{"id":162810,"date":"2015-10-25T01:54:03","date_gmt":"2015-10-25T05:54:03","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-25-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:37","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:37","slug":"propio-25-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-b-2015\/","title":{"rendered":"Propio 25 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Marcos nos muestra un pasaje centrado en su preocupaci\u00f3n por la idea del seguimiento de Jes\u00fas. En el camino a Jerusal\u00e9n los disc\u00edpulos reciben luz sobre los padecimientos y sufrimientos que su Maestro habr\u00e1 de enfrentar en Jerusal\u00e9n (Marcos 10:32-34). Sin embargo, seg\u00fan el relato anterior a este, el concepto de Mes\u00edas que ten\u00edan sus disc\u00edpulos los induc\u00eda a pensar solo en t\u00e9rminos de gloria. Santiago y Juan, preocupados por el lugar que habr\u00edan de ocupar en la gloria venidera, son el ejemplo de aquellos que no son capaces de comprender en profundidad el costo del discipulado.<\/p>\n\n<p>En los evangelios, se utiliza el concepto del camino para describir al seguidor de Jes\u00fas. El camino es sobre todo el lugar en donde los disc\u00edpulos reciben las lecciones del reino. Quien quiera seguir a Jes\u00fas, no comprender\u00e1 en profundidad lo que significa ver la vida desde el camino si pretende observarla desde la orilla.<\/p>\n\n<p>Camino a Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos llegan a Jeric\u00f3. Esta era una de las rutas acostumbradas hacia Jerusal\u00e9n. Debido a que la pascua se acercaba no es extra\u00f1o que \u201cuna gran multitud\u201d, probablemente de Galilea, estuviese siguiendo a Jes\u00fas. Junto al camino, por donde pasaban los m\u00e1s ilustres maestros de la Ley hacia la fiesta de la pascua, estaba sentado un ciego en quien las posibilidades para un minuto de misericordia por parte de los transe\u00fantes eran escasas. Estaba sentado junto al camino mendigando. En esos d\u00edas era com\u00fan la presencia de mendigos en las afueras de la ciudad.<\/p>\n\n<p>Marcos es el \u00fanico de los sin\u00f3pticos que nos dice que el nombre del ciego era \u201cBartimeo\u201d. Bartimeo comenz\u00f3 gritar: \u201c\u00a1Jes\u00fas, Hijo de David, ten misericordia de m\u00ed!\u201d. Esta confesi\u00f3n contiene el primer reconocimiento p\u00fablico de Jes\u00fas con el t\u00edtulo real de Mes\u00edas. Parad\u00f3jicamente, Jes\u00fas, que hab\u00eda anunciado la venida inminente del reino de Dios (Marcos 1:14-15), habr\u00eda de reinar en Jerusal\u00e9n, pero lo har\u00eda desde la cruz (15:26).<\/p>\n\n<p>El reclamo del ciego: \u201cTen misericordia de m\u00ed\u201d implica que su situaci\u00f3n era deplorable. Como era usual en aquellas tierras, los mendigos apelaban a la piedad de los peregrinos (Mateo 20:30). A pesar de que muchos lo reprend\u00edan para que se callase (v.48), Jes\u00fas no proh\u00edbe que el ciego use el t\u00edtulo mesi\u00e1nico porque el tiempo del \u201csecreto mesi\u00e1nico\u201d ha pasado. Ahora que se encamina a Jerusal\u00e9n, acepta dicho t\u00edtulo abiertamente, ante la multitud. Bartimeo sigue solicitando compasi\u00f3n con mayor fuerza.<\/p>\n\n<p>Marcos da un giro a la escena. Hasta el momento Jes\u00fas es el centro del relato: Hijo de David. Jes\u00fas se detuvo y \u201cmand\u00f3 llamarlo\u201d. Jes\u00fas pide a quienes reprenden al ciego que lo saquen del margen del camino.&nbsp;Invitan al ciego a llenarse de valor gozoso, le dicen: \u201c\u00c1nimo; lev\u00e1ntate, que te llama\u201d.<\/p>\n\n<p>La acci\u00f3n de Bartimeo de \u201cabandonar el manto\u201d y \u201cponerse en pie\u201d representa una actitud decisiva del ciego. Se quita el manto y corre de prisa a Jes\u00fas. \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que te haga?\u201d (v.51), pregunta Jes\u00fas. Lo que Jes\u00fas quiere no es s\u00f3lo sanar a este hombre, sino adem\u00e1s entrar en una relaci\u00f3n personal con \u00e9l, para que de este modo su fe sea m\u00e1s que meramente \u201cmilagrosa\u201d y as\u00ed Bartimeo pueda \u201cglorificar a Dios\u201d como realmente habr\u00eda de suceder (Lucas 18:43). El ciego es espec\u00edfico en su petici\u00f3n: \u201cMaestro, que recobre la vista\u201d (v.51b).