{"id":162791,"date":"2012-02-11T01:38:15","date_gmt":"2012-02-11T06:38:15","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-6-b-2012\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:02","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:02","slug":"epifania-6-b-2012","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-6-b-2012\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 6 (B) \u2013 2012"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Celebramos el sexto domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda. La primera lectura y el evangelio de este domingo nos relatan la sanaci\u00f3n milagrosa de dos personas aquejadas por la lepra.<\/p>\n\n<p>La primera lectura nos presenta la curaci\u00f3n de Naam\u00e1n, jefe del ej\u00e9rcito del rey de Siria. Naam\u00e1n visita la tierra de Israel buscando ser sanado de lepra y es enviado a ver al profeta Eliseo. El profeta no recibe personalmente al jefe del ej\u00e9rcito sirio sino que env\u00eda a uno de sus criados para informarle que debe ba\u00f1arse siete veces en el r\u00edo Jord\u00e1n si desea ser sanado. Naam\u00e1n obedece con cierta resistencia al mandato del profeta Eliseo. Se ba\u00f1a siete veces en el r\u00edo Jord\u00e1n y queda limpio de la lepra.<\/p>\n\n<p>El evangelio nos narra el encuentro de Jes\u00fas con un leproso. El encuentro muestra un corto di\u00e1logo entre Jes\u00fas y el leproso, este se arrodilla ante el Se\u00f1or y le dice: \u201cSi quieres puedes limpiarme. Jes\u00fas le responde: Quiero, queda limpio\u201d. El leproso queda limpio de inmediato.<\/p>\n\n<p>Dos enfermos de lepra sanados en circunstancias muy distintas. El primero busca al profeta Eliseo, pero este se niega a recibirlo, env\u00eda un criado para tratar con el enfermo .Esto lastima el coraz\u00f3n del leproso Naam\u00e1n. As\u00ed dijo Naam\u00e1n con mucha tristeza: \u201cYo pens\u00e9 que iba a salir a recibirme, y que de pie iba a invocar al Se\u00f1or su Dios, y que luego iba a mover su mano sobre la parte enferma, y que as\u00ed me quitar\u00eda la lepra\u201d.<\/p>\n\n<p>El leproso del evangelio se postra ante Jes\u00fas y le ruega que lo limpie de la lepra. El Se\u00f1or Jes\u00fas tiene compasi\u00f3n del enfermo y le sana de su dolencia. La diferencia entre los dos relatos se distingue por una sola palabra: compasi\u00f3n. \u201cJes\u00fas tuvo compasi\u00f3n de \u00e9l lo toc\u00f3 con la mano y dijo: \u2013Quiero, \u00a1Queda limpio!\u201d.<\/p>\n\n<p>El leproso antes de ser sanado f\u00edsicamente recibe de parte de Jes\u00fas un gesto de amor, un gesto de compasi\u00f3n. Este acto compasivo de nuestro Se\u00f1or Jesucristo se convierte en uno de los rasgos m\u00e1s distintivos de nuestra fe cristiana. El Cristianismo es la religi\u00f3n del amor y la compasi\u00f3n.<\/p>\n\n<p>El di\u00e1logo entre el leproso y Jes\u00fas pudo haber sido muy diferente. El Se\u00f1or Jes\u00fas como buen conocedor de las leyes de la religi\u00f3n jud\u00eda, pudo haber dicho al leproso: \u201cNo quiero limpiarte, porque tu enfermedad es consecuencia del castigo de Dios contra ti y contra tus padres, que tambi\u00e9n pecaron\u201d. De haber respondido Jes\u00fas de esa manera, seguramente no seriamos cristianos hoy en d\u00eda. Creer\u00edamos en un Dios autoritario e impasible ante el dolor de los seres humanos. Nuestra vida religiosa estar\u00eda regida \u00fanicamente por leyes carentes de compasi\u00f3n por los dem\u00e1s.<\/p>\n\n<p>El \u201cquiero\u201d de Jes\u00fas, as\u00ed como el \u201cs\u00ed\u201d de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda ante la invitaci\u00f3n de Dios para ser la madre del Salvador del mundo, hicieron posible el surgimiento de una pr\u00e1ctica de fe basada en el amor y la compasi\u00f3n por los que sufren.<\/p>\n\n<p>Cuando nuestros actos religiosos y nuestras obras carecen del amor y compasi\u00f3n estamos negando dos importantes valores de nuestra fe en Cristo.<\/p>\n\n<p>El amor y la compasi\u00f3n por los dem\u00e1s es la fuerza que mueve los corazones de los que sirven a los m\u00e1s vulnerables de este mundo; por compasi\u00f3n muchos han dejado la comodidad de las sociedades en que viven y buscan al necesitado en lejanos pa\u00edses donde reina la pobreza y el abandono. Ejemplo de nuestro tiempo es Teresa de Calcuta. Cuid\u00f3 de los pobres de la India con amor y compasi\u00f3n.