{"id":162832,"date":"2015-06-20T02:27:25","date_gmt":"2015-06-20T06:27:25","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-6-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:49:09","modified_gmt":"2020-12-03T15:49:09","slug":"propio-6-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-6-b-2015\/","title":{"rendered":"Propio 6 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>La experiencia de plantar un \u00e1rbol es sin duda muy especial. Colocar en la tierra, ya sea la semilla o bien una peque\u00f1a planta nos permite tener la visi\u00f3n futura de un \u00e1rbol frondoso que dar\u00e1 sombra y frutos a las futuras generaciones.<\/p>\n\n<p>La primera lectura tomada del libro del profeta Ezequiel nos habla de que para el mismo Dios la imagen de plantar un \u00e1rbol es la mejor manera de mostrarnos su visi\u00f3n de una humanidad pr\u00f3spera y renovada.<\/p>\n\n<p>Estas im\u00e1genes de la vida agraria son muy comunes en la Biblia. Las comunidades b\u00edblicas depend\u00edan totalmente de la tierra; en ese ambiente son frecuentes los relatos sobre las cosechas, la buena tierra y los suelos est\u00e9riles, la alegr\u00eda de la lluvia y la bendici\u00f3n de frutos abundantes.<\/p>\n\n<p>Estas narraciones de la sociedad agraria tal vez no tengan para nosotros en los tiempos actuales el mismo impacto que tuvieron cuando fueron escritas. La vida de aquellos que vivieron en los tiempos b\u00edblicos giraba en torno a los cultivos y a la cr\u00eda de animales de beneficio para las comunidades, bien para el alimento y vestuario as\u00ed como para las labores agr\u00edcolas.<\/p>\n\n<p>Las im\u00e1genes de la vida del campo tienen, sin embargo, un valor especial en nuestras experiencias espirituales. Un alto monte, un \u00e1rbol frondoso, un manantial de agua cristalina y la sencillez de las ovejas tienen un equivalente en nuestra vida espiritual. \u201cYo, el Se\u00f1or, digo: tambi\u00e9n voy a tomar la punta m\u00e1s alta del cedro; arrancar\u00e9 un reto\u00f1o tierno de la rama m\u00e1s alta, y yo mismo lo plantar\u00e9 en un monte muy elevado,&nbsp;en el monte m\u00e1s alto de Israel (Ezequiel 17:22-23)<\/p>\n\n<p>El cedro que menciona Ezequiel bien puede ser, el creyente firme y convencido que ha crecido en el conocimiento y el amor del Se\u00f1or, a tal punto que su ejemplo es digno de imitarse.<\/p>\n\n<p>Sin embargo, en este mismo pasaje, Dios dice: \u201cYo derribo el \u00e1rbol orgulloso y hago crecer el \u00e1rbol peque\u00f1o. Yo seco el \u00e1rbol verde y hago reverdecer el \u00e1rbol seco. Yo, el Se\u00f1or, lo digo y lo cumplo\u201d (Ezequiel 17:24)<\/p>\n\n<p>En la vida espiritual todos somos como \u00e1rboles. Hay \u00e1rboles con hojas, flores y frutos abundantes y otros que est\u00e1n a punto de secarse por falta de agua y de los nutrientes de un buen suelo. Cada ser humano nace y crece en un contexto particular. Unos han tenido la dicha de nacer y crecer en el seno de familias funcionales en las que el amor y cuidado entre sus miembros permite al miembro de la familia llegar a ser un \u00e1rbol fuerte. Por el contrario, otros han tenido que vivir la disfunci\u00f3n familiar que impide un pleno crecimiento.<\/p>\n\n<p>La misi\u00f3n de cada una de nuestras congregaciones es proporcionar las condiciones necesarias para un crecimiento espiritual sostenido en cada persona. No es casual que en nuestro lenguaje pastoral hablemos de plantar, renovar, crecer y dar frutos. En las comunidades donde se cultiva una relaci\u00f3n \u00edntima con el Se\u00f1or y se construye una relaci\u00f3n s\u00f3lida y saludable entre los miembros, la visi\u00f3n del \u00e1rbol frondoso que da sombra y refresca a los que se acercan es tambi\u00e9n la visi\u00f3n de la comunidad de fe. San Pablo nos dice:&nbsp;\u201cPor lo tanto, el que est\u00e1 unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo\u201d (2 Corintios 5:17).<\/p>\n\n<p>Nuestra fe se fundamenta en la persona de Cristo resucitado. El mismo Se\u00f1or que en su misi\u00f3n terrenal tuvo como centro de su predicaci\u00f3n el anuncio del reino de Dios. Tanto para los que vivieron en tiempo de Jes\u00fas como los que vivimos hoy, no es tan f\u00e1cil entender ese reino de Dios que nos muestra Jes\u00fas. Las par\u00e1bolas usadas por el Se\u00f1or, nos permiten captar un poco de la realidad del reino de Dios.