{"id":162971,"date":"2019-05-05T17:39:39","date_gmt":"2019-05-05T21:39:39","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-3-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:13","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:13","slug":"pascua-3-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-c-2019\/","title":{"rendered":"Pascua 3 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-3C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190250\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-3C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-3C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-3C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-3C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-3C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Las lecturas asignadas para el Tercer Domingo de Pascua apuntan hacia la conversi\u00f3n que el Cristo resucitado provoca en las vidas de aquellos que lo conocen tras su encuentro con \u00e9l, y nos proveen dos ejemplos claros de ese fen\u00f3meno: San Pablo y San Pedro, ambos ap\u00f3stoles del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lectura, de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, escuchamos parte de la historia de un joven jud\u00edo Saulo de Tarso, mejor conocido como Pablo. Este Saulo era un fan\u00e1tico que quer\u00eda poner fin al movimiento de Jes\u00fas de Nazaret. Viajaba con autorizaci\u00f3n de los l\u00edderes religiosos para arrestar a los cristianos, a quienes ve\u00eda con gran desprecio. Saulo iba de camino a Damasco, en Siria, para hacer realidad su deseo de extirpar el cristianismo, de cortarlo de ra\u00edz, poniendo un alto a su expansi\u00f3n; pero, en el camino a Damasco, algo sucedi\u00f3 que hizo que todo cambiara para el joven perseguidor de la Iglesia: Saulo conoci\u00f3 al Cristo resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>La Escritura dice que Saulo vio una luz que brillaba desde cielo y que de pronto le inund\u00f3 de resplandor. Tambi\u00e9n se\u00f1ala que escuch\u00f3 una voz que le cuestion\u00f3: \u201cSaulo, Saulo \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u201d Fue una pregunta que le sacudi\u00f3. Se dio cuenta que el Se\u00f1or le hablaba pero que en verdad no le conoc\u00eda. \u201c\u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or?\u201d Quiz\u00e1s el sentido de la pregunta era m\u00e1s: \u00bfS\u00e9 que eres el Se\u00f1or, mas no s\u00e9 c\u00f3mo te llamas. \u00bfCu\u00e1l es tu nombre? Imag\u00ednense lo chocante que habr\u00e1 sido escuchar: \u201cYo soy Jes\u00fas, el que est\u00e1s persiguiendo. Ahora lev\u00e1ntate y sigue mis instrucciones.\u201d Este encuentro transform\u00f3 la vida de Saulo completamente. Pas\u00f3 de perseguir a ser un disc\u00edpulo, un seguidor de Jes\u00fas; pas\u00f3 de servir a las autoridades religiosas a obedecer a Cristo el Se\u00f1or. Pas\u00f3 de atacar a la Iglesia a construirla como ap\u00f3stol de la fe. Saulo fue reconciliado con el Se\u00f1or y dedic\u00f3 toda su vida a \u00e9l. Incluso, muri\u00f3 como m\u00e1rtir por su fe en el Cristo Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la conversi\u00f3n de Saulo podemos ver c\u00f3mo el amor del Resucitado nos transforma, reconcili\u00e1ndonos con el Se\u00f1or a quien hemos perseguido o atacado a nuestra propia manera y quien, al igual que a Pablo, nos llama a seguirle y a servirle para hacer mejor al mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio seg\u00fan San Juan nos proporciona el otro ejemplo de conversi\u00f3n y transformaci\u00f3n: San Pedro. Todos conocemos a Sim\u00f3n Pedro, el disc\u00edpulo espont\u00e1neo e impetuoso. Siempre lo encontramos entre el grupo m\u00e1s cercano a Jes\u00fas en momentos importantes como la Transfiguraci\u00f3n. Pedro es el que dijo: \u201cT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios\u201d, y tambi\u00e9n dijo: \u201cAunque todos te abandonen, ir\u00e9 contigo hasta la muerte.\u201d El problema es que Pedro tambi\u00e9n es quien neg\u00f3 a su amigo tres veces antes de que cantara el gallo. S\u00ed, Pedro, a su manera, tambi\u00e9n traicion\u00f3 a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los disc\u00edpulos regresaron a su vida normal, Jes\u00fas resucitado, aparece en la playa y desayuna con ellos. Pasado el desayuno, Jes\u00fas se acerca a Pedro y le pregunta si realmente lo ama. Imaginemos la verg\u00fcenza del disc\u00edpulo. Y Jes\u00fas no solo le pregunta una vez, sino tres veces: \u201c\u00bfMe amas?&#8230; \u00bfMe amas?&#8230;\u00bfMe quieres?\u201d Tres veces Pedro hab\u00eda negado a Cristo y tres veces el Se\u00f1or pregunta si en verdad lo quiere. Tres veces el disc\u00edpulo responde: \u201cS\u00ed, Se\u00f1or&#8230;s\u00ed, te quiero&#8230;s\u00ed, t\u00fa sabes que te amo, Se\u00f1or.