{"id":162801,"date":"2014-12-12T01:47:29","date_gmt":"2014-12-12T06:47:29","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2014\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:04","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:04","slug":"fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2014","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2014\/","title":{"rendered":"Fiesta de la Virgen de Guadalupe \u2013 2014"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El relato de la Guadalupana de M\u00e9xico se atribuye al ind\u00edgena Don Antonio Valeriano (1520-1605?), disc\u00edpulo de fray Bernardino de Sahag\u00fan. Antonio nos transmite la narraci\u00f3n de las apariciones ocurridas del 9 al 12 de diciembre de 1531, tal como el vidente, Juan Diego, ind\u00edgena azteca, se las cont\u00f3. La copia m\u00e1s antigua del relato se encuentra en la biblioteca p\u00fablica de Nueva York en el departamento de libros y manuscritos raros.<\/p>\n\n<p>El documento est\u00e1 escrito en la lengua n\u00e1huatl \u2013lengua todav\u00eda en uso\u2013. El t\u00edtulo completo es:&nbsp;\u201cAqu\u00ed se cuenta c\u00f3mo hace poco milagrosamente se apreci\u00f3 la Perfecta Virgen Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, nuestra Reina; all\u00e1 en el Tepeyac, de renombre Guadalupe\u201d.<\/p>\n\n<p>A 20 kil\u00f3metros de M\u00e9xico, en el pueblo de Tlayacac, nace Juan Diego (1474-1548), cuyo nombre ind\u00edgena significa \u201cel que habla como \u00e1guila\u201d. El relato lo describe como un \u201cpobre indio\u201d, es decir, uno que no pertenec\u00eda a ninguna de las categor\u00edas sociales del Imperio, como funcionarios, sacerdotes, guerreros y mercaderes. Pertenec\u00eda a la clase m\u00e1s numerosa y baja del Imperio Azteca. Veamos c\u00f3mo sucedieron los hechos.<\/p>\n\n<p>El s\u00e1bado, d\u00eda 9 de diciembre de l531, Juan Diego ven\u00eda muy de madrugada para asistir a la misa y realizar recados en Tlatilolco, barrio de M\u00e9xico. Al subir al cerro del Tepeyac escucha la voz de una mujer que le dice que es la Madre de Dios, y pide que le erijan un templo en el cerro. Ese mismo d\u00eda, Diego entra en la ciudad de M\u00e9xico y habla con el obispo Juan Zum\u00e1rraga. Le cuenta la aparici\u00f3n. El obispo no le cree. Juan Diego, vuelve a subir al cerro y le pide a la Virgen que mande a alguien m\u00e1s importante que \u00e9l, porque el obispo no le va a creer. Pero la Virgen insiste que tiene que ser \u00e9l y no otro quien lleve el mensaje.<\/p>\n\n<p>El domingo, d\u00eda 10 del mismo mes, Diego, de madrugada vuelve a Tlatilolco. Despu\u00e9s de o\u00edr misa logra ver al obispo. \u00c9ste le hace muchas preguntas, le sugiere que pida una se\u00f1al a la Virgen. El obispo manda esp\u00edas para que sigan al indio, pero \u00e9stos lo pierden de vista al llegar al cerro. Regresan y le dicen al obispo que no preste atenci\u00f3n al indio. Juan Diego habla nuevamente con la Virgen quien le promete una se\u00f1al para el d\u00eda siguiente.<\/p>\n\n<p>El lunes 11, Juan Diego no pudo ir a recoger la se\u00f1al porque su t\u00edo Juan Bernardino estaba grave, el cual por la noche, ruega le traigan un sacerdote para confesarse. El martes, d\u00eda 12, muy de madrugada Juan Diego marcha a Tlatilolco en busca del sacerdote. Para evitar encontrarse con la Virgen, da un rodeo al cerro, pero al otro lado aparece la Virgen, que, ante las disculpas de Diego le dice que no se preocupe porque su t\u00edo no morir\u00e1. Le manda que suba a la cima del cerro donde podr\u00e1 recoger toda clase de flores. Efectivamente, sube, y se asombra de ver \u201ctantas varias exquisitas rosas de Castilla, antes del tiempo en que se dan, porque a la saz\u00f3n se encrudec\u00eda el hielo\u201d; las recoge y se las trae a la Virgen, quien se las pone de nuevo en el regazo de Juan Diego para que se las ofrezca al obispo.<\/p>\n\n<p>Al llegar al palacio del obispo, el mayordomo y los criados no le dejan entrar. Diego espera pacientemente. Al verle all\u00ed tanto tiempo, cabizbajo, decidieron llamarlo. Observaron que llevaba flores. Por tres veces intentaron quit\u00e1rselas, pero no pudieron porque parec\u00eda que desaparec\u00edan y se grababan en la manta. Se lo cuentan al obispo y \u00e9ste decide recibirlo, pensando que esa era la se\u00f1al esperada. Juan Diego entra, deja caer las rosas y al mismo tiempo ven la imagen de la Virgen estampada en la tilma del indio. \u201cLuego que la vio el se\u00f1or Obispo, \u00e9l y todos los que all\u00ed estaban, se arrodillaron; se levantaron a verla, se entristecieron y acongojaron. El se\u00f1or Obispo, con l\u00e1grimas de tristeza, or\u00f3 y le pidi\u00f3 perd\u00f3n de no haber puesto en obra su voluntad y su mandato\u201d. Al d\u00eda siguiente, Juan Diego regresa a casa y ve su t\u00edo ya curado.