{"id":162842,"date":"2015-04-11T02:34:37","date_gmt":"2015-04-11T06:34:37","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-2-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:11","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:11","slug":"pascua-2-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/","title":{"rendered":"Pascua 2 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Celebramos el segundo domingo de pascua. La figura central del mensaje del evangelio de hoy es Tom\u00e1s, y el tema es la fe. Seguimos haciendo fiesta, celebrando la pascua, porque la certeza de la resurrecci\u00f3n es tan profunda que no se agota nunca, sino que debe llenar nuestra vida de cristianos.<\/p>\n\n<p>La parte central de la oraci\u00f3n colecta de este segundo domingo de Pascua dice: \u201cConcede a todos los que nacen de nuevo en la comuni\u00f3n del cuerpo de Cristo que manifiesten en sus vidas lo que por fe profesan. Que en resumen es lo mismo decir: \u201cEl Esp\u00edritu nos ha hecho renacer, nos ha dado una nueva vida.<\/p>\n\n<p>Este era el mensaje que Jes\u00fas resucitado y la comunidad de los ap\u00f3stoles quer\u00edan contagiar a Tom\u00e1s. As\u00ed lo escribe Juan en su evangelio: \u201cExhal\u00f3 su aliento sobre ellos y les dijo: reciban el Esp\u00edritu Santo\u201d (Juan 20:22).<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas regala en abundancia el don que \u00e9l ha recibido, el del Esp\u00edritu. Los ap\u00f3stoles se abren, lo experimentan y quieren contagiarlo gozosamente. Pero Tom\u00e1s no se atreve a creer algo tan maravilloso y se cierra poniendo condiciones para creer. No estaba preparado para las grandes sorpresas de Dios.<\/p>\n\n<p>Casi todos caemos en la misma falta de fe. Nuestro pobre yo profundo, averiado muchas veces por errores y traumas, le deja poco espacio a la verdadera imagen de Dios. Lo reduce, lo filtra y lo adapta. Llama Dios a lo humano. Pero tenemos que entender que Pascua en un estallido de vida insondable y de amor al ser humano. Para creerlo nos hace falta mucha valent\u00eda y optimismo.<\/p>\n\n<p>Los ap\u00f3stoles no supieron qu\u00e9 hacer con Tom\u00e1s. Jes\u00fas, en cambio, act\u00fao como un experto en terapia. Accedi\u00f3 a sus condiciones pero haci\u00e9ndole pagar un precio; una semana de silencio en el que pudo reflexionar sobre su envidia y su soledad, as\u00ed tom\u00f3 conciencia de d\u00f3nde estaba \u00e9l, d\u00f3nde estaban sus hermanos y qui\u00e9n era Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Toda crisis requiere un tratamiento adecuado para que nos haga crecer. En su situaci\u00f3n Tom\u00e1s no sab\u00eda hasta d\u00f3nde llegaba su orgullo. Jes\u00fas fue muy comprensivo con \u00e9l porque era normal que cayera en la duda y se cerrara a tanta luz y vida.<\/p>\n\n<p>Esta situaci\u00f3n tambi\u00e9n nos puede tocar a nosotros que nos cerremos a la verdadera libertad, cuando s\u00f3lo hemos conocido las esclavitudes que se disfrazan de libertad. Seamos comprensivos con nosotros mismos y perdon\u00e9monos los errores, pero que sean motivo y camino de mayor sabidur\u00eda. Tal como trat\u00f3 Jes\u00fas el error de c\u00e1lculo cometido por Tom\u00e1s.<\/p>\n\n<p>Tom\u00e1s al ver al Se\u00f1or resucitado exclamo: \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d (Juan 20:28). As\u00ed formula el evangelista el momento glorioso del encuentro, no ocurre a una hora ni en un lugar, sino que coincide entre una actitud nuestra y la manifestaci\u00f3n epif\u00e1nica del Se\u00f1or. Nosotros llegamos a esta actitud despu\u00e9s de muchos pasos dudosos a ritmo personal; su gloria aparece puntual adaptada a nuestro ritmo de crecimiento.<\/p>\n\n<p>Al darse el encuentro, el mundo se encierra en un arco iris y el coraz\u00f3n se abre admirado ante la belleza. No quedan palabras validas, y es como si volvi\u00e9ramos atr\u00e1s a la infancia ingenua e inocente. Entonces damos un paso de progreso en la sabia madurez del que ha visto a Dios muy cerca y le confiesa rendido. Es un acto de adoraci\u00f3n libre, gozosa, gratuita y eficaz.<\/p>\n\n<p>Tom\u00e1s se qued\u00f3 sin manos, sin dedos, sin voluntad, rendido sin condiciones. Jes\u00fas le ofrece el santuario de su costado abierto y el ap\u00f3stol entra en \u00e9l sin tocarlo, en alas de la fe. As\u00ed son los dones de Dios, sobrepasan todo cuanto nosotros podemos desear o imaginar. \u00bfCu\u00e1ndo aprenderemos a confiar y abandonarnos a sus planes?<\/p>\n\n<p>Cuando hemos superado una crisis como la de Tom\u00e1s, brota la salud del fondo de la persona salvada. Es f\u00e1cil ahora creer sin haber visto. No se ponen condiciones a Dios, ni rebaja a la entrega. Entonces, surge as\u00ed alegre y espont\u00e1neo el compromiso real.<\/p>\n\n<p>Es como decir, no se siente el peso de la cruz; brotan alas en los pies y se renueva la juventud del Esp\u00edritu. Todo canta el amor de Dios y la vida se convierte en una empresa bella que vale la pena. Esta es la experiencia pascual de la vida nueva que Jes\u00fas resucitado provoca.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas le dijo a Tom\u00e1s: \u201cTrae tu mano y m\u00e9tala en mi costado. No seas incr\u00e9dulo\u201d (Juan 20: 27). Este es el realismo de lo humano, transformado por la presencia de Jes\u00fas resucitado. El signo con toda su humanidad glorificada por el Esp\u00edritu que le resucito de entre los muertos. La resurrecci\u00f3n contin\u00faa porque \u00e9l quiere incorporar a su gloria nuestra vida de peregrinos.