{"id":162899,"date":"2018-04-15T03:38:06","date_gmt":"2018-04-15T07:38:06","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-3-b-2018\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:12","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:12","slug":"pascua-3-b-2018","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-b-2018\/","title":{"rendered":"Pascua 3 (B) &#8211; 2018"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<p>Se dice que, si algo luce, o suena demasiado bueno, entonces es demasiado bueno, lo cual implica que debemos dudar de ello. La resurrecci\u00f3n parece demasiado buena, y adem\u00e1s imposible desde nuestro punto de vista humano, y por tanto nos cuesta el poder entenderla y hasta creer en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio de hoy reconoce eso. Los disc\u00edpulos, traumatizados por los eventos ocurridos desde el Jueves Santo, cuando despu\u00e9s de la \u00faltima cena Jes\u00fas fue aprehendido, juzgado, condenado a muerte, crucificado, y enterrado, no aceptan f\u00e1cilmente los reportes de encuentros con el Maestro resucitado. No demuestran gozo y aceptaci\u00f3n inmediatos, sino la misma incredulidad y el temor que cualquiera de nosotros mostrar\u00eda en un caso semejante: su reacci\u00f3n es muy real. Lo mismo su razonamiento ante la evidencia de la aparici\u00f3n del mismo Jes\u00fas ante ellos. Seguramente, pensaron, no era el Maestro, sino un fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, mostrando pleno entendimiento por esa reacci\u00f3n, hace grandes esfuerzos por darles lo que necesitan para lograr aceptar que su resurrecci\u00f3n es real: \u201cTengo carne y huesos\u201d les hace ver, ofreciendo su cuerpo para que lo toquen e inspeccionen sus heridas de la crucifixi\u00f3n, se\u00f1alando que los fantasmas no son de carne y hueso como \u00e9l. Y para aliviar las dudas de los que a\u00fan no estaban convencidos, les pide algo de comer, lo cual es prueba contundente de que la persona delante de ellos era su Maestro, vuelto a la vida y de nuevo entre ellos para restaurar su fe y esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Este relato nos llega muy profundamente, porque refleja nuestras propias luchas con respecto a la fe. Nosotros tambi\u00e9n estamos viviendo tiempos muy dif\u00edciles, donde nuestra esperanza y nuestros ruegos por tener buenas nuevas se han visto frustradas d\u00eda tras d\u00eda, y donde la muerte y la falta de amor parecen estar imponi\u00e9ndose a nuestro alrededor. Por eso nos es dif\u00edcil creer los reportes de cambio, nos cuesta creer en la resurrecci\u00f3n. Nos da trabajo creer que Dios s\u00ed escucha nuestros ruegos, tenemos dificultad en creer que realmente somos amados tan profunda y completamente por un Dios que envi\u00f3 a su \u00fanico Hijo al mundo para salvarnos, y que ese Dios cuida de nosotros constantemente, trayendo resurrecci\u00f3n a nuestras vidas cada d\u00eda y en formas que pocas veces nos percatamos con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Dios, paciente y, amorosamente, cada vez que reaccionamos con incredulidad, tarde o temprano \u2013como Jes\u00fas aquel d\u00eda despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n- nos brinda su paz, ofreci\u00e9ndonos todo lo que necesitamos para salir de nuestra incredulidad y poder abrir los ojos y darnos cuenta de que est\u00e1bamos perdidos y somos constantemente hallados, est\u00e1bamos muertos y constantemente el amor de Dios nos da vida nueva, gui\u00e1ndonos con su Esp\u00edritu y llen\u00e1ndonos de gozo y gratitud. Recordamos entonces las palabras del Arc\u00e1ngel San Gabriel a Mar\u00eda durante el momento de la anunciaci\u00f3n: \u201c\u00a1Para Dios nada es imposible!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la historia del Evangelio de hoy no acaba con la aceptaci\u00f3n de la noticia de la resurrecci\u00f3n por parte de los disc\u00edpulos. La historia concluye con la siguiente declaraci\u00f3n y llamado a la acci\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos: \u201cEst\u00e1 escrito que el Mes\u00edas ten\u00eda que morir, y resucitar al tercer d\u00eda. En su nombre, y comenzando desde Jerusal\u00e9n, hay que anunciar a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que sus pecados les sean perdonados.