{"id":162666,"date":"2011-03-20T19:18:13","date_gmt":"2011-03-20T23:18:13","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cuaresma-2-a-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:42:59","modified_gmt":"2020-12-03T15:42:59","slug":"cuaresma-2-a-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-2-a-2011\/","title":{"rendered":"Cuaresma 2 (A) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>La liturgia de este domingo nos ofrece la alternativa de escoger entre dos pasajes b\u00edblicos: uno del evangelio de san Juan, cuyo tema trata del bautismo, y el otro del evangelio de san Mateo que nos presenta la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas. Dos situaciones diferentes, pero que en el fondo conducen al mismo fin, nuestra transformaci\u00f3n en Dios.<\/p>\n\n<p>Hemos decidido desarrollar el tema del evangelio de san Juan, y, al final, hacer una conexi\u00f3n con la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas, que es figura de la que nosotros tambi\u00e9n recibiremos cuando lleguemos al m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n<p>Juan presenta una escena como tomada de una novela o de una pel\u00edcula. Un personaje importante, llamado Nicodemo, en la oscuridad de la noche, se llena de valor, y se atreve a ir a la casa de un joven maestro, que est\u00e1 captando la atenci\u00f3n de todo el mundo. Este maestro, se llama Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Nicodemo era maestro de la Ley, era fariseo, era viejo y era rico. Leemos en el cap\u00edtulo diecinueve del evangelio de san Juan que cuando dieron sepultura al cuerpo de Jes\u00fas, Nicodemo llev\u00f3 cien libras de una mezcla de mirra y \u00e1loe. Solamente una persona rica pod\u00eda comprar esa cantidad. Si escogi\u00f3 ir por la noche pudiera ser para no ser visto, o para hablar con calma cuando ning\u00fan curioso les importunara con preguntas.<\/p>\n\n<p>El t\u00e9rmino \u201cfariseo\u201d suena mal hoy. En aquel entonces no era as\u00ed. Los fariseos, al parecer, eran la mejor gente de todo el pa\u00eds. Entre ellos formaban una especie de hermandad en la cual promet\u00edan, ante tres testigos, cumplir todos los detalles de la ley.<\/p>\n\n<p>Para los jud\u00edos de aquel tiempo, la Ley era lo m\u00e1s sagrado, y comprend\u00eda los cinco primeros libros del Antiguo Testamento: el Pentateuco. Cre\u00edan que en esos libros se encontraba la palabra perfecta de Dios. A\u00f1adir o substraer algo era pecado grave. Seg\u00fan esto pensaban que en los libros del la Ley se conten\u00eda todo lo necesario, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, para ser santo y llevar una buena vida. En los libros de la Ley hab\u00eda principios generales, nobles y amplios que todo jud\u00edo deb\u00eda cumplir. Sin embargo, para algunos jud\u00edos eso no era suficiente. Pensaron que era necesario deducir de esos principios generales, normas y leyes m\u00e1s espec\u00edficas y concretas que regularan toda situaci\u00f3n en la vida. Con este proceder cayeron en el famoso legalismo de que fueron ellos mismos v\u00edctimas. Realmente fueron esclavos de leyes rid\u00edculas que ellos mismos crearon.<\/p>\n\n<p>Uno de los casos m\u00e1s t\u00edpicos era la observaci\u00f3n del s\u00e1bado. El d\u00eda de s\u00e1bado era santo y no se pod\u00eda trabajar. Ese era el principio general. De ah\u00ed se pasaron a legislar los trabajos que estaban prohibidos y los que no estaban. Esto fue tarea de los escribas. Y escribieron infinidad de p\u00e1ginas y cap\u00edtulos haciendo largas listas de trabajos prohibidos. Hoy d\u00eda, muchos de ellos nos parecen chistes. Por ejemplo, hacer un nudo en una cuerda o en una soga, era trabajo. Deshacer el nudo tambi\u00e9n era trabajo. Por este ejemplo nos podemos imaginar la situaci\u00f3n tan rid\u00edcula, y espiritualmente malsana, en que hab\u00edan ca\u00eddo.<\/p>\n\n<p>Por eso, podemos comprender que Jes\u00fas \u2013seg\u00fan los fariseos \u2013 quebrantara el s\u00e1bado tantas veces. Curar en s\u00e1bado era pecado. Pero, sabemos muy bien, que Jes\u00fas obraba muchos signos milagrosos solamente de palabra. Eso no implicaba esfuerzo f\u00edsico, pero, para los fariseos tambi\u00e9n era pecado.<\/p>\n\n<p>Pues, bien, sin duda alguna, este se\u00f1or fariseo, rico y anciano, llamado Nicodemo, se aventur\u00f3 a visitar al joven y pobre maestro, llamado Jes\u00fas, para averiguar por qu\u00e9 se portaba de una manera tan peculiar. Diplom\u00e1ticamente Nicodemo le confiesa a Jes\u00fas, que sin duda ha sido enviado por Dios a ense\u00f1ar algo nuevo, la prueba de ello son los milagros que hace, pues solamente uno, con poder divino, podr\u00eda hacerlos.