{"id":162823,"date":"2015-08-09T02:20:56","date_gmt":"2015-08-09T06:20:56","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-14-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:47:42","modified_gmt":"2020-12-03T15:47:42","slug":"propio-14-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-b-2015\/","title":{"rendered":"Propio 14 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Hermanos y hermanas: que el amor y la paz de Dios contin\u00faen llenando nuestros corazones y que el alimento de su Palabra nos siga fortaleciendo para que podamos continuar el camino durante esta nueva semana que iniciamos hoy.<\/p>\n\n<p>Como nos habremos dado cuenta, desde hace uno tres domingos venimos leyendo el cap\u00edtulo 6 del evangelio san Juan, donde Jes\u00fas expone toda una catequesis sobre el pan de vida que es \u00e9l mismo. De hecho, durante este a\u00f1o lit\u00fargico el evangelio que ilumina nuestras celebraciones es el de Marcos, pero al llegar al relato sobre la multiplicaci\u00f3n de los panes, la liturgia abre un par\u00e9ntesis y nos traslada a san Juan quien desarrolla con muchos m\u00e1s detalles e intensidad el mismo relato. As\u00ed que hoy y el pr\u00f3ximo domingo nuestra reflexi\u00f3n estar\u00e1 centrada en las ense\u00f1anzas que Jes\u00fas dirige a sus disc\u00edpulos y a todos sus oyentes a prop\u00f3sito del signo de la multiplicaci\u00f3n maravillosa del pan.<\/p>\n\n<p>Para ambientar el pasaje del evangelio que escuchamos hoy, la liturgia nos ofrece una partecita del relato de la marcha de El\u00edas desde el norte de su pa\u00eds hasta el sur. Una marcha que est\u00e1 motivada por dos razones: la primera, el profeta ha sido amenazado de muerte por la reina Jezabel despu\u00e9s de que El\u00edas ha exterminado pr\u00e1cticamente a todos los profetas de Baal. Es importante recordar que Baal era el m\u00e1ximo dios de los cananeos, cuyo culto est\u00e1 imponi\u00e9ndose por encima del culto y la fe en Yahveh. El\u00edas es el s\u00edmbolo de la defensa del yahvismo, y esto ha puesto en peligro su propia vida.<\/p>\n\n<p>Podr\u00edamos pensar entonces que la marcha de El\u00edas es una especie de huida para protegerse de las amenazas de la reina; sin embargo, hay algo m\u00e1s profundo, y esta es precisamente la segunda raz\u00f3n: el profeta se siente desanimado, sin fuerzas, como abandonado por el mismo Yahveh a quien ha servido y defendido con todas sus fuerzas; por eso, toma el camino, pero a poco andar se deja caer a la sombra de una retama y all\u00ed mismo desea morir, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene seguir luchando? \u00c9l, que ha dedicado su vida a defender a su Dios, no cuenta con la protecci\u00f3n ni la ayuda de nadie, \u00bfpara qu\u00e9 vivir as\u00ed?<\/p>\n\n<p>He aqu\u00ed el retrato de lo que quiz\u00e1s hemos experimentado nosotros alguna vez en nuestra vida; nos esforzamos por hacer las cosas seg\u00fan el querer de Dios, ponemos tal vez en riesgo nuestra seguridad personal por hacer el bien a los dem\u00e1s; pero en el momento de la desdicha y de las contradicciones, pareciera que a nadie le import\u00e1ramos, ni siquiera al mismo Dios. Ah\u00ed viene la decepci\u00f3n y las ganas de dejarlo todo y huir sin rumbo.<\/p>\n\n<p>Sin embargo, son estos los momentos en los cuales se pueden constatar varias cosas: primera, por ning\u00fan motivo Dios nos abandona; segunda, muchas veces en lo que hacemos no est\u00e1 tan claro el aut\u00e9ntico querer de Dios, sino nuestros propios gustos e intereses; tercera, con frecuencia, utilizamos la imagen de Dios para hacer brillar nuestra propia imagen, y cuarta, aunque podr\u00edan ser m\u00e1s, err\u00f3neamente pretendemos que por actuar en nombre de Dios deber\u00edamos ser inmunes a las dificultades, los rechazos y la persecuci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Cuando nos sobrevienen estas crisis, como a El\u00edas, Dios mismo se encarga de llevarnos al desierto para realimentarnos all\u00ed con su amor y con su Palabra. C\u00f3mo ser\u00e1 de potente ese alimento que Dios ofrece, que fue capaz de reanimar a El\u00edas y darle fuerzas para continuar caminando cuarenta d\u00edas por el desierto hasta llegar al monte Horeb a reencontrarse consigo mismo y con Dios.