{"id":162986,"date":"2019-06-02T12:32:01","date_gmt":"2019-06-02T16:32:01","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-7-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:49:10","modified_gmt":"2020-12-03T15:49:10","slug":"propio-7-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/","title":{"rendered":"Propio 7 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-7C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190310\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-7C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-7C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-7C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-7C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-7C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando el endemoniado vio a Jes\u00fas, dio un grito y se arroj\u00f3 a sus pies. Exclam\u00f3 con fuerza retumbante: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 te entrometes, Jes\u00fas, Hijo del Dios Alt\u00edsimo? \u00a1Te ruego que no me atormentes!\u201d \u00a1Qu\u00e9 desesperaci\u00f3n la de este hombre y cu\u00e1nta compasi\u00f3n se derram\u00f3 de nuestro Se\u00f1or! La descripci\u00f3n que hace Lucas es verdaderamente aterradora y sobrecogedora. Este hombre atormentado se abalanza sobre Jes\u00fas, cae de rodillas a sus pies y en una especie de reproche suplicante confronta a Jes\u00fas: \u201c\u00bfQu\u00e9 tengo yo que ver contigo?&nbsp; \u00bfPor qu\u00e9 te entrometes?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La liberaci\u00f3n milagrosa de este pose\u00eddo, nos conduce a reconocer la autoridad de Jes\u00fas, no s\u00f3lo en este mundo sino, m\u00e1s all\u00e1. Es tal el poder de Jes\u00fas, que son los mismos demonios los que reconocen su divinidad. Este es un momento muy importante en la vida de Jes\u00fas, su autoridad es contundente; tanto, que ante \u00e9l la maldad se aleja.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces en momentos de desolaci\u00f3n y desesperanza no hemos clamado el nombre de Dios pidiendo su misericordia? \u00bfCu\u00e1ntos de nosotros cegados por la ira hemos hecho cosas de las cuales nos arrepentimos luego? Nos sentimos entonces como el hombre de Gerasa, como si muchos demonios nos hubieran pose\u00eddo. Y, como al personaje del evangelio, el \u00fanico que puede salvarnos es Dios mismo; sin embargo, no sabemos c\u00f3mo ped\u00edrselo ni c\u00f3mo reconocerle en esos momentos.<\/p>\n\n\n\n<p>De un lado, est\u00e1 el pose\u00eddo, cuyos vecinos ataban con cadenas pero a quien los demonios soltaban. La presencia demoniaca le ofrec\u00eda una falsa libertad. Este pobre hombre corre desnudo y sin rumbo, y prefiere vivir entre los muertos antes que entre los vivos. En perspectiva, esta situaci\u00f3n lleva a pensar en el fen\u00f3meno de aquellos cuyas adicciones los destruyen f\u00edsicamente, los anulan social, emocional y espiritualmente. Como el hombre de Gerasa, hay seres humanos que viven en situaciones marginales o en las calles o bajo los puentes, apartados completamente de sus comunidades. Muchos creen que son libres porque viven en condiciones donde no los alcanzan las normas, pero a la vez son invisibles a su familia, amigos y la sociedad; pareciera que se quedaran hasta sin nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro lado, est\u00e1n los vecinos del endemoniado. Ellos le ten\u00edan miedo, le evad\u00edan. Jes\u00fas, por el contrario, se acerca, le encuentra donde \u00e9l est\u00e1, lo mira y lo sana. Muchos cristianos fortalecidos por la presencia de Jes\u00fas encaran el peligro con gran valor; logran superar el miedo por su confianza en Dios, atendiendo luego al llamado de servir al que est\u00e1 en necesidad; no se quedan congelados como los vecinos de esta historia. M\u00e1s bien, se inspiran en el valor de Jes\u00fas y van al mundo buscando victoria en vez de derrota.