{"id":162848,"date":"2015-03-25T02:38:46","date_gmt":"2015-03-25T06:38:46","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/la-anunciacion-del-senor-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:40","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:40","slug":"la-anunciacion-del-senor-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/la-anunciacion-del-senor-2015\/","title":{"rendered":"La Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>La Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or es uno de los d\u00edas m\u00e1s importantes en el Santoral de la Iglesia Episcopal, pues conmemora la ocasi\u00f3n en que el \u00e1ngel Gabriel anunci\u00f3 a la Bendita Virgen Mar\u00eda que Dios se encarnar\u00eda en su vientre, que ella ser\u00eda la madre del Hijo de Dios. (Por tanto al llegar a esta fecha ya sabemos que estamos a nueve meses de la celebraci\u00f3n de Navidad.) En nuestra tradici\u00f3n anglicana, la Anunciaci\u00f3n presume de gran categor\u00eda por ser la mayor de las dos festividades marianas que sobrevivieron la Reforma eclesi\u00e1stica del siglo diecis\u00e9is. A esta fecha se le dec\u00eda en ingl\u00e9s \u201cLady day\u201d o \u201cD\u00eda de Nuestra Se\u00f1ora\u201d. Es una conmemoraci\u00f3n que propone una tem\u00e1tica b\u00edblica muy rica y abundante para nuestra reflexi\u00f3n espiritual.<\/p>\n\n<p>El primer tema notable que surge de las lecturas asignadas para este d\u00eda es el de la concepci\u00f3n virginal del Se\u00f1or Jesucristo. Tanto los credos ecum\u00e9nicos como los evangelios nos ense\u00f1an que Mar\u00eda concibi\u00f3 al Se\u00f1or por obra del Esp\u00edritu Santo de manera milagrosa y sin la participaci\u00f3n de un hombre. Los primeros cristianos vieron esto como el cumplimiento de la profec\u00eda que hoy escuchamos del libro de Isa\u00edas: \u201cMiren, la virgen concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz a un hijo, y le pondr\u00e1 por nombre \u2018Emanuel\u2019\u201d. El nombre \u201cEmanuel\u201d es significativo, pues quiere decir \u201cDios-con-nosotros\u201d.<\/p>\n\n<p>El resultado de esta concepci\u00f3n milagrosa es algo todav\u00eda m\u00e1s grande, lo que el escritor ingl\u00e9s C.S. Lewis llam\u00f3 \u201cel milagro m\u00e1s grande\u201d de todos. \u00c9ste es el milagro de la Encarnaci\u00f3n. En un acto de compasi\u00f3n profunda, Dios se hizo carne en el seno de Mar\u00eda. El infinito Gobernante de todas las cosas se hizo hombre y as\u00ed entr\u00f3 directamente en la historia humana como uno de nosotros para llevar a cabo nuestra salvaci\u00f3n. El Creador benignamente se solidariz\u00f3 con la criatura, y el Verbo divino asumi\u00f3 todo lo particular de nuestra naturaleza humana como herencia de su madre \u2013 el cuerpo, la mente, y el alma \u2013 todo menos el pecado que tanto ha distorsionado a nuestra vida. Por tanto, no se puede exagerar la importancia de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>En la segunda lectura, el autor de la ep\u00edstola a los hebreos se refiere al misterio de la encarnaci\u00f3n cuando pone las palabras del salmo 40 en la boca del Se\u00f1or: \u201cUn cuerpo me has formado \u2026 heme aqu\u00ed para hacer tu voluntad.\u201d (Hay que notar que la versi\u00f3n del salmo citada por el autor sagrado es distinta de la versi\u00f3n que se encuentra en nuestro Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan porque sigue la versi\u00f3n de los salmos le\u00edda por los primeros cristianos). Dios le form\u00f3 un cuerpo humano para Jes\u00fas en el vientre de la Virgen para que, como verdadero hombre, pudiera cumplir su voluntad y as\u00ed rescatar a la humanidad de la muerte y del pecado cuando muri\u00f3 en nuestro lugar, ofreciendo el sacrificio perfecto de obediencia y de amor al Padre. Siendo Cristo el Hijo de Dios y tambi\u00e9n el Hijo de Mar\u00eda, \u00e9l como ning\u00fan otro pudo servir como mediador y reconciliar el ser humano con su Padre Dios, gracias a la oblaci\u00f3n de este cuerpo ofrecido, de una vez para siempre, en la cruz de G\u00f3lgota.<\/p>\n\n<p>El otro gran tema de la Anunciaci\u00f3n es el de la gracia de Dios en la vida de la bendita Virgen Mar\u00eda. Sin la aceptaci\u00f3n de Mar\u00eda, la encarnaci\u00f3n del Se\u00f1or no se hubiera realizado de la manera en que se efectu\u00f3. Con decir. \u201cH\u00e1gase conmigo seg\u00fan tu palabra\u201d, Mar\u00eda acept\u00f3 la voluntad de Dios para su vida y se declar\u00f3 la sierva del Se\u00f1or. Fue ella fiel y obediente a Dios y en el momento propicio Mar\u00eda dijo \u201cs\u00ed\u201d a la voluntad del Padre. Pero Mar\u00eda no pudiera hacerlo si no fuera por la gracia de Dios actuando en ella de antemano y prepar\u00e1ndole para realizar la tarea y cumplir la misi\u00f3n tan consecuente para ella misma y para toda la humanidad.