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Este cambio de orientaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n al perd\u00f3n de los pecados se refleja tambi\u00e9n en la lectura de los Hechos de los Ap\u00f3stoles con el llamado de Pedro a los israelitas a volverse hacia Dios y convertirse para que \u00c9l borre sus pecados. De nuevo lo escuchamos en la segunda carta de Juan donde leemos que Jesucristo vino al mundo para quitar los pecados, y por tanto debemos purificarnos si queremos estar unidos a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista de Jes\u00fas, su resurrecci\u00f3n no es \u00fanicamente el retorno a la vida de nuestros cuerpos. Hay una muerte mucho m\u00e1s profunda que nos pone en riesgo de estar separados para siempre de Dios, y esa es la muerte interna que ocurre cuando nos alejamos de Dios y emprendemos el camino opuesto a sus mandatos: el camino del odio, de la b\u00fasqueda de la satisfacci\u00f3n de nuestros propios impulsos sin considerar al pr\u00f3jimo ni al resto de la creaci\u00f3n. La resurrecci\u00f3n del cuerpo no vale nada si con ese cuerpo pecamos y nos perdemos eternamente de la presencia y del amor de Dios. Para salvarnos de esa muerte necesitamos volvernos a Dios, y buscar su perd\u00f3n el cual nos devuelve la vida que nos arrebata. La buena noticia es que Dios est\u00e1 dispuesto a perdonarnos tantas veces cuantas caigamos y nos levantemos y pidamos su amor y su perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, el af\u00e1n de Jesucristo, la raz\u00f3n por la cual se encarn\u00f3, muri\u00f3 y resucit\u00f3 es para mostrarnos el camino a la verdadera resurrecci\u00f3n, camino que perdimos cuando nos dejamos llevar por nuestras propias transgresiones. La resurrecci\u00f3n de Jesucristo no es solo un llamado a aceptar y superar la dificultad de creer en ella, es un llamado para que nosotros empecemos a vivir la resurrecci\u00f3n, es un llamado a traer cambio a nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese cambio es el orientar el curso de nuestras vidas hacia Dios y sus ense\u00f1anzas, buscando siempre hacer su voluntad y arrepinti\u00e9ndonos cada vez que nos desviemos de ese camino. Al hacerlo, estamos viviendo activamente como miembros del pueblo de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no basta con nuestra jornada de salvaci\u00f3n individual. Jes\u00fas no vino al mundo para la salvaci\u00f3n personal de unos cuantos miembros de grupos privilegiados, \u00c9l nos pide que llevemos el llamado a la salvaci\u00f3n mediante el arrepentimiento de los pecados \u201ca todas las naciones\u201d a todo el mundo, a toda persona no importa su nacionalidad, raza, color, g\u00e9nero, orientaci\u00f3n sexual, condici\u00f3n econ\u00f3mica, idioma, o cualquier otra caracter\u00edstica personal. El llamado a difundir la Buena Nueva de la resurrecci\u00f3n es un llamado a tomar acci\u00f3n, a cambio colectivo sin discriminaci\u00f3n. Es un llamado a que todos nos sentemos en la mesa juntos, sin negar el pan de la resurrecci\u00f3n a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede parecer muy dif\u00edcil hacerlo, ser mensajeros de un mensaje que puede resultar dif\u00edcil de creer por parecer demasiado bueno, pero es un mensaje que viene de Dios, y para Dios nada es imposible. \u00a1Manteng\u00e1monos unidos a Dios, que con su ayuda no hay nada imposible!<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-3B-2018.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Pascua-3B-2018<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-3B-2018.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[965,961],"class_list":["post-162899","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-3b","category-pascua-b"],"acf":{"sermon_date":"2018-04-16","drupal_id":"306221","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169000,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 3 (B) - 2018 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-b-2018\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 3 (B) - 2018\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Se dice que, si algo luce, o suena demasiado bueno, entonces es demasiado bueno, lo cual implica que debemos dudar de ello. 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