{"id":162890,"date":"2018-06-17T03:31:16","date_gmt":"2018-06-17T07:31:16","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-6-b-2018\/"},"modified":"2020-12-03T10:49:09","modified_gmt":"2020-12-03T15:49:09","slug":"propio-6-b-2018","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-6-b-2018\/","title":{"rendered":"Propio 6 (B) &#8211; 2018"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p>La experiencia de plantar un \u00e1rbol es sin duda muy especial. Colocar en la tierra ya sea la semilla o bien una peque\u00f1a planta, nos permite tener la visi\u00f3n futura de un \u00e1rbol frondoso que dar\u00e1 sombra y frutos a las futuras generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera lectura tomada del libro del profeta Ezequiel nos habla de que para el mismo Dios la imagen de plantar un \u00e1rbol es la mejor manera de mostrarnos su visi\u00f3n de una humanidad pr\u00f3spera y renovada. Estas im\u00e1genes de la vida agraria son muy comunes en la Biblia. Las comunidades b\u00edblicas depend\u00edan totalmente de la tierra para su sobrevivencia. En ese ambiente son frecuentes los relatos sobre las cosechas, la buena tierra y los suelos est\u00e9riles, la alegr\u00eda de la lluvia y la bendici\u00f3n de frutos abundantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas narraciones de la sociedad agraria tal vez no tengan para nosotros y nosotras en los tiempos actuales el mismo impacto que tuvieron cuando fueron escritas. La vida de las personas que vivieron en los tiempos b\u00edblicos tambi\u00e9n giraba en torno a la cr\u00eda de animales, bien fuera para el alimento y el vestuario, as\u00ed como para las labores agr\u00edcolas.<\/p>\n\n\n\n<p>El simbolismo de las im\u00e1genes agrarias tiene adem\u00e1s un valor especial en nuestras experiencias espirituales. Un alto monte, un \u00e1rbol frondoso, un manantial de agua cristalina y la sencillez de las ovejas tienen un equivalente en nuestra vida espiritual. De esta manera lo describe el profeta Ezequiel: \u201cYo, el Se\u00f1or, digo: tambi\u00e9n voy a tomar la punta m\u00e1s alta del cedro; arrancar\u00e9 un reto\u00f1o tierno de la rama m\u00e1s alta, y yo mismo lo plantar\u00e9 en un monte muy elevado,&nbsp;en el monte m\u00e1s alto de Israel.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El cedro que menciona Ezequiel bien puede ser, el creyente firme y convencido que ha crecido en el conocimiento y el amor del Se\u00f1or, a tal punto que su ejemplo es digno de imitarse. Sin embargo, en este mismo pasaje, Dios dice: \u201cYo derribo el \u00e1rbol orgulloso y hago crecer el \u00e1rbol peque\u00f1o. Yo seco el \u00e1rbol verde y hago reverdecer el \u00e1rbol seco. Yo, el Se\u00f1or, lo digo y lo cumplo.\u201d En la vida espiritual todos somos como esos \u00e1rboles: unos con hojas, flores y frutos abundantes y otros que est\u00e1n a punto de secarse por falta de agua y de los nutrientes de un buen suelo. Cada ser humano nace y crece en un contexto particular; unos han tenido la dicha de nacer y crecer en el seno de familias en el que el amor y el cuidado entre sus miembros son el abono que alimenta y fortalece a ese \u00e1rbol, a esa familia. Por el contrario, hay personas cuyos \u00e1mbitos familiares no proveen el abono necesario para fortalecerse como individuo dentro del n\u00facleo familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que en nuestro lenguaje pastoral hablemos de plantar, desyerbar, abonar, dar frutos y cosechar. En las comunidades donde se cultiva una relaci\u00f3n \u00edntima con el Se\u00f1or y se construye una relaci\u00f3n s\u00f3lida y saludable entre los miembros, la visi\u00f3n del \u00e1rbol frondoso que da sombra y refresca a los que se acercan es tambi\u00e9n la visi\u00f3n de la comunidad de fe. San Pablo nos dice:&nbsp;\u201cPor lo tanto, el que est\u00e1 unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra fe se fundamenta en la persona de Cristo resucitado; es el mismo Dios que en su misi\u00f3n terrenal tuvo como centro de su predicaci\u00f3n el anuncio del Reino de Dios. Tanto para los que vivieron en tiempo de Jes\u00fas como los que vivimos hoy, no es tan f\u00e1cil