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas le dio a Pedro una oportunidad para reivindicarse por cada vez que le hab\u00eda negado. As\u00ed Jes\u00fas se reconcili\u00f3 con su amigo y seguidor vacilante; convirti\u00f3 su negaci\u00f3n en fe y amor sincero.&nbsp; Tambi\u00e9n el Se\u00f1or hizo algo m\u00e1s con Pedro aquella ma\u00f1ana en la playa.&nbsp; Lo comision\u00f3 y consagr\u00f3 para servir a sus hermanos: \u201cSi me quieres, cuida a mis ovejas; si me amas, atiende a mis corderos; si me quieres, pastorea mis ovejas.\u201d Los libros del Nuevo Testamento y otras fuentes de la historia de la Iglesia cuentan c\u00f3mo Pedro de all\u00ed en adelante dedic\u00f3 su vida a servir al Se\u00f1or, a proclamar el evangelio del perd\u00f3n y a cuidar al reba\u00f1o de Cristo. Su infidelidad se transform\u00f3 en testimonio y servicio. Podemos imaginar a Pedro expresando este cambio con las palabras del salmista: \u201cHas cambiado mi lamento en danzas; me has vestido de fiesta. Por tanto a ti canta mi coraz\u00f3n y no llora m\u00e1s; oh Se\u00f1or Dios m\u00edo, te dar\u00e9 gracias para siempre.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Pedro como Pablo dieron gracias al Se\u00f1or con el sacrificio de sus vidas, confesando su fe en Cristo hasta el \u00faltimo suspiro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De la misma manera, nuestro encuentro con Cristo Resucitado durante estos cincuenta d\u00edas de Pascua puede cambiar nuestras vidas. El mismo Se\u00f1or que se apareci\u00f3 a Pedro y a Pablo nos est\u00e1 llamando para reconciliarnos con \u00e9l y para convertir nuestra incredulidad en fe, nuestra indiferencia en amor;&nbsp; igualmente, como hizo con esos ap\u00f3stoles, nos quiere consagrar para servir a los dem\u00e1s, am\u00e1ndoles y dando testimonio del poder de la Resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY c\u00f3mo podemos tener tal encuentro con Jes\u00fas resucitado y ascendido al cielo? Ahora podemos conocer a Cristo a trav\u00e9s de varias maneras: Podemos encontrar a Dios en las palabras de las Sagradas Escrituras, especialmente en los texto de los santos evangelios; podemos conocer al Se\u00f1or en la oraci\u00f3n y la hermandad con otros creyentes; y, por fe, todos tenemos la oportunidad de encontrar a Cristo en la celebraci\u00f3n de la Fracci\u00f3n del Pan, la Santa Eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La colecta del d\u00eda expresa bien c\u00f3mo podemos ver a Jes\u00fas en la Santa Comuni\u00f3n: \u201cOh Dios, cuyo bendito Hijo se dio a conocer a sus disc\u00edpulos en la fracci\u00f3n del pan: Abre los ojos de nuestra fe, para que podamos contemplarle en toda su obra redentora\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Independientemente de c\u00f3mo explicamos que Jes\u00fas se hace presente en el sacramento, casi todas las tradiciones cristianas afirman que la presencia viva de Cristo se hace realidad para los que se acercan con fe a comer el pan y a beber el vino de la Comuni\u00f3n. En esta acci\u00f3n estamos unidos con Cristo y con el coro de millones y millones de \u00e1ngeles y otras criaturas que cantan: \u201c\u00a1Al que est\u00e1 sentado en el trono y al Cordero, sean dados la alabanza, el honor, la gloria y el poder por todos los siglos!&#8230; \u00a1Am\u00e9n!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Aleluya! Cristo ha resucitado. Es verdad, el Se\u00f1or ha resucitado. \u00a1Aleluya!<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-3C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Pascua-3C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-3C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-3C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Pascua-3C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-3C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1024,1019],"class_list":["post-162971","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-3c","category-pascua-c"],"acf":{"sermon_date":"2019-05-05","drupal_id":"319596","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168802,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 3 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-3-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 3 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las lecturas asignadas para el Tercer Domingo de Pascua apuntan hacia la conversi\u00f3n que el Cristo resucitado provoca en las vidas de aquellos que lo conocen tras su encuentro con \u00e9l, y nos proveen dos ejemplos claros de ese fen\u00f3meno: San Pablo y San Pedro, ambos ap\u00f3stoles del Se\u00f1or. 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