<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas le dice: \u201cVete, tu fe te ha salvado\u201d (v.52a). La vista del hombre le fue restaurada (v.52b); y el ciego \u201csegu\u00eda a Jes\u00fas por el camino\u201d (v.52b). Bartimeo no solo ha logrado la visi\u00f3n corporal, sino que, mediante su fe, ha conseguido el acceso a Jes\u00fas, que es capaz de salvarlo. Marcos enfatiza esta uni\u00f3n personal realizada en la fe: el que en otro tiempo fuera ciego se convierte en seguidor de Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Marcos nos muestra la iron\u00eda de un hombre ciego que tiene perspectiva espiritual, mientras que muchos que pod\u00edan ver, incluyendo a los l\u00edderes religiosos, eran ciegos espiritualmente. El mendigo de Jeric\u00f3 es para Marcos verdaderamente un creyente porque alcanz\u00f3 la verdadera orientaci\u00f3n de su fe.<\/p>\n\n<p>Bartimeo como seguidor es aut\u00e9ntico \u201cdisc\u00edpulo\u201d. De ah\u00ed que el camino que inicia acompa\u00f1ando a Jes\u00fas es el camino a la pasi\u00f3n. El anunciante del reino, Jes\u00fas, se ha convertido en el anunciado. Son ahora sus palabras y acciones las que se proclaman como buena nueva. Luis Alonso Sh\u00f6kel, en la Biblia del Peregrino, comenta al respecto: \u201cEl ciego, al dejar su manto, deja tras de s\u00ed una \u2018vieja\u2019 vida para asumir una nueva detr\u00e1s de Jes\u00fas. Quien estaba al margen del camino, ahora sigue a Jes\u00fas, que es el camino\u201d.<\/p>\n\n<p>El don de la vista es uno de los m\u00e1s preciosos que hemos recibido. Mediante la vista podemos contemplar las maravillas de la creaci\u00f3n de Dios. La vista nos permite caminar, correr, saltar y evitar toda clase de tropiezos y sobre todo ser independientes. Sin embargo, este regalo divino no es capaz de perforar en la densa nube de dudas y problemas existenciales que a veces se presenta ante nosotros. A esas cuestiones vitales no somos capaces de responder con una visi\u00f3n f\u00edsica. Y nos vemos obligados a caminar a tientas, con fe.<\/p>\n\n<p>En la primera lectura vimos c\u00f3mo Job pas\u00f3 por una noche oscura en la que \u201cno comprend\u00eda nada y puso en duda la providencia divina\u201d (v. 3). \u201cHabl\u00e9 de cosas que no entend\u00eda, de maravillas que superan mi comprensi\u00f3n\u201d, confes\u00f3. Pero, Dios le confunde con una sola pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa para poner en duda mi providencia con palabras sin sentido?\u201d (38:2). Y tras escuchar atentamente todas las maravillas que Dios ha realizado por nosotros, Job, agacha la cabeza y confiesa humildemente: \u201cTe conoc\u00eda solo de o\u00eddas, ahora te han visto mis ojos\u201d (42:5). \u201cMe arrepiento ech\u00e1ndome polvo y ceniza\u201d (42:6).<\/p>\n\n<p>El mayor don que Bartimeo y Job recibieron no fue el de la vista f\u00edsica, sino el de una visi\u00f3n interna que lo aclara todo. Santa Teresa de Jes\u00fas confiesa repetidamente en sus obras que con los ojos del alma se puede ver mucho mejor que con los del cuerpo.<\/p>\n\n<p>Puede que nosotros nos hayamos encontrado a veces ante nubarrones que han entorpecido nuestro caminar, puede que hayamos conocido a Dios \u201csolo de o\u00eddas\u201d, ya es hora de superar toda esa superficialidad y pedirle al Se\u00f1or que nos d\u00e9 una fe profunda que nos aclare nuestro caminar por este planeta.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,999],"class_list":["post-162810","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-25b"],"acf":{"sermon_date":"2015-10-26","drupal_id":"305771","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 25 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 25 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Marcos nos muestra un pasaje centrado en su preocupaci\u00f3n por la idea del seguimiento de Jes\u00fas. 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