{"id":163020,"date":"2019-10-20T13:27:45","date_gmt":"2019-10-20T17:27:45","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-24-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:36","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:36","slug":"propio-24-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2019\/","title":{"rendered":"Propio 24 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-24C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190478\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-24C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-24C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-24C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-24C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-24C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Hace unos dos meses presentaban en las noticias una hermosa historia de lucha, perseverancia y grandes logros. Se contaba c\u00f3mo una pareja de j\u00f3venes mexicanos, que llegaron a los Estados Unidos cuando eran apenas unos ni\u00f1os indocumentados, hab\u00edan logrado salir adelante. Amparados por la Acci\u00f3n Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en ingl\u00e9s) y motivados por el deseo de conquistar sus sue\u00f1os y ofrecerse un futuro mejor, decidieron salir a las calles de California para vender frutas en una esquina a la que llamaron: la \u201cEsquina de la Bendici\u00f3n.\u201d La chica, quien hab\u00eda visto a su padre vender frutas en las calles para sostener a su familia, en su pueblo natal, invit\u00f3 a su novio a que intentaran conseguir dinero de esta misma manera. Gracias a su empe\u00f1o, y tras largas jornadas de trabajo en la calle, alternadas de estudio en la universidad, de muchas noches de desvelo dedicadas a sus deberes, cada uno de estos so\u00f1adores logr\u00f3 obtener dos maestr\u00edas en la universidad. Hoy, como si lo anterior fuera poco, siguen vendiendo fruta en la misma esquina para continuar estudios superiores en la facultad de leyes; ellos ahora buscan crear una organizaci\u00f3n, sin \u00e1nimo de lucro, que ofrezca ayuda a j\u00f3venes emprendedores como ellos, a quienes el mundo les est\u00e1 cerrado las puertas. \u00a1Qu\u00e9 gran ejemplo de verdaderos so\u00f1adores y personas perseverantes! Ojal\u00e1 logren su cometido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la realidad de la vida, cada uno de nosotros debe esforzarse para alcanzar sus sue\u00f1os y poder salir de las duras realidades en las que a veces nos encontramos. Luchas como \u00e9stas tambi\u00e9n las encontramos en la Biblia, en la Palabra de Dios. Hoy, por ejemplo, hemos escuchado c\u00f3mo Jacob desea regresar a Cana\u00e1n, su tierra natal, para ser pr\u00f3spero y conquistar sus sue\u00f1os. Pero, en su camino, tiene que enfrentarse con sus propios conflictos, miedos y angustias, y reconciliarse con su propio hermano, Esa\u00fa. \u00c9l sab\u00eda que restablecer la paz con su hermano ser\u00eda garant\u00eda de las promesas de Dios de hacerlo padre de una gran generaci\u00f3n. El libro del G\u00e9nesis nos describe esta lucha de Jacob como una noche larga, en la que se halla solo enfrentando a un \u00e1ngel, al mismo Dios. Es tanta su fuerza y perseverancia que gana la batalla. Dios premia su valent\u00eda d\u00e1ndole un nuevo nombre, un nuevo destino, un nuevo poder, una nueva definici\u00f3n de s\u00ed mismo: Israel, el que lucha con Dios. Este nombre lo recibe no solo \u00e9l sino toda su tribu y sus descendientes. Israel, desde entonces, es el pueblo de Dios, el heredero de su promesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noche de lucha de Jacob, es nuestra propia noche. La noche en que no podemos dormir, en la que damos vueltas en la cama pensando en nuestro futuro, en nuestras relaciones familiares, en el trabajo, el estudio, la situaci\u00f3n legal, la salud y el ma\u00f1ana. Son los momentos oscuros en los que nos encontramos solos, vencidos, sin fe, abandonados. \u00c9sas son las noches que, la literatura espiritual del m\u00edstico San Juan de la Cruz, llama \u201cla noche oscura del alma.