{"id":162858,"date":"2015-01-31T02:45:25","date_gmt":"2015-01-31T07:45:25","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-4-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:44:37","modified_gmt":"2020-12-03T15:44:37","slug":"epifania-4-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>En este cuarto domingo despu\u00e9s de la Epifan\u00eda los versos del salmo 111 marcan el tono jubiloso de los que celebramos la manifestaci\u00f3n del amor de Dios en la ense\u00f1anza y las obras de Jesucristo: \u00a1Aleluya! \u00a1Grandes son las obras del Se\u00f1or! Son dignas de estudio para los que las aman. Su obra est\u00e1 llena de esplendor y majestad, y su benevolencia permanece para siempre. Ha hecho memorables sus maravillas; clemente y compasivo es el Se\u00f1or. La Iglesia de Cristo canta con gozo porque en su compasi\u00f3n, el Se\u00f1or obra a favor de su pueblo y se acuerda de las promesas que ha hecho con nosotros.<\/p>\n\n<p>Al leer la Biblia, nos damos cuenta de que en el transcurso de la historia sagrada, Dios va concretando sus promesas a su pueblo por medio de una serie de pactos o alianzas que culminan con la alianza eterna de Jesucristo en el Nuevo Testamento. En el monte Sina\u00ed el Se\u00f1or concret\u00f3 su alianza con Israel por medio de su siervo Mois\u00e9s. Prometi\u00f3 ser su Dios y ellos prometieron ser su pueblo fiel. Sin embargo, Mois\u00e9s ni siquiera hab\u00eda bajado de la monta\u00f1a cuando todo el pueblo viol\u00f3 al pacto con la adoraci\u00f3n del becerro de oro. Fue una escena espantosa. En reacci\u00f3n a la justa ira de Dios, los hebreos pidieron que el Se\u00f1or s\u00f3lo les hablase por medio de Mois\u00e9s como su intermediario.<\/p>\n\n<p>El Se\u00f1or entreg\u00f3 la ley, conocida como la Tor\u00e1, a Mois\u00e9s como se\u00f1al del pacto con Israel y para que se la ense\u00f1ara al pueblo en su nombre. En vista de que alg\u00fan d\u00eda Mois\u00e9s morir\u00eda, el Se\u00f1or le hizo comunicar esta promesa que encontramos en el libro de Deuteronomio: \u201cEl Se\u00f1or, tu Dios, te suscitar\u00e1 un profeta como yo, lo har\u00e1 surgir de entre ustedes, de entre sus hermanos, y es a \u00e9l a qui\u00e9n escuchar\u00e1n\u201d. Dios prometi\u00f3 enviar un profeta y pastor para guiar a su pueblo, un l\u00edder justo y definitivo para hablar al pueblo en nombre de Dios y ser su intermediario ante del trono divino.<\/p>\n\n<p>Hasta la llegada de Jesucristo todos los asuntos del pueblo de Israel se reg\u00edan por la ley, pues ten\u00eda la autoridad de Mois\u00e9s que hab\u00eda hablado con Dios. Surgieron muchos l\u00edderes, caudillos, jueces, reyes y profetas, hombres y mujeres muy buenos de quienes leemos en el Antiguo Testamento, pero nadie gozaba de la autoridad que ten\u00eda Mois\u00e9s. Durante siglos nadie lleg\u00f3 a la altura de la expectativa del l\u00edder definitivo prometido por Dios en el monte Sina\u00ed hasta que Dios en su fidelidad envi\u00f3 a su Hijo.<\/p>\n\n<p>En uno de los primeros actos de su ministerio p\u00fablico, el Se\u00f1or Jesucristo se present\u00f3 delante del pueblo de Dios reunido en la sinagoga de Cafarna\u00fam y ense\u00f1\u00f3 \u201ccon autoridad\u201d. Es decir que ense\u00f1\u00f3 con autoridad propia que fue distinta a la autoridad de los maestros, a los que el evangelista llama \u201cletrados\u201d o \u201cescribas\u201d. Los escribas gozaban de la autoridad que se deriv\u00f3 del estudio de la Tor\u00e1. Conoc\u00edan la ley y algunos eran muy doctos en cuanto a las Escrituras de Israel, pero esta autoridad siempre fue el producto de saber lo que Mois\u00e9s ense\u00f1\u00f3. Este conocimiento les provey\u00f3 cierto prestigio entre la poblaci\u00f3n, pues la ley gobernaba a todas sus actividades diarias.<\/p>\n\n<p>El conocimiento es importante, bueno, incluso es necesario, pero para Dios el amor es m\u00e1s importante, pues poco sirve el conocimiento \u2013 incluso el conocimiento de la Biblia \u2013 si no se dirige por el amor de Dios. Como dice san Pablo en la lectura de la primera Carta a los Corintios: \u201cEl conocimiento enorgullece, pero el amor edifica\u201d.<\/p>\n\n<p>Este punto es lo que hace que la llegada de Jes\u00fas a Cafarna\u00fam sea tan interesante. Jes\u00fas se ve diferente a otros maestros precisamente porque no s\u00f3lo repet\u00eda la ense\u00f1anza de Mois\u00e9s y la tradici\u00f3n de los escribas. Jes\u00fas ense\u00f1aba con la autoridad que vino del amor de Dios.<\/p>\n\n<p>San Marcos no nos relata el contenido del serm\u00f3n de aquel d\u00eda en Cafarna\u00fam, pero podemos suponer que anunci\u00f3 el mismo mensaje \u2013 el evangelio del reino de Dios- que hab\u00eda predicado tras el arresto de Juan Bautista: \u201cArrepi\u00e9ntanse y crean el evangelio para el perd\u00f3n de los pecados\u201d. Es un mensaje libertador y poderoso que est\u00e1 en el centro de nuestra fe cristiana, el mensaje que Cristo con su amor nos libera del poder del pecado y nos da una nueva vida.