{"id":187762,"date":"2010-04-25T11:59:04","date_gmt":"2010-04-25T15:59:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=187762"},"modified":"2020-12-03T10:43:39","modified_gmt":"2020-12-03T15:43:39","slug":"cuarto-domingo-de-pascua-c-2010","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuarto-domingo-de-pascua-c-2010\/","title":{"rendered":"Cuarto Domingo de Pascua (C) 2010"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Leccionario Dominical, A\u00f1o C<\/strong><br>Preparado por la Rvda. Liz Mu\u00f1oz<\/p>\n\n\n\n<p>Hechos 9:36-43; Salmo 23; Apocalipsis 7:9-17; Juan 10:22-30<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>padrenuestro<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>salmo<\/em>&nbsp;23 quiz\u00e1s sean los pasajes m\u00e1s conocidos de la Biblia. Muchos al o\u00edr el primer vers\u00edculo son ya transportados a las verdes praderas y a las fuentes tranquilas, donde como ovejitas recuperadas de las tribulaciones de este mundo, encuentran descanso.<\/p>\n\n\n\n<p>Este salmo comunica, con gran poes\u00eda e iconograf\u00eda, que Dios est\u00e1 presente en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la vida. En el Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan, las r\u00fabricas indican que este salmo es uno de los m\u00e1s apropiados para ser usado en el rito de difuntos. No es de extra\u00f1ar que tambi\u00e9n sea uno de los m\u00e1s escogidos, pues su mensaje recuerda a los familiares del difunto que todos estamos bajo el amparo de Dios, pese a la realidad de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando un texto nos es tan familiar comenzamos a creer que sabemos todo que hay de saber del texto, y podemos pasar por alto otros retos que existe en \u00e9l, adem\u00e1s del consuelo que ofrece. Por ejemplo, la met\u00e1fora del pastor, como s\u00edmbolo de Dios, tal vez nos recuerde a esas figurillas de pastorcitos de los nacimientos navide\u00f1os. Sus rostros brillan con tranquilidad y paz angelical. Las mansas ovejitas est\u00e1n al lado de los pastores con esa misma expresi\u00f3n et\u00e9rea. Los que se han criado en el campo saben que \u00e9sta no es la realidad de la vida de un pastor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pastores en el primer siglo eran hombres humildes que perseveraban en el oficio, a pesar de una vida tan dura. Ten\u00edan que cuidar del reba\u00f1o y al mismo tiempo encarar una multitud de dificultades en un ambiente infausto. Por la noche, dorm\u00edan con sus reba\u00f1os, donde lobos y otros animales de rapi\u00f1a abundaban. Imag\u00ednense el hambre, el cansancio y los sustos que ten\u00edan que soportar para proteger a las ovejas bajo su cargo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00e9sta es la imagen de Dios que el salmista nos presenta. Un Dios dispuesto a buscar una relaci\u00f3n \u00edntima y cari\u00f1osa con nosotros. Este no es un Dios que est\u00e1 apartado, distante o que demanda cierta perfecci\u00f3n antes de reconocernos como una oveja de su reba\u00f1o. El salmista demuestra que nuestro Dios est\u00e1 dispuesto a hacerse tan vulnerable como somos nosotros para acercarse y caminar a nuestro lado. De hecho, Dios hace mucho m\u00e1s que caminar con nosotros. Dios nos dirige hacia caminos justos que nos liberan del pecado y de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta imagen de Dios es la que vemos encarnada en el pasaje del evangelio de san Juan en el leccionario del cuarto domingo de Pascua. Jes\u00fas se encuentra con un grupo de su propio pueblo hebreo. Lo rodean insistiendo que les d\u00e9 una respuesta a la pregunta: \u201c\u00bfEres t\u00fa el Cristo?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez dentro del grupo se encuentren algunos lobos. Es probable que algunos sean autoridades religiosas que se sienten amenazados por las ense\u00f1anzas de este rab\u00ed galileo. Tales ense\u00f1anzas pueden disminuir su control sobre el pueblo y, en consecuencia, su posici\u00f3n fr\u00e1gil en la jerarqu\u00eda del Templo de Jerusal\u00e9n. Si admite la blasfemia de ser el Mes\u00edas, entonces podr\u00edan denunciarlo ante el concilio y ante todo el pueblo. Del mismo modo, es posible que entre ellos haya algunas ovejas perdidas y desesperadas. Necesitan saber si Jes\u00fas es el que lograr\u00e1 desatar toda la furia y fuerza sobre el Imperio Romano que los tiene agobiados.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, quieren que Jes\u00fas les diga si es el mes\u00edas destinado a liberar Israel. El problema es que todos tienen una idea fija de lo que es un mes\u00edas. Y tambi\u00e9n creen saber cu\u00e1l es la voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas ni lo niega ni lo admite directamente. Jes\u00fas gu\u00eda a sus interrogadores por otro camino. Les insta a ellos y todos los oyentes a su alrededor a que observen las obras que ha realizado como testimonio de su misi\u00f3n y su relaci\u00f3n indivisible con Dios. Jes\u00fas nunca hace la distinci\u00f3n entre fe y obra. De hecho, ense\u00f1a que est\u00e1n ligados intr\u00ednsicamente: \u201cSi yo no hago el trabajo de mi Padre, no pongan fe en m\u00ed\u201d (Jn 10:37). \u00bfCu\u00e1les son las obras que ha hecho? Aqu\u00ed est\u00e1n tres ejemplos de los varios que se encuentran en los primeros diez cap\u00edtulos de este evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo cuatro del evangelio de Juan, Jes\u00fas tiene una conversaci\u00f3n con una mujer de Samaria junto a un pozo. En este intercambio Jes\u00fas le ofrece agua viva y el resultado es la conversi\u00f3n y liberaci\u00f3n de la mujer. Tan profundo es este encuentro que ella deja su c\u00e1ntaro junto al pozo para proclamar a Jes\u00fas como el Mes\u00edas a todos los que buscan la salvaci\u00f3n en su pueblo (Jn 4:4-42).