{"id":162874,"date":"2018-10-07T03:13:02","date_gmt":"2018-10-07T07:13:02","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-22-b-2018\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:08","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:08","slug":"propio-22-b-2018","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-22-b-2018\/","title":{"rendered":"Propio 22 (B) &#8211; 2018"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p>La base de nuestra relaci\u00f3n con Dios es el amor, amor puro, total, sin condici\u00f3n, no guiado por el miedo ni el inter\u00e9s de recibir alg\u00fan beneficio o regalo. As\u00ed como no vamos a casa de nuestra novia o novio por miedo, as\u00ed nosotros no vamos a la iglesia por temor u obligaci\u00f3n, sino porque all\u00ed tenemos un encuentro gozoso con nuestro amado Creador. O por lo menos, deber\u00eda de ser as\u00ed, porque ese es el reflejo del amor que Dios nos tiene. Dios nos cre\u00f3 y nos sustenta cada d\u00eda con amor profundo y fidelidad total y nos invita a amarlo de la misma manera.<\/p>\n\n\n\n<p>El personaje Job, de quien escuchamos hoy en la primera lectura, nos da un ejemplo del amor incondicional que le debemos a Dios. Este personaje ficticio ve su fe y amor a Dios puestos a prueba cuando lo pierde todo, y a pesar de ser incitado por otros a renunciar a Dios, se mantiene fiel hasta el final, respondiendo as\u00ed a la pregunta que tantos nos hacemos hoy en medio de tanta adversidad: \u00bfEs posible seguir amando a Dios cuando todo nos sale mal, cuando parece que Dios no responde a nuestras oraciones y nos env\u00eda desgracia tras desgracia? \u00bfEs posible amarlo hasta el fin de nuestra vida sin importar tropiezos o desenga\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta es \u201cs\u00ed\u201d si nuestro amor a Dios es totalmente desinteresado; si lo amamos por ser nuestro Dios, sin esperar nada a cambio, reflejando el amor descrito por San Pablo cuando dice que tener amor es ser bondadoso, es sufrirlo todo, creerlo todo, soportarlo todo. La respuesta es un \u201cs\u00ed\u201d rotundo cuando en el Bautismo hacemos nuestro pacto con Dios, pacto de amor, de fidelidad y entrega completas por el resto de nuestra vida, empezando as\u00ed, una vida nueva como miembros de la familia cristiana. Es \u201cs\u00ed\u201d cuando queremos corresponder a Dios por el amor que Dios nos da.<\/p>\n\n\n\n<p>Este amor total, completo, de entrega mutua de por vida se vive entre nosotros en el matrimonio como lo expresa Jesucristo en el Evangelio de hoy. Su respuesta a la pregunta de los fariseos con respecto a si era permitido al esposo divorciarse de su esposa es clara y rotunda: \u201cEl hombre no debe separar lo que Dios ha unido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante tener en cuenta que el divorcio en la sociedad hebrea no solo era permitido, sino que era muy f\u00e1cil conseguirlo especialmente para los hombres. En el libro del Deuteronomio vemos que de acuerdo con la ley de Mois\u00e9s, cuando un hombre se desilusionaba de su esposa y deseaba terminar el matrimonio, solo ten\u00eda que escribir y darle a ella un certificado de divorcio y mandarla a la casa de sus padres. Esto ten\u00eda consecuencias catastr\u00f3ficas para la mujer, quien, por cualquier motivo y sin poder defenderse, perd\u00eda todo lo que hab\u00eda ganado a trav\u00e9s del matrimonio, incluyendo su relaci\u00f3n con el marido, su posici\u00f3n social como mujer casada, su seguridad econ\u00f3mica, e incluso su valor personal. Esto se prestaba a muchos abusos y sufrimiento y aumentaba la opresi\u00f3n de la mujer en dicha sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta de Jes\u00fas redime a la mujer, coloc\u00e1ndola al mismo nivel de dignidad y respeto con el hombre en la relaci\u00f3n matrimonial. Jes\u00fas dice que es Dios quien une a dos seres humanos quienes se deben amor, fidelidad y respeto mutuo y que dicha relaci\u00f3n no debe ser terminada por nadie. Al decir esto, Jes\u00fas eleva la relaci\u00f3n matrimonial al nivel de nuestra relaci\u00f3n con Dios. Una relaci\u00f3n por amor completo, en la que los dos miembros de la pareja pueden confiar