{"id":162735,"date":"2011-12-11T00:58:42","date_gmt":"2011-12-11T05:58:42","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/adviento-3-b-2011\/"},"modified":"2020-12-03T10:42:11","modified_gmt":"2020-12-03T15:42:11","slug":"adviento-3-b-2011","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-3-b-2011\/","title":{"rendered":"Adviento 3 (B) \u2013 2011"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>\u201cVino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz\u201d (Juan 1:6). Este tercer domingo de Adviento se nos presenta como la esperanza de vivir en la luz. El Dios que viene para nosotros y que esperamos alegremente es quien nos trae la Luz.<\/p>\n\n<p>Todos tenemos la experiencia de encender la luz cuando se ha hecho obscuro, cuando es de noche y ya nuestros ojos no perciben nada, entonces es cuando necesitamos la luz. Si la luz se enciende entonces podemos ver todo lo que nos rodea. En la noche nos perdemos con facilidad, en cambio cuando tenemos luz vemos el camino por donde tenemos que seguir. As\u00ed, la noche ha pasado a ser signo de que hemos perdido el camino, y la misma oscuridad nos oprime y es nuestra destrucci\u00f3n. Juan aparece como testigo de la luz, anunciando que el Se\u00f1or que viene detr\u00e1s de \u00e9l, a quien \u00e9l no es digno de desatar la sandalia, trae la luz. En Adviento esperamos que la luz venga a iluminar nuestras tinieblas con la espera del Se\u00f1or que se hace uno de nosotros.<br \/>\nPero \u00bfcu\u00e1ndo vivimos en tinieblas? Algunas veces es debido al fruto de nuestras mismas acciones y otras al fruto de la injusticia de la que somos v\u00edctimas.<\/p>\n\n<p>En un poblado del sur, muy cerca de la frontera con Estados Unidos, todos recibieron con alegr\u00eda la llegada de una maquiladora con la que se estar\u00edan produciendo prendas de vestir en grandes cantidades. Al principio se dio una gran alegr\u00eda pues muchos que trabajaban en el campo se encontraban ante la posibilidad de trabajar en esta f\u00e1brica y ganar m\u00e1s dinero. Hubo mucho movimiento en el pueblo y mucha gente consigui\u00f3 trabajo. Pero un maestro de la escuela fue el primero que not\u00f3 la ausencia de varios de sus estudiantes y muy pronto, platicando con otros maestros, se dio cuenta de la ausencia de muchachas que no estaban asistiendo a las clases. Las hab\u00edan contratado en la maquiladora y ten\u00edan turnos constantes de trabajo como si fueran adultos. Muy pronto la alegr\u00eda del pueblo empez\u00f3 a cambiar cuando se descubri\u00f3 tambi\u00e9n que todos los desperdicios de la f\u00e1brica estaban contaminando las aguas del pueblo ya que no se estaba cumpliendo ninguna regla para cuidar el medio ambiente. Se empezaron a crear lugares de vicio; cantinas y bares invadieron el poblado y la vida sencilla que exist\u00eda hasta ese momento, se transform\u00f3 en un ambiente que amenaz\u00f3 la vida de toda familia normal. El \u00edndice de cr\u00edmenes se elev\u00f3 r\u00e1pidamente y todo el ambiente social se sinti\u00f3 amenazado al punto de que un alto n\u00famero de familias abandon\u00f3 el poblado y trat\u00f3 de hacer su vida en otro lugar.<\/p>\n\n<p>Fue la voz del maestro la que empez\u00f3 a convocar a familias para que tomaran conciencia de la situaci\u00f3n que estaban enfrentando. Su voz pareci\u00f3 como la de Juan en el Evangelio, \u201cla voz que clama en el desierto invitando a preparar el sendero de nuestro Dios\u201d. El maestro, a\u00fan con temor de que se tomaran represalias contra \u00e9l, se sinti\u00f3 comprometido a ayudar a la gente de esa comunidad. La primera acci\u00f3n fue la de ayudarles a ver la situaci\u00f3n en la que hab\u00edan ca\u00eddo. La gente reconoci\u00f3 esta situaci\u00f3n como la obscuridad en la que ya no pueden ver y necesitan la luz. La opresi\u00f3n, el peligro para las familias, el peligro para las j\u00f3venes y el abuso de los ni\u00f1os menores trabajando turnos de adultos era una aut\u00e9ntica noche que hab\u00eda ca\u00eddo sobre el poblado.