{"id":162662,"date":"2011-04-10T19:16:07","date_gmt":"2011-04-10T23:16:07","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cuaresma-5-a-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:43:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:43:38","slug":"cuaresma-5-a-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-a-2011\/","title":{"rendered":"Cuaresma 5 (A) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Despu\u00e9s de leer este pasaje del evangelio de san Juan, en el que se nos narra la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro uno puede acordarse de las palabras maravillosas del zorro al Principito: \u201cSolo con el coraz\u00f3n se ve correctamente. Lo esencial es invisible a los ojos\u201d.<\/p>\n\n<p>Entonces, es necesario escuchar y ver con el coraz\u00f3n la ense\u00f1anza que se nos regala en esta narraci\u00f3n, contada magistralmente por el evangelista.<\/p>\n\n<p>Imagin\u00e9monos que estamos no en este templo sino en el tempo de Dios que s la naturaleza. Estamos en una playa maravillosa de blanca y fina arena, a la que llegan a desvanecerse mansamente, una tras otra, suaves olas del mar. Hay un ni\u00f1o haciendo un hoyo en la arena y echando en \u00e9l, con una peque\u00f1a concha, agua del mar.<\/p>\n\n<p>Adivinando nuestros pensamientos este ni\u00f1o nos mira y responde a nuestra silenciosa pregunta: \u201cEstoy echando en este huequito el agua del mar\u201d. Nos sonre\u00edmos un poco mientras iniciamos nuestra reflexi\u00f3n sobre la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas tambi\u00e9n sonr\u00ede y nos dice. \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida. Quien cree en m\u00ed, aunque muera, vivir\u00e1; y quien vive y cree en m\u00ed no morir\u00e1 para siempre. \u00bfNo te dije que si crees, ver\u00e1s la gloria de Dios?\u201d.<\/p>\n\n<p>Pues bien, parafraseando al zorro de libro del Principito, podemos decir que solamente con el coraz\u00f3n colmado de fe, esperanza y amor, podemos acercarnos al misterio del Dios que se nos revela en su Hijo Jesucristo.<\/p>\n\n<p>No pocos jud\u00edos y contempor\u00e1neos de Jes\u00fas no cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n, pues consideraban que todo terminaba en la muerte. M\u00e1s imposible a\u00fan les resultaba pensar en la resurrecci\u00f3n de una persona fallecida y sepultada hac\u00eda ya cuatro d\u00edas.<\/p>\n\n<p>Parece que, guardadas las proporciones, las cosas no han cambiado muchos desde entonces hasta nuestros d\u00edas. Seguramente hoy nadie se atrever\u00eda a anunciar, como lo hizo Jes\u00fas, que iba a resucitar a su amigo. Si alguien lo hiciera pensar\u00edamos que es un loco o un estafador.<\/p>\n\n<p>Juan reconstruy\u00f3 la memora del suceso con lujo de detalles, a finales del siglo primero. Entre otras cosas, necesitaba reforzar la fe de sus comunidades creyentes, que empezaban a percibir que aquello de la segunda venida, al final de los tiempos, no estaba tan a la vuelta de la esquina.<\/p>\n\n<p>As\u00ed mismo quer\u00eda fortalecer la creencia en la resurrecci\u00f3n como una promesa que nos ata\u00f1e individual y colectivamente en momentos en que comenzaban a surgir diferentes interpretaciones y formulaciones al respecto, no todas ortodoxas.<\/p>\n\n<p>\u00a1Hoy seguimos, no los mismos, pero s\u00ed en las mimas! Por eso, la Iglesia nos propone como tema de reflexi\u00f3n la narraci\u00f3n de este milagro.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas ha venido a nuestra casa, despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os de hacer camino por la historia humana, a levantarnos de nuestras ca\u00eddas, a sacarnos de la oscuridad de nuestro sepulcro y a decirnos, como a L\u00e1zaro: \u201cSal fuera\u201d.<\/p>\n\n<p>Est\u00e1 en nosotros escuchar su voz y levantarnos de la inercia de nuestra vida, vivida en la oscuridad sepulcral de nuestra tibieza espiritual, de nuestra indolencia frente al mensaje de amor, de desidia frente a su invitaci\u00f3n de cambio de vida.<\/p>\n\n<p>Para impulsarnos hacia nuestra conversi\u00f3n hemos de entregarnos a su gratuito amor. Hemos de recibirlo y aceptarlo con el coraz\u00f3n, porque lo esencial es invisible a los ojos. Solamente acept\u00e1ndole profunda e intensamente podemos iniciar y mantener nuestra conversi\u00f3n. Solamente reconociendo nuestra fragilidad y debilidad, desde el fondo de nuestro coraz\u00f3n, desde nuestras entra\u00f1as en lo m\u00e1s \u00edntimo de nuestro ser, podemos salir a fuera, librarnos de nuestra mortaja de miserias y caminar hacia el Padre a trav\u00e9s de Jesucristo.