{"id":163033,"date":"2019-11-17T19:24:10","date_gmt":"2019-11-18T00:24:10","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-28-c-2019\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:40","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:40","slug":"propio-28-c-2019","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-c-2019\/","title":{"rendered":"Propio 28 (C) &#8211; 2019"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-28C-2019-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190512\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-28C-2019-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-28C-2019-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-28C-2019-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-28C-2019-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Propio-28C-2019.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En un reino muy lejano, viv\u00eda en un gran castillo un rey. Un d\u00eda hubo en el reino un terremoto y murieron miles de personas, incluyendo la reina. El rey, desconsolado por la muerte de su esposa, decret\u00f3 un a\u00f1o de luto: durante ese a\u00f1o nadie podr\u00eda cantar ni tocar m\u00fasica. A los cuatro meses, mientras tomaba aire fresco en la terraza de su castillo, el rey escuch\u00f3 que alguien estaba tocando el \u00f3rgano de la catedral. Molesto, mand\u00f3 un mensaje al de\u00e1n de la catedral, record\u00e1ndole la prohibici\u00f3n. A los pocos d\u00edas, de nuevo se escuch\u00f3 m\u00fasica que proven\u00eda del templo. Muy enojado, el rey mand\u00f3 a los soldados a que pusieran una cadena y un candado en las puertas de la catedral. \u00a1Quedaba prohibido ir a misa! Sin embargo, a los pocos d\u00edas, una vez m\u00e1s se escuch\u00f3 m\u00fasica. Esta vez, el rey en persona fue a la catedral, encontrando al de\u00e1n celebrando una boda.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no me obedeces, maldito sacerdote?\u201d \u2014le grit\u00f3 el rey\u2014, \u201c\u00bfNo sabes que puedo meterte en la c\u00e1rcel, azotarte y hasta mandarte a la horca?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201cSu majestad, cuando tuvimos el terremoto murieron miles de personas en este reino, pero desde entonces tambi\u00e9n hubo 60 bodas y 200 bautismos\u201d, le explic\u00f3 el sacerdote. \u201cLa muerte y destrucci\u00f3n ya pasaron y es hora de celebrar una nueva vida.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte y la destrucci\u00f3n son los temas de la lectura del evangelio de hoy. Jes\u00fas profetiza que antes del fin, habr\u00e1 guerras, revoluciones, hambre y enfermedades. Jes\u00fas describe una sociedad que se llena de odio y de violencia. El odio y violencia que Jes\u00fas describe afectan no solo las relaciones entre pa\u00edses y el sistema de justicia, sino tambi\u00e9n las relaciones m\u00e1s personales: padres, hermanos, parientes y amigos que se pelean y traicionan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHas tenido momentos de gran angustia en los que sentiste que tu mundo se acababa? \u00a1Todos pasamos momentos en que nos sentimos as\u00ed! Puede ocurrirnos cuando muere un ser querido, cuando perdemos el trabajo o nos anuncian una enfermedad. Podemos sentir la misma angustia cuando se quebrantan los v\u00ednculos familiares, cuando terminamos la relaci\u00f3n con nuestra pareja o nos divorciamos. \u00a1Esos momentos son como un terremoto! Quedamos aturdidos, miramos alrededor y s\u00f3lo vemos ruina y destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando esos momentos vienen, no nos creamos invencibles. Reconozcamos la seriedad de lo que nos ocurre y hagamos las cosas necesarias para sanar. A veces, el contexto nos hace creer que hablar de lo que sentimos es algo tonto, que ir a un terapeuta o un psic\u00f3logo es para \u201clos locos\u201d. Eso es no es as\u00ed. Si nos sentimos angustiados o desconsolados, hablemos con un amigo, acudamos a un consejero profesional o un sacerdote; no nos olvidemos de orar y asistir a la misa. Orar juntos, como lo hacemos en la liturgia, es una manera de reconectarnos con otras personas y con Dios, y eso tambi\u00e9n nos va a ayudar. \u00bfRecuerdan lo que el sacerdote le dijo al rey? \u201cLa muerte y destrucci\u00f3n ya pasaron y es hora de celebrar una nueva vida.