{"id":162695,"date":"2008-03-20T19:41:09","date_gmt":"2008-03-20T23:41:09","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/jueves-santo-2008\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:05","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:05","slug":"jueves-santo-2008","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/","title":{"rendered":"Jueves Santo \u2013 2008"},"content":{"rendered":"\n<p><hr>\n<p>Si de algo carece el mundo en que vivimos es de amor aut\u00e9ntico. Repito, amor aut\u00e9ntico. Abunda el amor superficial. El amor barato. Pero amor como el de Jes\u00fas hay poco.<\/p>\n\n<p>Vivimos tiempos de maravillosos avances tecnol\u00f3gicos. La ciencia nos habla de inventos nuevos, de t\u00e9cnicas complicadas que mejorar\u00e1n todos los aspectos de la vida humana. Pero al mismo tiempo no hemos sido capaces de erradicar las injusticias que plagan el planeta entero. Las desigualdades entre las clases sociales aumentan cada d\u00eda, y el ego\u00edsmo no encuentra satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Hemos de recuperar el verdadero esp\u00edritu de Jes\u00fas que amando a los suyos los am\u00f3 hasta el extremo. Es decir, los am\u00f3 con un amor sin l\u00edmite, con una amor sin igual. No hay amor igual al de Jes\u00fas. Esta noche celebramos la efusi\u00f3n del amor de Jes\u00fas sin paralelo en la historia.<\/p>\n\n<p>La instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda es la instituci\u00f3n del amor de Jes\u00fas en medio nuestro. Es una alianza escrita no en tablas de piedra, como la del Antiguo Testamento, sino en nuestros corazones.<\/p>\n\n<p>La instituci\u00f3n de la Eucarist\u00eda es la culminaci\u00f3n de un sinn\u00famero de comidas entre Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos. Seg\u00fan los estudiosos b\u00edblicos, las comidas que Jes\u00fas manten\u00eda con los pecadores y marginados de la sociedad, constituyen, tal vez, \u201cla caracter\u00edstica central\u201d del apostolado de Jes\u00fas. Jes\u00fas com\u00eda con todos sin fijarse en la condici\u00f3n social de los mismos: con pobres y ricos, con justos y pecadores. Esta actitud trastornaba los valores profundos establecidos por una sociedad edificada bajo los par\u00e1metros de honor y deshonor, de hombre y mujer, de esclavo y libre, de rico y pobre, de puro e impuro.<\/p>\n\n<p>El Evangelio de Marcos narra c\u00f3mo \u201cmuchos publicanos y pecadores se encontraban a la mesa con Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos\u201d (Mc 2, 15). \u201cAl verlo los fariseos dec\u00edan a los disc\u00edpulos: \u00b4\u00bfPor qu\u00e9 come vuestro maestro con los publicanos y los pecadores?\u201d (Mt 9, 11). Zaqueo era rico y recaudador de impuestos y he aqu\u00ed que Jes\u00fas decide pasar todo un d\u00eda en su casa. \u201cAl verlo, todos murmuraban, diciendo: \u00b4Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador\u201d (Lc 19, 7).<\/p>\n\n<p>Esta era \u201cla mesa de compa\u00f1erismo de Jes\u00fas\u201d. Jes\u00fas establec\u00eda los horizontes del reino de Dios comiendo con marginados y pecadores y demostr\u00e1ndoles compasi\u00f3n por encima de todo prejuicio humano. \u201cNo juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados, no conden\u00e9is y no ser\u00e9is condenados. Perdonad y ser\u00e9is perdonados. Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso\u201d (Lc 6, 36-37) y \u201chace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos\u201d (Mt 5, 45).<\/p>\n\n<p>Incontables son los actos de amor que Jes\u00fas derram\u00f3 sobre sus compatriotas, pero uno de los m\u00e1s asombrosos sucedi\u00f3 una noche como esta hace dos mil a\u00f1os. Antes de la fiesta de Pascua, durante la cena, aun sabiendo que uno de sus disc\u00edpulos lo habr\u00eda de traicionar y los dem\u00e1s abandonar, se levanta de la mesa, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ci\u00f1e. Despu\u00e9s echa agua en una jofaina y se pone a lavarles los pies. \u00bfC\u00f3mo es posible? \u00bfUn maestro actuando como un esclavo? Era oficio de \u00e9stos lavar los pies de cualquier invitado que entrara en la casa para librarle los pies del polvo del camino. As\u00ed se cumplen literalmente las palabras de Pablo a los filipenses, \u201cno hizo alarde de ser igual a Dios, sino que se vaci\u00f3 de s\u00ed y tom\u00f3 la condici\u00f3n de esclavo\u201d (Flp 2, 6-7).<\/p>\n\n<p>Al final de la cena se puso en medio de ellos y les dijo: \u201c\u00a1Am\u00e1os los unos a los otros como yo os he amado!\u201d \u201c\u00a1Vestid al desnudo, dad de comer al hambriento, lav\u00e1os los pies mutuamente. Compartid del pan y del vino de amor en mi nombre. Haced todo esto y el reino de Dios estar\u00e1 con vosotros!\u201d<\/p>\n\n<p>Dos elementos dignos de menci\u00f3n encontramos en este episodio de la vida terrena del Maestro de Galilea: la ingratitud humana y la soledad del Hijo de Dios.<\/p>\n\n<p>D\u00edas antes a su condena, el Se\u00f1or hab\u00eda alimentado a cinco mil personas con cinco panes y dos peces, a orillas del mar de Tiberios. Hace unas horas se hab\u00edan o\u00eddo gritos de \u201chosannas\u201d, \u201chosanna al Hijo de David\u201d, \u201cal Rey de Israel\u201d, \u201cal que viene en nombre del Se\u00f1or\u201d. Despu\u00e9s de esto observaremos un cambio inexplicable en una multitud que hasta el presente le hab\u00eda profesado amor. Ahora piden, a gritos, su muerte. Se trata de la ingratitud humana.