<\/p>\n\n<p>En la imagen grabada en la tilma de Diego aparece la Virgen rodeada de los rayos del sol. Los indios interpretan que la Virgen era m\u00e1s poderosa que el sol al que daban culto. Aparece pisando la luna en cuarto creciente, con lo que ve\u00edan que era m\u00e1s poderosa que el dios Quetzacoaltl. Lo mismo sucede con las estrellas que los indios veneraban, pues ahora ve\u00edan cuarenta y seis estrellas de oro decorando el manto de la Virgen. Los colores del manto, azul verde, y el de su vestido, rosa, eran colores reales en la simbolog\u00eda azteca. Ahora bien, esta Se\u00f1ora no parec\u00eda ser diosa, ya que se mostraba en actitud de adoraci\u00f3n con su cabeza inclinada ante el Hijo que lleva en su seno, simbolizado por la estrella que decora su vestido en el vientre y por el cuello y los pu\u00f1os afelpados de armi\u00f1o, se\u00f1ales de que va a ser madre. No falta el detalle del crucifijo que la Virgen llevaba colgando del cuello. Los misioneros hab\u00edan predicado sobre ese Dios llamado Jesucristo y que ahora les mostraba Mar\u00eda, como el \u00fanico Dios verdadero.<\/p>\n\n<p>Tanto sobre \u00e9sta, como de otras apariciones, siempre habr\u00e1 creyentes e incr\u00e9dulos. Por otra parte, hay que comprender que lo que cuenta en las devociones populares no son los datos hist\u00f3ricos, sino la fe de la gente. Y esa fe puede conducir a hechos portentosos. Tiene raz\u00f3n Virgilio Elizondo al afirmar en su libro Galilean Journey que \u201cel milagro real no fue la aparici\u00f3n sino lo que sucedi\u00f3 al indio vencido\u201d, de repente, este indio, representado en Juan Diego, adquiere vida, valor y orgullo. El indio empieza a entender que la nueva religi\u00f3n tra\u00edda por los misioneros puede ser una continuaci\u00f3n de la que ellos practicaban. Ten\u00edan ya un ejemplo: la diosa Tonantzin que ellos adoraban como la \u201cmadre de todos los dioses\u201d es ahora la madre del \u00fanico y verdadero Dios.<\/p>\n\n<p>En la actualidad, M\u00e9xico no se entender\u00eda sin el fen\u00f3meno guadalupano. El 22 de febrero de 2003, el cardenal de M\u00e9xico, Norberto Rivera Carrera, llegar\u00eda a afirmar: \u201cSi quitas de nuestra historia a Mar\u00eda de Guadalupe, est\u00e1s hablando de otro pa\u00eds, de otra naci\u00f3n, de otro pueblo, pero no de M\u00e9xico, que se ha conformado en torno a santa Mar\u00eda de Guadalupe\u201d.<\/p>\n\n<p>Todos los 12 de diciembre, la ciudad de M\u00e9xico entera se traslada al pie del santuario, desde la ma\u00f1ana hasta la ca\u00edda de la tarde, formando una muchedumbre pintoresca ante la bas\u00edlica de M\u00e9xico, donde se guarda la imagen de la Virgen. Se calcula que llegan al a\u00f1o unos veinte millones de peregrinos, y el d\u00eda de la fiesta unos tres millones. Entre todos estos peregrinos encontramos: indios, mestizos, blancos, turistas y curiosos; artistas populares, danzantes con trajes prehisp\u00e1nicos, mariachis; hombres, mujeres y ni\u00f1os; todos se re\u00fanen para bailar y cantar en honor de la Virgen morena. Ese d\u00eda el pueblo mexicano nos ofrece la mejor estampa de la vida mexicana, con sus tradiciones y devociones populares. El papa P\u00edo XI la declar\u00f3 patrona de todas las Am\u00e9ricas.<\/p>\n\n<p>Honremos y amemos, pues, a Mar\u00eda ya que nos dio a su amado hijo Jesucristo.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1003],"class_list":["post-162801","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-varias-ocasiones"],"acf":{"sermon_date":"2014-12-13","drupal_id":"305726","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Fiesta de la Virgen de Guadalupe \u2013 2014 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2014\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fiesta de la Virgen de Guadalupe \u2013 2014\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El relato de la Guadalupana de M\u00e9xico se atribuye al ind\u00edgena Don Antonio Valeriano (1520-1605?), disc\u00edpulo de fray Bernardino de Sahag\u00fan. 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