{"id":162726,"date":"2011-12-25T00:52:19","date_gmt":"2011-12-25T05:52:19","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/navidad-ii-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:43","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:43","slug":"navidad-ii-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/navidad-ii-2011\/","title":{"rendered":"Navidad (II) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Las misas del D\u00eda de Navidad no suelen ser muy concurridas. La mayor\u00eda de los fieles cristianos \u2013m\u00e1s devotos- participan en la que popularmente se conoce como \u201cMisa del gallo\u201d, -misa de medianoche, o en otras misas del d\u00eda anterior a la Navidad, como las pastorelas celebradas para los ni\u00f1os.<\/p>\n\n<p>Hoy muchos se encuentran desvelados o entretenidos abriendo los paquetes de regalos recibidos en este d\u00eda en algunos pa\u00edses. Es una pena que una de las fechas m\u00e1s importantes del a\u00f1o, los cristianos no demuestre m\u00e1s devoci\u00f3n, pero el ser humano es amigo de costumbres, y ser\u00e1 dif\u00edcil cambiar \u00e9sta.<\/p>\n\n<p>La celebraci\u00f3n del nacimiento de Jes\u00fas en la liturgia de la Iglesia comenz\u00f3 en el siglo IV. Antes la celebraci\u00f3n primordial siempre fue la Pascua de Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>En esta fiesta celebramos, pues, la presencia de una manera primordial de Dios en la tierra. El Hijo de Dios viene a liberarnos, no de una esclavitud ajena, sino de nuestra propia esclavitud. Es decir, de la esclavitud de nuestro apego a este mundo terrenal. Viene a decirnos que hay un mundo mucho mejor, un mundo que hemos llamado celestial, un mundo que supera con creces todo lo creado.<\/p>\n\n<p>Por eso, las lecturas de hoy rezuman alegr\u00eda. Dice el salmo: \u201cEl Se\u00f1or es Rey, regoc\u00edjese la tierra; al\u00e9grense la multitud de las islas\u201d. \u201cAl\u00e9grense, justos, en el Se\u00f1or, dando gracias a su santo nombre\u201d. Ante la presencia del Mes\u00edas la luz brota para el justo y la alegr\u00eda para todos los rectos de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Esa alegr\u00eda es debida a que ha llegado un Salvador. As\u00ed lo proclama el profeta Isa\u00edas: \u201cDigan a la ciudad de Si\u00f3n que ha llegado ya su salvador\u201d. Un salvador que hist\u00f3ricamente, en Isa\u00edas, podr\u00eda estar relacionado con la liberaci\u00f3n de la cautividad del pueblo de Israel, pero que en el misterio de salvaci\u00f3n tambi\u00e9n se refiere a nosotros, es decir, a todos los humanos.<\/p>\n\n<p>As\u00ed lo entendi\u00f3 san Pablo en la carta a Tito cuando nos recuerda que Dios tuvo compasi\u00f3n de nosotros mostr\u00e1ndonos su bondad y amor envi\u00e1ndonos un Salvador en la persona de Jesucristo.<\/p>\n\n<p>Y lo hizo, \u201cno porque nosotros hubi\u00e9ramos hecho nada bueno, sino porque tuvo compasi\u00f3n de nosotros\u201d. Es decir, que cualquier cosa que hici\u00e9ramos no ser\u00eda suficiente para obligar o hacer que Dios nos enviara su hijo. \u00bfQu\u00e9 podr\u00edamos hacer? Nada. Ha sido la plena liberalidad divina la que tuvo compasi\u00f3n de nosotros y vino a desvelarnos el misterio divino oculto a todos desde el principio de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 diremos de la lectura del evangelio? Sabemos que solamente dos evangelistas escribieron algo sobre el nacimiento de Jes\u00fas, fueron san Mateo y san Lucas. San Marcos y san Juan no lo creyeron necesario. Los dos evangelios que nos cuentan algo del nacimiento no tratan de hacer historia en el sentido moderno de la palabra. Lo que quieren hacer es dar una perspectiva teol\u00f3gica a la figura hist\u00f3rica que fue Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>No cabe duda de que todos los que conocieron a Jes\u00fas quedaron cautivados por su personalidad y por todo lo que hizo y represent\u00f3. Entonces surg\u00eda la pregunta de \u00bfc\u00f3mo naci\u00f3 o c\u00f3mo apareci\u00f3 o de d\u00f3nde proven\u00eda Jes\u00fas de Nazaret?<\/p>\n\n<p>Ante esa pregunta Mateo trata de establecer una genealog\u00eda hist\u00f3rica para darle unas ra\u00edces ancestrales y Lucas re\u00fane elementos hist\u00f3ricos y aleg\u00f3ricos para hacer una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la persona de Jes\u00fas. Evidentemente, si la persona de Jes\u00fas result\u00f3 divina para sus contempor\u00e1neos era l\u00f3gico que en su nacimiento se dieran fen\u00f3menos celestiales como la presencia de \u00e1ngeles. Pero Lucas no se olvid\u00f3 de exaltar otro aspecto que qued\u00f3 muy manifiesto durante toda la vida de Jes\u00fas, su pobreza humana y su libertad de esp\u00edritu.