<\/p>\n\n<p>Presintiendo toda la amargura, Jes\u00fas \u201cllora\u201d. Se siente muy \u201ctriste y angustiado\u201d. Tristeza que se vuelve tan intensa que, en un momento intenso de oraci\u00f3n, \u201csud\u00f3 como gotas de sangre\u201d. Y demostrando su debilidad humana le ruega al padre, \u201cPadre, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, que se cumpla tu voluntad\u201d (Mt 26, 42).<\/p>\n\n<p>La muestra de obediencia a la voluntad del Padre fue m\u00e1s fuerte que sus temores y dudas. Su ejemplo de sumisi\u00f3n a la voluntad divina sigue siendo el ideal, del g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n<p>La soledad se vislumbra en forma de cobard\u00eda, cuando Pedro le niega, para poder sobrevivir, aunque horas antes jur\u00f3 no hacerlo. Tal vez se hayan dado circunstancias en nuestras vidas en que hemos experimentado el miedo de Pedro y hemos negado a Jes\u00fas. Cuando callamos frente a las injusticias; cuando alguien cuestiona nuestra fe, y creencia en el Se\u00f1or, y contestamos con evasivas, o negando lo que somos, estamos negando en p\u00fablico a ese Cristo que muri\u00f3 por nosotros.<\/p>\n\n<p>Su soledad se acrecent\u00f3 m\u00e1s cuando la justicia humana, dividida entre la religiosa, y la civil, le deneg\u00f3 los derechos m\u00e1s elementales que establec\u00eda la misma ley jud\u00eda. Su soledad alcanza el nivel m\u00e1s elevado, cuando enclavado en la cruz, la ingratitud humana, de nuevo, se presenta con este grito tan cruel: \u201cSalv\u00f3 a otros pero a s\u00ed mismo no puede salvarse\u201d.<\/p>\n\n<p>Pero no s\u00f3lo de los seres humanos sinti\u00f3 Jes\u00fas el abandono, sino tambi\u00e9n de su Padre. En medio del drama de la agon\u00eda, lanza un grito que desgarra la tarde: \u201cDios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me abandonaste?\u201d \u00bfEs posible que Dios, en medio del momento m\u00e1s crucial, abandonara a su Hijo? \u00a1No!<\/p>\n\n<p>El abandono que experimenta Jes\u00fas es aparente y sicol\u00f3gico. El ni\u00f1o que se encuentra s\u00f3lo y perdido no sabe que la madre est\u00e1 observando desde lejos. En misterio indescifrable para nosotros, Dios padre permiti\u00f3 la soledad estremecedora de Jes\u00fas. Pero luego vendr\u00eda la gloria insuperable de la resurrecci\u00f3n. Gloria de la que todos los seguidores de Jes\u00fas participaremos alg\u00fan d\u00eda.<\/p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[899,898],"class_list":["post-162695","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-jueves-santo","category-semana-santa"],"acf":{"sermon_date":"2008-03-20","drupal_id":"305181","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168843,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Jueves Santo \u2013 2008 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Jueves Santo \u2013 2008\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Si de algo carece el mundo en que vivimos es de amor aut\u00e9ntico. Repito, amor aut\u00e9ntico. Abunda el amor superficial. El amor barato. Pero amor como el de Jes\u00fas hay poco. Vivimos tiempos de maravillosos avances tecnol\u00f3gicos. La ciencia nos habla de inventos nuevos, de t\u00e9cnicas complicadas que mejorar\u00e1n todos los aspectos de la vida [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:45:05+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/\",\"name\":\"Jueves Santo \u2013 2008 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2008-03-20T23:41:09+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:45:05+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Jueves Santo \u2013 2008\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Jueves Santo \u2013 2008 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Jueves Santo \u2013 2008","og_description":"Si de algo carece el mundo en que vivimos es de amor aut\u00e9ntico. Repito, amor aut\u00e9ntico. Abunda el amor superficial. El amor barato. Pero amor como el de Jes\u00fas hay poco. Vivimos tiempos de maravillosos avances tecnol\u00f3gicos. La ciencia nos habla de inventos nuevos, de t\u00e9cnicas complicadas que mejorar\u00e1n todos los aspectos de la vida [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:45:05+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/","name":"Jueves Santo \u2013 2008 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2008-03-20T23:41:09+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:45:05+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/jueves-santo-2008\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Jueves Santo \u2013 2008"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":899,"label":"Jueves Santo"},{"value":898,"label":"Semana Santa"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"wwedderburn","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Si de algo carece el mundo en que vivimos es de amor aut\u00e9ntico. Repito, amor aut\u00e9ntico. Abunda el amor superficial. El amor barato. Pero amor como el de Jes\u00fas hay poco. Vivimos tiempos de maravillosos avances tecnol\u00f3gicos. La ciencia nos habla de inventos nuevos, de t\u00e9cnicas complicadas que mejorar\u00e1n todos los aspectos de la vida&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162695","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162695"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162695"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}