{"id":163007,"date":"2019-09-01T19:58:34","date_gmt":"2019-09-01T23:58:34","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-17-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:04","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:04","slug":"propio-17-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/","title":{"rendered":"Propio 17 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190400\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-17C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Env\u00eda oh Se\u00f1or tu Esp\u00edritu, que renueve la faz de la tierra.<br> En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre podemos encontrar buena noticia y salvaci\u00f3n en la palabra de Dios cuando la escuchamos y meditamos con atenci\u00f3n, todo es cuesti\u00f3n de actitud y apertura de coraz\u00f3n a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu en nosotros como individuos y como comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas veces la Palabra nos hace sentir confortables y hasta experimentamos que todo ritma dentro de nosotros cuando el lector o la lectora la proclaman. Nos sentimos bien y nosotros lo sabemos. No hay nada malo en eso, es un momento de gracia. Otras veces la Palabra nos hace sentir inc\u00f3modos, como si alguien nos estuviera pinchando un nervio con un objeto punzante o como si estuvi\u00e9ramos oyendo un instrumento completamente desafinado que lastima el o\u00eddo. Tampoco hay nada malo en eso, es otro momento de gracia que tal vez exige algo extra de nosotros. De vez en cuando es bueno preguntarse por qu\u00e9 nos hace sentir bien o por qu\u00e9 nos hace sentir inc\u00f3modos la palabra de Dios que escuchamos en cualquier domingo en la iglesia. La respuesta a este tipo de preguntas puede conducirnos al despertar de algunas \u00e1reas dormidas en nosotros y ponerle un poco de dinamismo a nuestra vida cristiana, o para examinar nuestra conciencia y ver c\u00f3mo estamos viviendo nuestro pacto bautismal y entonces, a la luz de ese examen, tomar la decisi\u00f3n de realinear o no nuestra vida de fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio de Lucas y la carta a los hebreos son buenos ejemplos para ilustrar cuando la palabra puede hacernos sentir algo desafiados o inc\u00f3modos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el evangelio, Jes\u00fas es invitado a un banquete de bodas en casa de un fariseo. Al llegar observa Jes\u00fas que algunos de los invitados estaban afanados por sentarse en los puestos m\u00e1s importantes, los puestos de honor. Entonces Jes\u00fas les ofrece un consejo \u201cCuando alguien te invite a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, pues puede llegar otro invitado m\u00e1s importante que t\u00fa; y el que los invit\u00f3 a los dos puede venir a decirte: \u201cDale tu lugar a este otro.\u201d Entonces tendr\u00e1s que ir con verg\u00fcenza a ocupar el \u00faltimo asiento.\u201d Pero Jes\u00fas no se detuvo ah\u00ed, tambi\u00e9n se le acerc\u00f3 al anfitri\u00f3n y le dijo \u201cCuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; porque ellos, a su vez, te invitar\u00e1n, y as\u00ed quedar\u00e1s ya recompensado. Al contrario, cuando t\u00fa des un banquete, invita a los pobres, los inv\u00e1lidos, los cojos y los ciegos; y ser\u00e1s feliz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Seamos realistas, \u00bfa qui\u00e9n le gusta que lo sermoneen en el esp\u00edritu de una fiesta? \u00bfO le sugieran que tal vez debi\u00f3 dejar el asiento que ocupa a otra persona o que no debe afanarse tanto por sentarse todo el tiempo en los mismos lugares? \u00a1A nadie! Tal vez mentir\u00edamos si decimos que nos gusta. O mejor a\u00fan, \u00bfqui\u00e9n toma a bien que en su propia fiesta se le acerque uno de sus hu\u00e9spedes y le diga \u201ct\u00fa no invitaste a la gente que deb\u00edas haber invitado\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos las cosas de este modo, Jes\u00fas no est\u00e1 haciendo estos se\u00f1alamientos en esta boda porque est\u00e9 interesado en importunar a nadie, los hace porque quiere advertir a sus amigos que es peligroso para sus aspiraciones de salvaci\u00f3n entrar en el juego de los privilegios, la b\u00fasqueda de los primeros puestos y las principalidades, de seleccionar los amigos por su estatus social y sus posibilidades de devolverles la cortes\u00eda. Jes\u00fas est\u00e1 observando el comportamiento de la sociedad de su tiempo, ve quienes est\u00e1n adentro y quienes est\u00e1n afuera, y no tiene miedo de hablar de lo que piensa al respecto. En el evangelio Jes\u00fas modela un di\u00e1logo para su tiempo y para el nuestro, y crea las bases para que nosotros sigamos la conversaci\u00f3n, tracemos algunas conclusiones y hagamos algo.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad eclesial es un buen lugar para empezar esta conversaci\u00f3n, si realmente queremos que algo cambie tenemos que hacer que ese cambio empiece con nosotros mismos. Estos procesos requieren que nos hagamos las preguntas dif\u00edciles: \u00bfqui\u00e9nes faltan en nuestros c\u00edrculos y por qu\u00e9? \u00bfQui\u00e9nes est\u00e1n fuera de los roles de liderazgo de nuestras comunidades? \u00bfA qui\u00e9nes no estamos incluyendo en nuestros planes y visi\u00f3n comunitaria que deber\u00edamos incluir? \u00bfDe qui\u00e9nes nos hemos olvidado y por tanto no los tenemos con nosotros?