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro ejemplo se encuentra en el cap\u00edtulo quinto. Un grupo de enfermos, ciegos, cojos y paral\u00edticos esperaba descender a un estanque de aguas curativas. El primero que descend\u00eda al estanque, despu\u00e9s del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Jes\u00fas tuvo piedad de uno que no pod\u00eda acercarse a las aguas a causa de su condici\u00f3n. Sanado de su enfermedad, Jes\u00fas le pidi\u00f3 que se levantara y comenzara a caminar (Jn 5:1-15).<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n en el evangelio de Juan se encuentra el milagro de la provisi\u00f3n de comida a una multitud de miles de personas. Jes\u00fas toma cinco panes de cebada y dos pescados donados por un ni\u00f1o y convierte esas ofrendas en un banquete abundante para cinco mil personas. Y queda saciada el hambre de la muchedumbre e incluso sobran doce canastas de comida. Estos ejemplos son una demostraci\u00f3n de la clase de pastor que Jes\u00fas era y es. Conduce su reba\u00f1o a una relaci\u00f3n con Dios m\u00e1s profunda (Jn 6:1-35).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto implica ciertas consecuencias. Jes\u00fas quebranta las convenciones de su tiempo para llevar a cabo su misi\u00f3n. Al hablar con la samaritana comete la transgresi\u00f3n social de iniciar una conversaci\u00f3n con una mujer y al mismo tiempo inicia un di\u00e1logo teol\u00f3gico con alguien cuyo pueblo era enemigo del hebreo. Despu\u00e9s, cura a un hombre que se encontraba tan solo que nadie ten\u00eda la piedad de arr\u00e1stralo al estanque. Lo hace el s\u00e1bado, transgrediendo una de las leyes m\u00e1s sagradas de los israelitas. Finalmente cuando la gente que ha alimentado le sigue en espera de m\u00e1s pan, \u00e9l los reprueba por conformarse con bienes materiales. Los desaf\u00eda a ir m\u00e1s all\u00e1 de sus necesidades inmediatas y a buscar un pan de vida eterna. En cada uno de estos ejemplos Jes\u00fas se niega a ser gobernado por los sistemas de un mundo que nos aleja de Dios. En cambio dirige a sus reba\u00f1os por las sendas del amor, la compasi\u00f3n y la misericordia divinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este mundo, raras veces, ese es el camino m\u00e1s c\u00f3modo. Vivimos en un mundo donde la injusticia, la venganza y la autoconservaci\u00f3n son la norma. Cuando seguimos a nuestro buen Pastor con frecuencia tenemos que pasar por el valle de la muerte. Los primeros cristianos que proclamaron las buenas nuevas reconocieron esto y estuvieron dispuestos a pagar ese precio. Optaron por una vida de riesgo, marcada por una presencia de testimonio en las calles, en las c\u00e1rceles y ante las autoridades. Se entregaron a la oraci\u00f3n y se reun\u00edan en torno a la mesa eucar\u00edstica donde se alimentaban con la palabra de Dios y se apoyaban entre s\u00ed. Los nuevos creyentes formaron grupos donde pod\u00edan madurar su fe de tal manera que surg\u00edan m\u00e1s pastores preparados para guiar a otras ovejas a las aguas de la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>El pastor del salmo 23 y el que se encarn\u00f3 entre nosotros nos invitan a la vida eterna. Una vida eterna que comienza aqu\u00ed y ahora. Una vida que no se calcula por la longevidad sino por el regocijo en la presencia constante de la gracia redentora de Dios. Ese amado Pastor conoce tanto el pecado como la gracia de nuestras vidas. Y es \u00e9l el que nos anima en la tarea de alimentar y cuidar de su reba\u00f1o. Nos promete estar con nosotros cuando vayamos por el mundo proclamando el evangelio con una autoridad recibida de Cristo. Hermanas y hermanos, cuando estemos rodeados por los gru\u00f1idos enfurecidos y las quejumbrosos gimoteos de este mundo, \u00bfqu\u00e9 voz vamos a seguir?<br><br><em>\u2014&nbsp;La Rvda. Liz Mu\u00f1oz es rectora de la Iglesia Trinidad Episcopal de Los \u00c1ngeles. Adem\u00e1s, est\u00e1 involucrada con grupos de cl\u00e9rigos y laicos unidos para la justicia econ\u00f3mica. Su esperanza es tener encuentros con Cristo del santuario y de las calles.<\/em><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1025,1019],"class_list":["post-187762","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pascua-4c","category-pascua-c"],"acf":{"author_id":169004,"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2010-04-25","sermon_other_translation":false,"sermon_language":""},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuarto Domingo de Pascua (C) 2010 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuarto-domingo-de-pascua-c-2010\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuarto Domingo de Pascua (C) 2010\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leccionario Dominical, A\u00f1o CPreparado por la Rvda. 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