{"id":162676,"date":"2011-01-23T19:24:02","date_gmt":"2011-01-24T00:24:02","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-3-a-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:44:36","modified_gmt":"2020-12-03T15:44:36","slug":"epifania-3-a-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-a-2011\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 3 (A) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>\u201cCuando Jes\u00fas oy\u00f3 que hab\u00edan metido a Juan en la c\u00e1rcel, se dirigi\u00f3 a Galilea\u201d (Mateo 4:12).<\/p>\n\n<p>Si logr\u00e1ramos abstraernos, por solo un momento, del conocimiento que tenemos del evangelio de san Mateo y del desenlace que tuvo la vida de Jes\u00fas, f\u00e1cilmente podr\u00edamos crearnos un escenario imaginario de pel\u00edcula de acci\u00f3n y suspense al leer el primer vers\u00edculo del evangelio de hoy. Imag\u00ednense ustedes, en la secuencia del evangelio seg\u00fan san Mateo, Jes\u00fas llega a Galilea despu\u00e9s de un combate campal en el desierto con el diablo, del cual, dicho sea de paso, sali\u00f3 victorioso, y de recibir la noticia que a Juan el Bautista, el que lo bautiz\u00f3 en el Jord\u00e1n, lo hab\u00edan metido en la c\u00e1rcel.<\/p>\n\n<p>En el lenguaje coloquial moderno cualquiera dir\u00eda \u201cesto se est\u00e1 poniendo bueno\u201d, y se acomodar\u00eda m\u00e1s en su asiento para seguir disfrutando de la funci\u00f3n. Obviamente, seamos claros desde el principio, los evangelios no son pel\u00edculas, son la vida de Jes\u00fas en palabras y obras. Los evangelios, para nosotros los cristianos, trascienden las pantallas y los escenarios de teatros, pero no condenan nuestra capacidad imaginativa.<\/p>\n\n<p>Lo que pone el asunto m\u00e1s interesante es que, siguiendo el relato de Mateo, Jes\u00fas llega a las orillas del mar de Galilea y comienza a reclutar a un grupo de seguidores. Hombres fuertes y h\u00e1biles, acostumbrados al trabajo f\u00edsico, pescadores de profesi\u00f3n, posiblemente desaprendidos de los formalismos religiosos existentes; tal vez, por qu\u00e9 no, inconformes y disgustados con el status quo, e interesados en alg\u00fan cambio pol\u00edtico, econ\u00f3mico, social y religioso. Todo parecer\u00eda indicar que a las autoridades romanas y jud\u00edas de aquel tiempo se les aproximaba otra rebeli\u00f3n popular, un vendaval incontenible. \u00a1Y qu\u00e9 rebeli\u00f3n! Nada m\u00e1s y nada menos que la del reino de Dios encabezada por el Hijo del Alt\u00edsimo.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas lleg\u00f3 al relevo de Juan y toma la antorcha justo donde la dej\u00f3 el Bautista, con el mismo postulado de entrada y un plan de acci\u00f3n que anuncia la inminencia de algo grande que se avecina: \u201cVu\u00e9lvanse a Dios, porque el reino de Dios est\u00e1 cerca\u201d (Mateo 4: 17).<\/p>\n\n<p>La palabra \u201crelevar\u201d tiene muchos sin\u00f3nimos, aliviar, descargar, liberar, socorrer, sustituir, son solo algunos de ellos. Se utiliza mucho en el deporte, en las competencias deportivas de relevos, por ejemplo. Las expectativas sobre el relevista suelen ser muy altas, se espera que siga el curso de las cosas y que lleve la competencia al siguiente nivel. El relevista no es un atleta de bajo perfil, tiene que ser de enganche r\u00e1pido, comprometido con la causa de su equipo, plenamente consciente de la confianza puesta en \u00e9l, buen observador, de gran capacidad anal\u00edtica y de un agudo sentido para evaluar situaciones y decidir r\u00e1pido. En otras palabras, el relevista no es atleta cualquiera, es \u201cel relevista\u201d.<\/p>\n\n<p>En las carreras de relevos solo un atleta corre a la vez y al recibir la antorcha todo el resultado de la competencia pende de su destreza, y el conjunto descansa en \u00e9l a partir de ese momento. Es as\u00ed como se nos presentan las cosas con Juan el Bautista y Jes\u00fas de Nazaret. Si juzgamos por la forma como Jes\u00fas inicia su carrera, podr\u00edamos f\u00e1cilmente deducir que lleg\u00f3 a ella bien preparado, listo para el tir\u00f3n final y empujar hasta las \u00faltimas consecuencias; con un plan de acci\u00f3n bien definido cuya primera estrategia fue la selecci\u00f3n de un punto de arranque, Galilea, y un equipo de apoyo, sus disc\u00edpulos, a quienes prepar\u00f3 para continuar la carrera por \u00e9l. Ese fue su principal prop\u00f3sito al llamar a cada uno de los ap\u00f3stoles, entrenarlos para ense\u00f1arles el arte del buen relevo en equipo, y equiparlos con lo que necesitaban saber sobre el reino de los cielos y el modo de hacerlo visible aqu\u00ed en la tierra.