{"id":162860,"date":"2015-01-17T02:46:32","date_gmt":"2015-01-17T07:46:32","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-2-b-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:44:35","modified_gmt":"2020-12-03T15:44:35","slug":"epifania-2-b-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-2-b-2015\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 2 (B) \u2013 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>En este segundo domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda volvemos a la secuencia ordinaria de nuestro leccionario lit\u00fargico y las lecturas b\u00edblicas se entornan al concepto de la \u201cvocaci\u00f3n\u201d. Es decir, que tratan del llamamiento \u2013 la invitaci\u00f3n \u2013 que Dios nos hace. Nuestra fe nos ense\u00f1a que Dios nos invita a todos a que le sigamos en el reino de Dios. Las lecturas asignadas para este d\u00eda nos dan una serie de ejemplos de c\u00f3mo Dios llama a sus servidores. Tambi\u00e9n nos ense\u00f1an que todos estamos llamados a vivir en la santidad de vida y la unidad de fe.<\/p>\n\n<p>El primer ejemplo que escuchamos hoy es el del profeta Samuel. Samuel era un ni\u00f1o que serv\u00eda en la tienda del Se\u00f1or junto al sacerdote El\u00ed. El\u00ed ten\u00eda varios hijos, tambi\u00e9n sacerdotes, que no prestaban atenci\u00f3n a la palabra de Dios y se aprovechaban de la gente que ven\u00eda a entregar sus ofrendas y sacrificios de adoraci\u00f3n. El abuso de su pueblo por los hijos de El\u00ed provoc\u00f3 que Dios rechazara su ministerio. Por tanto, Dios rehus\u00f3 hablar con El\u00ed y sus hijos; como dice la lectura, \u201cla palabra fue escasa en aquellos d\u00edas\u201d. Dios se neg\u00f3 a hablar con El\u00ed y sus hijos porque no estaban dispuestos a recibir el mensaje divino.<\/p>\n\n<p>A pesar del mal ejemplo de los ministros de Dios, el ni\u00f1o Samuel persever\u00f3 en la piedad y estuvo siempre dispuesto a la voluntad del Se\u00f1or. El autor sagrado relata de manera dram\u00e1tica lo que pas\u00f3. Una noche la voz del Se\u00f1or llam\u00f3 tres veces al ni\u00f1o: \u201c\u00a1Samuel! \u00a1Samuel!\u201d sin que \u00e9l comprendiera lo que pasaba, pues todav\u00eda no conoc\u00eda a Dios directamente. Cuando busc\u00f3 a El\u00ed, pensando que \u00e9ste lo hab\u00eda hablado, el anciano sacerdote se dio cuenta de que Dios le hablaba a Samuel y le avis\u00f3 que prestara atenci\u00f3n a la voz del Se\u00f1or. Samuel escuch\u00f3 a Dios y respondi\u00f3: \u201cHabla, Se\u00f1or; tu siervo escucha\u201d. Aunque todav\u00eda era un ni\u00f1o, Dios se revel\u00f3 a Samuel y le encarg\u00f3 comunicar su palabra a Israel, comenzando con la familia de El\u00ed. En el caso de Samuel, Dios dio m\u00e1s importancia a la pureza de su coraz\u00f3n que a su edad u otra condici\u00f3n. Las Sagradas Escrituras nos informan que Samuel creci\u00f3 y fue fiel a su vocaci\u00f3n y sirvi\u00f3 a Dios y a su pueblo con integridad y valor durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n\n<p>La porci\u00f3n del evangelio asignada para hoy tambi\u00e9n nos ofrece un ejemplo de c\u00f3mo Dios llama a sus servidores. Es el caso de Felipe y Natanael, tambi\u00e9n conocido como Bartolom\u00e9. Natanael y Felipe eran amigos y Felipe recientemente hab\u00eda conocido a Jes\u00fas cerca del lago de Galilea con Andr\u00e9s y Sim\u00f3n Pedro. El gozo de Felipe fue tan grande, tan exuberante, que tuvo que contarle la gran noticia: \u201c\u00a1Hemos encontrado al que describen Mois\u00e9s en la ley y los profetas!\u201d Al ver que su amigo dudaba, Felipe insisti\u00f3: \u201cVen y ve\u201d. Yendo y viendo, Natanael encontr\u00f3 y conoci\u00f3 a Jes\u00fas directamente. En este \u201cverdadero Israelita\u201d Jes\u00fas vio un hombre piadoso y fiel y el Se\u00f1or se aprovech\u00f3 del encuentro para llamarlo a su servicio, para que se convirtiera en su disc\u00edpulo y ap\u00f3stol. Al ver que el nuevo disc\u00edpulo era leal y abierto a recibir la palabra de Dios, Jes\u00fas tambi\u00e9n le prometi\u00f3 que ver\u00eda la gloria de su majestad celestial. Rufino, un antiguo historiador cristiano, nos informa que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n Natanael predic\u00f3 fielmente el evangelio en lugares lejanos, hasta morir martirizado.