{"id":162836,"date":"2015-05-16T02:30:35","date_gmt":"2015-05-16T06:30:35","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-7-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:45","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:45","slug":"pascua-7-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/","title":{"rendered":"Pascua 7 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Este pasaje del evangelio de Juan nos presenta a Jes\u00fas orando por sus disc\u00edpulos la noche antes de su muerte. Su oraci\u00f3n es por aquellos que durante su ministerio le han seguido y, de igual forma, es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n por quienes hoy seguimos a Jes\u00fas. Su oraci\u00f3n es espec\u00edfica y enfocada: \u201cYo te ruego por ellos; no ruego por los que son del mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos\u201d (v. 9).<\/p>\n\n<p>Debemos reconocer que la oraci\u00f3n de Jes\u00fas por los disc\u00edpulos, y no por el mundo, nos puede parecer un poco contradictoria en el sentido de que anteriormente en el cap\u00edtulo tercero del evangelio de Juan escuchamos: \u201cPorque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que dio a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo aquel que cree en \u00c9l, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por \u00c9l\u201d (Juan 3:16-17).<\/p>\n\n<p>Indiscutiblemente, Jes\u00fas hace una distinci\u00f3n entre sus disc\u00edpulos y el mundo; enfatizando que aunque los disc\u00edpulos est\u00e1n en el mundo, no pertenecen al mundo. En pocas palabras, Jes\u00fas parece estar afirmando una identidad de discipulado \u00fanica y diferente a los valores del mundo, los cuales frecuentemente se encuentran en oposici\u00f3n a los valores del reino de Dios y su justicia.<\/p>\n\n<p>Este pasaje nos invita a reflexionar en nuestra identidad como disc\u00edpulos y nuestro ministerio en el mundo en que vivimos. Jes\u00fas no se est\u00e1 olvidando del mundo, sino m\u00e1s bien encomend\u00e1ndonos como disc\u00edpulos a continuar su ministerio, pero enraizados en nuestra identidad cristiana y nuestra fidelidad a Dios. Esto nos recuerda el llamado de Jes\u00fas a que seamos como la sal de la tierra y la luz del mundo, y a que nos amemos unos a los otros.<\/p>\n\n<p>Hay psic\u00f3logos que en ocasiones preguntan a sus pacientes que est\u00e1n tratando de hacer un cambio en su vida: \u201c\u00bfQue ver\u00e1 la gente en ti que les convencer\u00e1 que has cambiado?\u201d Esa pregunta es dise\u00f1ada para ayudar al paciente a visualizarse a s\u00ed mismo con una nueva identidad, como una persona con opciones diferentes para vivir, pensar, actuar y sentir que son m\u00e1s saludables que su vida actual.<\/p>\n\n<p>Vivimos tiempos en que tanto la Iglesia como el mundo necesitan preguntarse la misma pregunta. Para el mundo es una necesidad de sobrevivencia, de poder transformar los sistemas de opresi\u00f3n, violencia y odio para crear un mundo de paz, aceptaci\u00f3n, convivencia y hermandad. Para nosotros como disc\u00edpulos es una cuesti\u00f3n de relevancia, de ser instrumentos de transformaci\u00f3n en el mundo, de reclamar nuestra misi\u00f3n prof\u00e9tica, de no contentarnos con el mundo \u2018tal como es\u2019, sino luchar por un mundo \u2018como debe ser\u2019. Esa visi\u00f3n de Dios la conocemos como la creaci\u00f3n del reino de Dios, o como el Doctor Martin Luther King sol\u00eda llamar, la \u201ccomunidad amada de Dios\u201d.<\/p>\n\n<p>Nuestro llamado es a hacer tangible esa comunidad amada de Dios en nuestro tiempo. Para algunos solo puede ser un sue\u00f1o distante; pero los sue\u00f1os son a menudo, nuestro mejor punto de partida. De acuerdo a algunos testigos, Martin Luther King Jr., en su discurso en Washington dej\u00f3 a un lado el manuscrito e improvis\u00f3 su discurso conocido como: \u201cYo tengo un sue\u00f1o\u201d. La famosa cantante Mahalia Jackson le dijo a Martin: \u201cMartin, cu\u00e9ntales sobre tu sue\u00f1o\u201d. Esas palabras de Martin a\u00fan nos hablan a nosotros.<\/p>\n\n<p>Vivimos tiempos en que la imaginaci\u00f3n de nuestros l\u00edderes, tanto religiosos como pol\u00edticos, necesita una infusi\u00f3n del Esp\u00edritu de Dios para captivar nuestra imaginaci\u00f3n por un mundo mejor. Y nosotros los cristianos necesitamos activar nuestra imaginaci\u00f3n para so\u00f1ar alternativas, so\u00f1ar un camino nuevo y un futuro nuevo para el mundo y para el pueblo de Dios. El desempleo, enfermedades, injusticias y la pobreza pueden comprimir nuestra visi\u00f3n; pueden apresarnos en los sufrimientos del presente, e imposibilitar el poder ver m\u00e1s all\u00e1 de nuestra condici\u00f3n. Por eso nuestro discipulado es crucial y debe siempre caracterizarse por la capacidad de poder imaginarnos un mundo no como es, sino como debe ser. Imaginar un mundo libre de la desesperanza y abierto a nuevas posibilidades de Dios.