<\/p>\n\n<p>Es lo que Jes\u00fas trata tambi\u00e9n de hacer entender a sus oyentes. Recordemos que seg\u00fan el relato de san Juan, Jes\u00fas dio de comer a cinco mil personas, pero al parecer ninguno de los que comieron de ese pan y de esos peces, comprendi\u00f3 exactamente el sentido de aquel alimento. Para todos los que estaban all\u00ed, este alimento maravilloso no fue m\u00e1s que el signo de que ya hab\u00eda aparecido el profeta que hab\u00eda de venir al mundo (Juan 6:14). La gente s\u00f3lo vio el lado material del signo; con Jes\u00fas, todos los problemas de hambre y de carencias materiales empezaban a desaparecer; \u00e9l se encargar\u00eda de solucionarlos; ya no era necesario trabajar ni desgastarse m\u00e1s en la lucha diaria por la sobrevivencia.<\/p>\n\n<p>Y nos dice san Juan que \u201cJes\u00fas, conociendo que pensaban venir para llev\u00e1rselo y proclamarlo rey, se retir\u00f3 de nuevo al monte, \u00e9l solo\u201d (Juan 6:15).<\/p>\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando de nuevo la gente encuentra a Jes\u00fas, \u00e9l se autoproclama como el pan de la vida: \u201cYo soy el pan de la vida: el que viene a m\u00ed no pasara hambre, el que cree en m\u00ed no pasar\u00e1 nunca sed\u201d (Juan 6:35). La clave para poder entender el signo de la multiplicaci\u00f3n del pan est\u00e1 entonces en la fe: s\u00f3lo el que cree en Jes\u00fas tendr\u00e1 ese alimento que perdura hasta la vida eterna.<\/p>\n\n<p>Pero inmediatamente viene la reacci\u00f3n de los jud\u00edos que lo escuchaban: \u201c\u00bfNo es \u00e9ste Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9? \u00bfNo conocemos a su padre y a su madre?\u201d Pregunt\u00e9monos nosotros ahora, \u00bfcu\u00e1les son las dudas y obst\u00e1culos que surgen en nuestro coraz\u00f3n que no nos permiten entender a cabalidad la invitaci\u00f3n que nos hace Jes\u00fas para que nos dejemos alimentar con ese alimento imperecedero que es su propio testimonio de vida y su palabra?<\/p>\n\n<p>Ante todas nuestras dudas y resistencias, conscientes o inconscientes, para aceptar a Jes\u00fas como alimento de nuestra vida, tengamos siempre presente una cosa: esto no es obra de la raz\u00f3n; es por encima de todo, obra de la fe, obra del mismo Dios. Dejemos que resuenen una vez m\u00e1s las palabras del Evangelio que escuchamos hoy: \u201cnadie puede venir a m\u00ed sino el Padre que me envi\u00f3\u2026\u201d<\/p>\n\n<p>Nuestras solas fuerzas no nos conducen a ninguna parte; nuestra fe es demasiado flaca y d\u00e9bil si creemos que \u00e9sta es un logro personal; a Jes\u00fas no le conocemos tal como es si nos basamos s\u00f3lo en nuestras capacidades intelectuales, racionales; esta es una obra exclusiva del Padre: \u00c9l es quien suscita en nosotros la fe en su Hijo; s\u00f3lo por \u00c9l somos capaces de adherir nuestra vida a la de Jes\u00fas y hacer de nuestra vida una experiencia de amor y de servicio al estilo del mismo Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Ahora bien, vivir nuestra vida al estilo de Jes\u00fas implica asumir las dificultades, contradicciones y obst\u00e1culos del d\u00eda a d\u00eda como oportunidades que se nos presentan para fortalecernos, para entender que nada de esto son \u201causencias\u201d de Dios, sino todo lo contrario; todas esas situaciones reflejan aquel desierto que atraves\u00f3 el pueblo de Israel, Mois\u00e9s, El\u00edas\u2026 y el mismo Jes\u00fas, desierto donde brilla con m\u00e1s intensidad esa presencia amorosa del Padre que nos asiste como a El\u00edas con ese alimento que fortalece e impulsa a continuar el camino hasta el monte Horeb; es decir, hasta esa meta donde encontraremos el aut\u00e9ntico sentido de nuestra vida.<\/p>\n\n<p>Roguemos entonces al Padre para que nos d\u00e9 ese alimento que no perece: su Palabra, y que el cuerpo y la sangre de su Hijo sigan tambi\u00e9n aliment\u00e1ndonos hasta la vida eterna.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,988],"class_list":["post-162823","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-14b"],"acf":{"sermon_date":"2015-08-10","drupal_id":"305836","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 14 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 14 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hermanos y hermanas: que el amor y la paz de Dios contin\u00faen llenando nuestros corazones y que el alimento de su Palabra nos siga fortaleciendo para que podamos continuar el camino durante esta nueva semana que iniciamos hoy. 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