{"id":163071,"date":"2020-03-29T14:59:39","date_gmt":"2020-03-29T18:59:39","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cuaresma-5-a-29-de-marzo-de-2020\/"},"modified":"2020-12-03T10:43:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:43:38","slug":"cuaresma-5-a-2020","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-a-2020\/","title":{"rendered":"Cuaresma 5 (A) &#8211; 2020"},"content":{"rendered":"\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Cuaresma-5A-2020-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-190632\" width=\"666\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Cuaresma-5A-2020-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Cuaresma-5A-2020-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Cuaresma-5A-2020-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Cuaresma-5A-2020-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Cuaresma-5A-2020.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Llegando a la cumbre del tiempo cuaresmal y acerc\u00e1ndonos a la conmemoraci\u00f3n anual de la Semana Santa, la liturgia de la Iglesia nos propone para hoy un acercamiento a la realidad de la muerte y el retorno a la vida, como anticipaci\u00f3n a la gran celebraci\u00f3n de la Pascua del Se\u00f1or, a la cual estamos unidos los cristianos por el bautismo. Este acercamiento es realizado de forma complementaria, aunque distinta, por los tres textos que hemos escuchado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lecci\u00f3n, el profeta Ezequiel nos habla de aquella visi\u00f3n que tuvo, en la cual Dios lo llev\u00f3 a un \u201cvalle de huesos secos\u201d y le pregunt\u00f3 sobre la posibilidad de retornarlos a la vida. El profeta es testigo, de primera mano, de c\u00f3mo se lleva a cabo esto, de c\u00f3mo se unen los huesos unos a otros y son revestidos de carne, tendones, y piel, para concluir d\u00e1ndoles el aliento de vida que los revivi\u00f3. Al final del relato, es Dios mismo quien explica al profeta que as\u00ed mismo har\u00e1 con el pueblo de Israel que se siente perdido y sin esperanza; \u00e9l les devolver\u00e1 la vida y los llevar\u00e1 de nuevo a la tierra de la cual fueron arrebatados.<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de estar perdidos y desesperanzados es m\u00e1s com\u00fan de lo que pensamos: muchos hemos sentido que los esfuerzos que realizamos no tienen recompensa; a veces las cosas que proyectamos no salen tan bien como las planeamos; podemos sentirnos frustrarnos por un entorno social injusto, violento y desigual; otros nos vemos impotentes ante la devastaci\u00f3n inmisericorde del medio ambiente. A pesar de todo esto y m\u00e1s, el Se\u00f1or nos recuerda hoy la promesa de vida, nos anima en la esperanza y nos muestra el camino con su luz, para que no nos sintamos perdidos y sigamos adelante con nuestras propias vidas, ayudando tambi\u00e9n a cambiar las vidas de otros y del mundo entero.&nbsp; En este d\u00eda el Se\u00f1or nos invita a tener presente que aquellos momentos dif\u00edciles que vivimos son la ocasi\u00f3n para que \u00e9l muestre su gloria en nosotros; que no tenemos que sentirnos desesperanzados porque si \u00e9l realiz\u00f3 obras grandes en el pueblo de Israel tambi\u00e9n las realizar\u00e1 en nosotros y, sobre todo, har\u00e1 de nosotros medios para que este mundo se vea transformado por su amor redentor.<\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol Pablo, por su parte, nos presenta la muerte como contraria a la vida y la paz, y \u00e9stas como consecuencias de las acciones que realizan los individuos. Quienes se dejan guiar por el aliento de vida, es decir, por aquel Esp\u00edritu de Dios que es capaz de revivir los huesos secos, son de Cristo y ser\u00e1n llevados a la vida y la paz; mientras que quienes se dejan guiar por la naturaleza d\u00e9bil ser\u00e1n guiados a la muerte. Podr\u00edamos, quiz\u00e1, realizar un examen de conciencia en los \u00e1mbitos personal y social para identificar qu\u00e9 motiva nuestras acciones, si el Esp\u00edritu o la naturaleza d\u00e9bil. Si es el Esp\u00edritu realizaremos obras de vida, lo que se evidenciar\u00e1 en el respeto por el otro, su propiedad y sus ideas, en la disponibilidad para brindar ayuda a quien lo necesita, en la tendencia a hacer lo correcto siempre aun cuando no hay quien observe; por el contrario, si nuestras