{"id":162740,"date":"2012-11-18T01:05:23","date_gmt":"2012-11-18T06:05:23","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-28-b-2012\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:39","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:39","slug":"propio-28-b-2012","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-b-2012\/","title":{"rendered":"Propio 28 (B) &#8211; 2012"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>A trav\u00e9s de la historia, podemos comprobar que las obras majestuosas creadas por Dios y aquellas creadas por los hombres con la inteligencia que el mismo Dios le ha dado, han llenado al ser humano de admiraci\u00f3n hasta el punto de caer en la idolatr\u00eda. \u201cEn lugar de la verdad de Dios, han buscado la mentira, y han honrado y adorado las cosas creadas por Dios y, no a Dios mismo, que las cre\u00f3 y merece alabanza por siempre\u201d. (Rom.1:25).<\/p>\n\n<p>El Evangelio de hoy, introduce el llamado discurso escatol\u00f3gico de Jes\u00fas. En este discurso Jes\u00fas hace referencia a los eventos futuros que han de suceder. Este discurso es motivado de cierta manera por la admiraci\u00f3n y deslumbramiento de uno de los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, (cuyo nombre el evangelista san Marcos no menciona), quien ante la belleza, fortaleza y majestuosidad del Templo jud\u00edo de Jerusal\u00e9n, exclama: \u00a1Maestro, mira qu\u00e9 piedras y qu\u00e9 edificios! (Marcos 13: 1).<\/p>\n\n<p>En realidad, desde un punto de vista humano, hab\u00eda raz\u00f3n m\u00e1s que suficiente para tal admiraci\u00f3n en cuanto que dicho templo era una de las arquitecturas m\u00e1s impresionantes de la \u00e9poca. \u201cEl \u00e1rea del templo ocupaba una sexta parte de la ciudad de Jerusal\u00e9n. Su fachada estaba cubierta de oro, algunas de sus piedras median treinta pies (10 metros) de largo por 12 pies (4 metros) de ancho\u201d. (Tom Halem y Stephem Thorson:&nbsp;Apliquemos la Palabra, Un Comentario Pr\u00e1ctico del Nuevo Testamento, Versi\u00f3n en Espa\u00f1ol, Avance Evangelio Latino, NJ, USA, 2006, P\u00e1gina 31).<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas aprovecha este escenario para dar una lecci\u00f3n a sus disc\u00edpulos, que no pod\u00edan imaginar que ese templo pudiera ser destruido. Se trata de un discurso escatol\u00f3gico y prof\u00e9tico.<\/p>\n\n<p>Adem\u00e1s de la destrucci\u00f3n del templo, les anuncia la llegada de falsos profetas, que tratar\u00edan de apartarlos de la verdad, guerras, rumores de guerra, terremotos y persecuciones de los disc\u00edpulos. Pero, \u00bfcu\u00e1l es la pretensi\u00f3n de Jes\u00fas con estas profec\u00edas? \u00bfInfundir temor en los disc\u00edpulos, para que le siguieran por miedo y no por un convencimiento profundo de que \u00e9l era la verdadera fuente de salvaci\u00f3n? Pues, no. Todo lo contrario, con el lenguaje apocal\u00edptico y prof\u00e9tico, Jes\u00fas fija la mirada en el dif\u00edcil momento que vive la comunidad de los creyentes y trata de confrontarla para que viva y espere pacientemente la liberaci\u00f3n definitiva al final de la historia. A la profec\u00eda de Jes\u00fas, le sigue una exhortaci\u00f3n: \u00a1cuidado que nadie los enga\u00f1e! Sabemos por la historia de la Iglesia que el enga\u00f1o hace m\u00e1s da\u00f1o que la persecuci\u00f3n, puesto que destruye la fe, mientras la persecuci\u00f3n la fortalece. Algunos, en los primeros a\u00f1os de la Iglesia, cuando la crueldad del Imperio Romano cay\u00f3 sobre los cristianos, dec\u00edan: \u00a1sangre de m\u00e1rtir semilla de cristiano!<\/p>\n\n<p>Los disc\u00edpulos no captaron de inmediato la intenci\u00f3n del maestro Jes\u00fas, por eso preguntan lo que muchos en nuestro tiempo quisieran saber, \u00bfcu\u00e1ndo y c\u00f3mo suceder\u00e1 esto? Jes\u00fas, como era su costumbre, no les da una respuesta directa, deja espacio para la reflexi\u00f3n y la imaginaci\u00f3n. Les manda estar vigilantes y atentos. Si estamos preparados viviendo una fe verdadera en justicia y amor, no habr\u00e1 lugar para el temor cuando llegue el d\u00eda grande y glorioso en el que todo le sea sometido a Cristo el Se\u00f1or de la historia.<\/p>\n\n<p>En definitiva, \u201cel mensaje de Jes\u00fas en su conjunto trata de la resistencia paciente ante los cataclismos c\u00f3smicos y las persecuciones. El modo en que se describen las persecuciones, especialmente con el verbo entregar, evoca los propios sufrimientos de Jes\u00fas, que se nos describen en el relato de la pasi\u00f3n, y sit\u00faan el sufrimiento de sus seguidores en la l\u00ednea del maestro\u201d. ( Raymond E, Brown, Joseph A. Fitzmyer y Roland E. Murphy (eds.), Nuevo Comentario B\u00edblico San Jer\u00f3nimo; Ed. Verbo Divino, Espa\u00f1a, 2004.