<\/p>\n\n<p>En los dos ejemplos de vocaci\u00f3n que escuchamos en las lecturas de hoy, el de Samuel y el de Natanael, vemos el patr\u00f3n seg\u00fan el cual Dios llama a sus servidores. Primero, Dios mira a ver qui\u00e9n est\u00e1 dispuesto a recibir su palabra y qui\u00e9n se ha cerrado ya a su amor. Segundo, el Se\u00f1or les habla y, en medio de ese encuentro, les invita a entregarse a \u00e9l, a seguirle y servir a su pueblo.<\/p>\n\n<p>Vemos en ambos casos que no importan ni la edad ni la condici\u00f3n social, pues Samuel y Natanael no contaban con m\u00e1s que su buena disposici\u00f3n de escuchar a Dios y serle fiel y vivir en santidad. As\u00ed es la invitaci\u00f3n que el Se\u00f1or nos hace a todo cristiano: busca para ver si estamos dispuestos a su prop\u00f3sito y al ver nuestra disposici\u00f3n, nos llama a servirlo en la gracia y el amor que nos extiende como hizo con Samuel, Natanael y con todos los santos. La gracia y el amor de Dios nos permiten vivir fieles a Dios y, por la acci\u00f3n renovadora del Esp\u00edritu Santo, nos capacita para vivir en santidad.<\/p>\n\n<p>En el salmo 139, que recitamos, el salmista celebra el amor de Dios que ha dado paso a la creaci\u00f3n de todo ser humano. Dios nos ha tejido en el vientre de la madre y nos ha dado vida. Ha formado todo nuestro ser, nos ha armado como uno arma un rompecabezas, para que vivi\u00e9ramos de acuerdo a su prop\u00f3sito divino. El mensaje del Nuevo Testamento nos ense\u00f1a que Dios no s\u00f3lo nos cre\u00f3, sino que tambi\u00e9n nos envi\u00f3 a su Hijo para redimirnos. As\u00ed que para los cristianos la vida es doblemente un regalo de Dios.<\/p>\n\n<p>En la ep\u00edstola que le\u00edmos, san Pablo nos recuerda que nuestra relaci\u00f3n con Cristo deber\u00eda afectar c\u00f3mo llevamos nuestras vidas. El Se\u00f1or no nos redimi\u00f3 para que nos volvi\u00e9ramos esclavos del mal y del pecado. Al contrario, Cristo nos ha redimido \u2013 tanto nuestros cuerpos, como nuestras mentes, almas y todo lo que somos \u2013 para que seamos templos de su Esp\u00edritu Santo y testigos gozosos de su gracia y amor. Todo lo que somos pertenece al divino Creador y no debemos desperdiciar ninguno de los dones que nos otorga, sino emplear nuestras vidas para glorificar a Dios y para dar a conocer a otros el evangelio de Jesucristo. En esto consiste el llamado a la santidad: glorificar a Dios y dar testimonio de su bondad.<\/p>\n\n<p>Adem\u00e1s de este llamado a la santidad, el Ap\u00f3stol tambi\u00e9n nos ense\u00f1a que todos los cristianos estamos llamados a vivir en la unidad de los hijos de Dios. Hemos de reconocer que todos los que creemos en Cristo somos hermanos que pertenecemos a la familia de Dios. M\u00e1s all\u00e1 de ser familia, las Sagradas Escrituras nos ense\u00f1an que todos somos miembros de un solo cuerpo, el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Por eso, en el credo que recitamos, domingo tras domingo, afirmamos que creemos en la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica.<\/p>\n\n<p>Es un mensaje muy propicio para esta semana, pues hoy comienza la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos. Esta pr\u00e1ctica de orar juntos por la unidad se estableci\u00f3 en el 1908 en Estados Unidos y se ha extendido internacionalmente desde entonces. Ahora alrededor del mundo, fieles de casi todas las iglesias hist\u00f3ricas y otros grupos eclesi\u00e1sticos, se dedicar\u00e1n al estudio b\u00edblico, a la oraci\u00f3n y juntos pedir\u00e1n al Se\u00f1or por la gracia de vivir la unidad que ya compartimos por el santo bautismo y por la fe en un solo Dios y Se\u00f1or.<\/p>\n\n<p>As\u00ed que hoy unamos nuestra s\u00faplica a la del Se\u00f1or Jesucristo que pidi\u00f3 al Padre&nbsp;que todos sean uno como t\u00fa y yo somos uno&nbsp;e inspirados por el Esp\u00edritu Santo vivamos en santidad y unidad fraterna.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[948,946],"class_list":["post-162860","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-2b","category-epifania-b"],"acf":{"sermon_date":"2015-01-19","drupal_id":"306026","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168802},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 2 (B) \u2013 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-2-b-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 2 (B) \u2013 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En este segundo domingo despu\u00e9s de Epifan\u00eda volvemos a la secuencia ordinaria de nuestro leccionario lit\u00fargico y las lecturas b\u00edblicas se entornan al concepto de la \u201cvocaci\u00f3n\u201d. 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