en que es para toda la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se expresa en el rito del matrimonio en el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan el cual dice claramente que los contrayentes hacen sus votos para toda la vida, y donde se nos advierte que por tanto el matrimonio no debe de ser realizado ligera o inconsideradamente, sino con reverencia y deliberaci\u00f3n. El matrimonio ha de ser de ser entonces un reflejo de nuestro amor y devoci\u00f3n a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, sabemos que a pesar de ir al matrimonio con mucho amor y toda clase de expectativas de dicha de por vida, es una realidad que muchas veces, bien sea con el paso del tiempo o prontamente despu\u00e9s del matrimonio, las ilusiones se desvanecen, la relaci\u00f3n de pareja empieza a quebrantarse y eventualmente el amor se acaba y el deseo de terminar el matrimonio surge como una opci\u00f3n. Eso puede llevar a situaciones donde la convivencia se vuelve destructiva tanto para la pareja como para los hijos, si los hay. Puede dase que las parejas tratando de ser fieles al mandato de no buscar un divorcio, terminen en situaciones de peligro para su salud mental, espiritual e incluso sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos casos es importante recordar lo que dice el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan: \u201cEs la voluntad de Dios que la uni\u00f3n de esposo y esposa en coraz\u00f3n, cuerpo y mente sea para gozo mutuo; para la ayuda y consuelo que cada uno se d\u00e9, tanto en la prosperidad como en la adversidad\u201d.&nbsp; Si el matrimonio no est\u00e1 cumpliendo con esos prop\u00f3sitos, si, por el contrario, est\u00e1 amenazando la vida espiritual, mental y hasta f\u00edsica de la pareja y sus hijos, entonces es razonable pensar que lo que Dios uni\u00f3 ya no existe, ha sido disuelto por las circunstancias o personas que llevaron al matrimonio a ese estado de muerte, y por lo tanto es justo considerar la disoluci\u00f3n del matrimonio, por acuerdo mutuo de la pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa decisi\u00f3n debe der ser considerada como \u00faltimo recurso, y despu\u00e9s de que se hayan agotado todos los esfuerzos por salvar el matrimonio, lo cual puede incluir consejer\u00eda tanto de parejas con un profesional cl\u00ednico, y pastoral con un miembro del clero. En el mejor de los casos, y de acuerdo con el esp\u00edritu del amor de Dios, se debe hacer todo lo posible porque esa terminaci\u00f3n del matrimonio se haga en forma amistosa y donde toda acci\u00f3n hiriente termine y toda relaci\u00f3n familiar pueda ser continuada, como en el caso de los hijos de la pareja y otras relaciones que se hayan formado entre las familias biol\u00f3gicas de la esposa y del esposo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al actuar as\u00ed, buscando una soluci\u00f3n amorosa y constructiva a la disoluci\u00f3n del matrimonio, estaremos siendo fieles a nuestro prop\u00f3sito bautismal de vivir nuestras vidas basados en el amor, manteniendo nuestra fidelidad y amor inquebrantable a Dios y esperando que en nuestras relaciones con nuestros semejantes podamos reflejar ese mismo amor, a pesar de nuestras flaquezas e imperfecciones.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-22B-2018.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-22B-2018<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-22B-2018.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,996],"class_list":["post-162874","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-22b"],"acf":{"sermon_date":"2018-10-08","drupal_id":"306096","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169000,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 22 (B) - 2018 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-22-b-2018\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 22 (B) - 2018\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La base de nuestra relaci\u00f3n con Dios es el amor, amor puro, total, sin condici\u00f3n, no guiado por el miedo ni el inter\u00e9s de recibir alg\u00fan beneficio o regalo. 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