<\/p>\n\n<p>As\u00ed, para Lucas, Jes\u00fas naci\u00f3 pobre entre los pobres, en un establo, y acariciado por gente humilde, sus padres y los pastores. Lucas nos ofrece una frase misteriosa; hablando de Mar\u00eda dice que \u201cguardaba todo esto en su coraz\u00f3n y se lo ten\u00eda muy presente\u201d.<\/p>\n\n<p>Creo que esa ha de ser la frase m\u00e1s importante para nosotros. \u00bfQu\u00e9 actitud hemos de adoptar ante el misterio del nacimiento del Hijo de Dios? Si nos ponemos a pensarlo racionalmente no podremos comprenderlo. \u00bfC\u00f3mo puede el Dios omnipotente, creador de todo el universo, enviar a su Hijo amado a sufrir en este mundo terreno? \u00bfC\u00f3mo puede el Dios omnipotente caber en un cuerpo lleno de debilidades como es el humano? Estas preguntas y otras tantas no tienen respuestas, pero s\u00ed se pueden aceptar con la fe, o como hizo Mar\u00eda \u201cpodemos guardarlo en nuestro coraz\u00f3n y tenerlo muy presente\u201d hasta que cuando lleguemos a la otra vida, el misterio se nos desvele.<\/p>\n\n<p>Mientras tanto, hemos de seguir el gran ejemplo que nos dio Jes\u00fas con toda su vida, con su ense\u00f1anza, con su muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Y hoy, mantengamos la alegr\u00eda de haber recibido a este gran Salvador que se nos muestra como ni\u00f1o encantador. Nos ofrece su sonrisa, su cari\u00f1o, pero, sobre todo, nos tiende sus manos para que le sigamos en todo momento de nuestras vidas.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[876,881],"class_list":["post-162726","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-navidad","category-navidad-ii"],"acf":{"sermon_date":"2011-12-26","drupal_id":"305346","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Navidad (II) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Navidad (II) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las misas del D\u00eda de Navidad no suelen ser muy concurridas. La mayor\u00eda de los fieles cristianos \u2013m\u00e1s devotos- participan en la que popularmente se conoce como \u201cMisa del gallo\u201d, -misa de medianoche, o en otras misas del d\u00eda anterior a la Navidad, como las pastorelas celebradas para los ni\u00f1os. Hoy muchos se encuentran desvelados [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:45:43+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/\",\"name\":\"Navidad (II) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2011-12-25T05:52:19+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:45:43+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Navidad (II) \u2013 2011\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Navidad (II) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Navidad (II) \u2013 2011","og_description":"Las misas del D\u00eda de Navidad no suelen ser muy concurridas. La mayor\u00eda de los fieles cristianos \u2013m\u00e1s devotos- participan en la que popularmente se conoce como \u201cMisa del gallo\u201d, -misa de medianoche, o en otras misas del d\u00eda anterior a la Navidad, como las pastorelas celebradas para los ni\u00f1os. Hoy muchos se encuentran desvelados [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:45:43+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/","name":"Navidad (II) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2011-12-25T05:52:19+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:45:43+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/navidad-ii-2011\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Navidad (II) \u2013 2011"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":876,"label":"Navidad"},{"value":881,"label":"Navidad II"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Las misas del D\u00eda de Navidad no suelen ser muy concurridas. La mayor\u00eda de los fieles cristianos \u2013m\u00e1s devotos- participan en la que popularmente se conoce como \u201cMisa del gallo\u201d, -misa de medianoche, o en otras misas del d\u00eda anterior a la Navidad, como las pastorelas celebradas para los ni\u00f1os. Hoy muchos se encuentran desvelados&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162726","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162726"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162726"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}