<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un rato mencionamos la carta a los hebreos de la que le\u00edmos parte en la ep\u00edstola asignada para hoy. En ella encontramos ese aire de hospitalidad radical y atenci\u00f3n a los pobres y a los de afuera que sugiere Jes\u00fas en los versos que le\u00edmos del evangelio. La hospitalidad radical es un tema dif\u00edcil de tratar en una sociedad como la nuestra con una din\u00e1mica de prejuicios y desconfianza tan marcados. Muchas veces inclusive a nosotros los cristianos se nos hace dif\u00edcil ser radicalmente hospitalarios por las mismas razones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 proponen los versos que le\u00edmos de la carta a los hebreos? Proponen la ruptura de la ret\u00f3rica que divide y que nos hace sospechar de los otros solo por ser inmigrantes o ser diferentes, una ret\u00f3rica que nos instiga al odio racial y a cerrar nuestras puertas a los pobres y a los que huyen del hambre y la violencia, y buscan entre nosotros refugio para ellos y sus familias. M\u00e1s oportuna no pod\u00eda ser la Palabra inspirada justo cuando la atm\u00f3sfera est\u00e1 tan cargada de actitudes y discursos pesimistas y el sentido de la solidaridad se ve hoy m\u00e1s desafiado que nunca. Escuchemos una vez m\u00e1s esas palabras de la carta a los hebreos \u201cNo dejen de amarse unos a otros como hermanos. No se olviden de ser amables con los que lleguen a su casa, pues de esa manera, sin saberlo, algunos hospedaron \u00e1ngeles\u2026 No se olviden ustedes de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen; porque \u00e9stos son los sacrificios que agradan a Dios.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Jes\u00fas en Lucas y las exhortaciones que encontramos en la carta a los hebreos nos se\u00f1alan una visi\u00f3n que contrapuntea con el discurso que niega la igualdad de todo ser humano ante los ojos de Dios, tambi\u00e9n contradice la actitud deshumanizante de quienes se consideran superiores a los dem\u00e1s por el color de su piel, por su posici\u00f3n social y econ\u00f3mica, y por su educaci\u00f3n acad\u00e9mica.&nbsp; Esta visi\u00f3n incluye a todos y todas, y sugiere prestar especial atenci\u00f3n a los que a\u00fan no han llegado y aquellos que generalmente son marginados y no son tomados en cuenta; tambi\u00e9n incluye a los inmigrantes del siglo diecis\u00e9is, as\u00ed como a los del presente siglo y los venideros, a los de la primera generaci\u00f3n y a los de la d\u00e9cima generaci\u00f3n por igual. \u00c9sa es una visi\u00f3n para la iglesia de hoy que pone a pruebas la seriedad de nuestro discipulado. Esto puede sonar algo inc\u00f3modo para muchos de nosotros, pero nadie nunca ha dicho que el trabajo por el reino de Dios sea algo c\u00f3modo, por el contrario, Jes\u00fas lo define como un trabajo lleno de obst\u00e1culos. La buena noticia es que Jes\u00fas se hizo modelo para nosotros, nuestro deber es imitarlo. Estamos en la fiesta, hoy mismo podemos empezar.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Dios les bendiga.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Rvdo. Sim\u00f3n Bautista Betances es can\u00f3nigo misionero para el ministerio Latino en la Iglesia Catedral de Cristo en Houston, Texas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-17C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-17C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-17C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1048],"class_list":["post-163007","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-17c"],"acf":{"sermon_date":"2019-09-01","drupal_id":"325246","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168984,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 17 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 17 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Env\u00eda oh Se\u00f1or tu Esp\u00edritu, que renueve la faz de la tierra. En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. Siempre podemos encontrar buena noticia y salvaci\u00f3n en la palabra de Dios cuando la escuchamos y meditamos con atenci\u00f3n, todo es cuesti\u00f3n de actitud y apertura de coraz\u00f3n a la acci\u00f3n [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:48:04+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/\",\"name\":\"Propio 17 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2019-09-01T23:58:34+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:48:04+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 17 (C) &#8211; 2019\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 17 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 17 (C) - 2019","og_description":"Env\u00eda oh Se\u00f1or tu Esp\u00edritu, que renueve la faz de la tierra. En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. Siempre podemos encontrar buena noticia y salvaci\u00f3n en la palabra de Dios cuando la escuchamos y meditamos con atenci\u00f3n, todo es cuesti\u00f3n de actitud y apertura de coraz\u00f3n a la acci\u00f3n [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:48:04+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/","name":"Propio 17 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2019-09-01T23:58:34+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:48:04+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-17-c-2019\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 17 (C) &#8211; 2019"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1048,"label":"Propio 17c"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"wwedderburn","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Env\u00eda oh Se\u00f1or tu Esp\u00edritu, que renueve la faz de la tierra. En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. Siempre podemos encontrar buena noticia y salvaci\u00f3n en la palabra de Dios cuando la escuchamos y meditamos con atenci\u00f3n, todo es cuesti\u00f3n de actitud y apertura de coraz\u00f3n a la acci\u00f3n&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/163007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=163007"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=163007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}