<\/p>\n\n\n\n<p>Este acto de valor nos hace pensar en los cristianos que han arriesgado sus vidas en situaciones donde hay gran necesidad, peligro o hambre. Por ejemplo: Teresa de Calcuta sirviendo a una comunidad de leprosos en India, Dietrich Bonhoeffer oponi\u00e9ndose a la dictadura Nazi, Martin Luther King, Jr. luchando por los derechos civiles de las minor\u00edas, el Obispo \u00d3scar Romero denunciando las injusticias de dictadura en el Salvador, y tantos otros cuyos nombres desconocemos y que han arriesgado sus vidas para ayudar a otros en nombre de Jes\u00fas. Y, nosotros \u00bfqu\u00e9 arriesgamos para seguir a Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo con el texto del evangelio, Jes\u00fas le pregunta al hombre endemoniado por su nombre. \u00c9l le contest\u00f3: \u201cLegi\u00f3n\u201d e inmediatamente los demonios le ruegan a Jes\u00fas que no los env\u00ede al abismo. En aquel tiempo, se cre\u00eda que el nombre estaba vinculado a la esencia de la persona misma y, el caso del hombre pose\u00eddo, no es la excepci\u00f3n; \u00e9l se hab\u00eda rendido ante el poder de los demonios que le controlaban; se conform\u00f3 con ser llamado de otra manera: \u201cLegi\u00f3n\u201d, a no identificarse con su nombre real. Jes\u00fas reconoce en su misericordia a este hombre, lo hace visible y por ello pregunta por su nombre; Jes\u00fas nos demuestra que es superior a los demonios. Y es aqu\u00ed donde empieza su acci\u00f3n sanadora, al ser reconocido por los demonios quienes terminan rindi\u00e9ndose ante la identidad de Jes\u00fas al proclamar: \u201cHijo del Dios Alt\u00edsimo\u201d. \u00a1Qu\u00e9 grande es la presencia de Jes\u00fas que hasta los demonios sucumben ante \u00e9l! Ellos saben que el poder del Se\u00f1or no es de este mundo, as\u00ed se rinden antes de dar la batalla pues, contra Dios, no pueden luchar.<\/p>\n\n\n\n<p>La misericordia de Jes\u00fas por este hombre es tan grande que nos lleva a pensar en las palabras de Pablo a los G\u00e1latas: \u201cporque en Cristo Jes\u00fas todos son herederos de Dios a trav\u00e9s de la fe\u201d. Nuestro Se\u00f1or sabe que este hombre ser\u00e1 testimonio de fe, su dignidad ha sido restituida y, lo m\u00e1s importante, su fe fortalecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, \u00bflos demonios expulsados? Jes\u00fas les permiti\u00f3 entrar en un grupo de cerdos que posteriormente se lanzaron al abismo. Obviamente, los due\u00f1os de estos cerdos no quedaron contentos. Y es que ellos no pudieron ver el prop\u00f3sito del milagro de sanar y liberar a este pobre hombre atormentado por tantos a\u00f1os. \u00bfPor qu\u00e9 los vecinos no se alegraron por su liberaci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 tuvieron miedo? As\u00ed como el fuego sirve para cocinar alimentos entre otras funciones ben\u00e9ficas, tambi\u00e9n puede destruir, \u00bfSer\u00e1 que tienen miedo de que el poder de Jes\u00fas se vuelva contra ellos? Tal vez, a esos vecinos les pasa como a muchos de nosotros, que as\u00ed Jes\u00fas camine a nuestro lado preferimos apartarnos de \u00e9l, inventar excusas para no adorarle o dejar que el miedo nos restrinja el amarle con total entrega. Nos recuerda la letra del himno que dice: \u201cSu nombre es el Se\u00f1or y pasa hambre, y clama por la boca del hambriento, y muchos que lo ven pasan de largo, acaso por llegar temprano al templo\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, a pesar de nuestra indiferencia, el Se\u00f1or no nos abandona. \u00c9l se acerca y nos mira con misericordia, nos extiende su gracia sin l\u00edmites como hizo con el hombre pose\u00eddo. Esa gracia descubre nuestra nueva identidad y nos ayuda a levantar la cabeza con dignidad, aun cuando nos veamos amenazados por el escrutinio de otros. El hombre pose\u00eddo tuvo que vivir en conformidad con sus demonios y se acomod\u00f3 con esa realidad; era invisible hasta que Jes\u00fas lo volvi\u00f3 visible. \u00c9l fue vestido en sanidad porque Jes\u00fas as\u00ed lo quiso, para que as\u00ed se hablara de su grandeza en tierra de gentiles. En esta historia encontramos c\u00f3mo al rendirnos ante el poder del amor restaurador de Jes\u00fas, nuestras cadenas se rompen dando paso a una sanaci\u00f3n completa: f\u00edsica, emocional, mental, social y espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n de nosotros puede decir que es totalmente libre o liberado? \u00a1Nadie! Todos estamos un poco pose\u00eddos por