{"id":162811,"date":"2015-10-18T01:54:34","date_gmt":"2015-10-18T05:54:34","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-24-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:36","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:36","slug":"propio-24-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-b-2015\/","title":{"rendered":"Propio 24 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Una lectura atenta de los evangelios pone de manifiesto que en la ense\u00f1anza ofrecida por Jes\u00fas se contrasta el reino de Dios con el orden presente y se aboga por una manera nueva de ver las cosas. Jes\u00fas dice con frecuencia: \u201cO\u00edsteis que fue dicho\u2026pero yo os digo\u201d. Ello implica que, a la luz del reino, la vida de los seres humanos habr\u00e1 de reordenarse conforme a un nuevo orden basado en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. La manera en que se interpreta y ejerce el poder ha de acercarse a la visi\u00f3n de Jes\u00fas. El texto de Marcos que nos ocupa es expl\u00edcito y enf\u00e1tico en dicho sentido.<\/p>\n\n<p>Tras la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos de la muerte que iba a sufrir (Marcos 10:32-34), llama la atenci\u00f3n el comportamiento de los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan. Recordemos que a Pedro, Santiago y a Juan se les conoce como el c\u00edrculo \u00edntimo de Jes\u00fas (9:2-8; 14:32-42).<\/p>\n\n<p>En el camino hacia Jerusal\u00e9n, estos dos disc\u00edpulos se le acercaron a Jes\u00fas con una petici\u00f3n llena de intereses personales. \u201cMaestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir\u201d (v.35). Cuando Jes\u00fas les pregunt\u00f3 qu\u00e9 era lo que quer\u00edan (v.36), solicitaron que se les concediese sentarse uno a cada lado de Jes\u00fas en su gloria (v.37). En el mundo antiguo la derecha de un rey era el sitio de honor y la izquierda el puesto que le segu\u00eda en importancia. En otras palabras, estos dos disc\u00edpulos solicitan los mejores lugares en el reino por venir.<\/p>\n\n<p>La petici\u00f3n de Santiago y Juan pasa por alto la revelaci\u00f3n de lo que suceder\u00eda en Jerusal\u00e9n (Marcos 10:33). Jes\u00fas fue claro en cuanto al destino de su camino, Jerusal\u00e9n, donde enfrentar\u00eda tortura y muerte. La aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas de su papel de siervo sufriente est\u00e1 en agudo contraste con la demanda hecha por Santiago y Juan.<\/p>\n\n<p>Hay que resaltar que la petici\u00f3n de Santiago y Juan es muy distinta a la petici\u00f3n que har\u00e1 el ciego Bartimeo (10:51) en los vers\u00edculos siguientes. Bartimeo pedir\u00e1 a Jes\u00fas&nbsp;la vista. No solo la vista corporal, sino la espiritual que le conducir\u00e1 por el camino del discipulado y de la cruz. Parece que Marcos desea comunicar a sus contempor\u00e1neos que no existe otro modo de seguir a Jes\u00fas que no sea el camino de la cruz. La petici\u00f3n de estos disc\u00edpulos implica que todav\u00eda no hab\u00edan captado tal ense\u00f1anza, aun despu\u00e9s de haber disfrutado de la experiencia de la transfiguraci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Ante dichas pretensiones, la respuesta de Jes\u00fas es contundente. \u00bfEstaban dispuestos a beber de la copa (de dolor) de Jes\u00fas, o ser bautizados con el bautismo (del sufrimiento) de Jes\u00fas? (v.38) Sin saber lo que dec\u00edan, responden: \u201cPodemos\u201d (v.39). La comprensi\u00f3n de tal camino a seguir vendr\u00eda solo cuando quedaran llenos del Esp\u00edritu en Pentecost\u00e9s. Sin embargo, durante las horas angustiosas del sufrimiento de Jes\u00fas, se olvidaron de \u00e9l.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas les asegur\u00f3 que participar\u00edan en sus aflicciones, pero no por ello tendr\u00edan lugares especiales en el reino. Sentarse a la derecha y a la izquierda de su trono no le correspond\u00eda a Jes\u00fas concederlo. Ser\u00eda dado a \u201caquellos para quienes est\u00e1 reservado\u201d (v.40).<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas termina este di\u00e1logo con una hermosa ense\u00f1anza. \u201cPorque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y a dar su vida en rescate por todos\u201d (v.45).<\/p>\n\n<p>Los gobernantes y los poderosos utilizan, con demasiada frecuencia, el poder para explotar al d\u00e9bil. Por el contrario, en el reino de Dios, el servicio es instituido como requisito fundamental para los l\u00edderes cristianos: \u201cNo ser\u00e1 as\u00ed entre ustedes; m\u00e1s bien, quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los dem\u00e1s\u201d (v.43).<\/p>\n\n<p>Con ser esta una ense\u00f1anza tan clara pronto cay\u00f3 en el olvido entre los cristianos. Cuando los fieles comenzaron a ofrendar a los primeros obispos para que estos distribuyeran las donaciones entre los pobres, recibieron el t\u00edtulo de&nbsp;padres de los pobres,&nbsp;pater pauperum,&nbsp;seg\u00fan la expresi\u00f3n latina. Todos los obispos eran&nbsp;pa-pas.&nbsp;Pero, por desgracia, la acumulaci\u00f3n de bienes y riquezas pronto ofusc\u00f3 la mente de estos servidores y se convirtieron en se\u00f1ores poderosos, due\u00f1os de nav\u00edos, de terrenos, y se inici\u00f3 una encarnecida lucha por el poder. Y el humilde t\u00edtulo de&nbsp;padre de los pobres&nbsp;se trastoc\u00f3 por otro que implicaba poder\u00edo. Y ah\u00ed se quedaron estancados los \u201cpobres papas\u201d durante cientos de a\u00f1os, en una lucha abierta por controlar el poder en esta tierra, incluso con ej\u00e9rcitos y violencias. Jes\u00fas hubiera llorado de pena ante semejante espect\u00e1culo.<\/p>\n\n<p>La Iglesia debe ser prof\u00e9tica, dedicando todo esfuerzo posible en favor de la justicia en la sociedad. La Iglesia debe renunciar a los modelos terrenales de crecimiento y \u00e9xito. Tiene que establecer un serio compromiso con los oprimidos, los pobres y las v\u00edctimas de la corrupci\u00f3n. Debe establecer y promover relaciones y estructuras que desaf\u00eden a las injusticias y corrupciones reinantes en la sociedad que le rodea.<\/p>\n\n<p>Cuando todos los cristianos tomemos conciencia de la fugacidad de todo lo presente, cuando tomemos conciencia de que ni los bienes materiales ni el poder ni la fama nos ofrecen felicidad, antes bien, dolor e insatisfacci\u00f3n, entonces y solo entonces, puede que nos dediquemos a edificar el reino de Dios en la tierra.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,998],"class_list":["post-162811","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-24b"],"acf":{"sermon_date":"2015-10-19","drupal_id":"305776","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168896},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 24 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 24 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Una lectura atenta de los evangelios pone de manifiesto que en la ense\u00f1anza ofrecida por Jes\u00fas se contrasta el reino de Dios con el orden presente y se aboga por una manera nueva de ver las cosas. 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