<\/p>\n\n<p>En situaciones como esta, la luz es algo que tenemos que anhelar e invitar a nuestros corazones. En la lectura de Isa\u00edas se nos habla de esa vocaci\u00f3n a ser luz, y este texto actualmente lo aplicamos a lo que fue la vida del Se\u00f1or entre nosotros, en ese momento el profeta, sin saber nada de Jes\u00fas, ya se encontraba anunciando un nuevo camino. \u201cEl Esp\u00edritu de Dios est\u00e1 sobre mi y me ha ungido, me ha enviado a traer la buena nueva a los oprimidos, a sanar a los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberaci\u00f3n y a los presos su vuelta a la luz\u201d (Isa\u00edas 61: 1). El maestro de esta historia es quien se convirti\u00f3 en el mensajero de \u201cbuenas noticias\u201d que al empezar a organizar a la gente les abri\u00f3 la posibilidad de llevar luz a la oscuridad en que ya se encontraban. Sus acciones parecer\u00edan peque\u00f1as ante el tremendo impacto de esta maquiladora, sin embargo, las familias que han logrado restablecer la educaci\u00f3n de sus hijos y un mayor cuidado y protecci\u00f3n de sus hijas han encontrado la luz que necesitaban.<\/p>\n\n<p>A todos nosotros en este domingo de Adviento se nos ofrece la invitaci\u00f3n de ser testigos de la luz. As\u00ed como este maestro logr\u00f3 restablecer la seguridad de muchas familias, nosotros estamos invitados a ser luz, luchando contra todo aquello que trae obscuridad a nuestras propias familias, a nivel personal y comunitario. Ser testigos de la luz siendo \u201cconsuelo para los que lloran\u201d. Piensa en un momento en todas las personas alrededor de ti que est\u00e1n pasando por situaciones de injusticia y opresi\u00f3n y que se sienten sin salida, sin una mano amiga, sin la capacidad de ver algo m\u00e1s. Ah\u00ed puedes acercarte y ser alguien que escucha y da consuelo. Estamos llamados a ser \u201cel aceite de los d\u00edas alegres, en lugar de ropa de luto\u201d, nuestra gente ha sufrido tanto que ya no saben alegrarse, han perdido a sus seres queridos ya sea por separaciones f\u00edsicas entre los pa\u00edses o porque han pasado por muertes injustas. Parece como que nuestra gente lleva el traje de luto constantemente y se han olvidado de la alegr\u00eda que puede existir en nuestra vida. Ah\u00ed es donde estamos llamados a ser instrumentos de alegr\u00eda y paz para el otro con la confianza de nuestra amistad y cari\u00f1o. Todos podemos llevar una sonrisa amorosa a esos rostros que se han cansado de llorar y se han vestido de luto. \u201cSer cantos de felicidad en vez de duelo\u201d.<\/p>\n\n<p>Cuando el maestro logr\u00f3 organizar a la gente, el camino no fue f\u00e1cil, sino que tuvo que estar all\u00ed apoyando para que la gente misma tomara sus propias decisiones. Cuando tomamos conciencia de nuestra realidad entonces nos damos cuenta de que lo que sigue implica decisiones muy dif\u00edciles. Algunas familias que estaban trabajando con este maestro al hacerse concientes de la realidad abandonaron el pueblo. Otros decidieron dejar de trabajar en la maquiladora en las condiciones en las que se encontraban. Otros decidieron regresar a una vida m\u00e1s sencilla para no depender de la maquiladora. El mismo maestro tuvo que estar al lado de estas personas a\u00fan arriesgando su propia vida y solo as\u00ed fue testigo de la luz. El profeta Isa\u00edas menciona que a estas personas como el maestro, se les pondr\u00e1 el sobrenombre de \u201cencinas de justicia\u201d (Isa\u00edas 61: 3).<\/p>\n\n<p>El camino no es f\u00e1cil pero preparar la venida del Se\u00f1or en nuestro interior es tomar una decisi\u00f3n de ser testigos de la luz. Y aunque no sean acciones importantes como la del maestro de ese poblado contra la destrucci\u00f3n que trajo esa maquiladora, toda decisi\u00f3n de apoyar al que est\u00e1 oprimido nos hace m\u00e1s humanos, m\u00e1s cercanos los unos a los otros, y nos constituye en mensajeros de la luz en nuestra vida diaria.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[867,864],"class_list":["post-162735","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-adviento-3b","category-adviento-b"],"acf":{"sermon_date":"2011-12-12","drupal_id":"305391","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168892},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 3 (B) \u2013 2011 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/adviento-3-b-2011\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 3 (B) \u2013 2011\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cVino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. 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