acciones son guiadas por la naturaleza d\u00e9bil, evitaremos cualquier esfuerzo, no respetaremos al otro, su propiedad e ideas, no estaremos dispuesto a ayudar sino que intentaremos sacar ventaja de los dem\u00e1s y solo haremos lo correcto cuando tengamos alguien a nuestro lado vigilando nuestras acciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el evangelio de Juan, presenta uno de los relatos m\u00e1s conocidos de toda la Sagrada Escritura: Jes\u00fas vuelve a L\u00e1zaro a la vida. Vale la pena partir aqu\u00ed de una diferencia. No se trata de lo mismo que suceder\u00e1 con Jes\u00fas. Mientras que L\u00e1zaro, gracias el milagro obrado por Jesucristo, sale de la tumba y contin\u00faa su vida mortal hasta que finalmente, y por el ciclo normal de la vida, vuelve a la muerte, en el caso de Jes\u00fas, \u00e9ste regresa a la vida de forma perfecta, venciendo la muerte de una vez y para siempre, y por eso es que la muerte ya no tiene poder en \u00e9l, quien volver\u00e1 como Juez de todos los seres humanos, tanto los vivos como los muertos. De esta forma, podr\u00edamos decir que, en el caso de L\u00e1zaro, se da una \u201cresucitaci\u00f3n\u201d, una vuelta a la vida que cumplir\u00e1 con su ciclo normal cuando muera nuevamente, pero en Jes\u00fas, se da la Resurrecci\u00f3n, la victoria definitiva sobre la muerte, la vida eterna de la cual somos part\u00edcipes los cristianos a trav\u00e9s del bautismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de L\u00e1zaro es particular, se trata de un amigo de Jes\u00fas, muy querido dentro de su comunidad, al igual que sus hermanas Marta y Mar\u00eda. Se esperaba que Jes\u00fas, al recibir la noticia de la enfermedad de su amigo, fuera de inmediato a atenderle, sin embargo, como lo narra el texto, Jes\u00fas no fue a su encuentro cuando a\u00fan viv\u00eda. La enfermedad y posterior muerte de L\u00e1zaro fueron ocasi\u00f3n para que Dios mostrara su gloria al volverle a la vida, con ello evidencia una realidad fundamental en el cristianismo: la muerte no es algo definitivo ante la cual haya que temer porque es definitiva, sino que Dios, hecho hombre en Jes\u00fas, es capaz de destruir el pecado y tambi\u00e9n a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Tener una amistad profunda con Jes\u00fas, no quiere decir que no vayamos a tener dificultades, al contrario, las vamos a tener y mucho m\u00e1s en la medida en que, guiados por el Evangelio, intentemos hacer las cosas de la mejor manera posible; sin embargo, debemos tener presente, que ello implica tambi\u00e9n que estas dificultades ser\u00e1n ocasi\u00f3n para que Dios muestre su gloria en nosotros, ser\u00e1n medio para que Dios act\u00fae con todo su poder, ser\u00e1n la posibilidad de que brillemos al actuar como cristianos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la recta final de esta cuaresma, pidamos al Se\u00f1or, que mientras avanzamos por el camino de esta vida esperando la eternidad, seamos constructores, con nuestras acciones, de obras de vida y paz, de tal forma que, al celebrar posteriormente la Pascua, mostremos el Esp\u00edritu de Dios que vive y act\u00faa en cada uno de nosotros. En esa medida, valdr\u00e1 la pena ser cristianos porque Dios act\u00faa y vive en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Rvdo. Nelson Serrano Poveda, es psic\u00f3logo de profesi\u00f3n, M\u00e1ster de Artes en Religi\u00f3n y di\u00e1cono en transici\u00f3n de la Di\u00f3cesis Episcopal de San Joaqu\u00edn, estado de California, donde se desempe\u00f1a como Misionero Hispano\/Latino.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Cuaresma-5A-2020.docx\"><strong>Sermon-Spanish-Cuaresma-5A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Cuaresma-5A-2020.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Cuaresma-5A-2020.pdf\"><strong>Sermon-Spanish-Cuaresma-5A-2020<\/strong><\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Sermon-Spanish-Cuaresma-5A-2020.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[895,854],"class_list":["post-163071","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-5a","category-cuaresma-a"],"acf":{"sermon_date":"2020-03-29","drupal_id":"327267","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169013,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 5 (A) - 2020 &#8211; 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