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>A veces, cuando pensamos en el fin del mundo, nos imaginamos a Dios como si estuviera sentado en un escritorio, viendo transcurrir la historia del mundo, con la mano cerca de un bot\u00f3n. Nos imaginamos que un d\u00eda Dios presionar\u00e1 ese bot\u00f3n y con ello eso causar\u00e1 el fin del mundo. Y \u00bfsi fu\u00e9ramos m\u00e1s bien nosotros, los seres humanos, lo que estamos sentados en el escritorio, cada m\u00e1s cerca de apretar el bot\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, la gente empez\u00f3 a imaginar el fin del mundo como la culminaci\u00f3n de una guerra: las bombas at\u00f3micas acabar\u00edan por destruir todo. Hoy d\u00eda, el mundo enfrenta un peligro tan real como las bombas: la destrucci\u00f3n del ambiente, de la selva en el Amazonas, el calentamiento global. La tierra es como un organismo viviente. Hay un v\u00ednculo invisible que une a toda la familia humana con los animales, la vegetaci\u00f3n, los campos de cultivo y el clima. Destruir la naturaleza tambi\u00e9n es una forma de destruirnos porque dependemos del acceso a los animales, los vegetales, el agua pura y el aire limpio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa muerte y destrucci\u00f3n ya pasaron y es hora de celebrar una nueva vida.\u201d No despilfarremos los recursos del planeta. Si podemos, caminemos o transport\u00e9monos en bicicleta en vez de tomar el autob\u00fas; comamos m\u00e1s verduras y guisantes y menos carne; no contaminemos los arroyos, los r\u00edos y los mares; plantemos \u00e1rboles frutales y verduras; reciclemos el cart\u00f3n, el pl\u00e1stico y otros productos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la lectura de la carta a los Tesalonicenses, el ap\u00f3stol Pablo nos dice: \u201cUstedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien\u201d. Hacer el bien no es siempre f\u00e1cil. A veces podr\u00eda significar ir contra nuestra familia, nuestros amigos y contra el mundo. Jes\u00fas dice a sus interlocutores, a prop\u00f3sito del fin del mundo: \u201ca ustedes les echar\u00e1n mano y los perseguir\u00e1n. Los llevar\u00e1n a juzgar en las sinagogas, los meter\u00e1n en la c\u00e1rcel y los presentar\u00e1n ante reyes y gobernadores por causa m\u00eda\u201d. Pero esas pruebas vienen acompa\u00f1adas de una promesa y de un mandato:&nbsp;\u201cYo les dar\u00e9 palabras tan llenas de sabidur\u00eda\u201d\u2026 \u201c\u00a1Mant\u00e9nganse firmes, para poder salvarse!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Manteng\u00e1monos firmes en lo que sabemos que es verdad para poder salvarnos. Manteng\u00e1monos firmes en lo que sabemos sobre el mundo para evitar destruirlo. Manteng\u00e1monos firmes en lo que sabemos de nuestros hijos e hijas para ayudarlos a que crezcan sanos y sean responsables. Manteng\u00e1monos firmes en lo que sabemos sobre sobre nosotros mismos para vencer obst\u00e1culos, vivir vidas sanas y esforzarnos por ser felices.<\/p>\n\n\n\n<p>A las tragedias de nuestras vidas le sigue una nueva vida; a la destrucci\u00f3n del mundo le sigue un nuevo cielo y una nueva tierra, pues: \u201cla muerte y destrucci\u00f3n ya pasaron y es hora de celebrar una nueva vida.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hugo Olaiz es editor asociado de recursos latinos\/hispanos para Forward Movement, una agencia de la Iglesia Episcopal.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-28C-2019.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-28C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-28C-2019.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-28C-2019.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Propio-28C-2019<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Propio-28C-2019.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1059],"class_list":["post-163033","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-28c"],"acf":{"sermon_date":"2019-11-17","drupal_id":"326634","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168976,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 28 (C) - 2019 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-28-c-2019\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 28 (C) - 2019\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En un reino muy lejano, viv\u00eda en un gran castillo un rey. 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