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas le responde: \u201cEs necesario nacer de nuevo\u201d. Algo as\u00ed como decirle: \u201cNo pierdas tanto el tiempo en la observancia de normas y preceptos peque\u00f1os y sin importancia. Lo que cuenta es nacer del Esp\u00edritu\u201d. En otras palabras. Es necesario nacer \u201cdel agua\u201d, pero sobre todo \u201cdel Esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n\n<p>La pregunta de Nicodemo es muy extra\u00f1a: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede un hombre nacer siendo viejo?\u201d (Juan 3:4). Jes\u00fas, no se dej\u00f3 intimidar, y respondi\u00f3 con cierta iron\u00eda: \u201cT\u00fa eres maestro de Israel, \u00bfy no entiendes estas cosas?\u201d (Juan 3:10). Nicodemo debiera haber entendido a Jes\u00fas. Este no era un tema nuevo. Los profetas, especialmente Ezequiel y Jerem\u00edas, hab\u00edan hablado repetidas veces de que Dios dar\u00eda al pueblo un coraz\u00f3n nuevo y un esp\u00edritu nuevo. Tener un esp\u00edritu nuevo era equivalente a renacer. Cuando un pros\u00e9lito abrazaba el juda\u00edsmo se dec\u00eda que era como un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido. Era una nueva criatura.<\/p>\n\n<p>En la f\u00f3rmula agua y esp\u00edritu, Jes\u00fas est\u00e1 colocando todo el \u00e9nfasis en el Esp\u00edritu. El agua es solamente un s\u00edmbolo. El Esp\u00edritu es fuerza, es vida. El Esp\u00edritu nos transforma. Por el contrario, lo que procede de padres humanos es humano, es pasajero, desaparecer\u00e1.<\/p>\n\n<p>Sin embargo, con el Esp\u00edritu, sucede algo as\u00ed como con el viento, que sabemos que existe por los efectos que produce: sopla y hace ruido. El Esp\u00edritu produce unos efectos maravillosos de transformaci\u00f3n y santificaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Dec\u00edamos al principio de este serm\u00f3n que la otra lectura alternativa que presenta la liturgia de hoy trata de la transfiguraci\u00f3n del Se\u00f1or. En el cap\u00edtulo diecisiete san Mateo dice que \u201cel rostro de Jes\u00fas resplandeci\u00f3 como el sol y su ropa se volvi\u00f3 blanca como la luz\u201d (Mateo 17: 2). Este acontecimiento fue un peque\u00f1o fen\u00f3meno m\u00edstico para demostrar el maravilloso poder del Esp\u00edritu, y tambi\u00e9n cu\u00e1l ser\u00e1 nuestro destino futuro.<\/p>\n\n<p>Aqu\u00ed en la tierra muchos santos han experimentado en ellos mismos la fuerza arrolladora del Esp\u00edritu, especialmente aquellos santos que llamamos m\u00edsticos. La palabra \u201cm\u00edstico\u201d significa \u201coculto\u201d. Y quiere decir que estos santos han vivido en lo oculto de su alma el gran poder del Esp\u00edritu de Dios. Recordemos algunos: san Francisco de As\u00eds, santa Teresa de Jes\u00fas, san Juan de la Cruz. En estos santos, como en muchos otros, ese poder de Dios se ha manifestado externamente de muchas maneras: en fen\u00f3menos de car\u00e1cter corp\u00f3reo como: en raptos, \u00e9xtasis, transverberaciones o heridas del coraz\u00f3n, sudor de sangre y l\u00e1grimas de sangre; y otros fen\u00f3menos tambi\u00e9n de car\u00e1cter corp\u00f3reo pero que parece que anticipan nuestra condici\u00f3n gloriosa futura como: luminosidad, sutileza; telepat\u00eda, levitaciones, bilocaciones. Estos son solamente algunos ejemplos, porque lo que puede hacer el Esp\u00edritu de Dios no se puede expresar en palabras, es maravilloso, es sublime. Y todo ello, es un anticipo de la vida eterna.<\/p>\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, la palabra de Dios es eterna, si escuchamos su mensaje y lo ponemos en pr\u00e1ctica estaremos caminando por los caminos del Esp\u00edritu. El Esp\u00edritu da vida, da gloria, da felicidad eterna.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[892,854],"class_list":["post-162666","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-2a","category-cuaresma-a"],"acf":{"sermon_date":"2011-03-20","drupal_id":"305036","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 2 (A) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-2-a-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 2 (A) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La liturgia de este domingo nos ofrece la alternativa de escoger entre dos pasajes b\u00edblicos: uno del evangelio de san Juan, cuyo tema trata del bautismo, y el otro del evangelio de san Mateo que nos presenta la transfiguraci\u00f3n de Jes\u00fas. 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