<\/p>\n\n<p>Obviamente nosotros sabemos el resto de la historia, no hay necesidad de repetirla en este momento. Tambi\u00e9n sabemos que el relevo no es un tema ajeno a la historia b\u00edblica, Josu\u00e9 relev\u00f3 a Mois\u00e9s, Eliseo a El\u00edas, solo por mencionar un par de ejemplos del Antiguo Testamento.<\/p>\n\n<p>Nuestra historia cristiana se ha desarrollado en base al relevo efectivo de muchos y muchas, conocidos y no conocidos, que al tomar la antorcha la llevaron tan lejos como pudieron, a esos les llamamos santos. A esos santos y santas los tenemos esparcidos a lo largo y ancho de estos veinte siglos de historia, algunas veces corriendo solos y otras acompa\u00f1ados. Cada uno de ellos fue llamado por Cristo en momentos de necesidad en los que el evangelio ha necesitado contar con su don particular: momentos de injusticias sociales, persecuciones ideol\u00f3gicas y religiosas, violaciones a los derechos humanos, desastres naturales, epidemias, etc.<\/p>\n\n<p>Este tercer domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda nos encuentra todav\u00eda rodeados del dolor de la tragedia en Tucson, Arizona (a\u00f1o 2011), de la conmemoraci\u00f3n del aniversario del asesinato de Mart\u00edn Luther King y del recuerdo del primer a\u00f1o del desastre en Hait\u00ed. Aunque son acontecimientos separados, ocurridos en distintos lugares, circunstancias y tiempos, nos obligan a preguntarnos qu\u00e9 podemos hacer para mejorar las causas que condujeron a la muerte del Dr. King y de las seis personas asesinadas en Arizona, o qu\u00e9 pudimos haber hecho para evitar que el terremoto en Hait\u00ed cobrara menos vidas y que las condiciones de los sobrevivientes fuesen menos desoladoras.<\/p>\n\n<p>Estos acontecimientos nos recuerdan que la realizaci\u00f3n del reino de Dios todav\u00eda est\u00e1 pendiente de detalles y que esos detalles est\u00e1n a la espera de los atletas del relevo llamados al estilo de Dios, en tiempos dif\u00edciles, cuando los caminos se empinan. Esos atletas somos nosotros, los cristianos y cristianas de este tiempo, y no podemos sentarnos indiferentes a orillas del lago a ver el tiempo pasar. El evangelio de hoy nos invita a tomar nuestras antorchas y a apurar el paso por nuestro equipo, la humanidad entera, por la que Jes\u00fas apost\u00f3 todo. Podemos correr con otros, Dios no nos pide correr solos, lo importante es que lo hagamos. En Jes\u00fas tenemos un buen ejemplo de relevo efectivo. Nosotros podemos iniciar nuestra carrera en cualquier momento, si es que no lo hemos hecho ya. Podemos comenzar exactamente donde \u00e9l, Jes\u00fas, comenz\u00f3 la suya, con el anuncio de la cercan\u00eda del reino de los cielos y la necesidad que tenemos los seres humanos de volvernos a Dios.<\/p>\n\n<p>Terminemos recordando las palabras del ap\u00f3stol Pablo a Timoteo \u201cHe peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe\u201d (2 Timoteo 4:6-8).<\/p>\n\n<p>Que tambi\u00e9n nosotros podamos decir lo mismo.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[886,874],"class_list":["post-162676","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-3a","category-epifania-a"],"acf":{"sermon_date":"2011-01-23","drupal_id":"305086","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168984},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 3 (A) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-a-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 3 (A) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cCuando Jes\u00fas oy\u00f3 que hab\u00edan metido a Juan en la c\u00e1rcel, se dirigi\u00f3 a Galilea\u201d (Mateo 4:12). 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