mes\u00edas\u201d (Hechos 2:36). Ahora est\u00e1 junto al Padre y desde all\u00ed gu\u00eda el itinerario pascual de nuestra existencia.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[910,904],"class_list":["post-162654","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-4a","category-pascua-a"],"acf":{"sermon_date":"2011-05-15","drupal_id":"304976","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 4 (A) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-4-a-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 4 (A) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Celebramos hoy el cuarto domingo de Pascua. 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