<\/p>\n\n<p>Frente al milagro de su amor \u2013que es resurrecci\u00f3n-, frente al don de su misterio \u2013que es gracia-, solamente podemos abrirnos sin reservas, incondicionalmente, para que obre en nosotros el milagro de nuestra resurrecci\u00f3n. No podemos albergar duda alguna como tuvieron Marta y Mar\u00eda, ni esperanzas lejanas y borrosas como ellas.<\/p>\n\n<p>Este tiempo de cuaresma es el tiempo de nuestra resurrecci\u00f3n a una vida nueva. Es nuestro tiempo de preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n de nuestra Pascua, cuando hemos de festejar no ya nuestra salida de la esclavitud del pecado, sino la gracia de nuestra resurrecci\u00f3n en y por la resurrecci\u00f3n de Jesucristo nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n<p>Viendo con los ojos del coraz\u00f3n, con los ojos del alma, en esta perspectiva, podemos sentirnos frente a la infinitud del mar de Dios, calmado y sereno, en la playa de nuestra vida y en la orilla de nuestra eternidad, ingenuos, confiados y seguros, como aquel ni\u00f1o cavando un hoyito en la arena y vaciando en \u00e9l el agua de nuestra vida.<\/p>\n\n<p>Zafarnos de nuestras vendas y mortaja es despojarnos de nuestros deseos desordenados, de nuestra ambici\u00f3n para poder caminar iluminados por la luz del mensaje de Jes\u00fas. Es jerarquizar desde las \u201cbienaventuranzas\u201d nuestros intereses y estar libres para ser disc\u00edpulos de Jes\u00fas y seguirle.<\/p>\n\n<p>Despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os Jes\u00fas nos invita a hacer camino con \u00e9l en nuestro tiempo. Pero, \u00bfqu\u00e9 es el tiempo? San Agust\u00edn, all\u00e1 por el siglo IV escribi\u00f3: \u201cSi nadie me lo pregunta, lo s\u00e9; si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo s\u00e9\u201d. A veces uno piensa que el tiempo es el presente, porque el pasado ya fue y el futuro no ha llegado. Su duraci\u00f3n es ef\u00edmera. Como escribi\u00f3 un poeta: \u201cY se me escapa la vida, ganando velocidad como piedra en su ca\u00edda\u201d.<\/p>\n\n<p>Pues bien, es en nuestro presente, en este mismo instante, cuando Jes\u00fas quiere realizar el milagro de nuestra resurrecci\u00f3n. Ha venido hasta aqu\u00ed con la misma decisi\u00f3n con la que fue hasta Betania. Quiere resucitarnos venciendo las dudas y resistencias de nuestro entorno como en aquel entonces.<\/p>\n\n<p>\u00c9l ha hecho su parte y la sigue haciendo, tenaz y amorosamente. Nos corresponde a nosotros hacer la nuestra. Abrirnos a su palabra, percibirlo y sentirlo sin reticencia como resucit\u00f3 a L\u00e1zaro a una vida nueva.<\/p>\n\n<p>Mientras tanto, aquel ni\u00f1o contin\u00faa llenando el peque\u00f1o hueco de nuestra vida con su gracia, a trav\u00e9s del agua del bautismo por la que somos hijos de Dios Padre, por el amor de Jesucristo y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n<p>La playa de nuestra vida es peque\u00f1a. El lindero entre el mar de la eternidad y la arena de nuestra vida es tenue, solamente podemos verlo con los ojos del coraz\u00f3n. Percib\u00e1moslo y experiment\u00e9moslo como nuestra Pascua de resurrecci\u00f3n en Jesucristo, el Viviente siempre presente.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[895,854],"class_list":["post-162662","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-5a","category-cuaresma-a"],"acf":{"sermon_date":"2011-04-10","drupal_id":"305016","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169002},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 5 (A) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-a-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 5 (A) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Despu\u00e9s de leer este pasaje del evangelio de san Juan, en el que se nos narra la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro uno puede acordarse de las palabras maravillosas del zorro al Principito: \u201cSolo con el coraz\u00f3n se ve correctamente. 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