{"id":163004,"date":"2019-08-25T14:54:37","date_gmt":"2019-08-25T18:54:37","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-16-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:47:44","modified_gmt":"2020-12-03T15:47:44","slug":"propio-16-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-16-c-2019\/","title":{"rendered":"Propio 16 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-16C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190390\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-16C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-16C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-16C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-16C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-16C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Demos gracias al Se\u00f1or que nos permite encontrarnos en este d\u00e9cimo primer domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. Las palabras del salmo 103 nos invitan a la alabanza desde lo m\u00e1s profundo de nuestro ser: \u201cBendice, alma m\u00eda, al Se\u00f1or, y no olvides ninguno de sus beneficios\u201d. El encuentro con la comunidad es un beneficio y una bendici\u00f3n que Dios nos concede, y m\u00e1s a\u00fan cuando tenemos la oportunidad de reflexionar en los textos b\u00edblicos correspondientes para este domingo. Pidamos al Se\u00f1or que su palabra sea luz que ilumine nuestro caminar y nos ayude a mantener nuestra identidad como cristianos y cristianas frente a los cambios y desaf\u00edos que la vida nos pone.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera lectura, tomada del libro del profeta Isa\u00edas, nos sit\u00faa frente a Dios, quien responde a la llamada del ser humano con un firme: \u201cAqu\u00ed estoy\u201d. Sin embargo, la presencia de Dios entre los hombres y mujeres exige un comportamiento justo y \u00e9tico de parte de quienes claman al Se\u00f1or. Isa\u00edas nos muestra, con claridad, que la presencia de Dios se asocia con la justicia y la sensibilidad frente al dolor humano: \u201c&nbsp;Entonces, si me llamas, yo te responder\u00e9; si gritas pidiendo ayuda, yo te dir\u00e9: \u201cAqu\u00ed estoy.\u201d Si haces desaparecer toda opresi\u00f3n, si no insultas a otros ni les levantas calumnias, si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad\u2026\u201d. La fe en Dios se confirma con las obras. Esto lo sabemos muy bien, pero nos cuesta aplicarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestras pr\u00e1cticas religiosas reflejamos la creencia en un Dios que a veces parece desligado de las realidades sociales que aquejan a los hombres y mujeres de este mundo; a veces nuestras oraciones tienden a ser m\u00e1s individualistas que colectivas, preferimos los c\u00f3modos tradicionalismos y evitamos el encuentro con el Dios que nos cuestiona y nos pide que respondamos a los problemas del mundo presente. Las palabras de la carta a los Hebreos siguen siendo muy actuales: \u201cLos que oyeron esa voz (la de Dios) rogaron que no les siguiera hablando&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la imagen de ese Dios se nos hace visible en la persona de Jes\u00fas. El comportamiento de Jes\u00fas de Nazaret es el referente que los miembros de la comunidad Cristiana debemos seguir, puesto que la realidad social, pol\u00edtica y religiosa del primer siglo tiene algunos aspectos que son comunes a los del siglo veintiuno. El evangelio de hoy nos ayuda a visualizar el mundo de Jes\u00fas. La sinagoga, como espacio de adoraci\u00f3n para los jud\u00edos, y el s\u00e1bado, como d\u00eda para observar las leyes mosaicas, se combinan en una historia que tiene como protagonistas a Jes\u00fas y a una mujer aquejada por una enfermedad por m\u00e1s de dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el comportamiento de Jes\u00fas al momento de llegar a la sinagoga? Llama la atenci\u00f3n que Jes\u00fas prioriza a las personas. Al Se\u00f1or no le importa tanto si se cumplen las reglas rituales o si se respetan las r\u00fabricas a la hora de la celebraci\u00f3n. A Jes\u00fas le mueve el dolor de aquella mujer encorvada que pasa inadvertida frente a los que llegan a cumplir con el precepto de adorar a Dios, en la sinagoga, cada d\u00eda s\u00e1bado. Se desconoce el nombre de la mujer enferma. Se indica solamente que \u201cun esp\u00edritu maligno la hab\u00eda dejado jorobada, y no pod\u00eda enderezarse para nada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El gesto de Jes\u00fas al momento de curar a la mujer es muy simple, no hay largos discursos ni oraciones solemnes. Jes\u00fas no es el jefe de la sinagoga y \u00e9l no est\u00e1 a cargo de conducir el servicio religioso; llega como uno m\u00e1s a escuchar la lectura de la ley y los profetas. Pero, el mensaje de los profetas, est\u00e1 en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n de Jes\u00fas y ese mensaje cobra vida en su gesto compasivo y solidario frente a la mujer enferma. Cuando la mujer se ve sanada, alaba a Dios llena de gozo. No era para menos, porque gran parte de la vida de aquella mujer hab\u00eda sido de dolor y rechazo. El jefe de la sinagoga, por el contrario, se molesta porque la curaci\u00f3n ha tenido lugar un s\u00e1bado, d\u00eda de reposo y de estricta observancia de la ley. Tal parece que la misi\u00f3n del jefe de la sinagoga, estaba reducida a exigir el respeto de las leyes cultuales.