<\/p>\n\n<p>El \u201cquiero\u201d de Jes\u00fas seg\u00fan el evangelio de este domingo, nos puede ayudar a comprender que nuestro Se\u00f1or y Maestro busca el acercamiento al otro, aun cuando las leyes de la religi\u00f3n oficial no permiten la reinserci\u00f3n del marginado en la vida de la comunidad de fe. Recordemos que los leprosos en los tiempos pasados eran expulsados de la vida social, se les obligaba a vivir en colonias aisladas del resto de los habitantes de las ciudades.<\/p>\n\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los leprosos de hoy?<\/p>\n\n<p>En algunos casos respondemos como el profeta Eliseo, queremos la curaci\u00f3n del enfermo pero no lo aceptamos, no salimos a su encuentro. Tal actitud es t\u00edpica de aquellos que dicen amar a la persona que es diferente por su raza, por su religi\u00f3n o por su preferencia sexual, pero no la llevan al seno de la Iglesia, al contrario la juzgan de antemano y la condenan.<\/p>\n\n<p>En el pasaje del evangelio de hoy encontramos que el leproso una vez sanado proclama a todos quien es Jes\u00fas. No tiene temor ni verg\u00fcenza a confesar que fue sanado milagrosamente.<\/p>\n\n<p>En el tiempo presente los cristianos debemos tambi\u00e9n dar testimonio de las obras maravillosas que Dios ha hecho en nuestras vidas. Sanaciones f\u00edsicas y emocionales que Dios ha realizado en nuestras vidas deben compartirse con otros. La gloria y la honra al Se\u00f1or Jes\u00fas que nos restaura para continuar nuestra misi\u00f3n en la tierra deben ser dadas a conocer mediante el testimonio de los creyentes.<\/p>\n\n<p>En la segunda lectura tomada de la primera carta a los corintios, el ap\u00f3stol Pablo nos exhorta a esforzarnos por un objetivo, dice: \u201cPues bien, corran ustedes de tal modo que reciban el premio\u201d. La salvaci\u00f3n es ese objetivo, es el premio del que habla el ap\u00f3stol. Esa salvaci\u00f3n se procura desde aqu\u00ed en la tierra, avanzando como el deportista que aspira llegar a la meta.<\/p>\n\n<p>Sin embargo, la carrera hacia la salvaci\u00f3n no es un acto individualista, es tambi\u00e9n un acto comunitario, la ruta hacia la salvaci\u00f3n est\u00e1 llena de la presencia de otras personas en nuestras vidas. Dice el ap\u00f3stol Pablo: \u201cNosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita\u201d.<\/p>\n\n<p>Para Pablo el sentido de caminar en uni\u00f3n con los otros est\u00e1 marcado en la frase \u201cnosotros luchamos\u201d a diferencia del \u201cyo me salvo y los dem\u00e1s qu\u00e9 me importan\u201d de muchos que se identifican como cristianos.<\/p>\n\n<p>Aunque el ap\u00f3stol Pablo compara la carrera hacia la salvaci\u00f3n con las carreras propias de la competencia deportiva, la b\u00fasqueda de la salvaci\u00f3n no debe ser la acci\u00f3n de un individuo sino la acci\u00f3n de la Iglesia como la familia de Dios.<\/p>\n\n<p>En el Bosquejo de la Fe o Catecismo que aparece en el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan, aparece la pregunta siguiente: \u00bfCu\u00e1l es la misi\u00f3n de la Iglesia? La respuesta a esa pregunta es que la \u201cmisi\u00f3n de la Iglesia es restaurar at todos los pueblos a la uni\u00f3n con Dios y unos con otros en Cristo\u201d. La meta de la Iglesia es reunir a los pueblos y traerlos a la comuni\u00f3n con Dios, reconciliar a todos con su creador.<\/p>\n\n<p>En este a\u00f1o la misi\u00f3n es la misma: La Iglesia deber atraer a todos a Cristo. Los miembros de la Iglesia estamos llamados a vivir ese compromiso que tiene su base en las promesas bautismales, en una de las cuales se nos pide buscar y servir a Cristo amando a las personas como a nosotros mismos.<\/p>\n\n<p>Que Dios Padre, Dios Hijo y Esp\u00edritu Santo nos permitan ser fieles al mandato de acercar a otros al Se\u00f1or, para que le conozcan, le amen y le sirvan todos los d\u00edas de su vida.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[952,946],"class_list":["post-162791","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-6b","category-epifania-b"],"acf":{"sermon_date":"2012-02-13","drupal_id":"305676","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168901},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 6 (B) \u2013 2012 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-6-b-2012\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 6 (B) \u2013 2012\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Celebramos el sexto domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda. 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