<\/p>\n\n<p>La semilla que germina en la tierra para luego dar frutos abundantes es una de las muchas im\u00e1genes que se mencionan en el evangelio para ilustrar el inicio del reino de Dios. Jes\u00fas nos propone que el reino de Dios es un proyecto marcado por varias etapas. Al igual que la semilla que necesita del suelo para germinar, el reino de Dios primero debe llegar al coraz\u00f3n del ser humano. La fuerza del Esp\u00edritu Santo se encarga de robustecerlo hasta alcanzar la madurez. El reino de Dios cobra vida cuando cada cristiano se ve a s\u00ed mismo como constructor de ese reino de Dios.<\/p>\n\n<p>La imagen perfecta del constructor del reino de Dios es Jes\u00fas mismo. Todos los bautizados estamos llamados a ser continuadores de la obra iniciada por Jes\u00fas. La Iglesia, como comunidad de creyentes, es un signo visible del reino de Dios, llamada a ser la voz de los olvidados de nuestra sociedad y mostrarles la misma compasi\u00f3n de Jes\u00fas. La compasi\u00f3n y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas no pasaron desapercibidas en el tiempo que tuvieron lugar. Al Se\u00f1or se acercaron centenares de seres humanos que vieron en \u00e9l, al amigo, al profeta y defensor de los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n\n<p>La reflexi\u00f3n que debemos hacer es, si la Iglesia contin\u00faa fiel al anuncio del reino de Dios. \u00bfEs la predicaci\u00f3n y la compasi\u00f3n en nuestras congregaciones la misma que mostr\u00f3 Jes\u00fas? Celebramos con gozo que hay muchas congregaciones que imitan al Se\u00f1or en su amor y compasi\u00f3n por los olvidados y rechazados de nuestra sociedad. Son comunidades inclusivas que practican una autentica hospitalidad. En ellas se recibe al inmigrante y se valora su experiencia, se invita a los j\u00f3venes a participar en la vida de la comunidad, se recibe a cada persona tal como es, sin juzgarla ni condenarla por su orientaci\u00f3n sexual o por su clase social.<\/p>\n\n<p>No se puede decir lo mismo de otras congregaciones, que para decirlo en el lenguaje del profeta Ezequiel son \u201c\u00e1rboles verdes y secos\u201d. En ellas se cultiva el prejuicio y la exclusividad. Algunas ostentan r\u00f3tulos en los que se da la bienvenida a todos, pero al cruzar la entrada se nota una realidad muy diferente. Tales congregaciones viven en un glorioso pasado que dej\u00f3 de existir y no abren sus puertas al vecino que es racialmente diferente.<\/p>\n\n<p>El reino de Dios es un proyecto m\u00e1s grande que la Iglesia misma. La Iglesia no est\u00e1 llamada a proclamar su propio reino, est\u00e1 llamada a proclamar el reino de Dios. Todas las culturas y todas las generaciones est\u00e1n abiertas al reino de Dios. Jes\u00fas nos mostr\u00f3 que aun cuando tuvo la experiencia de vivir en una sociedad oprimida por el poder de Roma, no tuvo miedo de proclamar las buenas nuevas del reino. El Se\u00f1or entr\u00f3 en contacto con una variedad de personas muy diferentes entre s\u00ed por razones sociales y religiosas. Sin embargo, el Se\u00f1or comparte con cada persona el anuncio de un nuevo reino.<\/p>\n\n<p>Entre nuestras promesas bautismales hay una que nos pide que luchemos por la paz y la justicia entre todos los pueblos y que respetemos la dignidad de todo ser humano. La comunidad de bautizados somos pues los constructores de un mundo m\u00e1s humano y m\u00e1s justo. El reino de Dios no es un concepto, es un proyecto que inici\u00f3 Jes\u00fas y todos participamos en su construcci\u00f3n aqu\u00ed en la tierra.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,980],"class_list":["post-162832","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-06b"],"acf":{"sermon_date":"2015-06-15","drupal_id":"305881","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168901},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 6 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-6-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 6 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La experiencia de plantar un \u00e1rbol es sin duda muy especial. 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