<\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia de todos y de todas puede ser la condenar al jefe de la sinagoga por su actitud legalista y poco humana pero, lo cierto, es que muchos estamos representados en ese personaje. Veamos algunos ejemplos que lo ilustran.<\/p>\n\n\n\n<p>Las costumbres y tradiciones lit\u00fargicas son ricas y abundantes en nuestra iglesia; basta visitar cualquiera de nuestras congregaciones para darnos cuenta de ello. Sin embargo, puede haber congregaciones que se precian de ser muy dignas representantes del esp\u00edritu anglicano, en las cuales, todo aquello que no est\u00e9 a tono con tal esp\u00edritu, se presenta como una falta a nuestra tradici\u00f3n eclesial: cantar un himno alegre y aplaudir puede ser una violaci\u00f3n a las normas lit\u00fargicas, orar de forma espont\u00e1nea puede ser visto como un irrespeto a la liturgia aunque la oraci\u00f3n responda a las necesidades de los que se congregan en ese momento, en otros lugares la hospitalidad se practica solo para con los miembros de la congregaci\u00f3n siendo vistos los visitantes como inc\u00f3modos advenedizos. Algunos de nosotros, al igual que el jefe de la sinagoga, somos comisarios que velamos porque las palabras y los gestos de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica sean los adecuados.<\/p>\n\n\n\n<p>En la historia que nos presenta el evangelio, bien vale preguntarse \u00bfqui\u00e9n estaba m\u00e1s encorvada o encorvado? \u00bfla mujer o el jefe de la sinagoga ? Al estar encorvados, no vemos m\u00e1s all\u00e1 de nuestro peque\u00f1o entorno y lo nuevo siempre nos parecer\u00e1 sospechoso y amenazante para nuestro sistema religioso abrigado por siglos de tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bien que Jes\u00fas san\u00f3 a la mujer y cuestion\u00f3 la hipocres\u00eda de los que estuvieron en contra de sanar en s\u00e1bado! Las leyes, sin importar si son civiles o eclesi\u00e1sticas, en la mayor\u00eda de los casos tienden a torcerse para favorecer a algunos y triturar a otros. En esta ocasi\u00f3n, Jes\u00fas hace caso omiso del cumplimiento del s\u00e1bado para aliviar el dolor de un ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Citando nuevamente al profeta Isa\u00edas, consideremos que nuestras casas de oraci\u00f3n est\u00e1n para ser espacios donde se viva el gozo y la alegr\u00eda y no sitios para juzgar y condenar lo que est\u00e1 fuera de la norma. Que para nosotros, cristianos y cristianas episcopales, el domingo refleje lo que dice el Se\u00f1or en su mensaje a Isa\u00edas: \u201c Considera este d\u00eda como d\u00eda de alegr\u00eda, como d\u00eda santo del Se\u00f1or y digno de honor; h\u00f3nralo no dedic\u00e1ndote a tus asuntos, ni buscando tus intereses y haciendo negocios. Si haces esto, encontrar\u00e1s tu alegr\u00eda en m\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras y los gestos que muestren afecto y c\u00e1lida bienvenida son bien recibidos en el seno de la comunidad, de la misma manera el humor que tanta falta hace en algunas comunidades, porque se asume que el respeto y el decoro en la liturgia est\u00e1n separados de la risa. El evangelio de hoy reafirma que las personas merecen todo nuestro respeto. Bien lo decimos en una de nuestras promesas bautismales: Respetar la dignidad de todo ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Oremos para que esta promesa bautismal sea honrada y practicada por cada bautizado y bautizada en nuestra comunidad de fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la misericordia del Se\u00f1or Jes\u00fas nos acompa\u00f1e siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Rev. Dr. \u00c1lvaro Araica sirve en la Di\u00f3cesis Episcopal de Chicago como Asociado para el Ministerio Hispano y tambi\u00e9n como vicario en la Iglesia Episcopal Cristo Rey.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-16C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-16C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-16C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-16C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-16C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-16C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1047],"class_list":["post-163004","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-16c"],"acf":{"sermon_date":"2019-08-20","drupal_id":"325121","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168901,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 16 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-16-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 16 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Demos gracias al Se\u00f1or que nos permite encontrarnos en este d\u00e9cimo primer domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s. 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