{"id":162741,"date":"2012-11-11T01:05:55","date_gmt":"2012-11-11T06:05:55","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-27-b-2012\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:38","slug":"propio-27-b-2012","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-b-2012\/","title":{"rendered":"Propio 27 (B) &#8211; 2012"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Durante la segunda guerra mundial, en los campos de concentraci\u00f3n nazis practicaban una norma caprichosa y cruel que le llamaban&nbsp;diezmar. El significado de esta palabra en ese contexto era que sacaban de sus celdas a todos los prisioneros y los colocaban en filas de tal modo que a quien le correspond\u00eda el n\u00famero diez, veinte, treinta\u2026 ese d\u00eda lo condenaban a morir en el pared\u00f3n, lo eliminaban por puro capricho. Uno de esos d\u00edas el comandante del campo de concentraci\u00f3n se encaprich\u00f3 en diezmar a los prisioneros que estaban a su cargo y sac\u00f3 a los miles de hombres que viv\u00edan hacinados en las celdas. En medio de la fila alguien empez\u00f3 a llorar y la persona que estaba a su lado le pregunt\u00f3 la raz\u00f3n de sus l\u00e1grimas. El respondi\u00f3 con un dejo de tristeza: \u201cHasta hoy ha llegado mi vida, pues ya calcul\u00e9 mi posici\u00f3n y s\u00f3lo pienso en los hijos que dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos y una esposa viuda\u201d. En un descuido del guardia encargado de contar los hombres seleccionando las v\u00edctimas aquel buen hombre se cambi\u00f3 de posici\u00f3n poni\u00e9ndose en el lugar del que deb\u00eda morir. Ese hombre era un consagrado seguidor de Cristo que testimoniaba a cabalidad el mandamiento del amor y el servicio a los dem\u00e1s. Su nombre era Maximiliano Kolbe.<\/p>\n\n<p>Muri\u00f3 por alguien que no conoc\u00eda. Dio su vida en ofrenda a Dios para que ese hombre pudiera cuidar de su familia y testimoniar que una vida ofrendada salv\u00f3 su futuro. Maximiliano lo dio todo en ofrenda a Dios. Dio en ofrenda todo lo que ten\u00eda, lo que era y lo que pose\u00eda: su propia vida.<\/p>\n\n<p>Cristo en el Evangelio de Marcos nos recomienda una actitud sincera en nuestra vida si queremos alcanzar el reino de Dios. Nos dice claramente: \u201cCu\u00eddense de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largas y que les saluden con todo respeto en las plazas. Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los mejores lugares en las comidas; y despojan de sus bienes a las viudas, y para disimularlos hacen largas oraciones. Ellos recibir\u00e1n mayor castigo\u201d (Marcos12:38-40).<\/p>\n\n<p>La hipocres\u00eda no va con la vida del cristiano. El buen cristiano no busca excusas para las buenas obras. Para testimoniar la vida cristiana hace falta ser humilde y obediente a la palabra de Dios, no buscar los honores de la alta sociedad ni esconder en una actitud pietista los comportamientos oscuros que hacen da\u00f1o a los dem\u00e1s. Las lecturas de hoy nos hablan de dos viudas: la de Sarepta y la del evangelio. Ambas actitudes fueron de darlo todo en nombre de Dios y la recompensa vino como consecuencia. No basta hacer largas oraciones, ni tener un record de rezar el rosario o asistir a la misa. La vida y el comportamiento fundamentado en los principios cristianos son los que nos abrir\u00e1n las puertas del reino de los cielos. Maximiliano, al igual que las dos viudas, dio todo sin esperar recompensas humanas y por eso es ponderado como fiel a la palabra de Dios.<\/p>\n\n<p>Los maestros de la ley y los fariseos buscaban sus propias glorias en los honores, los asientos principales y los saludos que recib\u00edan. Se sent\u00edan muy importantes, pero despojaban a las viudas de sus bienes. La viuda, en cambio, dio todo lo que ten\u00eda, aunque a los ojos de los seres humanos era una insignificancia, pero era todo lo que ten\u00eda y esto s\u00ed tiene significado a los ojos de Dios. Los dem\u00e1s daban lo que le sobraba, por lo tanto no era un sacrificio. Muchas veces, en nuestras vidas, le damos a Dios lo que nos sobra de nuestro tiempo, talento y tesoro y por eso no somos bendecidos. Aquella viuda, con ser pobre y despose\u00edda, dio todo lo que ten\u00eda y por eso alcanz\u00f3 la m\u00e1s alta gracia de Dios.