otros poderes que ocupan alg\u00fan espacio dentro de nosotros. El texto del evangelio es la revelaci\u00f3n de la compasi\u00f3n de Jes\u00fas para con nosotros; que \u00e9l har\u00e1 cualquier cosa por librarnos de nuestros demonios: miedo, ansiedad, resentimiento, angustia, incertidumbre, entre otros, a los que les hemos permitido que nos esclavicen. Una vida transformada, es una vida que, en medio del caos moral y espiritual, ha sido confrontada y tocada por el poder sanador de Dios; y una vida que ha sido transformada por el poder del amor, no volver\u00e1 a ser igual, no puede ser igual jam\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La Reverenda Alejandra Trillos es la Sacerdote-a-Cargo en San Andr\u00e9s Iglesia Episcopal, Di\u00f3cesis de Nueva York.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-7C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-7C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-7C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-7C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-7C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-7C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1038],"class_list":["post-162986","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-07c"],"acf":{"sermon_date":"2019-06-23","drupal_id":"321026","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":187737,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 7 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 7 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cuando el endemoniado vio a Jes\u00fas, dio un grito y se arroj\u00f3 a sus pies. Exclam\u00f3 con fuerza retumbante: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 te entrometes, Jes\u00fas, Hijo del Dios Alt\u00edsimo? \u00a1Te ruego que no me atormentes!\u201d \u00a1Qu\u00e9 desesperaci\u00f3n la de este hombre y cu\u00e1nta compasi\u00f3n se derram\u00f3 de nuestro Se\u00f1or! La descripci\u00f3n que hace Lucas es verdaderamente [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:49:10+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/\",\"name\":\"Propio 7 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2019-06-02T16:32:01+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:49:10+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 7 (C) &#8211; 2019\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 7 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 7 (C) - 2019","og_description":"Cuando el endemoniado vio a Jes\u00fas, dio un grito y se arroj\u00f3 a sus pies. Exclam\u00f3 con fuerza retumbante: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 te entrometes, Jes\u00fas, Hijo del Dios Alt\u00edsimo? \u00a1Te ruego que no me atormentes!\u201d \u00a1Qu\u00e9 desesperaci\u00f3n la de este hombre y cu\u00e1nta compasi\u00f3n se derram\u00f3 de nuestro Se\u00f1or! La descripci\u00f3n que hace Lucas es verdaderamente [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:49:10+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/","name":"Propio 7 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2019-06-02T16:32:01+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:49:10+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-7-c-2019\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 7 (C) &#8211; 2019"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1038,"label":"Propio 07c"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"wwedderburn","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Cuando el endemoniado vio a Jes\u00fas, dio un grito y se arroj\u00f3 a sus pies. Exclam\u00f3 con fuerza retumbante: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 te entrometes, Jes\u00fas, Hijo del Dios Alt\u00edsimo? \u00a1Te ruego que no me atormentes!\u201d \u00a1Qu\u00e9 desesperaci\u00f3n la de este hombre y cu\u00e1nta compasi\u00f3n se derram\u00f3 de nuestro Se\u00f1or! La descripci\u00f3n que hace Lucas es verdaderamente&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162986","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162986"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162986"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}