<\/p>\n\n<p>La se\u00f1al de esta gracia se ve en el saludo del \u00e1ngel Gabriel: \u201c\u00a1Salve, muy favorecida! El Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u201d. La palabra que se traduce como \u201cmuy favorecida\u201d en el evangelio se deriva de la misma ra\u00edz que nos da la palabra \u201cgracia\u201d. Por tanto, no nos equivocamos cuando decimos que la Virgen Mar\u00eda es bienaventurada o \u201cllena de gracia\u201d porque eso es lo que afirma la Biblia. Este saludo indica que a\u00fan antes de dar su \u201cs\u00ed\u201d, Dios estaba presente en la vida de Mar\u00eda d\u00e1ndole la gracia necesaria para participar en la redenci\u00f3n del mundo como madre de su Hijo. Podr\u00edamos decir, sin especular, que la gracia de Dios la consagr\u00f3 con el fin de que ella pudiera aceptar la misi\u00f3n que Dios le encomendar\u00eda en la anunciaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Los te\u00f3logos y fil\u00f3sofos de la Edad Media discut\u00edan entre s\u00ed cu\u00e1ndo fue el momento en que la Virgen qued\u00f3 lista para asumir el papel de madre de nuestro Salvador. La verdad es que no lo sabemos porque no tenemos ninguna revelaci\u00f3n divina que nos informe, pero, s\u00ed, podemos afirmar que el plan de Dios para nuestra redenci\u00f3n se ha puesto en acci\u00f3n desde la eternidad y el papel de Mar\u00eda ha sido parte de este plan.<\/p>\n\n<p>Con la intervenci\u00f3n de la misma gracia del Se\u00f1or, Mar\u00eda fue fiel a Cristo su Hijo. Lo acompa\u00f1\u00f3 en toda su vida. Lo acobij\u00f3 de beb\u00e9, presenci\u00f3 su primer milagro, escuch\u00f3 a sus predicaciones, estuvo a su lado cuando muri\u00f3 en la Cruz y, fiel a la recomendaci\u00f3n de Cristo, acompa\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos cuando reunidos en la oraci\u00f3n recibieron el Esp\u00edritu Santo en Pentecost\u00e9s. Es decir que con su vida Mar\u00eda reflej\u00f3 la devoci\u00f3n de quien fielmente escuchaba la palabra de Dios y la pon\u00eda en pr\u00e1ctica y por eso ella es un modelo que seguir para todos los cristianos.<\/p>\n\n<p>En particular, los anglicanos y episcopales no debemos tener ninguna reserva en afirmar un rol especial de la Virgen Mar\u00eda en los prop\u00f3sitos de Dios. Para nosotros, Mar\u00eda goza de todos los honores que se mencionan para ella en las Sagradas Escrituras: es bienaventurada, muy favorecida, bendita entre todas las mujeres, y la madre del Se\u00f1or. Por tanto, como confirman los antiguos Padres y concilios de la Iglesia y como lo afirma el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan, Mar\u00eda es la Teot\u00f3kos, la madre de Dios, porque el que fue concebido en su vientre y que naci\u00f3 de sus entra\u00f1as, Jes\u00fas, en verdad es Dios mismo. Aunque sea claro que Mar\u00eda no puede ser madre de la naturaleza divina aislada de la humanidad; tambi\u00e9n es claro que ella no es solo madre de la naturaleza humana como algo aparte de la divinidad de Cristo. No, la Virgen es madre de la persona completa de Jesucristo, en quien las naturalezas divina y humana se han unido para siempre.<\/p>\n\n<p>Nunca debemos avergonzarnos tampoco de celebrar a Mar\u00eda, de participar en sus festivales, y de unirnos a diario en su c\u00e1ntico de alabanza \u2013 el&nbsp;Magnificat&nbsp;\u2013 para glorificar a Dios. No debemos sentirnos apenados de darle gracias a Dios por la fidelidad de Mar\u00eda o por amarla porque tambi\u00e9n lo hizo Jes\u00fas, su Hijo. A lo mejor, nuestra devoci\u00f3n anglicana para la bendita Virgen Mar\u00eda se resume bien en las palabras del himno&nbsp;Gloriosos \u00e1ngeles alzad, que a la Madre de Dios le llama \u201cm\u00e1s alta que el querub\u00edn\u201d y \u201cm\u00e1s bella que el seraf\u00edn\u201d.<\/p>\n\n<p>Que Dios nuestro Se\u00f1or nos conceda tambi\u00e9n la gracia de imitar a Mar\u00eda y de servir fielmente a su Hijo Jesucristo.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1003],"class_list":["post-162848","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-varias-ocasiones"],"acf":{"sermon_date":"2015-03-26","drupal_id":"305966","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/la-anunciacion-del-senor-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or es uno de los d\u00edas m\u00e1s importantes en el Santoral de la Iglesia Episcopal, pues conmemora la ocasi\u00f3n en que el \u00e1ngel Gabriel anunci\u00f3 a la Bendita Virgen Mar\u00eda que Dios se encarnar\u00eda en su vientre, que ella ser\u00eda la madre del Hijo de Dios. 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