{"id":162976,"date":"2019-05-26T14:22:52","date_gmt":"2019-05-26T18:22:52","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/pascua-6-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:46:44","modified_gmt":"2020-12-03T15:46:44","slug":"pascua-6-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-6-c-2019\/","title":{"rendered":"Pascua 6 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-6C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190280\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-6C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-6C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-6C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-6C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Pascua-6C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La historia de la curaci\u00f3n del enfermo en el estanque de Betzat\u00e1, que acabamos de escuchar en el evangelio de hoy, parece ser un relato sencillo y claro de una curaci\u00f3n t\u00edpica efectuada por nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Sin embargo, las apariencias enga\u00f1an, y la historia est\u00e1 llena de detalles y complejidades que ameritan una exploraci\u00f3n detallada, con la promesa de informaci\u00f3n \u00fatil para nuestra relaci\u00f3n con Dios nuestro Se\u00f1or. Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p>La cercan\u00eda del estanque a la puerta de las ovejas nos indica que se encontraba en la vecindad del Templo de Jerusal\u00e9n, centro de la vida religiosa de los jud\u00edos en el tiempo de Jes\u00fas. En esa \u00e9poca la creencia popular era que las aguas del estanque eran agitadas, de tiempo en tiempo, por un \u00e1ngel y, cuando eso ocurr\u00eda, el primer enfermo que tocara las aguas se sanaba milagrosamente. No es sorprendente, entonces, el hecho de que los cinco p\u00f3rticos, o salas al lado del estanque estuvieran llenos de toda clase de enfermos, listos a lanzarse al primer signo de la agitaci\u00f3n de las aguas para tratar de ser el primero en tocarlas y alcanzar la salud.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos imaginar el clima de angustia que llenaba a esas multitudes y la competencia tan tremenda por ser el vencedor de la constante contienda por el milagro. Como sucede cuando la gente corre en estampida para conseguir alg\u00fan bien gratuito, podemos pensar que all\u00ed habr\u00eda empujones y una total carencia de misericordia de quienes compet\u00edan por el milagro, ya que cada uno pensaba en su propia salud. Ir\u00f3nicamente, el nombre Betzat\u00e1 significa \u201ccasa de la misericordia.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas ve todo esto y su mirada se posa en el enfermo. Jes\u00fas tiene misericordia de \u00e9l y le pregunta: \u201c\u00bfQuieres recobrar la salud?\u201d En este caso vemos c\u00f3mo Jes\u00fas es quien toma la iniciativa, no el enfermo, quien no se percata del poder de Jes\u00fas ni parece tener mucho inter\u00e9s en \u00e9l. En lugar de responder simplemente s\u00ed o no, le relata a Jes\u00fas c\u00f3mo siempre hay alguien que llega primero y nadie se apiada de \u00e9l para llevarlo a tiempo a las aguas. Es como si dijera: \u201c\u00a1Pues claro que deseo sanarme pero es muy dif\u00edcil lograrlo y adem\u00e1s no hay quien me ayude a hacerlo!\u201d Jes\u00fas le responde con tres \u00f3rdenes: \u201cLev\u00e1ntate, toma tu camilla y anda.\u201d Y el enfermo no se hace esperar para obedecer, recobrando la salud.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final del pasaje, y continuando con el siguiente verso, San Juan Evangelista deja saber que ese d\u00eda era el \u201cd\u00eda de reposo\u201d, es decir el s\u00e1bado, lo cual tiene una gran importancia en esta historia. Como sabemos, la ley de Mois\u00e9s proh\u00edbe toda clase de labor en este d\u00eda, el cual debe ser dedicado enteramente al Se\u00f1or; se trata del d\u00eda de descanso para todo el pueblo de Israel. La violaci\u00f3n de esta ley era una falta grave, la cual atentaba contra la identidad del pueblo de Israel como pueblo escogido por Dios. Esta identidad se expresaba tambi\u00e9n mediante la circuncisi\u00f3n y las leyes alimentarias. Jes\u00fas, aunque consciente de esa ley, procede a curar al enfermo, lo cual atrajo la ira de los sacerdotes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al realizar este milagro, y hacerlo en el d\u00eda mandatorio de descanso, Jes\u00fas primero nos dice que Dios est\u00e1 constantemente obrando por nuestro bienestar, sin descanso, y que \u00e9l no est\u00e1 limitado por restricciones o leyes que no tienen en cuenta el dolor humano. De la misma manera, nosotros somos llamados a seguir su ejemplo, y hacer el bien, sin mirar a quien y sin reparar en restricciones que no tienen en cuenta situaciones particulares de necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en ese momento Jes\u00fas elimin\u00f3 la necesidad de la competencia para llegar primero a las aguas y lograr as\u00ed la curaci\u00f3n, y elimin\u00f3, por completo, la necesidad del estanque mismo: el enfermo fue sanado por la palabra directa del mismo Jes\u00fas y sin intermediarios, y fue sanaci\u00f3n completa. Esto nos dice que no son imprescindibles ni ritos, ni aguas, ni aceites, ni la mediaci\u00f3n de nadie para alcanzar el favor y la misericordia de Dios: Dios nos la brinda y gratuitamente, sin merecerlo, constantemente y en abundancia, y de formas que muchas veces s\u00f3lo \u00e9l conoce y de acuerdo a su voluntad. El enfermo en la historia esper\u00f3 fielmente que alguien tuviera misericordia de \u00e9l por mucho tiempo, y encontr\u00f3 esa misericordia en Jes\u00fas: al \u00fanico que necesitaba era a \u00e9l. Asimismo, al \u00fanico que nosotros necesitamos es a Jes\u00fas en nuestras vidas, y solo requerimos invocar su nombre seguros de su misericordia y amor.<\/p>\n\n\n\n<p>No nos dejemos seducir por quienes claman ser la \u00fanica fuente del favor y poder de Dios, y por quienes alimentando supersticiones populares, ofrecen milagros de Dios a un precio o con la compra de amuletos o de im\u00e1genes, lo cual solo beneficia a quienes hacen comercio con lo divino y empobrece la fe de los ingenuos cuando lo pedido no se alcanza: Solo Dios basta, y \u00e9l es como el aire que respiramos que est\u00e1 siempre con nosotros, disponible para nosotros, d\u00e1ndonos vida y sustento gratuitamente, pero con una gran diferencia: el aire se contamina, nosotros lo contaminamos; Dios en cambio no se contamina, Dios es siempre puro con un amor inmenso y puro por cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, no se nos escape el hecho de que el enfermo de nuestro Evangelio no pareci\u00f3 muy entusiasmado ante el llamado de Jes\u00fas a recobrar la salud a pesar de tantos a\u00f1os de incapacidad. Por el contrario, respondi\u00f3 con excusas, culpando su falta de salud a no tener qui\u00e9n lo ayude y a no haber podido llegar primero a las aguas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierta forma muchos de nosotros somos como este hombre enfermo: nuestra fe se ha adormecido y hasta paralizado tras muchos a\u00f1os de falta de acci\u00f3n, de renovaci\u00f3n, de esfuerzo, qued\u00e1ndonos en el mismo sitio sin movernos, sin cuestionar lo que escuchamos o leemos, aceptando una vida espiritual carente de vitalidad y resign\u00e1ndonos a la rutina de lo que requiere menos esfuerzo y tiempo, d\u00e1ndole prioridad a muchas otras cosas que nada tienen que ver con la fe y llenando cada vez m\u00e1s el vac\u00edo que sentimos con disculpas como lo hizo el enfermo del Evangelio. En medio de tanta distracci\u00f3n, no nos percatamos o ignoramos la presencia de Jes\u00fas que constantemente nos tiende la mano y nos pregunta: \u201c\u00bfQuieres recobrar la salud?\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante hacer una pausa y pensar cuidadosamente en esa pregunta: \u201c\u00bfQuieres recobrar la salud?\u201d \u00bfQuieres recobrar la salud de tu alma, quiz\u00e1 quebrantada como la del enfermo del evangelio por a\u00f1os de rechazo, abandono y frustraci\u00f3n? \u00bfO quebrantada por a\u00f1os de sufrimiento y la percepci\u00f3n de que tus oraciones no han sido respondidas como t\u00fa lo has esperado? \u201c\u00bfQuieres recobrar la salud?\u201d&nbsp; \u00bfDe cualquier forma y por cualquier causa?&nbsp; Cristo est\u00e1 ansioso y esperando con gran expectativa tu respuesta afirmativa, sin excusas, con fe y decisi\u00f3n, para decirte: \u201cLev\u00e1ntate, toma tu camilla y anda.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-6C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Pascua-6C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-6C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-6C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Pascua-6C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Pascua-6C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1027,1019],"class_list":["post-162976","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-6c","category-pascua-c"],"acf":{"sermon_date":"2019-05-26","drupal_id":"320221","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169000,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 6 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-6-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 6 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La historia de la curaci\u00f3n del enfermo en el estanque de Betzat\u00e1, que acabamos de escuchar en el evangelio de hoy, parece ser un relato sencillo y claro de una curaci\u00f3n t\u00edpica efectuada por nuestro Se\u00f1or Jesucristo. 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