<\/p>\n\n<p>Lo que demuestra a\u00fan m\u00e1s la diferencia entre la autoridad de Cristo y la autoridad de los dem\u00e1s maestros es que Jes\u00fas no s\u00f3lo vino predicando, sino que en su propia persona realiz\u00f3 el reino de Dios en medio de la gente con poder y amor. Or\u00edgenes, uno de los Padres de la Iglesia y el int\u00e9rprete b\u00edblico m\u00e1s importante de la antig\u00fcedad, al reflexionar sobre este acontecimiento y otros similares, ense\u00f1\u00f3 que dondequiera que Jes\u00fas se halle, all\u00ed se encuentra el reino de Dios porque Jesucristo es el reino de Dios hecho carne y hueso, lleno de plenitud, de autoridad y del dominio de Dios.<\/p>\n\n<p>Cristo actu\u00f3 con la autoridad de Dios mismo, siendo \u00e9l, el Hijo de Dios. Mostr\u00f3 esa autoridad con sus hechos; pues, despu\u00e9s de predicar las palabras de su serm\u00f3n, el Se\u00f1or san\u00f3 a un hombre atormentado por un esp\u00edritu inmundo. Se trataba de lo que se llama la \u201cposesi\u00f3n\u201d en la cultura popular o lo que los escritores sagrados llaman \u201cendemoniado\u201d. En este caso particular, el esp\u00edritu maligno \u2013 una fuerza de mal \u2013 le provocaba al hombre a convulsionarse y a gritar. Fue un caso terrible y Cristo en su compasi\u00f3n se apiad\u00f3 de \u00e9l. El evangelista Marcos nos dice que Jes\u00fas habl\u00f3, call\u00f3 al esp\u00edritu maligno y lo expuls\u00f3 del hombre. Este pobre hombre que fue tan abatido por el mal qued\u00f3 sano por la palabra del Se\u00f1or. Donde hubo discordia y destrucci\u00f3n sembradas por el mal, Dios, en Cristo, instal\u00f3 la paz y la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Esta sanaci\u00f3n fue una se\u00f1al clara de que Cristo tiene soberan\u00eda sobre toda la vida humana y sobre los poderes que lastiman y da\u00f1an al pueblo de Dios y que est\u00e1n fuera de nuestro control humano. La gente de la sinagoga reaccion\u00f3 ante esta obra misericordiosa del Se\u00f1or y reconoci\u00f3 que Jes\u00fas contaba con la autoridad m\u00e1s amplia y m\u00e1s efectiva que se ha conocido en la historia porque, seg\u00fan ellos, hasta los esp\u00edritus lo obedec\u00edan. No existe nada que est\u00e9 fuera del alcance y la autoridad de Jesucristo.<\/p>\n\n<p>Dios se encarn\u00f3 en la persona de su Hijo Jesucristo para dar a conocer el mensaje de Dios a su pueblo, y para afirmar su alianza eterna. Con su ense\u00f1anza y sus hechos de poder, Jes\u00fas mostr\u00f3 que vino a cumplir la promesa de Dios de presentar al pastor verdadero para su pueblo, pues quiso con su amor liberar del mal a todos los que conf\u00edan en \u00e9l. Al ejercer su autoridad para salvar al hombre atormentado, afirm\u00f3 que ning\u00fan problema humano es m\u00e1s grande que el amor y el poder de Dios. Es un mensaje alentador para nosotros y para todos los que est\u00e9n de alguna manera llenos de problemas: el Se\u00f1or es fiel, nos ama y envi\u00f3 a Jesucristo para librarnos del mal y para darnos la vida eterna.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[950,946],"class_list":["post-162858","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-4b","category-epifania-b"],"acf":{"sermon_date":"2015-02-02","drupal_id":"306016","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En este cuarto domingo despu\u00e9s de la Epifan\u00eda los versos del salmo 111 marcan el tono jubiloso de los que celebramos la manifestaci\u00f3n del amor de Dios en la ense\u00f1anza y las obras de Jesucristo: \u00a1Aleluya! \u00a1Grandes son las obras del Se\u00f1or! Son dignas de estudio para los que las aman. Su obra est\u00e1 llena [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:44:37+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/\",\"name\":\"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2015-01-31T07:45:25+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:44:37+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015","og_description":"En este cuarto domingo despu\u00e9s de la Epifan\u00eda los versos del salmo 111 marcan el tono jubiloso de los que celebramos la manifestaci\u00f3n del amor de Dios en la ense\u00f1anza y las obras de Jesucristo: \u00a1Aleluya! \u00a1Grandes son las obras del Se\u00f1or! Son dignas de estudio para los que las aman. Su obra est\u00e1 llena [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:44:37+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/","name":"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2015-01-31T07:45:25+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:44:37+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-4-b-2015\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Epifan\u00eda 4 (B) \u2013 2015"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":950,"label":"Epifan\u00eda 4b"},{"value":946,"label":"Epifan\u00eda B"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"En este cuarto domingo despu\u00e9s de la Epifan\u00eda los versos del salmo 111 marcan el tono jubiloso de los que celebramos la manifestaci\u00f3n del amor de Dios en la ense\u00f1anza y las obras de Jesucristo: \u00a1Aleluya! \u00a1Grandes son las obras del Se\u00f1or! Son dignas de estudio para los que las aman. Su obra est\u00e1 llena&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162858","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}