<\/p>\n\n<p>El erudito b\u00edblico en hebreo, Walter Brueggemann, usa el t\u00e9rmino \u2018imaginaci\u00f3n prof\u00e9tica\u2019 como un concepto para describir la maravillosa habilidad de imaginarse las promesas de Dios hechas una realidad. Desde la perspectiva de Brueggemann, los profetas y Jes\u00fas ejercieron una imaginaci\u00f3n prof\u00e9tica al tener una visi\u00f3n de la realidad diferente de las creencias y ense\u00f1anzas de su \u00e9poca. Sab\u00edan o llegaron a conocer que, a trav\u00e9s de sus gozos, sufrimientos, y experiencia personal de fe en Dios, tendr\u00edan la capacidad de levantarse de su condici\u00f3n para actuar por los m\u00e1s desafortunados. Ellos fueron llamados a imaginar el mundo en una forma nueva y radical y as\u00ed proclamar la libertad de Dios.<\/p>\n\n<p>Hoy, \u00bfnecesitamos preguntarnos cu\u00e1les son nuestros sue\u00f1os como individuos, como naci\u00f3n? Y necesitamos usar nuestra imaginaci\u00f3n para ir m\u00e1s all\u00e1 de nuestras limitaciones, de nuestra condici\u00f3n porque la imaginaci\u00f3n nunca es un camino sin salida; sino m\u00e1s bien una ventana hacia el infinito donde lo que nos parece imposible hoy, puede ser cierto ma\u00f1ana. Jes\u00fas nos env\u00eda al mundo a continuar su ministerio, nos llama a ser profetas, nos invita a so\u00f1ar, a imaginar alternativas y a vivir los valores de Dios a diario.<\/p>\n\n<p>Dios tiene un sue\u00f1o. Y cada vez que Dios tiene un sue\u00f1o de justicia y paz para el mundo, muy a menudo significa que otros en nuestro mundo comienzan a tener pesadillas. En Cristo Jes\u00fas entr\u00f3 Dios al mundo y fue peligroso. San\u00f3 en el d\u00eda de reposo porque imagin\u00f3 a los seres humanos m\u00e1s importantes que las leyes. El volte\u00f3 las mesas en el Templo porque imagin\u00f3 que ofrecer el coraz\u00f3n a Dios es m\u00e1s importante que ofrecer sacrificios. \u00c9l se afili\u00f3 con los excluidos porque imagin\u00f3 que formar parte de la familia humana es m\u00e1s importante que la raza humana, que la unidad en la creaci\u00f3n es m\u00e1s importante que las l\u00edneas que nos dividen. La buena noticia de Dios en Jes\u00fas es que un mundo nuevo es posible, un mundo como Dios lo imagina que podr\u00e1 ser.<\/p>\n\n<p>Y finalmente, recordemos nuestro propio voto bautismal. En el afirmamos, entre otras cosas, que somos bautizados para formar parte del Cuerpo de Cristo, lo cual nos llama a ver al mundo y a cada uno de nosotros de una forma nueva. Y eso es posible porque, por la gracia de Dios, nuestra imaginaci\u00f3n es bautizada tambi\u00e9n; una imaginaci\u00f3n que es capaz de cambiar nuestras vidas, las de otros y nuestro mundo. Imaginaci\u00f3n que nos ayuda a vernos no solo como episcopales, sino mucho m\u00e1s all\u00e1 de nuestra afiliaci\u00f3n religiosa; nos hace ver como hijos e hijas de Dios y ver al mundo donde todos son amados hijos e hijas de Dios. \u00a1Imaginen eso!<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[970,961],"class_list":["post-162836","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-7b","category-pascua-b"],"acf":{"sermon_date":"2015-05-18","drupal_id":"305901","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168895},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 7 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 7 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Este pasaje del evangelio de Juan nos presenta a Jes\u00fas orando por sus disc\u00edpulos la noche antes de su muerte. Su oraci\u00f3n es por aquellos que durante su ministerio le han seguido y, de igual forma, es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n por quienes hoy seguimos a Jes\u00fas. Su oraci\u00f3n es espec\u00edfica y enfocada: \u201cYo te ruego [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:46:45+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/\",\"name\":\"Pascua 7 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2015-05-16T06:30:35+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:46:45+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Pascua 7 (B) \u2013 2015\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Pascua 7 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Pascua 7 (B) \u2013 2015","og_description":"Este pasaje del evangelio de Juan nos presenta a Jes\u00fas orando por sus disc\u00edpulos la noche antes de su muerte. Su oraci\u00f3n es por aquellos que durante su ministerio le han seguido y, de igual forma, es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n por quienes hoy seguimos a Jes\u00fas. Su oraci\u00f3n es espec\u00edfica y enfocada: \u201cYo te ruego [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:46:45+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/","name":"Pascua 7 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2015-05-16T06:30:35+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:46:45+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-b-2015\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Pascua 7 (B) \u2013 2015"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":970,"label":"Pascua 7b"},{"value":961,"label":"Pascua B"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Este pasaje del evangelio de Juan nos presenta a Jes\u00fas orando por sus disc\u00edpulos la noche antes de su muerte. Su oraci\u00f3n es por aquellos que durante su ministerio le han seguido y, de igual forma, es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n por quienes hoy seguimos a Jes\u00fas. Su oraci\u00f3n es espec\u00edfica y enfocada: \u201cYo te ruego&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}