{"id":162655,"date":"2011-05-08T19:11:29","date_gmt":"2011-05-08T23:11:29","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-3-a-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:12","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:12","slug":"pascua-3-a-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-a-2011\/","title":{"rendered":"Pascua 3 (A) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Nos encontramos todav\u00eda en el tiempo glorioso de Pascua. No en el de la antigua pascua de los jud\u00edos, sino en el de la nueva Pascua de Resurrecci\u00f3n llevada a cabo por nuestro salvador Jesucristo.<\/p>\n\n<p>En este tiempo pascual vamos a seguir las lecturas de tres libros. La primera siempre tomada del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, la segunda sacada de la primera carta de san Pedro y finalmente, despu\u00e9s del pasaje evang\u00e9lico de hoy, los evangelios del resto de los domingos se tomar\u00e1n de san Juan.<\/p>\n\n<p>La primera pregunta que podr\u00edamos hacernos es \u00bfpor qu\u00e9 vamos estar hablando de la resurrecci\u00f3n de Cristo durante siete semanas? Eso es lo que dura el ciclo pascual. La raz\u00f3n es sencilla. La resurrecci\u00f3n de Cristo es fundamental en nuestra fe. Es lo que da consistencia a nuestra fe y a nuestro vivir. Las historias de la resurrecci\u00f3n tambi\u00e9n confirman la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Por eso, los disc\u00edpulos exclamaban, \u00a1ahora creemos!<\/p>\n\n<p>Es conveniente que nos traslademos en el tiempo al ambiente en que se encontraban los ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Hab\u00edan convivido con \u00e9l durante unos tres a\u00f1os, hab\u00edan sido testigos de su amor, de su misericordia, de su compasi\u00f3n hacia todos, especialmente hacia los m\u00e1s pobres y humillados. Hab\u00eda obrado el bien con todos. Hab\u00eda predicado una religi\u00f3n de sinceridad, de apertura, de amor hacia todos sin exclusiones. En su abrazo amoroso cab\u00edan todos: jud\u00edos, romanos, griegos, sirios. Para \u00e9l todos eran hijos de Dios. La fama de su bondad se hab\u00eda extendido por doquier. Y he aqu\u00ed que el final de su vida es de lo m\u00e1s vergonzoso que nos pudi\u00e9ramos imaginar. Termina crucificado en la cruz como uno de los peores criminales y revoltosos. Por eso ahora, los ap\u00f3stoles no se cansan de repetir la historia de Jes\u00fas y concluir diciendo: \u00a1est\u00e1 vivo, ha resucitado!<\/p>\n\n<p>Hoy se habla mucho de la \u201cmemoria hist\u00f3rica\u201d. Es decir, los pueblos tienen que recordar los acontecimientos de su historia para aprender de ellos y convencer a todo el mundo de que los hechos fueron una realidad y no una invenci\u00f3n. Hemos visto, como de vez en cuando surgen personas que se atreven a negar el holocausto perpetrado por los nazis contra el pueblo jud\u00edo. \u00bfC\u00f3mo se podr\u00eda ocultar que millones de personas fueron asesinadas por un sistema diab\u00f3lico? Por ello, ha sido necesario plasmarlo en pel\u00edculas y documentales, para que todo el mundo sea testigo de un crimen de proporciones gigantescas. De esa manera podemos aprender a evitar algo semejante.<\/p>\n\n<p>Vemos a los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas usar la misma estrategia. En todos los discursos repiten brevemente la vida de Jes\u00fas. En la lectura de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, Pedro pide la atenci\u00f3n de todos de esta manera: \u201cJud\u00edos y vecinos todos de Jerusal\u00e9n, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa\u2026Os hablo de Jes\u00fas Nazareno, el hombre que Dios acredit\u00f3 ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conoc\u00e9is. Conforme al designo previsto y sancionado por Dios\u2026lo matasteis en una cruz\u2026 Pues bien, Dios resucit\u00f3 a este Jes\u00fas, y todos nosotros somos testigos\u201d (Hechos 2:14,22-24). Mensaje breve, sencillo, pero al grano. En poqu\u00edsimas palabras dice lo esencial para que todos lo aprendan y transmitan hasta los confines de la tierra.