<\/p>\n\n<p>Al igual que en los tiempos del Jes\u00fas hist\u00f3rico, hoy vivimos momentos dif\u00edciles, la confusi\u00f3n y el sufrimiento abundan por doquier, sobran los falsos profetas y faltan verdaderos testigos del amor de Dios y su divina justicia y misericordia. Hoy el enga\u00f1o y la persecuci\u00f3n tienen otros nombres. Si nos descuidamos nos quitan la fe por medio de la propaganda comercial donde se promueve el consumismo y se&nbsp;fetichizan&nbsp;los objetos materiales. La persecuci\u00f3n se hace por medio del descr\u00e9dito sobre todo en los medios de comunicaci\u00f3n de masas. La maldad y el desamor se multiplican y la caridad se enfr\u00eda; crece el odio y la mentira y se mata a la persona como un deporte. Todo esto nos llena de incertidumbre y es cuando muchos se cansan de esperar y el diablo los enga\u00f1a apart\u00e1ndolos del bien y la verdad y llev\u00e1ndolos a vivir un nihilismo, donde se pierde el rumbo de la existencia, se acaba la utop\u00eda y ya no hay razones para vivir, razones para luchar y esperar los cielos nuevos y la tierra nueva que el Se\u00f1or promete a los que en medio de los tormentos se mantienen firmes en la verdadera esperanza.<\/p>\n\n<p>Queridos hermanos, la primera lectura que hemos le\u00eddo, complementa el mensaje que Jes\u00fas quiere transmitir a sus disc\u00edpulos de ayer y de hoy. Nos pone como ejemplo de paciencia y confianza en Dios una mujer llamada Ana, Madre del profeta Samuel, quien clam\u00f3 a Dios en su aflicci\u00f3n y esper\u00f3 confiadamente en \u00e9l, y despu\u00e9s de pasar por muchas aflicciones a causa de su esterilidad, obtiene una victoria: \u201cAna concibi\u00f3 y dio a luz un hijo y le puso el nombre de Samuel, diciendo: \u00a1Al Se\u00f1or se lo pedio!\u201d (1 Samuel 1: 20).<\/p>\n\n<p>El autor sagrado visualiza a trav\u00e9s del c\u00e1ntico de Ana (1 Samuel 2:10), que la justicia de Dios prevalece sobre el orgullo y la prepotencia, el enga\u00f1o y las injusticias de los hombres. \u201cLa infecundidad, se\u00f1al de muerte, rechazo y humillaci\u00f3n, el Se\u00f1or la ha convertido en fecundidad se\u00f1al de vida. Se subraya la confianza en el poder del Se\u00f1or y el fracaso de los prepotentes y poderosos que ponen su confianza en sus propias fuerzas\u201d (Luis Alonso Schokel, Comentario a La Biblia de Nuestro Pueblo, P\u00e1gina 476).<\/p>\n\n<p>Amados hermanos, que no nos angustie la llegada del d\u00eda del Se\u00f1or, vivamos como los pobres de Yahv\u00e9, y ya que Dios no falla en sus promesa tomemos en cuenta lo que hemos le\u00eddo en la Ep\u00edstola a los hebreos: \u201cAcerqu\u00e9monos a \u00e9l con coraz\u00f3n sincero, llenos de fe, purificado por dentro de la mala conciencia y lavados por fuera con agua pura. Mantengamos sin desviaciones la confesi\u00f3n de nuestra esperanza, porque aquel que ha hecho la promesa es fiel. Ayud\u00e9monos unos a otros para incitarnos al amor y a las buenas obras, no faltemos a las reuniones, como hacen algunos, antes bien, anim\u00e9monos mutuamente tanto m\u00e1s cuanto que vemos que se acerca el d\u00eda del Se\u00f1or\u201d. (Hebreos 10: 22-25). Que el Se\u00f1or nos conceda paciencia, Fortaleza, sabidur\u00eda y confianza.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,1002],"class_list":["post-162740","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-28b"],"acf":{"sermon_date":"2012-11-19","drupal_id":"305421","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168971},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 28 (B) - 2012 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-b-2012\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 28 (B) - 2012\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"A trav\u00e9s de la historia, podemos comprobar que las obras majestuosas creadas por Dios y aquellas creadas por los hombres con la inteligencia que el mismo Dios le ha dado, han llenado al ser humano de admiraci\u00f3n hasta el punto de caer en la idolatr\u00eda. \u201cEn lugar de la verdad de Dios, han buscado la [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-b-2012\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:48:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-b-2012\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-b-2012\/\",\"name\":\"Propio 28 (B) - 2012 &#8211; 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