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oscuridad de la vida, es cuando a veces vienen las preguntas recriminatorias que hacemos a Dios: \u00bfpor qu\u00e9 tanto sufrimiento, tanto rechazo y tanto odio hacia las minor\u00edas e inmigrantes? Le reclamamos sobre la discriminaci\u00f3n, los insultos y atropellos a nuestra dignidad; le gritamos y culpamos por todo lo malo, por la falta de oportunidades y la carencia de amor. Pero, as\u00ed como cada noche tiene un amanecer, al final de nuestras luchas con Dios, \u00e9l nos responde dici\u00e9ndonos: t\u00fa no est\u00e1s solo, eres mi hijo, puedes lograrlo, vas a salir adelante; y, desde nuestro interior, una voz con poder nos recuerda que desde nuestro bautismo somos suyos y que \u00e9l nunca nos abandona, sino que permanece fiel todos los d\u00edas de nuestras vida. Porque para Dios la alianza es para siempre; en Dios el amor, la fidelidad, el compromiso, la lucha, la vida no tienen fin. Y somos suyos, \u201covejas de su rebano,\u201d de ah\u00ed que nos llame por nuestro nombre y nos d\u00e9, como a Jacob, una nueva identidad y prop\u00f3sito, invit\u00e1ndonos a pensar, a vivir, amar, ser, creer y servir como sus hijos e hijas. Si \u00e9l no nos abandona nosotros tampoco deber\u00edamos hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las luchas diarias no deber\u00edan debilitar nuestra fe. \u00a1Cu\u00e1nta gente, debido a la enfermedad o muerte de un ser querido, p\u00e9rdida de trabajo, obst\u00e1culos en el camino para alcanzar sus sue\u00f1os, terminan culpando al buen Dios, debilit\u00e1ndose su fe y alej\u00e1ndose de la iglesia! \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si en lugar de culpar a Dios, lo proclam\u00e1ramos como aqu\u00e9l que est\u00e1 en nuestro camino d\u00e1ndonos esperanza y fortaleza? Seguro comenzar\u00edamos a descubrir un nuevo Dios que siempre est\u00e1 a nuestro favor. Aquel Dios que ha hecho la \u201copci\u00f3n preferencial\u201d por los m\u00e1s d\u00e9biles, los pobres y desamparados; \u00e9l es quien se inclina hacia nosotros cuando estamos ca\u00eddos, nos da la mano y nos dice: \u201clev\u00e1ntate.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es importante entenderlo. En ocasiones, debido a las situaciones de desesperaci\u00f3n que vivimos, llegamos a pensar que Dios favorece a los poderosos de este mundo, a los violentos, a los que m\u00e1s hablan y gritan; hasta hemos llegado a imaginar a Dios con un color de raza determinado en un mundo de odio racial; muchos lloran y se lamentan que Dios se haya dejado de lado a sus amados pobres, olvidando que el poder de Dios es su amor, su verdad y su justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios no nos olvida jam\u00e1s. \u00c9l nos invita a ser perseverantes en nuestras propias luchas. De esto es lo que trata la corta par\u00e1bola de la viuda insistente, le\u00edda en el Evangelio de hoy. La viuda representa a aquella persona que se siente derrotada, abandonada, olvidada por la sociedad, la familia y el pa\u00eds, y que, en su necesidad, no se cansa de golpear, pedir justicia e insistir hasta lograr una respuesta. La perseverancia en la lucha es la clave del triunfo. Esta par\u00e1bola nos recobra la fuerza para seguir golpeando puertas, orando, haciendo vigilias, marchas, reuniones y demandas al gobierno, a la sociedad, y al mismo Dios para que se nos abran las puertas a una vida digna y justa. Tambi\u00e9n a la viuda, al forastero, al hu\u00e9rfano, al empobrecido y al inmigrante, Dios les da la oportunidad de vivir en plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy es un d\u00eda de oraci\u00f3n; es domingo de s\u00faplica, perseverancia y fortaleza. Continuemos nuestro servicio de oraci\u00f3n agradeciendo al buen Dios por nuestra iglesia que, como comunidad de fe, nos ayuda a crecer en la fe, para encarnar al Dios vivo que lucha con el que lucha y sue\u00f1a con el que sue\u00f1a sue\u00f1os de amor, de vida y de esperanza. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Reverendo Fabio Sotelo sirve en las Comunidades Episcopales de San Beda y San Eduardo en la Di\u00f3cesis de Atlanta, Georgia. Tiene una Licenciatura en Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Santo Tomas, Bogot\u00e1, Colombia, Una Licenciatura en Teolog\u00eda del Seminario Santa Mar\u00eda, Emmitsburg, Md., y actualmente adelanta un doctorado en Liturgia en la Universidad del Sur, Sewanee, Tennessee.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-24C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-24C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-24C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-24C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-24C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-24C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1055],"class_list":["post-163020","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-24c"],"acf":{"sermon_date":"2019-10-20","drupal_id":"326474","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168893,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 24 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 24 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hace unos dos meses presentaban en las noticias una hermosa historia de lucha, perseverancia y grandes logros. 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