<\/p>\n\n<p>El evangelio presenta la historia de los dos peregrinos de Ema\u00fas. Un pasaje que rebosa encanto y frescura, muy t\u00edpico de san Lucas. Su arte de narrar se convierte en el mejor sistema de ense\u00f1anza. Coloca la historia en un camino que probablemente los disc\u00edpulos recorrieron con frecuencia. Un camino familiar. Y luego, pasa a enumerar elementos ya muy familiares a los ap\u00f3stoles. Esta historia la escribe Lucas para convencer no a los ap\u00f3stoles que ya no dudaban, sino a los primeros conversos que no hab\u00edan conocido a Jes\u00fas. A alguien como nosotros. Por eso, repite los mismos elementos hist\u00f3ricos: se trata, dice, de \u201cLo de Jes\u00fas, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; c\u00f3mo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaran\u201d (Lucas 24:19-20). Ahora quedaba una duda, \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 sido de \u00e9l, pues algunas mujeres del grupo fueron al sepulcro y no lo encontraron? \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1? Por eso, estos dos disc\u00edpulos estaban abrumados por la duda. Sus sue\u00f1os y esperanzas se hab\u00edan desvanecido.<\/p>\n\n<p>A partir de este momento, comienza la segunda parte de este precioso relato. Jes\u00fas, que se les aparece como un forastero, empieza a explicarles que seg\u00fan las escrituras el Mes\u00edas ten\u00eda que padecer antes de entrar en su gloria. M\u00e1s tarde, sentado a la mesa con ellos, \u201ctom\u00f3 el pan, pronunci\u00f3 la bendici\u00f3n, lo parti\u00f3 y se lo dio\u201d (Lucas 24:30). Esa era la muy conocida costumbre practicada por Jes\u00fas durante su vida siempre que compart\u00eda una cena con alguien. Entonces \u201cse les abrieron los ojos y lo reconocieron\u201d (Lucas 24:31).<\/p>\n\n<p>Ante una experiencia tan profunda, ante un acontecimiento que les devolv\u00eda la esperanza y la alegr\u00eda no les quedaba otra opci\u00f3n que compartirla con los ap\u00f3stoles. As\u00ed, se pusieron en camino de regreso a Jerusal\u00e9n para contar lo acaecido a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles y a los dem\u00e1s compa\u00f1eros. Cuando entraron en la sala escucharon este estribillo: \u201cEs verdad, ha resucitado el Se\u00f1or y se ha aparecido a Sim\u00f3n\u201d (Lucas 24:34). Ya no cab\u00eda la duda. La aparici\u00f3n de Jes\u00fas a los de Ema\u00fas, vino a confirmar a todos en su fe.<\/p>\n\n<p>En este pasaje del evangelio de san Lucas se nos presentan unos elementos muy importantes para nuestra fe. Tenemos que recordar constantemente la vida de Jes\u00fas y lo que hizo por nosotros. Tenemos que aceptar el hecho de que todo disc\u00edpulo de Jes\u00fas, a imitaci\u00f3n de \u00e9l mismo, ha de sufrir en esta vida antes de entrar en la eterna. Tenemos que ver en las Sagradas Escrituras un tesoro espiritual de reflexi\u00f3n y meditaci\u00f3n que siempre nos conducir\u00e1 a Jes\u00fas. Y, finalmente, tenemos que la \u201cfracci\u00f3n del pan\u201d es la prenda de la presencia del Resucitado. Al partir el pan reconocieron a Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Estos elementos no se pueden desligar ni separar; caminan unidos, entrelazados y culminan en la Eucarist\u00eda. Es en torno a la mesa donde pasamos los mejores momentos cuando estamos en familia. Es en torno a la mesa del Se\u00f1or cuando, como hermanos, compartimos su mensaje divino de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Finalmente, el evangelio de hoy nos recuerda nuestra condici\u00f3n de peregrinos. La fe es un encuentro con Jes\u00fas, que se manifiesta en el camino de la vida ordinaria. Tenemos que caminar en la vida por sendas de rectitud y con atenci\u00f3n porque Jes\u00fas se nos puede hacer presente en cualquier momento.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[909,904],"class_list":["post-162655","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-3a","category-pascua-a"],"acf":{"sermon_date":"2011-05-08","drupal_id":"304981","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 3 (A) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-a-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 3 (A) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Nos encontramos todav\u00eda en el tiempo glorioso de Pascua. 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