entender ese Reino de Dios que nos muestra Jes\u00fas. Las par\u00e1bolas usadas por el Se\u00f1or nos permiten captar la realidad del Reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La semilla que germina en la tierra para luego dar frutos abundantes es una de las muchas im\u00e1genes mencionadas en el evangelio para ilustrar el inicio del Reino. Jes\u00fas nos propone que ese Reino es un proyecto marcado por varias etapas. Al igual que la semilla que necesita del suelo para germinar, el Reino debe llegar al coraz\u00f3n del ser humano. La fuerza del Esp\u00edritu Santo se encarga de robustecernos hasta alcanzar la madurez.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de nosotros y de nosotras estamos llamados a continuar la obra iniciada por Jes\u00fas. La Iglesia, como comunidad de creyentes es un signo visible del reino de Dios llamada a ser la voz de los olvidados y olvidadas de nuestra sociedad. La compasi\u00f3n y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas nos ense\u00f1a que hemos de ser esa voz que proclama en el desierto la presencia real de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas manteng\u00e1monos como Iglesia fieles a la voz prof\u00e9tica que anuncia y protege al Reino de Dios en este mundo. Celebremos con gozo el que hay muchas congregaciones que imitan al Se\u00f1or en su amor y compasi\u00f3n por las personas marginadas que se encuentran dentro y fuera de sus puertas. Son comunidades inclusivas que practican una aut\u00e9ntica hospitalidad. En ellas se recibe al inmigrante y se valora su experiencia, se invita a los j\u00f3venes a participar en la vida de la comunidad, se recibe a cada persona tal como es, sin juzgarla ni condenarla por su identidad de g\u00e9nero, estado civil o por su clase social.<\/p>\n\n\n\n<p>En las palabras del profeta Ezequiel hay: \u201c\u00e1rboles verdes y secos\u201d. Esas son las comunidades de fe donde se cultiva el prejuicio y la exclusi\u00f3n. Algunas ostentan r\u00f3tulos en los que se da la bienvenida a todos, pero al entrar se experimenta una realidad muy diferente. Tales congregaciones viven en un glorioso pasado que dej\u00f3 de existir y no abren sus puertas al vecino que es diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>El Reino de Dios es un proyecto m\u00e1s grande que la Iglesia misma. La Iglesia no est\u00e1 llamada a proclamar su propio reino, est\u00e1 llamada a proclamar el Reino de Dios. Todas las culturas y todas las generaciones son parte del Reino divino de Dios. Jes\u00fas nos mostr\u00f3 que aun cuando tuvo la experiencia de vivir en una sociedad oprimida por el poder de Roma, no tuvo miedo de proclamar las Buenas Nuevas. El Se\u00f1or entr\u00f3 en contacto con una variedad de personas muy diferentes entre s\u00ed por razones pol\u00edticas, sociales y religiosas. Sin embargo, \u00c9l comparte con cada persona el anuncio de una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre nuestras promesas bautismales hay una que nos pide que luchemos por la paz y la justicia entre todos los pueblos y que respetemos la dignidad de todo ser humano. La comunidad de bautizados y bautizadas somos los constructores de un mundo m\u00e1s humano y m\u00e1s justo. El Reino de Dios no es un concepto, es un movimiento que inici\u00f3 Jes\u00fas. Todos y todas participamos en su desarrollo aqu\u00ed en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-6B-2018.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-6B-2018<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-6B-2018.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,980],"class_list":["post-162890","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-06b"],"acf":{"sermon_date":"2018-06-18","drupal_id":"306176","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168901,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 6 (B) - 2018 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-6-b-2018\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 6 (B) - 2018\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La experiencia de plantar un \u00e1rbol es sin duda muy especial. 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