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas aprovecha esta oportunidad para ense\u00f1ar a los disc\u00edpulos y les dice: \u201cLes aseguro que esta viuda pobre ha dado m\u00e1s que todos los otros que echan dinero en los cofres; pues todos dan lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que ten\u00eda para vivir\u201d (Marcos 12: 43b-44). Esta es la verdadera actitud que debe acompa\u00f1ar a todos los cristianos y cristianas: dar todo lo que se tiene para vivir. En un mundo como el nuestro, consumista y secularista, se nos hace cuesta arriba vivir a plenitud nuestro cristianismo porque a veces parecemos \u201ctontos\u201d al practicar el bien en medio de una situaci\u00f3n de maldad. Con frecuencia nos volvemos ego\u00edstas y ambiciosos y nos olvidamos de lo esencial en la vida cristiana: el compartir. La misericordia brilla por su ausencia y escondemos en una falsa piedad la excusa de no hacer el bien ni ofrendar a Dios todo lo que tenemos para vivir.<\/p>\n\n<p>La viuda de Sarepta comparti\u00f3 con el profeta El\u00edas todo lo que ten\u00eda para vivir: un poco de harina y aceite que pose\u00eda en una situaci\u00f3n de crisis, de sequ\u00eda y que una vez que consumiera lo poco que ten\u00eda iba a morir de hambre. Su actitud de compartir con el hombre de Dios hizo que se multiplicara la harina y el aceite hasta que lloviera y volviera la prosperidad a aquella tierra. M\u00e1s a\u00fan, le devolvi\u00f3 la vida a su hijo que hab\u00eda muerto (1 Reyes 17:15-23).<\/p>\n\n<p>El mensaje de hoy est\u00e1 muy claro. Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar para cambiar nuestra manera de vivir. La crisis que arropa al mundo actual es fruto del comportamiento errado de los seres humanos que hemos descontrolado el clima, provocando un calentamiento global; hemos descontrolado las leyes en contra de la moral y la \u00e9tica; hemos cambiado los c\u00f3digos de familia y nuestros hijos se rebelan contra la ley de Dios\u2026 en fin, necesitamos cambiar de conducta. La vida cristiana nos ofrece la oportunidad de revertir los da\u00f1os que est\u00e1 sufriendo nuestro mundo. Si realmente compartimos todo lo que somos con los dem\u00e1s habr\u00e1 una riqueza espiritual que redundar\u00e1 en bien de toda la humanidad.<\/p>\n\n<p>La humanidad de hoy sufre de un vac\u00edo espiritual que s\u00f3lo Dios lo llena. Ni el dinero ni la fama ni el prestigio ni el poder han podido llenar ni satisfacer las aspiraciones de todo ser humano. Pero cuando empezamos a experimentar la belleza de la vida interior que se manifiesta en obras de bien, en ofrenda de nuestra vida y en la solidaridad humana es cuando sentimos vivamente la presencia de Dios y nuestra vida cobra sentido. El salmo 146 nos recuerda esta gran verdad: \u201c\u00a1Dichosos aquellos cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza est\u00e1 en el Se\u00f1or su Dios!\u201d(Salmo 146:4). Y m\u00e1s adelante dice: \u201cEl Se\u00f1or ama a los justos; el Se\u00f1or protege a los forasteros; sostiene al hu\u00e9rfano y a la viuda, pero trastorna el camino de los malvados\u201d (Salmo 146:8).<\/p>\n\n<p>Pidamos al Se\u00f1or que nos d\u00e9 fortaleza para cultivar la vida espiritual en dar todo lo que tenemos para vivir y compartir nuestros bienes con los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,1001],"class_list":["post-162741","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-27b"],"acf":{"sermon_date":"2012-11-12","drupal_id":"305426","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168972},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 27 (B) - 2012 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-27-b-2012\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 27 (B) - 2012\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Durante la segunda guerra mundial, en los campos de concentraci\u00f3n nazis practicaban una norma caprichosa y cruel que le llamaban&nbsp;diezmar. 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