<\/p>\n\n<p>Cuando Jes\u00fas le dice a Tom\u00e1s: \u201cTrae tu mano\u201d, tambi\u00e9n nos lo dice a nosotros. Cuando por la fe y el amor conseguimos establecer contacto con \u00e9l, nuestros motivos para vivir y nuestras obras ser\u00e1n transformadas. Hemos de dar pasos de crecimiento interior para entrar en el Reino de Dios, convertirnos y dejarnos convertir por \u00e9l. Por eso nos dice: \u201cReciban el Esp\u00edritu Santo\u201d (Juan 20:22), con su aliento y como signo de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Y Jes\u00fas dice algo m\u00e1s a Tom\u00e1s: \u201cMete aqu\u00ed tu dedo, y mira mis manos\u201d (Juan 20:27). Es decir, todo lo humano, lo real, la vida concreta, los problemas, el camino de cada uno. En ellos resplandece la presencia salvadora de Jes\u00fas resucitado. Con tal que no pongamos condiciones ni nos cerremos.<\/p>\n\n<p>El evangelista deja aqu\u00ed tambi\u00e9n su testimonio dici\u00e9ndonos: \u201cJes\u00fas hizo muchas otras se\u00f1ales milagrosas delante de sus disc\u00edpulos, las cuales no est\u00e1n escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, y para que creyendo tengan vida por medio de \u00e9l\u201d (Juan 20: 30-31).<\/p>\n\n<p>Este testimonio toca directamente nuestra fe. Los nuevos libros nos corresponden a nosotros redactarlos y proclamarlos al mundo para que descubramos la vida nueva que Jes\u00fas resucitado ha venido a traernos cada creyente y cada comunidad tenemos en estas palabras un reto a nuestra creatividad. Hemos de enterar al mundo de la alternativa de Jes\u00fas. Hemos de adaptar a la sensibilidad de hoy los signos de la vida y del amor.<\/p>\n\n<p>La alegr\u00eda de vivir y el servicio a los m\u00e1s necesitados romper\u00e1n el sue\u00f1o o el ego\u00edsmo de los inconscientes. Falta esperanza y amor y esta carencia es tan grande que muchos hemos dejado de creer en la vida. Vivimos muertos a conciencia y desesperados para siempre. Hemos descendido espiritualmente a nuestro nivel m\u00e1s bajo. \u00bfQui\u00e9n nos devolver\u00e1 nuestra fe perdida? \u00bfY de qu\u00e9 manera?<\/p>\n\n<p>Pero, no olvidemos lo que dice al final Juan: \u201cLos evangelios han sido escritos: para que creamos\u201d (Juan 20:31), no para que sepamos. Son textos escritos desde la fe y para fortalecer nuestra fe. Tomar los evangelios como si fueran textos period\u00edsticos, hist\u00f3ricos, que nos permiten \u201csaber cosas\u201d, datos, historia del tiempo de Jes\u00fas, es tomarlos por lo que no son. Juan lo ha dicho claramente.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[964,961],"class_list":["post-162842","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-2b","category-pascua-b"],"acf":{"sermon_date":"2015-04-13","drupal_id":"305936","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 2 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 2 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Celebramos el segundo domingo de pascua. La figura central del mensaje del evangelio de hoy es Tom\u00e1s, y el tema es la fe. Seguimos haciendo fiesta, celebrando la pascua, porque la certeza de la resurrecci\u00f3n es tan profunda que no se agota nunca, sino que debe llenar nuestra vida de cristianos. La parte central de [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:46:11+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/\",\"name\":\"Pascua 2 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2015-04-11T06:34:37+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:46:11+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Pascua 2 (B) \u2013 2015\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Pascua 2 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Pascua 2 (B) \u2013 2015","og_description":"Celebramos el segundo domingo de pascua. La figura central del mensaje del evangelio de hoy es Tom\u00e1s, y el tema es la fe. Seguimos haciendo fiesta, celebrando la pascua, porque la certeza de la resurrecci\u00f3n es tan profunda que no se agota nunca, sino que debe llenar nuestra vida de cristianos. La parte central de [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:46:11+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/","name":"Pascua 2 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2015-04-11T06:34:37+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:46:11+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-2-b-2015\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Pascua 2 (B) \u2013 2015"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":964,"label":"Pascua 2b"},{"value":961,"label":"Pascua B"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Celebramos el segundo domingo de pascua. La figura central del mensaje del evangelio de hoy es Tom\u00e1s, y el tema es la fe. Seguimos haciendo fiesta, celebrando la pascua, porque la certeza de la resurrecci\u00f3n es tan profunda que no se agota nunca, sino que debe llenar nuestra vida de cristianos. La parte central de&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162842","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162842"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162842"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}